se estrena "el secuestro de elizabeth smart" en a&e

Una pesadilla de nueve meses

Una joven de 14 años fue raptada y mantenida en cautiverio nueve meses. Quince años después, la propia Elizabeth Smart relata lo ocurrido en un programa que será emitido por A&E, mañana, a las 22 horas. Los culpables fueron el autoproclamado profeta religioso Brian Mitchell y su mujer, Wanda Barzee.

Elizabeth Smart
El especial recrea varias de las situaciones ocurridas antes y durante el secuestro.

“Tengo un cuchillo en tu cuello. No hagas ruido. Levantate y vení conmigo”. Tales las palabras que Elizabeth Smart escuchó en la madrugada del 5 de junio de 2002. Tenía 14 años y compartía la habitación con su hermana de 9 años, Mary Katherine, en su casa de Salt Lake City. A partir de ese momento comenzó una pesadilla de nueve meses que es contada al detalle en El secuestro de Elizabeth Smart, el especial que A&E estrena en exclusiva mañana, a las 22 horas.

Lo ocurrido es relatado en primera persona por la propia Elizabeth e incluye imágenes de archivo, reconstrucciones del secuestro y posterior cautiverio de la joven, la cobertura que hicieron los medios de comunicación, y el rescate que se concretó en Sandy, Utah, el 12 de marzo de 2003. También hay testimonios de muchos de los protagonistas.

Durante esos nueve meses, la víctima no solo estuvo privada de libertad, sino que además se le negó agua y comida, fue hostigada, manipulada mentalmente y abusada sexualmente.

Los responsables de todo esto fueron el autoproclamado profeta religioso Brian Mitchell y su mujer, Wanda Barzee

Muchas voces.

La protagonista principal del documental es sin duda Elizabeth Smart, quien se ocupa de contar lo sucedido quince años después de su secuestro. Pero también aparecen otras voces que completan la pintura de lo que pasó durante esos nueve meses.

Entre los familiares de Elizabeth, dan su testimonio los padres, Lois y Ed; cuatro de sus cinco hermanos -Mary Katherine, Charles, Edward Jr. y Andrew-, sus tíos, Tom y David, y su prima Olivia Macey. A esta última, Mitchell intentó secuestrarla siete semanas después que a Elizabeth.

Autoridades y policías también aportan su versión de los hechos. Entre ellos, tres detectives de la Policía de South Lake City; el investigador principal del caso, Cory Lyman; los investigadores del FBI, Mike Fennerty y Jeffrey Ross; dos oficiales y un sargento de policía de Sandy, y el psiquiatra Noel Gardner.

La lista de entrevistados se cierra con el cuñado del secuestrador, Tom Hollbrook; el periodista de Desert News, Lee Benson, y John Walsh, el presentador de America’s Most Wanted, programa que realizó un seguimiento pormenorizado del caso. A ellos se suman algunos testigos oculares.

Lo ocurrido.

Eran las dos de la mañana del 5 de junio de 2002 cuando Elizabeth fue secuestrada de su casa en Salt Lake City. La joven dormía en la habitación que compartía con su hermana Mary Katherine, mientras que en los cuartos restantes lo hacían sus padres y sus otros cuatro hermanos. La familia se estaba reponiendo de la muerte del abuelo materno de Elizabeth, ocurrida la noche anterior debido a un tumor cerebral.

Los nueve meses que siguieron a esa noche fueron de terror para la joven, quien desde un principio reconoció a su secuestrador. Se trataba de un hombre que había visto en la calle pidiendo ayuda, y a quien su madre le ofreció dinero y trabajo. Dijo que se llamaba Emmanuel y trabajo un día como jardinero en lo de los Smart, lo que le permitió planificar un secuestro casi perfecto.

Elizabeth cuenta que la pasó la mayor parte del tiempo atada de pies y manos en una carpa en el medio del campo, en las afueras de Salt Lake City, sin recibir casi agua ni alimentos. “Terror, aburrimiento y violación son las tres palabras que describen lo que viví con Mitchell, quien me quitó aquella infancia feliz, sana y de protección con la que fui criada hasta antes de mi secuestro”, señala, recordando que padeció abusos tanto físicos como psicológicos.

En las primeras horas del secuestro, la policía local pensó que había ocurrido una tragedia en la casa de los Smart y que la familia estaba intentando encubrirla. “Buscábamos un cadáver escondido por allí”, relata el investigador Don Bell. Sometieron a los familiares al polígrafo y realizaron una intensa búsqueda, lo que les permitió descartar que la familia tuviera algo que ver con la desaparición.

El primer sospechoso fue Richard Ricci, un ex convicto y criminal profesional que había trabajado en lo de los Smart un año antes del secuestro. Ricci fue arrestado el 14 de junio por violar la libertad condicional. Mary Katherine, la hermana de Elizabeth, descartó que fuera culpable, pero igual fue acusado de robo en la casa de los Smart. Fue a la prisión de Utah, donde el 27 de agosto sufrió un aneurisma y posteriormente falleció.

La luz para el caso llegaría cuatro meses después, cuando Mary Katherine reconoció una voz en su memoria y pudo identificar que se trataba de la de Emmanuel. Desde ese momento, la cara de Mitchell recorrió los medios de todo el país.

Elizabeth recuerda que, durante esos nueve meses, visitó regularmente el centro de Salt Lake City con sus secuestradores y que en una oportunidad fueron a San Diego, California. Pasados cinco meses, Elizabeth convenció a Mitchell para volver a Salt Lake City y en ese viaje se detuvieron en Sandy donde, al bajar del micro que los trasladaba, una pareja reconoció a Emmanuel de haberlo visto en el programa de TV, America’s Most Wanted.

Finalmente, Elizabeth fue rescatada el 12 de marzo de 2003, mientras que Mitchell y Barzee fueron detenidos esa misma tarde. A Barzee la acusaron de secuestro y abuso sexual agravados, y robo con agravantes. En 2004 la encontraron incompetente para afrontar un juicio y fue enviada al hospital estatal de Utah. Cinco años después se declaró culpable y mentalmente enferma por el intento de secuestro de Olivia Macey, y fue sentenciada a 15 años de prisión.

El caso de Brian Mitchell, por su parte, tardó ocho años en llegar a juicio debido a las distintas evaluaciones mentales. En 2011 fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Final feliz.

Elizabeth tiene hoy 30 años, está casada con Matthew Gilmour y es madre de dos hijos. En 2011 creó la Fundación Elizabeth Smart, que provee recursos para la recuperación, defensa y prevención a víctimas de secuestro, abuso y violación, y para sus familias. Además, ofrece charlas en universidades y escuelas de los Estados Unidos.

“Soy una sobreviviente. Hice lo que tuve que hacer para sobrevivir”, dice Elizabeth. “Una de las mayores razones por las cuales quiero compartir mi historia de esta manera es porque conocí a tantos otros sobrevivientes y víctimas que no pueden compartir la propia. Quiero que sepan que no están solos, que la vida puede ser maravillosa, y que no importa lo que pase, la vida vale la pena”.

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