EX MALA TUYA

Sole Ramírez: "En Uruguay hay varios managers que se manejan de forma obsoleta, con olor a naftalina"

Antes del megashow de Pibas  junto a Nati Ferrero (ex Mano Arriba), Agus Morales (Dame 5) y Clipper en el Antel Arena, Sole Ramírez habla del final de Mala Tuya y analiza la industria en Uruguay.

Sole Ramírez.
"Había cosas en Mala Tuya que ya no tenían que ver conmigo", explica sobre el final de la banda. Sole Ramírez. Foto: difusión

Sole Ramírez ya no es la misma. La morocha de rostro aniñado que daba vida a los temas de Mala Tuya dio lugar a una encendida pelirroja que se abre camino como solista. “Tengo la necesidad de decir otras cosas”, explica sobre la metamorfosis. Previo a un megashow con colegas en el Antel Arena, analiza la industria y dispara: “En Uruguay hay artistas que no tienen libertad".

-¿Cómo surge el proyecto del show de Pibas, junto a Natalia Ferrero (ex Mano Arriba), Agustina Morales (Dame 5) y Clipper?

-Se empezó a gestar el año pasado. Hicimos un show con Mala Tuya en el que invitamos a varias cantantes, entre las que estaban ellas. Lo que se generó en el escenario estuvo buenísimo y quedamos hablando para hacer algo nuevo. Después, Nati nos propuso a Clipper y a mí hacer juntas el tema Solo lo bueno, en donde también se generó algo muy lindo. En el impulso de reactivar la industria, le llegó a mi manager la propuesta de hacer un show en el Antel Arena y se nos ocurrió unirnos con ellas para generar algo distinto. Enseguida dijeron que sí, nos pusimos a trabajar y se produjo una sinergia muy positiva.

-¿Te intimida el Antel Arena?

-Me genera mucho respeto porque es el lugar más grande y moderno que tenemos para hacer espectáculos en Uruguay. Estamos trabajando para hacer un show que esté a la altura de ese escenario y sea de nivel internacional. Me siento muy respaldada con mis compañeras arriba del escenario.

"Pibas". Foto: difusión.
Sole encabeza el ambicioso espectáculo Pibas junto a Nati Ferrero, Agus Morales y Clipper. La cita es el sábado 21 de noviembre en el Antel Arena. Foto: difusión.

-¿Por qué no es habitual ver artistas uruguayos de tu género con un proyecto en común?

-En el mercado internacional los artistas se juntan para potenciarse, pero en Uruguay eso no sucede. Muchos tienen miedo de abrirle la puerta a otro y que ese le saque el lugar. No entienden que el lugar se multiplica. Hay varios managers que tienen esa forma de manejarse, que es obsoleta y tiene olor a naftalina. A nosotros nos pasó de invitar a otros artistas a nuestro show y que nos digan “mi productora no nos deja”.

-¿Para el show de Pibas convocaron a alguna colega que les dijo que no?

-Lo dejo a tu criterio (risas). Queda mucho trabajo por hacer para entender que somos todos artistas en un mercado chico y en un momento complicado que nos pega a todos por igual. Si no nos damos cuenta ahora de que hay que hacer red, ¿cuándo? Y también hay artistas que lamentablemente no tienen libertad, incluso algunos que estimo y quiero...

-Una artista de su generación que también se hizo conocida con una banda popular y ahora se abre camino como solista es Meri Deal, ¿la convocaron para formar parte del show?

-Con Meri tenemos mucha relación y varios amigos en común. Estoy al tanto de cómo se está proyectando como artista. Para Pibas pensamos en varios nombres y terminamos siendo nosotras cuatro. También va a haber artistas invitadas que se van a dar a conocer ese día.

—¿Por qué decidiste irte a vivir a Punta del Este a fines del año pasado?

—Llegó un momento en el que tenía mucho agite en mi vida y para equilibrar eso precisaba estar en un lugar más tranquilo. Por suerte este año me agarró instalada allá, y el confinamiento se me hizo más llevadero. En Punta del Este siento otro aire, hay más verde y más mar.

—¿Cuál fue el impacto económico que tuviste por la interrupción de la actividad artística?

—Yo soy previsora y ahorro porque en mi trabajo no tengo la garantía de que me va a ingresar determinada cantidad de dinero por mes. Así que durante estos meses empecé a ver cómo mis ahorros bajaban. Pero también conozco mucha gente del rubro que realmente no tuvo para comer. De algún modo me puse a pensar qué podía hacer para colaborar y me puse en contacto con chicas que vendían rifas y hacían canastas. Intenté aportar desde algún lugar.

-En el tema Solo lo bueno, que lanzaste con Natalia y Clipper, la letra dice “No quiero hacer el hit del verano”, ¿no están renegando de aquello con lo que se hicieron conocidas?

-Lo que quisimos transmitir es que ya no nos interesa depositar energía en que todo lo que hagamos sea un hit: que se venda rápido, se consuma y pegue. La vorágine de tener que hacer hits para que a uno le vaya bien hace que al final haga canciones basadas en una especie de fórmula de matemática. Y no funciona así. Cuanto más hacés eso, todo se siente más plástico. Con esta canción quisimos conectar con lo verdadero y soltar un poco la expectativa por el resultado.

-¿En Mala Tuya sentías que sucedía eso?


-En algún momento sí, pero nunca en detrimento de la calidad artística. Nosotros siempre pusimos la calidad por delante, por encima del beneficio económico. Siempre priorizamos ofrecer un show de calidad, con las luces y la técnica que queríamos. Nunca sentí que hiciéramos canciones que le sacaran valor a nuestro proyecto. Lo que sí nos pasó fue estar muy enfocados en el resultado, en lo que iba a pasar, en la cantidad de visualizaciones en You Tube, y no tanto en pensar si a nosotros nos gustaban las canciones y cómo nos sentíamos en el proceso. A veces nos dábamos cuenta y decíamos “nos estamos mareando y ni lo disfrutamos”.

-¿Cuál fue el detonante para que resolvieras ponerle fin a Mala Tuya?


-El punto final a Mala Tuya no tiene que ver con mostrarme disconforme. Lo que pasó fue que con todo el amor que le tengo al proyecto y a los músicos, que son como mi familia, me nació una necesidad de dejar de ser parte de un grupo para ser una individualidad. Cuando empecé Mala Tuya tenía 21 años, ahora tengo 29 y ya no soy la misma. Por ahí quiero decir otras cosas que todavía estoy trabajando y explorando.

-¿Había aspectos de la banda con los que ya no te sentías identificada?

-Sí, había cosas que ya no tenían que ver conmigo. Es difícil determinar algo específico, era el concepto en sí. Cuando uno dice “Mala Tuya” se vienen a la cabeza conceptos, ideas, imágenes, colores, sonidos, y con mucho de eso ya no me sentía identificada.

-¿Cómo fue la reunión en la que le hiciste este planteo a tus compañeros?

-Ellos tragaban saliva y no decían nada. Deben haber llorado cuando llegaron a su casa...

-¿Qué rol ocupó Santiago, tu novio y compañero de la banda, en esta decisión?

-Él me bancó mucho la cabeza en el proceso. Fue el primero con el que me fui animando a poner en palabras lo que me pasaba. Le sorprendió bastante, porque de algún modo estaba poniendo en peligro el futuro de un proyecto del que también él era parte.

-¿Tu cambio de look tiene que ver con esa búsqueda artística?


-Puede ser. Dicen que los cambios de look acompañan cambios a nivel personal. Este me lo hice a fines del año pasado y probablemente tenga que ver con las ganas de encontrarme con otras facetas mías.

-¿Cómo definirías tu paso por Masterchef Celebrity?


-Fue una tremenda experiencia de principio a fin. No me quería ir para nada.

-En varias oportunidades has coqueteado con los medios pero priorizabas tu trabajo en la banda; ahora que no tenés ese compromiso, ¿te interesaría estar en televisión?

-No, no me interesa. Me divierte participar un rato, pero no quisiera tener un compromiso laboral. Quiero poner toda mi energía en la música y no desviarla en hacer comunicación.

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