MARCOS ‘PACHU’ IFRÁN

Con sabor a Márama

Con apenas 23 años, Marcos Ifrán lleva una colección de sueños cumplidos. A los que logró como percusionista de la exitosa banda Márama (como jugar un partido con Luis Suárez para un reciente videoclip), sumó uno más personal: abrir su propio restaurante. Lo hizo realidad junto a su hermano Pablo semanas atrás, aprovechando días libres en la banda. El local lleva el nombre Pachu’s, el apodo con el que lo conocen amigos, familia y fanáticas.

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Marcos Ifrán. Foto: Fernando Ponzetto.

Falta un día para Nochebuena y el Centro de Montevideo es un infierno. La temperatura supera los 30º, el tránsito está colapsado y en los rostros de transeúntes apurados se exhibe el agotamiento acumulado del año. Un clima bien distinto se respira adentro del local recién inaugurado en la calle Yaguarón. El café/restaurante Pachu’s huele a nuevo, luce reluciente y sus responsables contagian el entusiasmo propio de un proyecto que acaba de arrancar. El dueño está en una de las mesas: Marcos ‘Pachu’ Ifrán, el percusionista de 23 años de la arrolladora banda Márama.

El joven inauguró el local junto a su hermano Pablo el pasado 28 de noviembre y se dio el gusto de llamarlo Pachu's café-restaurante, con el apodo que lo acompaña desde la infancia. "Mi padre era fanático de Pablo y Pachu de Videomatch, y como yo de chico era insoportable y mi hermano se llama Pablo, a mí me quedó Pachu", explica.

Pachu dedica las semanas de licencia de Márama plenamente a su emprendimiento gastronómico. No sale con amigos por la noche porque prefiere acostarse temprano para llegar descansado a las 7.30 de la mañana al local, donde se queda hasta el cierre. Lejos de tomarlo un sacrificio, Marcos está fascinado con el proyecto y con la posibilidad de compartir tiempo junto a su familia en el negocio. Además, la apertura del restaurante es la concreción de un sueño que arrastra desde hace años, cuando Márama no existía y él charlaba con su prima chef y le confiaba que soñaba con tener un restaurante con su nombre.

Aquel sueño hoy es una realidad. Marcos recibe a los clientes de Pachu's uniformado con una chomba gris y el pin con el logo del negocio. Detrás del mostrador y con el mismo uniforme aparece su hermano Pablo, que se dedica a la parte administrativa. El local cuenta con unas pocas mesas que llenan el espacio, el logo enorme colocado en la pared y una vitrina repleta de empanadas, tartas, ensaladas, y demás. Está pensado para personas que trabajan por el Centro y buscan almorzar bien pero rápido, y para vecinos de la zona, que ya se acercan intrigados por la novedad. Así ocurre con una señora que vive a dos cuadras, sacó a pasear a su perro y quiere saber de qué va el nuevo negocio. Pachu, rápido de reflejos, le acerca la carta y le recomienda los canelones, la especialidad de la casa. No es un plato más. Pachu recuerda que cuando era chico los cocinaba junto a su madre: él se encargaba de la masa y de la salsa y ella del relleno. Sin embargo, aclara que su máxima pasión culinaria son los dulces. No en vano hay un postre que también lleva el nombre Pachu. "Es uno bien de gordo", ríe.

Marcos también ayuda con la entrega de pedidos al mediodía: "No puedo ver las bolsas de los pedidos ahí, ¡me vuelvo loco!". Ya hubo clientes que lo reconocieron como integrante de Márama y se sorprendieron cuando lo vieron llegar con el pedido. Las que no se sorprenden de encontrarlo allí son aquellas fanáticas que van al local especialmente con la ilusión de ver a uno de sus ídolos. Él todavía no puede creer el efecto que la banda genera en los más chicos. "El otro día casi me pongo a llorar", afirma sobre la visita de dos pequeñas mellizas que saltaban de emoción al verlo al otro lado del mostrador. Ellas y todas sus fanáticas lo apoyan en este desafío. Eso sí: algunas se asustaron y él les tuvo que prometer en privado que no está en sus planes abandonar la banda por el negocio. "No voy a dejar la banda", insiste.

Marcos 'Pachu' Ifrán junto a su hermano Pablo. Foto: Fernando Ponzetto
Marcos 'Pachu' Ifrán junto a su hermano Pablo. Foto: Fernando Ponzetto

Lágrima.

El 10 de diciembre Pachu cumplió años y rompió en llanto. El músico viaja junto a Márama por giras y alejarse de la contención familiar es lo que se le hace más cuesta arriba. Sus 23 años lo encontraron tocando en Pehuajó, a unos 600 kilómetros de su familia. El principal regalo que recibió fue un video que le realizó su hermano con los saludos de él, sus padres y Blanca, la señora que los cuida desde niños. Fue suficiente para desarmarlo. "Cuando lo vi se me caían las lágrimas", recuerda, y la emoción se le cuela en el tono de voz.

Además de "muy familiero", el músico de lágrima fácil se define como "el más tranquilo" adentro de Márama. Llegó al grupo invitado por Fer Vázquez, con quien había trabajado durante un breve período en Estilo Libre, su banda anterior. Pero él fue el que le tuvo menos confianza al proyecto cuando recién empezó. "¡Éramos un desastre!", se sincera entre risas al recordar los primeros ensayos de Márama.

El frustrante comienzo duró poco y a los meses Marcos ya se enorgullecía al subir al escenario perteneciendo a este grupo. La banda se profesionalizó rápidamente, y él lo notó al punto que resolvió empezar a tomar clases de percusión el último año "porque sino la banda te va superando".

Con el tiempo, Marcos dice que se convirtió en "un fan más" de Márama. Le gusta la música que hace, y también disfruta de otras bandas uruguayas, en especial las de plena. Las elige para pasar las largas horas de viaje junto a sus compañeros en las giras, aunque algunas veces los gustos musicales son motivo de discrepancia entre los chicos del grupo."Ellos me critican porque me gusta mucho la música tropical uruguaya. No escucho otra cosa. Cuando ellos ponen a Bruno Mars, yo me tengo que poner auriculares", revela sonriente.

Márama en los Kids' Choice Awards
Márama en los Kids' Choice Awards

Latte.

Hay un asunto que inquieta a Marcos tanto como los pedidos acumulados en su restaurante o mejorar aún más su capacidad musical: el corazón le pide ponerse de novio: "Al estar de gira, uno necesita el apoyo de una persona aparte de la familia. Preciso a alguien a quien transmitirle: me fue re bien".

Y aclara: "Llega un momento en el que no estoy pensando en estar con cualquier mina, ahora ya tengo la cabeza para otra cosa". Pero admite que para los músicos conocidos como él, encontrar a la chica indicada puede resultar difícil: "No sabés si se te acerca porque realmente te quiere o se quiere hacer conocida", lamenta. "Me pasó una vez y después dije que no quería más nada".

La sonrisa que había desaparecido al hablar de amores, le vuelve al rostro cuando se le nombra a Luis Suárez. La estrella del Barcelona fue a ver a Márama al Velódromo y luego grabó una participación en el reciente videoclip Pasarla bien. "Yo antes jugaba al fútbol y para mí Suárez siempre fue tremenda estrella. Cuando lo tenía al lado me ponía nervioso, no sabía ni cómo hablarle", confiesa.

Para el videoclip, Suárez jugó un partido con los chicos de la banda y Marcos se jacta de haber sido el que metió el gol. "El resto tiró para afuera o erró", asiente orgulloso.

¿Pueden quedar sueños pendientes para Marcos? Tiene uno guardado: salir en carnaval. Así que no debería sorprender si el integrante mayor de Márama llega al Teatro de Verano de la mano de algún conjunto de la fiesta de Momo en los próximos años. Será otra meta alcanzada para la colección del ambicioso Pachu.

SABER MÁS

Baila nena con...

Marcos Ifrán es técnico electricista y pasaba sus días ayudando a su padre en la empresa familiar de mantenimiento de máquinas industriales cuando le llegó la propuesta de integrar Márama. Es el percusionista del conjunto que integran Agustín Casanova, Pablo Arnoletti y Alejandro Vázquez. Se define como "muy familiero" y el más tranquilo y callado del grupo. Es fanático de la plena, le gusta El Gucci y Diego Salomé. "Cuando los de la banda se ponen a escuchar a Bruno Mars yo me pongo auriculares", revela entre risas.

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