NOTA DE TAPA

Paula Echevarría, la periodista con "columna rosa": "Siempre fui una romántica"

La comunicadora está al frente de un espacio dedicado al amor en el programa Tarde o  temprano (Teledoce), donde recrea las historias de amor (y desamor) de las celebridades. 

Paula Echevarría
Paula Echevarría. Fotos: Daniel Ayala. 

—Estás al frente de “La columna rosa” dentro de Tarde o temprano (Teledoce), ¿cuál es la esencia del segmento?

—Contamos las historias de amor de las celebridades. Soy periodista y desde ese lugar me puedo adaptar a cualquier tema de actualidad. Se dio la necesidad, primero en el programa de radio (De taquito, Radio Universal) y luego se trasladó a la TV. Con el espacio, tratamos de indagar en la vida amorosa de determinados personajes. Yo lo tomo como contar una historia y eso genera empatía con la gente: saber que las personas que vemos en Hollywood son personas de carne y hueso que tienen historia de amor y de desamor como todos. Hoy, lo que la gente necesita es eso: historias. Estamos en un mundo donde la inmediatez tiene tanta preponderancia que lo que nos conmueve o nos atrapa es conocer historias. Hay algo como de niño que seguimos teniendo y es aquello de que te hagan el cuentito.  

—¿Cuál evalúas las repercusiones?

—Muy buenas. Pegó muy bien en la producción y también en la gente. La hago 100% yo, incluida la producción, lo que me da cierta validez para contar esas historias. La idea también es aportar cierta dosis de humor.

—¿Siempre te interesaron las historias de amor?

—Sí, soy una romántica. Creo en el amor y en todas sus manifestaciones, como digo en la columna. No creo que el amor de pareja sea el único posible. Creo que el amor es la fuerza que nos mueve como seres humanos en todos los ámbitos. Cuando las cosas se hacen con amor genuino, casi siempre salen bien. A veces puede ser un pensamiento naif, pero creo que es verdadero y me ha funcionado bastante bien.

—Parecen tiempos difíciles para el amor, ¿coincidís?

—Puede ser. Porque a veces el amor lleva su tiempo y estamos en un momento de inmediatez absoluta. La paciencia se deja de lado muchas veces y cuesta entender al otro. No nos damos tiempo para entender a la otra persona. Casi siempre estamos en el blanco o negro, me gusta o no me gusta, le damos el like o no. Las relaciones, no solo de pareja, sino de amigos, madre - hijo o en el trabajo, requieren paciencia, entendimiento y requieren amor. Porque el amor no solo es color de rosa; hay altibajos en la vida, pero si uno tiene una buena disposición a entender al otro, me parece que siempre tiene que funcionar bien.

—Pero desde hace un tiempo hay más divorcios que matrimonios en Uruguay...

—Es verdad eso. Pero también las parejas homosexuales están cada vez más apostando al casamiento. Les fue negado tanto tiempo que ahora se están casando mucho. El amor va mutando. Quizás ahora la institución del casamiento no tiene la importancia que tuvo en otros momentos, pero el amor sigue. Lo que pasa muchas veces es que la gente se queda en el enamoramiento y no le dan paso al amor, que es más profundo y requiere otro compromiso. Al primer problema, se despachan.  

Paula Echevarría
Foto: Daniel Ayala. Estilismo: Jorge Cruz. Maquillaje: Sylvie Vernazza. Indumentaria: Tits

—¿Estás casada?

—Sí, lo estoy. Porque soy una romántica. Hace tres años que nos casamos con Juan (Azcurra).

—¿El amor en las personas públicas es más complejo?

—Depende del país. En Uruguay me parece que no haya diferencias. El mundo del espectáculo en Uruguay es reducido: además, tenemos esa cosa de perfil bajo y nos gusta que aquellos a los que consideramos “estrellas” se manejen como lo que son: simples mortales. Nos encanta eso. En otros países y a otras esferas, debe ser más complejo. Hay mucho dinero en juego, viajes, poder, intereses. Por eso, muchas veces se sufre mucho la soledad y el desamor. Todo requiere energía y tiempo. Y cuando te dedicás solo a tu carrera, no estás preparado para formar una familia. He descubierto que las historias de muchas celebridades son tristes y solitarias. Está bueno mostrar eso para que la gente diga: “Ah, mirá, no era todo tan perfecto como lo veía en las revistas. Yo tengo un perfil más bajo, pero tengo el corazón completo”.  

—¿Qué historias te han llamado la atención?

—He tratado muchas historias. Ahora nos enteramos lo de Lady Gaga y Bradley Cooper. Aún antes de los Oscar yo les decía a las chiquilinas: “Acá hay amor” y ahora lo confirmaron. También hay historias tristes o de resiliencia: Keanu Reeves, por ejemplo, tiene un historial de muchas pérdidas; es un hombre muy solitario. Marilyn Monroe fue el ícono de la belleza en su tiempo y se murió con un amor no correspondido hacia el presidente Kennedy, intentando ocupar un lugar que nunca pudo.  

—Eres madre de Iñaki, de dos años y medio, ¿cómo te lleva la maternidad?

—Ser madre es lo mejor que me pasó en la vida. Iñaki está divino. Es muy demandante y muy “mamero”, como casi todos los varones. Hasta que no vivís la maternidad, no sabés lo fascinante que es. Creo que todos los padres piensan lo mismo: es lo más revolucionario que puede pasar en tu vida.

—¿Se viene hermano/a?

—En algún momento sí. Quiero tener uno más y ya está. Como familia, me parece que 4 es un número ideal. Desde siempre, pensé que iba a tener dos hijos. Es a lo que aspiro.

—En la adolescencia, ¿eras enamoradiza?

—Sí, siempre fui enamoradiza.

—¿Sufriste por amor?

—Sí, también. Muchas veces no correspondida y otras veces, aun correspondida, no funcionó. Eso generó decepciones, algunas más livianas y otras más intensas. Fueron etapas que tuve que superar y forma parte de la vida. Hay gente que te dice: “Yo no me enamoré nunca”. Pa, me parece triste eso. Porque es relindo estar enamorada. Es arriesgado, pero hay que vivirlo.

—Tu carrera también estuvo marcada por el amor...

—En alguna forma sí. Me fui a Maldonado por un amor y allí hice carrera en Canal 7. Volví luego a Montevideo por un amor, que es mi esposo. El amor siempre me ha llevado y traído. He apostado al amor por sobre todo. En lo laboral me rebusqué siempre. De todas formas, mi carrera es muy importante. Soy periodista de vocación y me encanta lo que hago: me encanta la radio y también la TV. Es un lenguaje que me parece fascinante. Siempre digo que Canal 7 fue mi escuela. Empecé como movilera en verano y en los últimos años estaba en la conducción del noticiero central. En total hice 14 programas en Canal 7. Fue un etapa increíble. Eso me permitió, cuando llegué a Montevideo, estar formada ya como profesional. Casi todos mis errores los cometí en Canal 7, a quien estoy agradecida por permitírmelo.

—En teatro formás parte de la obra Copadas, ¿cómo te sentís en ese rol?

—Me encanta. Yo hice la escuela de comedia musical de Luis Trochón a los 18 años y siempre estuve coqueteando con el tema del teatral. La última que había hecho era Los inmortales, con la dirección de Álvaro Ahunchain. Ahora, Diego Sorondo me convocó para Copadas y me encantó la idea. Estrenamos y probablemente vaya algunos jueves más. Me sorprendió el nivel actoral, más allá de que muchos son personas que vienen de los medios. Ensayamos mucho y el resultado es muy bueno. Mi personaje me costó mucho; es una mujer grosera, con una actitud varonil. Quería hacerlo sin llegar a la caricatura y creo que lo logré. Fue todo un proceso.

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