EL FENÓMENO DE "EL MARGINAL"

Roly Serrano: "El personaje de 'El Sapo' tiene fanáticos en Francia"

Roly Serrano pasó por Uruguay invitado por Juan Herrera antes de la llegada de la pandemia al país y comentó el fenómeno que despertó su personaje "Sapo" en El Marginal.

Roly Serrano junto a Juan Herrera. Foto: Pablo Pena
Roly Serrano junto a Juan Herrera en su paso por Uruguay en verano. Foto: Pablo Pena

-Pese a tener una amplia trayectoria en decenas de ficciones, ¿El Marginal te permitió llegarle a un público que no te conocía?

-Sí, El Marginal abarcó todos los targets de la sociedad: desde las zonas más humildes hasta las más ricas. Me había pasado también con Tumberos. Fueron ficciones muy bien hechas. En Argentina se hace buen material, pero no existe el mercado para hacer producción de esa calidad. De hecho, esto se hizo porque estaba la pantalla nacional de Canal 7 y Netflix. Mi personaje de “El Sapo” tiene admiradores en Francia que me escriben, y yo hice notas para España, Francia, y Estados Unidos. El Marginal fue un programa que trascendió muchísimo.

-¿Por qué pensás que funcionó?


-No puedo hacer un análisis sociológico de por qué pasó eso con El Marginal. Vaya uno a saber. A veces uno hace algo y piensa “esto va a gustar tanto” y no lo ve ni la familia, y otras uno hace algo por hacer y resulta que revienta y rompe todo.

-¿Cómo fue interpretar a “El Sapo”?


-Fue un personaje hermosísimo. Más allá de que hay técnicas para actuar, básicamente es jugar a la verdad. Yo tomé mucho de la imagen del coronel Kurtz de Apocalipse Now. En su monólogo final habla del horror de la guerra y cómo deshumaniza al ser humano para transformarlo en algo despreciable. Yo trasladé eso a la cárcel, que también deshumaniza a los seres humanos y los convierte en seres despreciables. Se rompen códigos de convivencia, y la vida ya no tiene ningún valor.

-La última vez que se te vio en Uruguay fue con la obra El Búfalo Americano, con la que agotaron las localidades. ¿Que te dejó esa experiencia?

-Hacer esa obra fue un lujo. Es una de las más difíciles de la literatura americana. Es una obra muy hermética para actores de verdad. No estuvimos a la altura (risas). En Uruguay trabajamos dos días a sala llena. Fue una obra muy bien recibida en Montevideo. Uruguay es un lugar muy especial por el que los artistas argentinos sentimos mucho respeto.

-¿Cómo definís la situación que atravesaba el teatro argentino previo a la pandemia?

-El año pasado yo hice una obra que se llamaba Burundanga, pero fracasamos con total éxito. El teatro es una caricia al alma y a la vida, pero primero están las necesidades básicas: la educación, la alimentación, la salud, y después viene la cultura. Argentina venía de la peor crisis económica y la gente no tenía para comer, así que menos iba a pensar en ir al teatro. Desgraciadamente en el centro de Buenos Aires, que es una ciudad muy teatral, hay mucha gente que se perjudica. Cuando la gente sale al teatro, todo se llena de gente. Y el último año estaban sin trabajar las pizzerías, los bares, los taxis. No es que nos afectamos solamente los actores.

-Vos te has declarado peronista, ¿cuáles son las expectativas que tenés para este gobierno afín a tu ideología?


-De entrada sabemos que es un gobierno de inclusión y sensibilidad social. De ahí para adelante, todo lo que pueda lograr va a ser bienvenido en una sociedad destruida con la grieta. ¿Cómo no va a haber división si hay un tipo que no tiene para comer y otro que tiene cuatro camionetas? Yo no digo que el que tenga cuatro no se las merezca, pero tiene que haber una repartición equitativa, y sobre todo si hay gente que se muere de hambre. Hay muchos problemas sociales para solucionar en Argentina, que se vienen arrastrando de generaciones y generaciones. Hay niños que crecen en ambientes donde no existe la cultura del trabajo y matan por un par de zapatillas.

-¿Qué concepto tenés del presidente Alberto Fernández en particular?

-Es un buen estadista que puede hacerle muy bien a la Argentina. Le deseo lo mejor porque el país lo necesita. Por lo que pasa en Latinoamérica, es muy importante la incidencia que tienen Argentina y Brasil sobre los países más chicos. ¿Cómo es posible que Uruguay y Argentina que son países tan parecidos tengan sistemas tan distintos?, ¿cómo es posible que Argentina no se pueda acomodar? Eso es porque mucha gente no piensa en los demás sino solamente en el bolsillo propio y eso es con lo que hay que terminar.

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