ENTREVISTA

Selva Andreoli: "La gente cree que nos hicimos ricos con el Frente, pero en verdad nos fue muy mal"

Publicista de profesión, volvió como panelista de Esta boca es mía. Recuerda su decepción con exponentes de la izquierda y dice que su agencia solo obtuvo dos licitaciones en 15 años del FA.

"Selva Andreoli"
Selva Andreoli. Foto: Estefanía Leal.

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—Luego de varias etapas como panelista (Debate abierto y en las tertulias), ha vuelto a ese rol en Esta boca es mía, donde también fue parte en los comienzos. ¿Le gusta ese rol?

—Me gusta polemizar. Además me obliga a pensar. He cambiado opiniones escuchando las consideraciones de otros. Me ayuda a ver las cosas desde otro ángulo. Eso es lo atractivo de la polémica.

—Es publicista y bioquímica y también condujo programas de salud...


—Sí, durante casi cinco años hice Saludablemente, en Canal 10 y luego en TV ciudad y Canal 5. Por mi profesión, siempre me interesó la medicina y he estado en vinculación con el Sindicato Médico y con otras instituciones. Me siento orgullosa de esa etapa porque fueron programas interesantes. 

—¿Por qué se terminó?

—Los tenía que producir y esponsorizar. Cuando hice los de TV ciudad me daba perfecto, pero me tuve que ir por una cosa que sucedió reiteradamente. La gente del canal era maravillosa. Pero muchas veces llegaba y tenía tres o cuatro programas prontos, con 10 invitados en total y me decían: “Hoy no podemos grabar. Hay paro. No sabemos por qué. Pero Adeom decretó paro”. A la tercera vez que me pasó eso, dije: "Disculpas pero no sigo".

—Los programas de debate otorgan visibilidad. ¿Cómo se lleva con la exposición?


—Bien. Sirve para que te abracen o para que te peguen, sobre todo en el mundo contemporáneo de las redes.

—La fórmula del talk show suele ser la de buscar el contrapunto, lo que muchas veces levanta las tensiones. ¿Ha tenido malas experiencias?


—Ha habido programas duros pero en general, después de que termina el programa, está todo bien. Me gusta cuando se debate con respeto, y desde el punto de vista honesto; no con picardía o con mala onda, como me ha pasado y no hace mucho.

—¿Se refiere a cuando otro panelista, Fernando Marguery, la llamó “señora de Valenti” al aire?

—Sí. Fue un menoscabo innecesario en el marco de un debate que pretendía ser interesante. Él pidió disculpas, aunque su comentario no puede atribuirse a un desborde en el calor de una discusión. Fue pensado. No fue espontáneo. Se sintió un poco acorralado porque otras panelistas, como Daiana Abracinskas y Verónica Amorelli también lo increparon. La bancada femenina me defendió. Ya pasó y las disculpas fueron aceptadas.

—En 2018 junto a su esposo Esteban Valenti dejaron el Frente Amplio. ¿Han considerado volver?

—La última elección hice algo que nunca había hecho: voté en blanco. Porque considero que es una especie de desentendimiento de la obligación ciudadana. Pero visto lo que había pasado, yo decidí votar en blanco y Esteban también. No estaba con ninguno de los candidatos, ni con un proyecto. Sobre volver al Frente Amplio, no me lo planteo en este momento. ¿Volver a este Frente? No creo. Para mí los partidos son instrumentos para cambiar la vida de un país, no un fin en sí mismo. Lamentablemente, muchos en el Frente no tienen esa visión. Quizás más adelante el panorama es otro. Nadie sabe quién va a ser el próximo candidato, qué proyecto tendrá. Veremos qué pasa.

—Fueron parte del partido de izquierda varias décadas, e incluso hicieron las campañas de 1989 para la Intendencia y las presidenciales de 1999 y 2004. ¿Cuál fue el detonante para abandonar esa militancia?

—Fueron muchos años de trabajo. Dejé muchas cosas. Las campañas las dirigimos de forma honoraria, sin cobrar un peso. También colaboramos con candidatos a intendencias del Interior. Había una conexión de trabajo e ideológica. Pienso que el primer gobierno del Frente Amplio fue muy importante, con avances cruciales en la sociedad, el segundo ya fue más complicado y el último período de Tabaré Vázquez fue más “administrativo”. El episodio de (Raúl) Sendic fue lo que nos hizo alejar del Frente Amplio. Tanto mi esposo como yo estábamos en medios y decíamos lo que pensábamos, condenando la situación mientras en el partido lo apañaban. Vázquez llegó a decir que había un “bullying” hacia Sendic.

—Luego fue parte de La Alternativa, junto al Partido Independiente, lo que se disolvió pocos días después cuando usted dijo que no acompañaría al Partido Nacional en un eventual balotaje. ¿Se arrepiente de esa experiencia?

—No. Uno se arrepiente cuando hace las cosas mal. Lo que sí creo es que fui ingenua. Nosotros fuimos confiados en que íbamos a tener un ámbito que fuera realmente una alternativa donde podían convivir diferentes sectores y pensamientos. La idea era generar una corriente de opinión que no fuera ni el FA ni los partidos tradicionales. Cuando acepté el planteo de Pablo Mieres, pensé que se respetarían los puntos de vista. Él sabía que yo no iba a votar en la segunda vuelta al Partido Nacional y yo sabía que él sí iba a hacerlo. Mi postura era clarísima. Por eso fue muy sorpresivo para mí que luego de mis declaraciones, se armara todo ese revuelo y me pidieron que hiciera una aclaración para decir que no dije lo que dije cuando era lo que pensaba y todo el mundo lo sabía.

Selva Andreoli. Foto: Estefanía Leal
Selva Andreoli. Foto: Estefanía Leal

—¿Cree que el Partido Independiente pagó consecuencias en las urnas de esa experiencia trunca?

—Seguramente. La votación que tuvieron no era la que esperaban. Tienen muchos cargos hoy en el gobierno, pero perdieron caudal de votación. Porque me parece que la señal que se dio fue confusa. A los 10 días de anunciar la fórmula paritaria, en la que yo era una genia, todo se termina. Eso la gente lo penalizó. Nosotros también salimos perjudicados porque nos quedamos sin poder participar con nuestro grupo “Navegantes”. Hice una petición a la Corte pero no nos dieron los plazos para presentarnos.

—¿Le decepcionó la actitud de Mieres?

—Me decepcionó como persona. Y yo tengo un defecto: soy rencorosa. Si me hicieron una mala, no lo olvido. No tomo represalias pero recuerdo. Me cuesta mucho ser hipócrita. He tratado a las personas a pesar de sentirme defraudada, como me pasó con Tabaré Vázquez, por ejemplo. Pero hay un límite que ya no cruzo. Esto es un defecto para hacer política. Yo veo que los políticos se traicionan y luego, cuando las conveniencias cambian, se abrazan y no pasa nada. Yo no puedo.

—En el último tiempo en el Frente Amplio estaban vinculados al sector de Danilo Astori. ¿Siguen en contacto con él?

—No. En lo personal, Esteban lo ha cruzado y lo saludó. Personalmente me siento ofendida. Vuelvo al concepto del rencor y de la lealtad. Él aseguró un jueves en Búsqueda que lo que decía Esteban “no lo representaba” cuando el martes había hablado con él. Todos los días llamaba. Me sorprendió. Nos hizo una agachada que le salió mal. Porque quien pedía que Esteban saliera del medio era el MPP. Quizás el MPP le había prometido a Astori apoyarlo en la candidatura presidencial y después no lo hizo. Es una suposición, porque me cuesta creer que una persona tan culta e inteligente haga una cosa así por nada.

—¿Tabaré Vázquez también la defraudó?


—Sí, tuve encontronazos por falta de lealtad. Trabajamos mucho en las campañas, estábamos en contacto todo el tiempo sobre los contenidos de la campaña y de los discursos, pero después pasó algo curioso. No fuimos invitados a la fiesta de asunción. Según Tabaré, porque se equivocaron y nuestros nombres se traspapelaron en la lista. Yo sentí que eso era una primera estocada. No porque la fiesta en sí fuera importante, sino porque era el momento en que nos sentíamos partícipes de ese triunfo. Habíamos dejado el cuero. En esa campaña (2004) estuve a punto de divorciarme porque era tal la tensión que vivíamos que teníamos un estrés muy grande.

—También estuvieron detrás de la campaña de 1999, ¿cómo recuerda esas instancias?

—También con mucha intensidad. Cuando la campaña de cara al balotaje gira sobre la propuesta del Frente sobre el IRPF, entramos en desesperación. Me acuerdo que no podíamos entrar publicidad a los canales para contrarrestar lo que decía la campaña de (Jorge) Batlle, que eran mentiras sobre ese impuesto. Nos decían en los canales que tenían toda la tanda vendida. Finalmente entramos con dos o tres piezas. Y perdimos la segunda vuelta. Ahí fue la primera vez que sentí el poder de los medios.

—¿Cree que en el 1999 pudo haber ganado Vázquez si la campaña no viraba hacia el IRPF?


—No lo sé... Lo que sí sé es que si hubiera ganado el Frente, se comía la crisis y capaz que no ganaba más. A lo mejor fue una suerte.

—Como agencia de publicidad, ¿cuánto trabajaron para cuentas del Estado durante los gobiernos del Frente?

—La gente dice: “ustedes se hicieron ricos con el Frente”. No es así. Ganamos solo dos licitaciones públicas: la del MSP sobre el SNIS, algo que yo había estudiado y trabajado mucho. Y ganamos en segunda instancia UTE. Después de eso, al contrario, fuimos penalizados. Luego de habernos ido del Frente Amplio e incluso antes, vivimos situaciones incomprensibles en las que perdí licitaciones de forma inentendible. Cada vez que nos presentábamos en una licitación, nos ganaba gente de menos nivel. Nos volaron. Para un lubricante de Ancap, por ejemplo, logramos el máximo puntaje junto a otras dos agencias. Cuando hicimos la presentación de lo mismo que había obtenido el máximo puntaje, nos pusieron “0”. Después nos enteramos que Sendic, que era el presidente en ese momento, había dicho: “Con Perfil nada”. Algo insólito.

—Antes de los gobiernos del Frente Amplio, ¿cómo era el manejo de la publicidad estatal?

—Siempre se ha favorecido a determinadas agencias. Se repartían las cuentas grandes. Cuando asumimos, nos pareció que era la oportunidad de cambiar y ser profesionales. Pero no. El clientelismo se repitió de la misma forma. El poder ejercido de manera discrecional no sirve a ninguna ideología.

—¿Con este gobierno ve diferencias?


—Estamos presentados a cinco licitaciones porque no bajamos los brazos. Pero por el momento no tengo elementos para juzgar lo que va a pasar hoy.

—Luego de la experiencia de Debate abierto con Gerardo Sotelo, ¿han seguido en contacto?

—Tuve vínculo cuando empezamos con La Alternativa. Era una de las personas con las que nos reunimos y que se iba a sumar. No sabía si iba al Partido Independiente o incluso si formaba un grupo propio para sumarse. Después cuando se desarmó todo, pasó lo que pasó. Tengo una relación afectuosa con Sotelo, de respeto. Él se estaba jugando su trabajo al dar un paso en la política. Se tiró al agua y le salió bien.

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