DOTTO EN PUNTA DEL ESTE

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"Volvieron los buenos tiempos a Punta del Este", asegura Luis Francisco "Pancho" Dotto, el hombre que se convirtió en un ícono del balneario por sus recordados desfiles en José Ignacio y fiestas en La Fontana. 

Pancho Dotto
Pancho Dotto pasó 10 días en Alive Spa de Puna Ballena, donde bajó cinco kilos. Foto: Ricardo Figueredo

Pancho Dotto se zambulle a la piscina, le da instrucciones al fotógrafo y bromea con su entrenadora a la que llama “terraja” para usar un modismo uruguayo. Hace gala de un carisma demoledor. No por nada logró construir un imperio de modelos que marcó un hito en los 90 e hizo historia en Punta del Este con fiestas y desfiles vip. Hoy, a sus 62 años y alejado de las pasarelas, Dotto tiene un verano distinto en Uruguay. Se instaló en un spa de lujo para bajar de peso y pasea con su nuevo Roll-royce por la península. En diálogo con El País, recuerda con alegría la época dorada y no esquiva polémicas de la actualidad.

—Sos un visitante histórico de Punta del Este, ¿qué percepción tenés de la temporada 2018 en comparación a otros años?

—Espectacular. Hace más de 10 años que no veía tanta gente y tanto entusiasmo en Punta del Este. Volvieron los buenos tiempos para Punta del Este.

—¿Has evaluado nuevos proyectos en el balneario o te tomás los días en Uruguay únicamente para descansar?

—Estuve por lanzar algunos emprendimientos en Punta del Este pero no estaban dadas las condiciones. Yo soy un tipo demasiado formal para laburar, y acá se han lanzado cosas muy informalmente. Yo iba a formar parte de algunas pero finalmente no quise. No puedo decir cuáles pero preferí no estar involucrado.

—¿Tienen que ver con la industria del modelaje?

—No, el modelaje ya es una improvisación tremenda. Yo tomé un poco de distancia de eso. Lo que antes hacía yo, ahora no lo hace nadie.

—¿Por qué creés que después de vos nadie generó otro negocio similar al de tu agencia?

—El tema es que la gente no está dispuesta a trabajar todo lo que trabajé yo. Yo trabajaba las 24 horas. Además, para hacer lo que hice yo hay que tener el talento de descubrir una chica con un poco de sobrepeso como Valeria Mazza, bajita como Pampita o muy flaquita como María Inés Rivero sabiendo que pueden llegar a ser lo que llegaron a ser. Hay que saber ver eso y trabajar para que se logre. La gente no tiene idea de todo lo que yo hice.

—¿Qué te acordás de cuando instalaste la agencia en Punta?

—Me acuerdo que cuando yo alquilé (la chacra) La Fontana por primera vez la prensa me preguntaba dónde era, y cuál era la Ruta 10. Les decía que era yendo a José Ignacio y la gente hacía un esfuerzo tremendo para ir a hacerme notas a mí y a las modelos ahí. No era nada conocido. Después que yo me fui, mucha gente ganó mucho dinero utilizando el nombre de La Fontana para hacer fiestas porque era la referencia de Pancho Dotto. La gente pensaba que era mi fiesta y los organizadores facturaban entre 200 y 500 mil dólares en una noche. Pero las fiestas esas no eran mías.

—¿Y de qué forma recordás la época de los desfiles y fiestas?, ¿con nostalgia, alivio, alegría?..

—La recuerdo con alegría. No puedo decir que quedó en el pasado porque fueron años de mucho trabajo y mucha pasión invertida. Si yo no le hubiera puesto la seriedad, el compromiso y la pasión a mi trabajo, hubiera habido algún accidente fatal. Nunca hubo nada de eso y no es casual. No puedo dejar de lado y olvidar todo lo que trabajé para que suceda. Yo fui muy amigo de Carlos Páez Vilaró, que para mí es el ícono más importante que tiene Punta del Este. Yo siento que soy un ícono de Punta del Este. Daniela Urzi y Valeria Mazza, por ejemplo, tienen su casa en Punta del Este y son chicas que yo traje por primera vez. Vinieron de mi mano y hoy son referentes. Está bastante claro todo lo que hice en el balneario. Yo paseo con mi Rolls por la Punta y la gente me grita "disfrutá, te lo merecés".

Pancho Dotto. Foto: Ricardo Figueredo
Dotto sale a pasear por la península en un espectacular Rolls-Royce que compró en Miami e ingresó como turista a Uruguay. Foto: Ricardo Figueredo

—¿Planeás plasmar las historias de tu agencia en un libro?

—Editorial Planeta quiso hacer un libro sobre mi vida pero yo me negué porque quiero contar la historia de la agencia, no de mi vida. Hay una historia muy rica de todo lo que yo viví. Se podría hacer un libro sobre cada una de las chicas que yo descubrí: Dolores Barreiro, Pampita... Valeria Mazza hizo un libro cuando cumplió 10 años de carrera pero fue bastante mediocre, era pobre porque quiso hacerlo rápido. Este año se iba a filmar una película sobre mi vida en Punta pero tampoco se dieron las condiciones. Había un director importante que estuvo interesado. Se iba a empezar a filmar la primera semana de enero con testimonios de Pampita y otras. Yo iba a contar un resumen de los 15 años en La Fontana.

—¿Cómo has visto el caso de Leandro Santos, el representante de modelos acusado de proxeneta?

—Los "Leandros" siempre andan por un camino medio extraño. Parecía que esa gente hacía lo mismo que yo porque traían chicas que decían que eran modelos pero se notaba que no eran modelos y que hacían otro trabajo. Es muy interesante ver como hoy en Uruguay y en Argentina muchos lo abrazaban y no salieron a defenderlo. Si vos sos amigo mío y mañana vas preso, yo voy a seguir siendo amigo tuyo. Me sorprende la gente que de repente no conoce a alguien cuando cae preso. Y me molestaba y me molesta la gente que diciendo que hacía mi trabajo recorrían Argentina y Uruguay ofreciéndole a las chicas cosas: "Acostate con Fulano de tal, vas a ganar plata y yo te voy a hacer famosa en Argentina". Pasó. En Uruguay le abrieron las puertas. Las empresas decían "acá está, Fulano de tal", y hacía desfiles y la gente lo aplaudía. Me parecía rarísimo. Si tiene que estar preso, me parece bien que esté preso. Lo protegen porque si habla van muchos presos. Pero en Argentina nunca pasa nada. En Uruguay las leyes son más rigurosas y respetadas que en Argentina, donde no pasa nunca nada. Yo creo que va a quedar libre, como está libre también (Amado) Boudou. Argentina es un país tan generoso que vamos a encontrar en un bar tomando un café a Leandro Santos charlando con Boudou. Es feo dejar de creer en la justicia.

Pancho Dotto y Silvina Luna.
Durante sus vacaciones, Dotto asiste a eventos de amigos. En la foto, junto a Silvina Luna en el cóctel del parador Francisca de American Express en José Ignacio. 

—¿Notás un cambio con el nuevo gobierno?

—No se puede comparar con el otro de ninguna manera. Pero nos va a costar volver a creer en la justicia. Yo me compré un Rolls y lo muestro porque la plata me la gané trabajando. Pero de repente Boudou sale de la cárcel, da una nota y la gente le dice "vamos compañero, volveremos". Es un sinvergüenza. Hay cosas muy obvias. No se puede defender lo indefendible. Está bien que haya peronistas, pero ser kirchnerista es indefendible. Yo ahora puedo hablar tranquilamente pero expresarse no lo teníamos muy permitido en Argentina.

—¿No había libertad?

—Yo no me sentí libre de expresarme en Argentina durante el kirchnerismo. Si yo tuviese que decir algo del gobierno que está hoy, tengo la libertad de decirlo como lo dice todo el mundo. Prendés Intratables y dicen lo que quieren de cualquiera, de Macri y toda su gente. Si lo hacías en la época del kirchnerismo no sé lo que te podía llegar a pasar. Fue un gobierno complicado. Yo viví todas las épocas y el kirchnerismo fue difícil. Yo me sentí muy maltratado. Nos maltrataron a todos los que laburamos.

—¿Las medidas económicas del gobierno de Cristina Fernández tuvieron que ver con que dejes de tener tu agencia en Punta?

—Estaba lo del cepo, aunque ellos compraban dólares y hacían lo que querían. Pero el tema era que venir a Punta del Este estaba prohibido en el kirchnerismo. Era peor que ir a París, Miami o New York. No dejé de venir por ellos, pero muchos argentinos sí. Estaba muy mal visto.

—En el último año volvió al tapete un viejo conflicto entre Pampita y Nicole Neumann, de la época que trabajaban con vos. ¿Recordás el origen de la pelea?

—A las dos las descubrí yo. Estamos grandes para que se sigan peleando. Es muy infantil que se peleen dos mujeres grandes que ya son madres. Sí me acuerdo que todosodiaban a Pampita porque siendo muy bajita se hizo su camino y le fue muy bien. Se sigue haciendo su camino porque tiene una capacidad de laburo que no tiene nadie. Más del 50% de las modelos le tenían bronca porque le iba muy bien.

—¿Cuánto te preocupás vos por tu imagen personal?

—No me preocupo mucho por la comida. Como normal pero nunca tomé ni me drogué. Ahora estuve en Alive spa y bajé cinco kilos en diez días.

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