EL EX DECALEGRÓN NELSON LENCE

El rico de la pensión

Nelson Lence era aquel maniático que clamaba por “sexooo” en Decalegrón. Fue también el aduanero corrupto de El baño del papa. Oriundo de Melo y también maestro, el actor lleva 41 años radicado en Montevideo, siempre viviendo en diferentes pensiones.

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Nelson Lence. Foto: Marcelo Borrelli

Ni su carrera ni la docencia le han facilitado el beneficio (o perjuicio) del lujo. Tiene televisor desde hace un mes. En diálogo con Sábado Show, Nelson Lence cuenta todo sin ningún sentimiento de inferioridad. Al contrario: conocé la riqueza de su historia.

Nelson Lence acaba de reestrenarse en teatro con la obra Sangre en los tacones, una comedia negra dirigida por Humberto De Vargas y donde tiene un pequeño, pero decisivo papel en el final de la trama. "Para mí no hay personajes chicos; hay personajes lindos y este es uno de ellos", dice sobre el rol que desempeña miércoles y jueves de noche en De la Aguja Teatro.

Lence tiene 67 años, buena memoria y orgullo por más de cuatro décadas de carrera como actor en TV, teatro y cine. Sus mayores registros en la memoria colectiva los alcanzó con su papel de maniático sexual en Decalegrón, la imitación que hizo de Mariano Arana en "La familia Rodelú", 18 años en la legendaria Barro negro y su papel más raro y difícil: el aduanero corrupto de El baño del papa (2007).

Criado en Melo, Lence estudió magisterio y enfermería. Pero en 1975 sintió que lo suyo era actuar y se tomó un ómnibus de Onda con destino a Montevideo. Trabajó como docente y estuvo 18 años en la comedia nacional, donde hacía "bolos" y se desempeñaba como "apunte" y "traspunte". Dos oficios con el mismo fin: soplar la letra a los actores de la generación de Jaime Yavitz, Maruja Santulo, Estela Castro y Medina, Alberto Candeau, entre otros.

"Aprendí mucho", dice ahora Lence. Asegura que en su vida se le da más fácil la comedia que el drama. Cuando llega a una lugar, todos están esperando que haga un chiste. "El humorista es un rosal con las espinas por dentro. Nunca te vas a dar cuenta cuando está mal". La frase se la escuchó a su viejo compañero Andrés Redondo y es su lema.

Lence dejó la docencia formal cuando empezó en Decalegrón y se ahorró así el seguro escándalo de un maestro de Primaria gritando "¡sexo!" en el programa más visto de la década del 90. Hoy da clases, pero solo de teatro, en el colegio Santa Clara del Cerro, a donde acude dos veces por semana.

Desde su llegada vive diferentes pensiones de la capital. "Soy un bicho de pensión. Lo digo sin ningún trauma, ni sentimiento de inferioridad. Económicamente, nunca dio para otra cosa y no me quejo. Al contrario: vivo bien, muy cómodo", dice y rompe con el imaginario de la TV, aún en mejores tiempos, paga bien.

En la actualidad ocupa una habitación de un pensionado en el barrio Cordón: cocina común, buen clima y una receta barata contra la soledad.

Lence también se declara orgulloso de su sentido de intuición. En algún momento, sus ingresos hubieran dado para pensar en una propiedad a préstamo pero algo le decía que no era buena idea. "¿Y si me metía en un apartamento, ¿qué hacía? Hoy yo no le debo nada a nadie". De eso también está orgulloso.

Nelson Lence en la época de Decalegrón. Foto: Archivo
Nelson Lence en la época de Decalegrón. Foto: Archivo

Los años dorados.

Para Nelson Lence el comienzo y el final de Decalegrón fueron igual de indescifrables. Llegó de atrevido una tarde a Canal 10, en busca de una oportunidad. El parecido físico con el actor español Adolfo Suárez hizo que ese mismo día lo imitara en una escena en el sketch de "El Chicho". Aquel día dijo solo cuatro palabras en cámara, pero fueron las primeras.

"Luego me llamaron y empezó una larga carrera que no puedo creer, en lo profesional y en lo humano", dice Lence. Se emociona al recordar un elenco compuesto por los máximos exponentes del humor de la época: Julio Frade, Ricardo Espalter, Eduardo DAngelo, Enrique Almada... los nombra a todos y cada uno. También a Pelusa Vera, a Graciela Rodríguez y a Petru Valensky...

Lence dice que no sabe por qué terminó Decalegrón, en el año 2002. A él le dijeron que debido a la crisis del momento, debían despedirlo. Dos meses después, el ciclo llegaba a su final para siempre.

Quedan los recuerdos. En él y en la audiencia. "La gente me recuerda mucho por aquellos del "quiero sexo". Para la época fue muy llamativo. También me recuerdan por la imitación a (Mariano) Arana en "La familia Rodelú", asegura y añade que cada que vez que se cruza con él, el exintendente de Montevideo lo saluda muy afectuosamente.

"Era un código de Decalegrón: imitar pero con altura. No se ridiculizaba al personaje, ni se entraba en la guaranguería. Jamás recibimos una queja de nadie de los imitados".

Incluso el entonces presidente Julio María Sanguinetti convocó al elenco de la familia Rodelú a que conocieran la residencia presidencial de Suárez y Reyes. Hay varias fotos que atestiguan aquel encuentro, al que Lence no acudió porque tenía función con Barro negro, la obra que estuvo más de 20 años en el teatro rodante de un ómnibus.

Luego del final de Decalegrón, los vínculos entre el elenco no pasaban de algún encuentro circunstancial. Pero una atmósfera de hermandad vuelve cada vez que se cruza con alguno de ellos. "Lamentablemente, se han ido muchos", dice Lence y se emociona.

A casi 15 años del final del programa, Nelson Lence cree que se puede repetir una experiencia similar. "Creo que se puede. Mi amiga Graciela Rodríguez también lo dice. Hay actores jóvenes, con algunos de mi generación que pueden sumarse, que son muy buenos. ¿Por qué si existe un cine uruguayo de tan alta calidad no podremos hacer un programa de humor?".

Aduanero en su pueblo.

Nelson Lence no sintió nunca la necesidad de tener un televisor en su pieza de pensión. Hace un mes, una alumna de sus clases de teatro alcanzó tan buenas calificaciones que sus padres le renovaron la aparatología audiovisual. La joven tuvo el gesto de regalarle su anterior televisor al docente.

El domingo pasado, en su flamante TV, Nelson Lence miró, una vez más, El baño del papa. Justo Teledoce la programó para las 17:00.

Una de las películas orientales más celebradas dentro y fuera de fronteras lo tiene por protagonista: Lence es Meleyo, el aduanero corrupto y descorazonado que hace lo imposible por truncar los sueños sanitarios (y de prosperidad) de Beto (César Troncoso).

Era la primera vez que hacía un personaje tan duro. Un villano de principio a fin. Desde entonces, disfruta de ese tipo de personajes. "Me gusta hacer de maldito... tienen un sabor muy especial. No lo puedo explicar".

El papel de Meleyo llegó a él por convocatoria del director Enrique Fernández, melense igual que Lence e igual que la historia. "Me había llamado para otro papel pero a poco de empezar el rodaje el papel del malo no estaba definido. Me hicieron una prueba y de inmediato sentí muy cómodo. Podía hacerlo", rememora.

El personaje también lo devolvió a sus años en Melo. "Salvo el detalle de que Beto nunca llegó a construir el baño, la historia es tal cual", dice en referencia a las expectativas de "negocios golondrina" que generó en muchos la visita de Juan Pablo II a la localidad a fines de los 80.

El actor tuvo otros papeles en cine, entre ellos en La redota y Ensayo sobre la ceguera,

En el Melo de hoy, Nelson Lence no tiene más familia. Conserva muchos amigos y cada vez que puede, pasa unos días. Le gustan mucho más los boliches de allá que los montevideanos. Pero su suerte y su vida están echadas en la capital.

Con 67 años, el actor piensa jubilarse en diciembre. Acto seguido, tiene planes de tomarse un tiempo de descanso, tener mayores momentos para él. Le gusta leer e ir al teatro o dar buenos paseos por la rambla. Sería una pausa, solamente, para seguir actuando y dando clases. "Mi vida está llena de satisfacciones y siempre hay más".

Una vida actuando.

Nelson Lence (67 años) estudió magisterio y enfermería en su ciudad: Melo. Como enfermero nunca ejerció. Maestro de aula fue por varios años hasta que ingresó en Decalegrón en 1984. Hoy se lo puede ver en Sangre en los tacones (miércoles y jueves en De la Aguja Teatro). Dirige Humberto de Vargas y el elenco: Charly Sosa, Alessandra Moncalvo, Silvana Grucci y Félix Correa.

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