TIEMPO DE POLÉMICA

El Piñe, a fondo: "Me acusan de ser un operador de la derecha y un operador de la izquierda"

El conductor y gerente del grupo Magnolio habla del fenómeno de Polémica en el bar, las dificultades por la pandemia, la participación de su padre en La letra chica y el cuplé sobre Rivera.

Jorge Piñeyrúa. Foto: Leo Mainé
"No me va mucho eso de bajar línea todo el tiempo. Hay que ser cuidadoso con el tipo que te tiene aprecio a través de la pantalla", afirma. Foto: Leo Mainé

Las vueltas de la televisión convirtieron al otrora bonachón y eterno adolescente de la pantalla en el conductor de un programa que marca la agenda de actualidad en pleno año electoral. Jorge Piñeyrúa es el anfitrión de la versión uruguaya de Polémica en el Bar, donde recibe a los personajes del momento y se desatan balaceras retóricas que suelen ser noticia durante toda la semana. El debate que modera El Piñe se volvió tan atractivo que en la mayoría de emisiones se impone en el "superdomingo" televisivo frente Santo y Seña (Canal 4) y Séptimo Día (Teledoce). Pese a que los enfrentamientos son la savia de la que se nutre el programa, el conductor confiesa que todavía le cuesta “no quedar amargado” cuando las discusiones suben de tono.

Las polémicas no se limitan a la pantalla. En la radio, como cabeza de La Mesa de los Galanes, debió enfrentar este año la cruda repercusión por un cuplé en el programa dedicado al departamento de Rivera. “Fueron días de bajón”, revela desde su oficina en el grupo Magnolio sobre la calle Pablo de María. Allí, hace las veces de gerente del grupo en el que funcionan las radios Del Sol, El Espectador, Urbana y Latina. "Es un sueño", define sobre su rol junto a Rafael Cotelo e Iñaki Abadie, mientras recorre los pasillos y se cruza con empleados que también son amigos. "Nos preocupamos mucho de tener un buen ambiente de trabajo", destaca. El Piñe, auténtico, en un año de éxito y de polémica.

-¿Cómo definirías tu año televisivo con dos éxitos como Pasapalabra y Polémica en el Bar (Canal 10)?

-Es un buen año, que está acompañado de un buen año del canal. Estoy copado con lo que pasó con Pasapalabra porque le había dedicado mucho esfuerzo. Es un programa muy dinámico y difícil de hacer. Me acuerdo de estar en verano practicando el Rosco con mis hijos...

-¿Fue el formato más exigente que hiciste?


-Sí. La parte de la lectura del Rosco me daba miedo porque se puede hacer perder tiempo al participante, y ahí no hay edición que valga.

-Y a la vez se dio el suceso de Polémica en el Bar...

-Le va bárbaro de rating y tiene mucha repercusión. Es un programa bravo porque tiene que haber polémica pero no se puede desbandar, así que uno siempre está en el límite. Me costó acostumbrarme a no quedar amargado después de las discusiones. Todavía me pone nervioso cuando hay dos que se enfrentan mucho al aire.

-¿La pasás mal con esas situaciones?

-No me gusta quedar en medio del tiroteo. Si la discusión es entre panelistas se entiende como parte del programa, pero cuando los líos son entre entrevistados me generan un poco de incomodidad. Me preocupa que no estén pasando bien. Cuando pasó lo de (Laura) Raffo y Glenda (Rondán), imagino que no se deben haber ido del todo contentas del programa. Entonces uno se queda pensando "¿qué pude haber hecho para que saliera mejor?".

Jorge Piñeyrúa. Foto: Leo Mainé
El año televisivo del Piñe está marcado por dos de los grandes éxitos del año: Polémica en el Bar y Pasapalabra, ambos por Canal 10. Foto: Leo Mainé

-También hubo choques fuertes entre panelistas, como lo que pasó entre Alberto Sonsol y Patricia Madrid, ¿cómo lo viviste desde tu rol de conductor?

-Este programa camina en un límite en el que pueden pasar esas cosas. Uno de ellos piensa que hubo un exceso y la otra persona no. Hay que buscar el equilibrio para que todos podamos convivir. Fue ese caso, se habló y siguió todo lo más bien. A veces estas cosas sirven para acomodarse.

-Tras su cruce con Sonsol, Madrid guardó silencio durante una emisión del programa y trascendió que al siguiente se ausentó porque la sancionaron, ¿compartiste esa medida?


-No sé exactamente lo que pasó. Lo único que sé es que al programa siguiente ella no fue. No sé si hubo una sanción, ella prefirió no ir o le dijeron que lo mejor era que no fuera por un programa.

-Actualmente, ¿qué es más difícil en Uruguay?, ¿decir el partido político que uno vota o el equipo de fútbol grande con el que simpatiza?

-Lamentablemente es más complicado decir a qué partido político votás. A mí me encanta la política y que la gente se interese en política, pero no comparto esa cosa radical y agresiva que hay entre una parte y la otra. Hay una violencia en las redes que se está complicando. Uno hace una nota de cualquier tema y los comentarios lo llevan enseguida a la política: “dijo esto porque vota tal cosa”. Me han puesto en listas como operador de la derecha y operador de la izquierda.

-¿Por qué está ocurriendo eso?

-El tema es que hay gente que piensa que siempre tenés que estar de acuerdo con tu partido político, y no es así. Uno puede ser crítico con su partido o reconocerle al otro un montón de cosas. Esa cosa de decir que todos los de mi partido hacen las cosas bien aunque no los conozca, y los otros hacen todo mal es de un corporativismo estúpido que no lo entiendo.

-¿Esta violencia creciente hace que te cuides de opinar políticamente?

-Yo en la radio digo un montón de cosas. Y tengo bien claro de cuál partido soy, pero no me interesa compartirlo. No me va mucho es eso de estar bajando línea todo el tiempo en redes sociales. Hay que ser cuidadoso con el tipo que me tiene aprecio a través de la pantalla y lo puedo herir hablando al pedo.

-Tu padre Ricardo “Profe” Piñeyrúa se pronunció políticamente el año pasado en apoyo al Frente Amplio, ¿qué te pareció esa decisión?

-Mi padre puede hacer lo que quiera. Lo que yo siento por él es una profunda admiración. Nunca le cuestionaría nada, especialmente por la vida de militancia que tuvo. Si le parece que está bien, que le dé para adelante. Él no se mete conmigo cuando hago cosas que no le gustan.

-¿Te preocupó algo de la repercusión que podía tener que se expusiera políticamente?

-Son decisiones de cada uno. Él tiene una historia de militancia política y no se hubiese sentido bien si no se manifestaba en un momento que sentía que tenía que hacerlo.

-¿Cómo lo ves en su rol de conductor de La Letra Chica (TV Ciudad)?


-Me pone más contento que le vaya bien a él que a mí. Los primeros programas no los podía ver porque me ponía nervioso por él. Lo llamé para darle ánimo y decirle que disfrute. Me causa gracia que muchos de los elogios para su programa son en referencia al mío. “No es como el programa de tu hijo”, le dicen. El otro día una señora me gritó desde un taxi con buena onda: “Piñe, aprendé de tu padre que él hace un programa en serio”.

-Es su debut como conductor televisivo en un ciclo que también tiene mucha polémica...

- Capaz que mucha gente se sorprendió al verlo en ese rol, pero yo siempre supe que le calzaba justo. Siempre tuvo mucho para dar. Es un tipo súper culto, instruido e inteligente.

Jorge Piñeyrúa. Foto: archivo
Jorge Piñeyrúa la noche del 2 de junio de 2010, al recibir el Iris de Oro. Foto: archivo

-Se cumplieron 10 años de tu consagración con el Iris de Oro, ¿qué evaluación hacés del avance de tu carrera desde aquella época hasta ahora?

-Ese premio fue muy importante, pero esto es año a año y no hay nada definitivo. Uno siempre está buscando que surja un nuevo programa y que camine. Nunca me creí que estuviera en un lugar en el que mi carrera iba a seguir para siempre. Voy paso a paso.

-Durante muchos años decías en las notas que te preocupaba dejar de estar en televisión de un momento para otro, ¿sigue siendo tan así?.

-Sigo pensando lo mismo, porque para mí quedarme sin televisión sería quedarme sin un trabajo importante. Hay mil casos en los que uno viene de varios programas que funcionan bien, pero en dos le va mal y ya está. Hoy tengo un respaldo más fuerte que antes por los años en el canal, pero sigue pasando lo mismo.

-¿Cómo te sentís en tu rol de empresario al frente de Magnolio?

-¡Soy emprendedor! No digas "empresario" que me da vergüenza. Aparte “emprendedor” da como una cosa de joven (risas). Acá trabajamos todo en equipo con Rafa (Cotelo) e Iñaki (Abadie). Se nos hizo fácil porque muchos de los que trabajan con nosotros son amigos, y tratamos de traer buena gente. Nos preocupamos mucho de tener un buen ambiente de trabajo.

-¿En concreto cuál es la función que desempeñás como una de las jerarquías de la empresa?

-El capanga es Iñaki, y después estamos Rafa y yo, que lo apuntalamos y lo ayudamos a tomar algunas decisiones. La mayoría de las cosas grandes las resolvemos colectivamente e Iñaki tiene la última palabra.

-¿Te tocó tomar alguna decisión delicada?

-Sí, me tocó tomar alguna decisión difícil que hasta el día de hoy me amarga. Cuando vino la crisis por la pandemia hubo que mandar gente al seguro de paro. Nos gusta hablar con la gente cuando pasan esas cosas, no hay intermediarios. Siempre es difícil porque todo el mundo tiene sus necesidades y problemas, y eso me parte al medio. Por suerte lo tomaron bien y nos bancaron a morir. Hoy ya retomamos con casi todos.

-¿Cómo tomaste la polémica en torno al cuplé sobre Rivera que hizo el personaje Edison Campiglia en La Mesa de los Galanes (Del Sol)?

-Fue un momento complicado para nosotros. Yo entiendo a los riverenses que se sintieron ofendidos de corazón. Nosotros les pedimos perdón. No tengo dudas de que la mayoría no había escuchado el personaje y entiendo que se puedan ofender. Después hubo un tema mediático que no fue tan honesto y hasta fue un poco exagerado. Lo que más me jodió no fue que se hable en el Parlamento ni que vayan exdiputados a la televisión, sino los mensajes de gente de Rivera que manifestaban dolor. Algunos me lo decían de una manera que me hacía sentir mal: “yo siempre te miro, cómo vas a hablar así…”. Eso me partía el corazón. Se generó una bola de nieve gigante que jamás vimos venir.

-¿Ninguno de ustedes se dio cuenta de que la humorada podía generar rechazo?

-No porque Campiglia todos los viernes tira cosas así. Nos sorprendimos cuando apareció la repercusión, que fue varios días después de que se hiciera eso al aire. Fueron días de bajón. A ninguno de nosotros le gusta hacer sentir mal a la gente.

-Esto les valió una denuncia penal, ¿tuvieron que ir a declarar ante la Justicia?


-No, no sé en qué está eso. Lo están viendo los abogados.

-Martín Fablet opinó que había una intencionalidad política detrás de los chistes sobre Rivera…

-Sería muy rebuscado hacer algo en contra de Rivera porque ese departamento justo es en el que gana el Partido Colorado. No hubo nada premeditado. No queremos lastimar a la gente de Rivera ni a los de ningún departamento. ¿Cuál sería la gracia?

-Ignacio Álvarez se fue de Sarandí y hay quienes dicen que podría desembarcar en Magnolio, ¿es así?

-No, la verdad es que no lo hemos conversado.

-En su momento Orlando Petinatti reveló que llegó a tener charlas para mudarse a su grupo, ¿cómo fueron esas instancias?

-No, que yo sepa no hubo. Yo no hablé con nadie.

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