Como un mosaico que luce sus mejores colores en aras de los formatos cerámicos más creativos, Fabián Mazzei ha sabido foguear y colorear su carrera de actor en los lugares y países más exigentes, que le permiten lucir con orgullo una experimentada carrera a pesar de su joven edad. Ex novio de Mónica Cruz y feliz cortejante de la modelo chilena Kenita Larraín, el galán se hizo de un tiempo para recibir a Sábado Show.
-¿Qué te dejó tu paso por la televisión y el cine español?
-Una experiencia enriquecedora y la conciencia real de cómo se debería trabajar para disfrutar más de la vida personal... En España se trabaja fuerte, pero hay tiempos y buen dinero para también cosecharse como persona.
-Esa respuesta me suena a queja...
-Queja, no. Es la verdad, la realidad. Si no lo dijese, me estaría y te estaría mintiendo. En los medios criollos trabajás a 200 revoluciones por minuto, jornadas de 15 horas, un día de descanso semanal y muchas veces por dos mangos.
-¿Y en España?
-Los grupos de trabajo lo integran profesionales y especialistas de cada área, para que todo salga bien. Allá el actor sólo debe actuar, no como en Argentina que muchas veces tenés que hacer de actor, de productor y si te descuidás de vestuarista. Las jornadas no te agotan, grabás en tiempo, filmás en hora y ganás my bien. En España, un asistente de producción tiene a su vez a otro asistente para que nada quede librado al azar. ¡Otra historia!
-A vos te fue muy bien...
-Sí... Pero no fue fácil. Sufrí mucho el desarraigo. Todo muy bien, pero extrañaba amigos, lugares, familia, asado, mate... En televisión trabajé en Un paso adelante para Antena 3 y al primer día me dijeron que me tenía que desnudar... ¡No lo dudé y lo hice! Todo lo demás me resultó fácil.
-Después filmaste con Javier Elorrieta donde hiciste de un violador y asesino serial.
-¡Exacto! Una película muy jugada, donde elaborar mi personaje me llevó a estudiar mucha psiquiatría y recorrer cárceles para alcanzar procederes psicopatológicos acordes a un libro muy sinuoso. El cine y la tele me permitieron llegar a medios de Francia y Holanda que se interesaron en mí. Me gustaría conocer sus maneras y sus culturas, eso sí, no radicarme. Trabajar y volver.
-También estuviste de novio con Mónica Cruz, la hermana de Penélope.
-Fue una relación maravillosa y una etapa de mi vida que no olvidaré jamás. Pero no voy a profundizar en el tema.
-Pero el tema fue portada de tantas revistas del corazón españolas...
-Es cierto, pero yo no quiero ni quise especular jamás con eso. Elijo siempre que me reconozcan como actor y no por mis amores.
-Acá se te relacionó con la hermosa modelo chilena Kenita Larraín, la ex novia del tenista Marcelo "Chino" Ríos.
-¡Una buena amiga que se portó muy bien conmigo! Pero no voy a decir más que eso, te imaginarás.
-Te diste el guste de grabar sketches con Susana Giménez.
-Sí y me sirvió para descubrir lo magnífica comediante que es. Muchos la ridiculizan por la forma inocentona con la que conduce, otros la descalifican por tonterías, pero te puedo asegurar que a Susana no se le escapa nada. Sabe de luces, de escenografía, de letra, de remates... De todo lo que hace y dice, nada es casual, forma parte de su gran oficio en el medio. Trabajar con ella me sirvió para aprender.
-También trabajaste con Cris Morena en Alma pirata.
-Y nos fue muy bien. Pero hay que seguirle el ritmo a Cris, que es una leona a la hora de trabajar. ¡No para! Me sirvió mucho para capacitarme en costados artísticos que tenía descuidados. Con ella tenés que hacer esgrima, bailar, cantar, actuar... Y al final te sirve todo porque son conocimientos que incorporás.