ENTREVISTA

Paula Misol: Barbie Tecno

Bajo el seudónimo de Barbiehard, la uruguaya Paula Misol está haciendo carrera como DJ en Venezuela. Desde hace tres años, musicaliza fiestas, sobre todo en la ciudad de Valencia. Pero debido a la crisis económica, piensa en volver o radicarse en Europa. Aquí, su historia.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Paula Misol.

Paula Misol llegó a Venezuela a los 12 años junto a sus padres. Era la década del ‘90, cuando la economía del país caribeño prometía prosperidad para varias familias uruguayas. Hoy, por los motivos opuestos, ella y todos sus parientes están pensando en emigrar, a lo mejor regresar a Uruguay o radicarse en Europa.

Paula Misol recuerda pocas imágenes de su niñez en Montevideo: una casa en la calle Juan Paullier, algunos primos y desde muy temprano, el gusto por la música. Hoy, Paula tiene más de 30 años (prefiere evitar la publicidad de su edad exacta) y ha hecho carrera como DJ en Venezuela.

Todo comenzó por casualidad. Ella era asidua de las fiestas electrónicas y por hobbie comenzó a pasar música y hasta se compró un primer equipo. Al mismo tiempo Misol ejercía como modelo y tenía una marca de ropa. Dueña de un silueta y la belleza propia de buenos genes uruguayos (es sobrina de Julia Möller), hacía campañas y desfiles cuando recibió una propuesta de la revista Playboy. Querían que fuera playmate y a cambio le darían difusión a su incipiente carrera como DJ.

Pero ella estaba a punto de casarse y por amor se negó. "De todos modos, en el ambiente se supo que estaba empezando y que tenía los equipos y comenzaron a llamarme para eventos y fiestas", cuenta.

En 2013 aceptó musicalizar una fiesta y desde entonces no paró. Hoy es viuda, debido a la abrupta muerte de su esposo en un accidente de surf y madre de un niño de 6 años. Todos en Valencia, la ciudad donde reside en Venezuela, la conocen como DJ Barbiehard.

La crisis.

"Este año ha sido fatal. Antes yo vivía bien con uno o dos eventos al mes. Ahora tendría que hacer 10 o 20 y no hay tampoco demanda", asegura Misol sobre la realidad económica venezolana.

Para ella, la crisis ya no se traduce en escasez de alimentos, sino en su alto costo. "Hoy, los supermercados están llenos de productos, pero subieron los precios a niveles inalcanzables", dice y pone como ejemplo que un kilo de pasta supera los cinco dólares y el sueldo mínimo es de 63.

La situación política tampoco es alentadora. "La gente está siempre en conflicto. Yo me mantengo alejada porque no me gusta estresarme con esos temas", asegura.

"El problema es de educación e idiosincracia. La gente popular aquí es ignorante. No es por creerme más pero pienso que el uruguayo tiene un mayor nivel cultural, de educación y de clase natural. Aquí gobierna una mayoría inculta", opina.

La inseguridad también llega a niveles alarmantes. Si bien la DJ uruguaya nunca fue víctima de un delito violento, toma sus precauciones. "No se debe estar ostentando: no puedes salir con una buena camioneta porque te transformarías en un blanco de secuestro", describe.

Por estos días, Misol evalúa dejar Venezuela. La única duda que tiene es sobre el destino: la primera posibilidad es volver a Uruguay luego de más de dos décadas afuera del país. "Me han dicho que el costo de vida en Uruguay es alto, así que no nos resolvemos".

La otra opción es la cuna del tecno: Alemania. Dos años atrás, Misol visitó París y Amsterdam y fue DJ invitada en algunas fiestas. "Sería un sueño", asegura.

Drogas y fiestas.

La asociación entre fiesta electrónica y drogas es universal. Para la DJ Paula Misol, esa sociedad representa lo peor de su trabajo.

"Soy una persona de mente abierta, pero me parece una depravación lo que se hace en las fiestas con las drogas", asegura.

Añade que en ocasiones los asistentes están más pendientes del consumo de las pastillas y sus efectos que de la música. "Van a los grandes festivales a drogarse, no a escuchar la música, ni a bailar", dice.

Misol confiesa que podría estar en mejor situaciones económica si se prestara a animar fiestas que prácticamente se organizan con fines de mercado de pastillas.

"En mi caso, la música es mi único estupefaciente", dice. "Cuando yo toco se me olvida todo. Es algo que me llena completamente. Por lo menos en ese momento soy feliz".

SABER MÁS

Una marca a cambiar

Paula Misol adoptó el nombre artístico de Barbiehard cuando se lanzó como Dj. Rubia, modelo y amante del hard tecno, le pareció un nombre natural. Pero hoy cree que lo va a cambiar. “No me gustan las etiquetas por medio de la imagen”, dice. Cuando deje Venezuela, se pasará a llamar por su nombre, DJ Paula Misol.

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