ENTREVISTA

Rochi Igarzábal: Canto de ángel

Antes de presentar su disco solista en Montevideo, la ex Casi Ángeles y Dulce Amor habla sobre cómo fue dejar su carrera en Argentina para emprender un viaje como mochilera, su nueva etapa como madre y la denuncia de acoso de Calu Rivero a Juan Darthés que remite a la ficción que ella integraba. 

Rochi Igarzábal.
La artista presenta su disco "Entre los árboles" esta noche en La Trastienda de Montevideo. El espectáculo contará con la participación de Julieta Rada y Cande Molfese.

Justo cuando atravesaba el mejor momento de su carrera, Rocío Igarzábal (para todos “Rochi”), decidió dar un giro a su vida. Dejó atrás la fama conseguida con Casi Ángeles y Dulce Amor y partió como mochilera hacia México. Meses atrás regresó a su país con pareja, una hija y el proyecto de un disco solista. Esta noche lo presenta por primera vez en Montevideo.

—¿Qué te provoca la posibilidad de llevar tu música a otros lugares, en este caso a Uruguay?

—Recorrer el mundo con la música siempre fue el deseo más grande al lanzarme como solista. Con Uruguay en particular tengo mucha afinidad porque hay familiares míos que han vivido en este país, así que de chiquita venía a Montevideo. También tuve varias vacaciones en Punta del Este, La Pedrera y Cabo Polonio. Me encanta Uruguay, es divino para vivir.

—¿Cómo definirías lo que sucede arriba del escenario en tus shows?

—Lo que pasa arriba del escenario es muy mágico. Es un show completamente en vivo con toda la banda. Es muy orgánico, con todos los instrumentos reales y coros. En el escenario se va armando la fiesta y van surgiendo distintas cosas a medida que avanza el show. También hay invitados: están Cande Molfese y Julieta Rada, que son dos grosas. Además hay una sorpresa para las fans que me siguen desde hace muchos años con las novelas que hice.

—Tenés un público juvenil que te toma como referente, ¿cómo manejás esa responsabilidad?

—Sé que al estar en medios masivos las chicas nos toman de referentes y la mayoría son adolescentes. El trabajo de uno también tiene que ser cuidar el mensaje que transmite porque las chicas que lo reciben están en una etapa de muchos cambios, en la que están muy sensibles y trabajan mucho su autoestima. Yo siempre busco un mensaje de amor propio y priorizo la humildad y la naturalidad de las cuestiones. Si me mandan un mensaje que realmente me emociona lo contesto y lo comparto. Hay un intercambio que es fundamental y sirve para mostrar que estamos todos en la misma, y que una no es inalcanzable por ser famosa.

—En el momento más alto de tu carrera, después de haber formado parte de éxitos como Casi Ángeles y Dulce Amor, decidiste dejar todo y emprender un viaje de mochilera a México. ¿Qué fuiste a buscar?

—Me fui buscando el cambio. Quería cambiar mi vida drásticamente. Me quería ir con la mochila al hombro y decir "hoy tengo ganas de recorrer tal lugar". Hice una feria americana en mi casa, vendí todo lo de mi departamento, y me fui para México. Quería conocer gente nueva que esté en la misma que yo. Fui con una amiga y nos quedábamos en hostels, ni en hoteles ni en departamentos. Cuando llegué a México conocí a Milton, me enganché con él y empezamos a hacer música y viajar juntos. Empecé a conocer un montón de chicos como él que tocaban la guitarra, componían y hacían unas cosas increíbles. Eso me maravilló: bajarme un poco de las luces del escenario y ver todo ese mundo paralelo que es espectacular. Y después que uno conoce la vida de mar, playa y tranquilidad se da cuenta que no necesita mucho para vivir.

—¿Y qué era lo que querías dejar atrás?

—Cuando terminé el secundario empecé a trabajar en proyectos muy intensos, uno atrás del otro. Casi Ángeles fue un trabajo de seis años con mucho cansancio físico y mental y mucha exposición. No podía salir tranquila a la calle ni ir al cine. Después con Dulce Amor pasó lo mismo. Por momentos estaba muy cansada y no podía parar. Era un ritmo muy acelerado y no podía escucharme a mí misma. Tenía que seguir, seguir y seguir. Llegó un momento en el que quise parar porque no me estaba haciendo bien. Me paraba frente a una cámara para decir que estaba feliz pero no era real. La cámara se apagaba y yo estaba con ganas de hacer otra cosa. Entonces dije "necesito un cambio". Si uno se escucha y se da cuenta de que algo no lo hace feliz tiene que soltar y después todo lo demás se va acomodando.

—Pero después de pelear por llegar a un lugar de éxito y conseguirlo no debe ser fácil tomar la decisión de dejar todo de lado…

—El éxito no pasa por ser famoso y tener mucha plata sino por encontrar la felicidad en las cosas más simples. Yo amaba lo que hacía y agradezco los proyectos y todo lo que viví pero hubo una tarde en la que me di cuenta que precisaba un cambio rotundo de vida porque no me sentía bien. Al otro día de comprar el pasaje sentí que me había sacado una mochila gigante de encima. Fue una decisión que tomé desde un lugar muy auténtico y sin miedo. Las decisiones que tomé me trajeron a donde estoy hoy y me siento feliz con mi presente, mi novio, mi hija.

—¿Y qué te hizo regresar a Buenos Aires años después?

—Fue en un momento en el que estaba muy vulnerable y muy sensible porque me había enterado que estaba embarazada. Los primeros tres meses de embarazo son muy intensos hormonalmente. Lloraba y decía que quería volver a mi casa. Había un montón de cosas que con un embarazo encima una se siente mucho más tranquila cerca de su casa. Por otro lado quería concretar el proyecto del disco en mi país para que después saliera al mundo.

—¿Cómo fue el proceso del disco Entre los árboles que presentás este sábado en Montevideo?

—Empezó como un sueño en el viaje de México. Recorríamos lugares con una guitarra y la mochila y poníamos el estuche de la guitarra para que la gente nos tirara monedas mientras cantábamos canciones en la calle. Tocamos en bares e hicimos una banda de cumbia con la que terminamos tocando con los Decadentes en Cancún. El disco es el resultado de toda esa experiencia, de conocernos con Milton en un lugar de mucha naturaleza con el mar enfrente y volver con Lupe gestándose. Después fue surgiendo en casa, levantándonos a la mañana y sirviéndonos el desayuno. Tomando mate decíamos, "esta melodía me gusta", "ponele letra a esto", "escribí esto, ¿qué melodía se te ocurre?". El proceso fue así, mucho en el balcón de mi casa con la beba recién nacida.

—¿Sentiste alguna dificultad para reinsertarte en la industria?

—El lugar que yo había ganado se ocupó por otra persona porque yo me fui. Ahora volví y no está todo igual a cuando me fui. Al no tener la exposición de la televisión, el laburo que hay que hacer para que se conozca lo que uno hace es el triple. Pero cuando uno hace lo que desea empiezan a aparecer personas que dan una mano. El disco lo sacamos de forma independiente pero va tomando vuelo de a poco y saliendo en Argentina.

—¿Cómo sos como mamá?

—Empecé siendo muy relajada en mi casa y después me puse un poco miedosa y más controladora de las situaciones: tiene que dormir, tiene que comer… Ahora me estoy volviendo a relajar y la estoy disfrutando desde otro lugar. Soy muy dedicada como mamá, disfruto estar con mi hija todo el día. También es importante tener un compañero al lado que contenga y banque.

—Hace unos días salió al aire un programa especial con un reencuentro de los protagonistas de Verano del 98, ¿cómo imaginás uno así con el elenco de Casi Ángeles?

—Me encantaría. Me divierte la idea de reencontrarnos todos. Me sigo viendo con varios: con Lali (Espósito) especialmente porque nos acompaña en todo esto de la música, con Meri del Cerro sigo hablando y me escribió cuando se enteró que iba a ser mamá, también hablo con Emi (Attias), a Vico (DAlessandro) me lo encontré en algunos eventos y lo fuimos a ver al teatro, a Agus Sierra lo vi varias veces, con Dani (Collini) mantengo relación. Por Gastón (Dalmau) tengo un amor muy especial, que está en Estados Unidos.

—Nombraste a casi todos menos a la China Suárez, ¿no tenías buena onda con ella?

—(Risas) A Euge no la vi más. Soy sincera, ella se fue de la novela y no tuve más relación. Con Lali seguimos trabajando después, compartimos giras y generé un lindo vínculo, pero con ella no. La aprecio un montón a Euge pero no tengo relación.

—También participaste de Dulce Amor, una telenovela que ahora está en el centro de la polémica por las acusaciones de acoso por parte de Calu Rivero hacia Juan Darthés. ¿Vos sabías de la situación en aquel momento?

—Yo me mantengo al margen particularmente de lo que pasó en Dulce Amor, pero si una mujer expresa algo así yo le creo. Además la conozco a Calu y sé que no es una mujer mediática, no se sienta en los medios a hablar de cosas personales. En aquel momento yo era muy chica, recién conocía a Calu y no teníamos la confianza para que me cuente lo que le estaba pasando. Recuerdo que yo la notaba inquieta y angustiada por momentos. Sabía que sucedía algo en la relación actoral entre ellos que a ella no le estaba gustando. Después tomó la decisión de irse y lo que se dijo fue que era porque ella tenía otros trabajos. Se fue de viaje y nunca más hablé con ella. Ahora expresa esto y yo le doy mi apoyo. Le escribí y hablé sobre este tema. Como mujer y compañera de Calu, estoy con ella. A Juan no lo conozco, mi personaje no se cruzaba con el suyo.

—¿Cómo estás viendo las movilizaciones feministas que han ganado lugar en los últimos años?

—Es un momento clave para la mujer. Es fundamental que la mujer se haga escuchar porque fueron muchos años de sometimiento social y cultural. Yo estoy a favor de la despenalización del aborto. No es para que haya más abortos sino que para que no sucedan abortos ilegales. De todos modos, hay un montón de cuestiones del feminismo que no son necesarias, como hablar con un lenguaje violento o ir al choque y a la pelea. A veces la situación se nos va de las manos.

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