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Algo más que risa: Andrés Reyes se suma a Océano FM

Es producto de la cantera inagotable de 13 a 0 pero este año dejó el programa que dirige el “Profe” Piñeyrúa y se mudó a la radio de Pablo Lecueder. Co conducirá Todo pasa junto a Mariano López y María José Borges desde el 6 de febrero. Y, además, le pondrá la cuota de humor al nuevo programa de la mañana de la 93.9 con Adusto, su personaje más memorable.

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Foto: Marcelo Bonjour.

En quinto de escuela se aburría porque terminaba la tarea antes que sus compañeros y se ponía a escribir historias de superhéroes. Primaba el humor escatológico y sexual.

Andrés Reyes pudo haber sido ingeniero porque era muy bueno en matemáticas, pero cuando iba medio avanzado en la carrera se cambió a Ciencias de la Comunicación y descubrió que podía ganarse la vida trabajando de eso que hacía gratis con amigos: narrar historias y hacer programas de radio ficticios.

Adusto no fue su primer personaje en el dial pero sí el que más duró. Lleva diez años al aire y fue una idea de Santiago Díaz, periodista de 13 a 0. Se inspiró en los bolazos que se tiran durante el período de pases y jamás se concretan, por ejemplo, la supuesta llegada de Ronaldinho a Nacional.

"Se le ocurrió tener un personaje que se metiera en el programa y tirara datos de pases estrambóticos. Ese fue su primer gol. Como anduvo bien, recibió aceptación, fue ganando terreno y últimamente hablaba de cualquier cosa". Hoy hasta tiene presencia en las redes sociales (5.638 seguidores).

La llegada de Andrés Reyes a Océano FM supone que Adusto compita con el resto de los personajes humorísticos que pululan en los periodísticos de la mañana, entre ellos Darwin Desbocatti, que hasta diciembre de 2016 salía por la emisora de Pablo Lecueder y desde febrero lo hará por Del Sol.

Adusto no llega para suplir a Darwin. "De entrada me dijeron, no te traemos para cambiar una figurita por otra porque sería mandarme a la guerra con un tenedor. Yo vengo a hacer lo mío e intentar que salga bien. Darwin tiene un nombre, una trayectoria, es el personaje humorístico por antonomasia. Yo disfruto su humor y no es que vengo a hacer lo que hacía él. Ya es diferente desde el momento en que voy a estar en el rol de co conducción y no solo en el espacio de humor".

La risa es trabajo.

Su descripción en el perfil de Twitter dice, "escritor, humorista y comunicador". Andrés Reyes es licenciado en Comunicación, hace diez años realiza labores institucionales en el sector público (primero en el Mides y ahora en el Ministerio de Salud Pública) pero el humor y la escritura son las dos facetas que más lo motivan. Las ha desarrollado en 13 a 0, como autor de libros y en el blog Todos por la misma plata, que creó sin mayores pretensiones y llegó a tener más de ocho mil visitas diarias.

Su veta creativa apareció en la niñez. Martín García, actual director de la orquesta del Sodre, y Andrés Reyes son amigos desde la escuela, ambos son fanáticos de Nacional y en los ochenta empezaron a usar el humor como "herramienta terapéutica". Al cuadro de sus amores no lo acompañaban los resultados, así que se juntaban a escribir historias bizarras de superhéroes en la vieja máquina Remington de la madre de Reyes y mechaban mucho chiste dedicado a los jugadores tricolores.

El humor atraviesa su vida. Siempre le gustó relatar partidos en broma y cambiar la letra de las canciones. Hoy dice que podría ser un buen letrista de Carnaval. No lo descarta, pero aún no recibió ninguna oferta.

En facultad todos querían sus apuntes para estudiar porque tenía buena letra, era prolijo y además venían con un plus: Reyes anotaba chistes como notas al pie mientras los profesores hablaban de las distintas temáticas. "Se ve que eran lindos de leer", dice.

Escribió tres libros sobre fútbol (Ganes o pierdas, Historia de Nacional, El propio fútbol uruguayo) y en el último que publicó, Hombres 2.0 se desprendió del deporte preferido de los uruguayos. La idea primigenia fue tirar por tierra los estereotipos a los que está asociada la masculinidad. Eligió el humor para "combatirlos" porque es su arma más efectiva.

Inicios.

En 1995 estudiaba ingeniería, era oyente de Fútbol y compañía en Radio Nuevo y en los tiempos de ocio escribía una suerte de diario de humor vinculado al fútbol. Un día decidió enviarlo a la emisora a ver qué pasaba. Cayó en manos del Profe Piñeyrúa y le ofreció una sección. Reyes empezó con el Licenciado Uno y recuerda que más que un personaje era él hablando de fútbol porque como no tenía una voz conocida no era necesario que cambiara su tono.

Se integró a 13 a 0 desde el inicio, se fue durante algunos años y en el ínterin se recibió de licenciado en Comunicación. Estuvo sin trabajo un tiempo y reapareció en el staff en 2005 para las secciones de humor. En esa época creó a Nelio Morgan, "un relator muy parecido a Alberto Kesman en su voz pero un poco más ordinario".

Tras la partida del "Sueco" Leiva, se sumó a 13 a 0 también durante la semana. Y ahí le tocó desempeñar las clásicas labores de un periodista deportivo: llamar a los entrenadores para preguntarles cómo iban a parar el equipo en la siguiente fecha, conseguir notas con jugadores, producirlas.

No le gustaba ese rol, así que hizo todo lo que estaba a su alcance para poder focalizar su participación en el entretenimiento. Lo logró en 2009 y empezó a salir al aire solo los fines de semana y en las transmisiones de fútbol.

13 a 0 es programa deportivo diferente, marcó época, tiene una audiencia fiel, ¿qué vas a extrañar?

—Creo que es un programa que marcó una línea: ir a la tanda y volver con rock fue algo que en su momento instauró 13 a 0 y hoy en día es la lógica. Sería difícil hoy pensar en un programa deportivo sin música o sin una instancia más desacartonada. Voy a extrañar a los compañeros porque una de las principales características de 13 a 0 es el grupo humano que se formó. Pero si hay algo que estoy seguro que no voy a añorar es estar todos los fines de semana en un estadio. Fueron 12 años y te cansa, sobre todo cuando empezás a ver que en el fútbol hay cosas que no están bien: el juego no es el mejor, la violencia, las garrafas que vuelan. Llega un momento que te dan ganas de estar en tu casa con tu familia.

Blogger.

Creó Todos por la misma plata con el fin de despuntar el vicio de redactor y publicar lo que se le antojaba. Al principio escribía él solo en el blog, pero luego abrió la cancha y aparecieron en acción ciertos lectores recurrentes que comentaban las publicaciones y se transformaron en columnistas y colaboradores.

Reyes dice que lo mejor del proyecto ha sido que abrió puertas a una cantidad de personas con talento para el humor, la escritura y el diseño. Y consiguieron un empleo gracias a la visibilidad que les proporcionó el sitio.

Se creó una especie de comunidad integrada por 30 ó 40 personas que se reúnen cada tanto. El fundador de este blog suele organizar cacerías por la ciudad con un listado de consignas que van desde conseguir una foto con un famoso hasta imitar la estatua del coreano ubicada frente a la playa del Buceo. Todas las actividades terminan con la parrilla prendida y un rico asado.

Todos por la misma plata tuvo momentos cumbres de popularidad. La entrada más vista de la historia fue cuando Reyes creó el recordado álbum de fotos de Julio Ríos. "Yo lo tengo de amigo en las redes y empecé a ver esas imágenes en la radio y dije, pah, esto hay que subirlo. Lo armé, le puse Book de Julio Ríos y empezó a dar vueltas". Se viralizó y alcanzó las 80 mil entradas. Incluso hoy hay quienes usan esas postales como memes para hacer bromas de actualidad.

El blog llegó a tener un promedio de ocho mil visitas diarias. Hoy está "bastante caído" y no supera las mil. El mensaje que figura como portada y se lee al clickear en el sitio es, "por un 2017 con más amor que droga".

Presente.

La idea de instalar un personaje en las transmisiones futbolísticas partió del Jorge Piñeyrúa. El primero fue Jordi Arzabal, un presentador de la televisión española que había venido a Uruguay a trabajar y terminó teniendo problemas con la Justicia. "Se metía, opinaba y tenía una visión muy crítica de los sudacas. Como era europeo se burlaba de las canchas en las que jugaban los equipos de acá, por ejemplo".

Cada vez que Reyes crea un personaje parte de un contexto y una historia. Adusto es un viejo reaccionario, excomunista y crítico del proyecto Tabárez. No le gusta el whatsapp y detesta todo lo moderno. Tiene 86 años y nació fruto de una relación esporádica entre su madre y un futbolista rumano que vino a Uruguay a jugar el Mundial de 1930. No conoció a su padre porque se fue en barco con la delegación de su país y no volvió nunca más.

"Está bueno que remita a un universo donde el personaje pueda hacer autorreferencia y que sea siempre la misma. Te sirve para sacar conversación al aire mientras lo estás desarrollando".

Recibió el llamado de Gustavo Rey al mismo tiempo que se enteró que sus compañeros de 13 a 0 se mudaban de El Espectador a Del Sol.
"(Gustavo) me contó que habían pensado en mí para integrarme al proyecto de Océano, todavía no estaba claro si era en la mañana o en la tarde. Le dije que me interesaba la posibilidad y en el momento en que me citaron a una reunión, lo blanqueé con el Profe (Piñeyrúa). Ellos hicieron el esfuerzo de hacerme una mejor oferta, pero más allá de que iba a arriesgar porque en 13 a 0 estaba muy cómodo, era una oportunidad".

Y agrega, "primero me servía económicamente y co conducir un programa a la mañana era un lugar de mayor importancia. Además, era la posibilidad de zafar de trabajar de lunes a domingo, que lo vengo haciendo desde 2005".

—En el medio de esta ola de cambios en el dial Adusto twiteó que el institucional de Del Sol, con coreografía incluida, se lo había adjudicado el Estado Islámico, ¿qué tal le cayó a tus excompañeros de 13 a 0?

—Se rieron. Cuando se filmó yo todavía no había arreglado en Océano. La grabación tuvo un trasfondo raro. Mandaron un mail con una lista de cosas que había que llevar, por ejemplo un pantalón de lino y cuatro mudas de ropa. Y yo hacía chistes. Aparte era en Punta del Este y te tenías que levantar a las cinco de la mañana para llegar. Por suerte ese día tenía la fiesta de unos parientes de mi mujer en Argentina, entonces tuve la excusa perfecta para no ir. Yo no había arreglado en Océano todavía. Podría haberme quedado afuera de los dos lados. Por suerte terminó todo bien. Pero si hubiera participado le hubiera pegado igual. Era algo que Adusto hubiera dicho igual aunque hubiera bailado él.

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