rejuvenecido

La pasión lo mantiene así

Con 55 años de carrera y habiendo regresado de la muerte hace 12 años gracias a un trasplante de hígado -o acaso por ello-, Raphael presentará su disco De amor & desamor con la gira más intensa que haya realizado jamás. la misma que lo llevará a presentarse en el Luna Park el próximo 22 de abril. Como si esto fuera poco, por estos días filma una película a las órdenes de Álex de la Iglesia tras pasar 40 años alejado de la pantalla grande. Interpretará a Alphonso, un cantante melódico que participa de un programa de Nochevieja. La película se llama Mi gran noche, es una comedia y el principal desafío de Raphael será hacer reír al público.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Archivo El País

¿Habrá sido premonitorio el apodo ‘El niño de Linares’? Porque Raphael parece beber de la fuente de la eterna juventud. "Tengo ilusiones como cuando era un niño y me doy por entero cuando encuentro cariño y me olvido del tiempo cuando empiezo a cantar", dice la letra de Frente al espejo, una de las canciones que forman parte de De amor & desamor, álbum en que, según el propio artista, están incluidas "las joyas de la corona", esto es, sus canciones favoritas, pero versionadas al sonido actual, explica en diálogo con La Nación, mostrando su actualidad, aquella que le permitió el año pasado brillar en un festival de música indie. Es que el músico español, nacido Miguel Rafael Martos Sánchez, será siempre ‘El niño de Linares’, como se lo apodó en sus años mozos en su Jaén natal.

—¿Cómo hace para llevar a cabo la gira más intensa de su carrera, con 71 años, tras haber superado una enfermedad que implicó un trasplante de hígado y lo tuvo al borde de la muerte?

—La verdad es que lo llevo estupendamente. No solamente estoy muy fuerte físicamente, sino que me siento más fuerte que nunca... renovado... feliz.

—¿Fue premonitorio entonces el apodo de "el niño de Linares"?

—(Risas) Sí, debió ser premonitorio. La niñez debo reconocer que la dejé hace tiempo, pero tengo una ilusión enorme por las cosas que hago, cual un niño. La pasión por lo que hago me hace rejuvenecer.

De amor y desamor.

Raphael sorprende con nuevas versiones -nueva voz, nuevos arreglos, nueva producción- de temas históricos en su carrera profesional y verdaderos hitos en la música popular hispanohablante del último medio siglo. Jacobo Calderón, Paco Salazar y Fernando Velázquez acompañaron al artista en el trabajo, que incluye temas como Qué sabe nadie, Amor mío, Ámame, Será mejor, Provocación, No puedo arrancarte de mí, En carne viva, Desde aquel día y Frente al espejo.

Hasta la Orquesta Sinfónica de RTVE acompaña a la voz única de Raphael en esta aventura, cuya producción ejecutiva corre a cargo de su hijo Manuel Martos y que saltó en poco tiempo del estudio al escenario con una gira que, con el mismo nombre, lo hizo recorrer España y en los próximos meses lo traerá a toda América latina. "La gira no podía ir mejor, es un tremendo éxito", apunta quien visitó por primera vez el país en 1967 de la mano de Waldo de los Ríos. "Mi idea de la Argentina es maravillosa, tenía muchísimas ganas de venir y espero que salga muy contento", decía en aquella oportunidad, entrevistado apenas pisar el aeropuerto por Andrés Percivale para una TV aún en blanco y negro. Desde ahí, su romance con estas pampas fue intenso y duradero.

—¿Cómo siente esta nueva visita en lo profesional y personal?

—Estoy muy motivado sobre todo por actuar en un escenario emblemático como el Luna Park, donde ya estuve, pero adonde siempre querré volver. Vamos a dar un espectáculo inolvidable, es mi ley. Tengo millones de amigos en Buenos Aires y hasta casi obligaciones con ellos. Pero después de tantos años y, en confianza, yo me dejo llevar, no voy con una idea preconcebida. Dejarse llevar es la mejor manera de disfrutar en este caso.

Raphael acaba de regresar al cine después de 40 años con Álex de la Iglesia como director en el film Mi gran noche. Protagonizó títulos como El golfo, Volveré a nacer, El ángel y Digan lo que digan. Interpreta aquí a Alphonso, un cantante melódico que participa en un programa de Nochevieja, a contracorriente de lo que siempre hizo, recordado en toda Iberoamérica por sus actuaciones de Nochebuena, con el infaltable tema El tamborilero.

Carmen Machi, Mario Casas, Blanca Suárez, Pepón Nieto y Hugo Silva lo acompañan en la película de un director que, aunque sea en forma simbólica, ya tuvo a Raphael en uno de sus films, dado que en Balada triste de trompeta (la película fue bautizada como una de las canciones del ídolo español), aparece cantando en un video antiguo.

—¿Por qué decidió volver a hacer cine después de 40 años?

—La verdad es que Álex de la Iglesia me convenció. Me habían ofrecido hacer muchas otras cosas, me habían tentado tantas veces, pero lo que yo quería era un guión y él me lo dio. Es la primera vez que toco este palo, como se dice en nuestro argot, y no será fácil: l0a gente se tiene que reír, nada menos porque es una comedia. Para mí, es todo un desafío. Quiero que la gente conozca mi raíz cómica.

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