NOTA DE TAPA

Rodrigo Lussich: "Los famosos que van a Uruguay tienen afinidad con Lacalle Pou"

El periodista que forma parte de Intrusos tiene 47 años y es uruguayo. Pasó gran parte de su infancia en Montevideo para luego continuar su vida en Buenos Aires. 

Rodrigo Lussich. Fotos: difusión
Rodrigo Lussich. Fotos: difusión

-¿Hasta que edad viviste en Uruguay?

-Fui y vine mucho durante mi infancia, con base en Montevideo hasta los 11 o 12 años. La primaria ya la terminé en Buenos Aires. En Montevideo vivíamos en Parque Rodó, en la ex Tristán Narvaja (hoy Frugoni) y Luis Piera, que era la casa de mis abuelos. Allí pasé la niñez. Mis padres eran actores y se conocieron en la Escuela de Arte Dramático. Hicieron teatro en el Notariado. Mi papá trabajó en el Solís. Hicieron distintas cosas hasta que la vida los fue llevando por otros caminos y se terminaron instalando mi mamá en Argentina y mi papá en Brasil. Con mi madre llegamos a Pilar, que fue donde siguió mi vida.

-Ejercés el periodismo desde los 18 años en Buenos Aires. ¿Dirías que el primer momento bisagra en tu carrera fue tu pasaje por Los profesionales (2003-2009) el programa que lideraba Viviana Canosa?


-Lo que me dio masividad en aquel momento fue Los profesionales. Ha habido otros picos en mi carrera. También la etapa de AM (Telefé) con las bombas fue muy importante. En 2015 empecé con la conducción de Confrontados (Canal 9), un programa que no se vio en Montevideo pero fue un lindo desafío. Y ahora la etapa de Intrusos es también muy potente.

-También debutaste hace poco con tu programa propio El show de los escandalones en América...

-A partir del suceso de los escandalones en Intrusos, surgió este desprendimiento y estoy muy feliz con ese programa, que va los sábados. Debo decir que 2020 es un buen año para mí. Siento un poco de contradicción interna al decir esto porque ha sido un año tan malo para todos pero en mi caso, crecí mucho laboralmente. No económicamente porque en ese aspecto le fue mal a todos en Argentina. Pero a nivel profesional, por el destaque y la proyección que tengo, me siento muy satisfecho.

Rodrigo Lussich. Fotos: difusión
Rodrigo Lussich. Fotos: difusión

-En su momento fue muy comentada tu salida de Confrontados para luego sumarte como panelista a Intrusos...

-Dejar un programa que conducía no fue fácil. Me volví a insertar en un panel con todo el prejuicio que hay en la industria por aquello de “bajar de categoría”. En realidad yo sabía que era perder para ganar. Sabía que Intrusos me iba a dar trascendencia y tenía mucha confianza en mi labor allí.

-¿Qué impronta te gusta darle a tu trabajo en el periodismo de farándula?


-Me parece que el periodismo de farándula o chimentos es una excusa para que yo pueda hacer lo que me gusta que es una conducción más ligada al show, al histrionismo y al entretenimiento. El show de los escandalones me permite desarrollar herramientas de mi formación como actor. Todo el camino previo ha sido un flecha para llegar a este blanco. Me gusta jugar el chimento de esa manera, de una forma muy lúdica, como incluir canciones, saltar, bailar. No me gusta el chimento desde la formalidad periodística. Si bien hay temas que son periodísticos y los abordo así en Intrusos, por lo general juego a otra cosa.

-¿Cuánto vale la primicia?

-A mí me importa muy poco la primicia. Es algo de lo que estamos atrás todos, pero salvo que sea algo muy fundamental, nadie se va a acordar de si la diste vos o la dio otro. Yo creo que importa más el “cómo” que el “qué”. Una primicia la podemos conseguir todos pero si la contás igual que el resto no va a tener ninguna trascendencia. La clave reside en contarla de una manera atractiva. La gente va a recordar cuánto se rió al verte. Mucho más en estos tiempos, de tanta pálida, el público valora la risa. Yo tengo una base de humor que es muy uruguaya también. Amaba Telecataplúm, Decalegrón, Plop! y esos elencos maravillosos de humor blanco que miraba de chico.

-¿Cómo estás sobrellevando la situación de pandemia?


-Con cuidados, pero nunca con obsesión. No soy inconsciente pero trato de no entrar en pánico. En Buenos Aires se generó una industria del pánico con la pandemia que da unos mensajes que son incompatibles con la vida. Si uno hace caso a todo, no sale de su casa nunca. Me cuido pero tampoco froto con alcohol en gel los paquetes que traigo del súper. Creo más allá de la realidad de la enfermedad, hay un componente del marketing del pánico que no sé a quien le conviene ni para qué fin. No adhiero a las teorías conspirativas pero hubo una intención de lavado de cerebro enfocada hacia que nos dé miedo vivir. Y eso no debe pasar.

-A Uruguay vinieron muchos argentinos, incluidos varios famosos en lo que ha sido polémico. Jorge Rial los llamó los “exiliados dorados”. ¿Cuál es tu posición?


-Creo que los argentinos que han ido a vivir a Uruguay no solo tienen los medios económicos para irse, sino que tienen una necesidad ideológica de hacerlo. En Uruguay se sienten representados por un gobierno más parecido al que nos gobernaba acá hasta el año pasado (Macri). Encuentran en Uruguay una suerte de exilio antiperonista. Creo que el gobierno de Lacalle les devuelve una afinidad y a los famosos les sirve para pagar menos impuestos. Pero en el fondo hay una afinidad ideológica que es lícita. Igual son excepciones. El común de la gente no se puede mover y está en su casa bancando la cuarentena.

-¿Crees que a los que se fueron le van a pasar factura?


-No sé si les traerá ante la opinión pública un rechazo futuro. Creo que muchos se van a acordar quién bancó y quién no esta etapa. Pero al mismo tiempo, los famosos están en su derecho. No hacen nada ilegal. Si el público se los cobra o no, lo sabremos más adelante. No creo que nadie esté pendiente de esto ahora. La gente está preocupada por cosas más urgentes, como no enfermarse y después, no fundirse. Si Susana se fue o no a La Mary, me parece que ahora no importa. Pero cuando todo pase y Susana vuelva a Argentina a hacer su programa, no sé si va a ser lo mismo. A lo mejor alguien le pasa la factura: “Te fuiste en el peor momento”. Tampoco es una representante de nada ni tiene obligación de quedarse. Es una persona que ha ganado su guita y está en su derecho de gastarla dónde quiere y si encima, puede gastar menos en impuestos que es la cosa que más le molesta a los ricos, bien por ella.

-¿La pandemia agravó la famosa grieta?


-Claramente la pandemia nos sacó peores, a diferencia de aquella primera lectura de que nos iba a sacar mejores. Se ha generado mucha frustración y eso se transforma en un enojo que siempre se manifiesta mal direccionado. Como no podés ir a putear al presidente en la cara, te embrocás con tu vecino o con cualquiera en las redes. Hay necesidad de cantar la bronca y nos equivocamos de enemigo. Porque siempre termina siendo una pelea de pobres contra pobres. Como nunca en Argentina, los bandos están enfrentados: los antiperonistas odian a los peronistas mucho más que antes. Y viceversa. Eso hace que tengamos un antagonismo horrible. Ojalá que los dos se ciñan a las reglas de la democracia.

-¿Cómo es trabajar con Rial en el día a día?


-Para mí es muy sencillo. Él es tipo muy sano, muy presente, muy generoso y pendiente de si uno está pasando bien. Deja hacer. Él está en un lugar como de vuelta y con mucha seguridad interna, así que nada lo saca de su eje.

-¿Tenías algún tipo de prejuicio?

-No, pero sí tenía la expectativa. Tiene una imagen tan fuerte que no sabés cómo puede repercutir eso. Conmigo ha tenido la mejor de las generosidades. Estoy muy contento de estar en Intrusos.

-Son épocas diferentes pero, ¿qué comparativa harías respecto al tiempo de Los profesionales cuando estaban muy enfrentados?


-Estamos todos más grandes. Y pasó cierta rebeldía. En aquel momento nos matábamos porque éramos más chicos. Yo estaba más enamorado platónicamente de Viviana. Hoy en día estoy más enamorado de mí que de cualquier conductor que pueda acompañar. Ya no me caso a ese nivel. Es solo trabajo y trabajamos todos en paz.

-Hace poco contaste de tu historia de amor con Juan Pablo Kildoff e incluso anunciaste casamiento, ¿para cuándo?


-Nuestra idea era casarnos este año pero pasó para el año que viene. Queremos que sea motivo de celebración, para festejar, bailar y abrazarnos con los seres queridos. Para casarnos por Zoom preferimos esperar. La celebración física será presencial cuando se pueda hacer.

-¿Te costó tener esa apertura y hablar de tu vida privada?

-No. Ya había hablado de mi sexualidad. No me costó porque no es que un día salí del clóset. El que lo sabía, lo sabía y el que no lo sabía, era porque no había preguntado. Yo nunca oculté nada. En mi vida tampoco me costó. Mi familia ha conocido a mis parejas y siempre fue todo muy natural.

-El 1 de noviembre ofrecés un show por streaming...

-Sí, es la modalidad que se está implementando en estos tiempos. Voy a mezclar escandalones con algunas historias mías y hacer cosas divertidas. Tengo varias propuestas para hacer teatro presencial, incluso de ir a Montevideo para un stand up. Pero no puedo ir y hacer cuarentena, así que ha quedado para más adelante.

-Hace poco en los escandalones revelaste tu lista de eliminados para el Cantando y se armó polémica. ¿Está arreglado el certamen?

-Lo que hice fue dar una lista en base de intuición, conociendo quienes son los menos rendidores para la producción. Dio la casualidad que uno o dos de los que mencioné quedaron afuera justo. Pero fue eso, casualidad. Yo soy muy crítico de ese formato, como todos los de Tinelli. Expone mucho al artista y trata de sacar lo peor de cada uno. Le hacen creer que es el más importante y después le revuelcan por el piso. Fomenta los conflictos por aquello de divide y reinarás. Los programas de Tinelli tienen esa estrategia que no digo que no sea exitosa.

-Hace poco contaste que cuando fuiste a la mesa con Mirtha Legrand no la pasaste muy bien. ¿Has tenido conflictos con otros famosos?

-Algunos reproches, sí, pero en general no pasó a mayores. Lo de Mirtha tiene que ver con su personalidad. Yo sabía a lo que me exponía. Fui una sola vez y me sirvió de experiencia para no ir más. Fui ingenuo también. Sabía que había sido muy cruel con ella, entonces era lógico que me lo cobrara. No me humilló pero me hizo reproches.

-¿Qué tan pendiente estás de Uruguay?


-No tan pendiente, pero sé lo que va pasando. Tengo primos allá, alguno de ellos famoso, como Guillermo Lussich, quien condujo informativos en Canal 4. Mi hermana Jacinta es nutricionista y está viviendo en Neptunia. Estamos siempre en contacto. Voy menos de lo que me gustaría y amo la cocina de ahí, el chivito y la pizza uruguaya. Una publicación que sigo es Sábado Show. De chico consumía mucho la revista y le pedía a mis padres que me la compraran. Así que es una referencia de toda la vida y es un orgullo salir con una nota en estas páginas.

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