PABLO IMITACIONES

Pablo Rodríguez es la cábala de los jugadores de la Selección uruguaya

Su hobby era imitar hasta que una noche un amigo lo filmó, subió el video a Youtube y se viralizó. “Pablo imitaciones” se ganó un nombre y vive de eso.

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Era fanático del fútbol. No se perdía un partido de Nacional. Escuchaba la previa camino al estadio y en la tribuna enganchaba el relato de Alberto Kesman. Le llamaban la atención las propagandas.

Pablo Rodríguez las memorizaba y podía repetir 15 de corrido sin trancarse. Miraba Rescate 911, hablaba por encima de ese doblaje neutro y le salía idéntico. En 2011 un amigo lo grabó imitando a Kesman, Ariel Del Bono y Julio Toyos en un cumpleaños y lo subió a Youtube sin avisarle con el nombre “Pablo imitaciones”. Lo paraban en la calle y él no entendía. Su amigo le explicó y cuando vio que el vídeo tenía 20 reproducciones le rogó que lo borrara. A las dos semanas se había viralizado y el teléfono de Pablo no paraba de sonar. Imitar hoy es su principal ingreso.

Cuando era chico tenía como costumbre copiar gestos y voces de sus amigos, e imitar la transmisión completa de radio Universal. Nadie en la familia de Pablo Rodríguez tiene un don artístico. Fue el primero en subirse a un escenario, aunque el debut haya sido involuntario. Pablo recuerda que se mataba de risa en los asados que hacían su tío y los amigos. Ahí empezó a cultivar ese gen chistoso y atrevido.

Se crió en Palermo y tiene un par de hábitos del barrio incorporados: el candombe, el medio tanque en la vereda y pelotear en el campito. Jugó al baby fútbol y en la Liga Universitaria, practicó en las inferiores de Danubio y Fénix.

Le gustaba actuar y quería salir en Carnaval. Alguna vez pensó en ir a una escuela de arte dramático, pero nunca lo hizo.

Es fanático del humor de Favio Posca, Martín Bossi y Freddy Villarreal. "Miraba esos imitadores y no lo podía creer, era como ver a un futbolista tirar dos caños seguidos".

La analogía que usa no es casual. El fútbol y el humor van de la mano en la historia de este fotógrafo devenido en artista sin proponérselo. Todas sus imitaciones remiten al deporte preferido de los uruguayos. Tiene más de 20 personajes incorporados. Luis Suárez, Alberto Kesman y Julio César Gard son sus preferidos, pero el que más le pide la gente es Javier Díaz, el relator de Tenfield.

Intentó imitar a Sebastián Abreu, no le salió y lo dejó de lado. No se sienta horas a practicar ni se rompe la cabeza buscando la voz y el tono ideal. "O me sale o no me sale", dice.

Nunca probó con Diego Forlán porque está convencido de que no causaría gracia, ni aunque exagere el tono. Pablo tiene varias idas al Complejo Celeste. Y en uno de esos tantos asados que se armaron con la excusa de que fuera a imitar, Forlán le dijo que no lo dejaba irse hasta que no le hiciera al "Kun" Agüero.

Quiere sumar a Lionel Messi pero todavía no le encontró la vuelta. El último personaje que incorporó a su monólogo fue Eduardo Bonomi. Es que Pablo usa la política para cerrar sus shows. El "Pepe" Mujica y el "Sordo" González son otra fija en su repertorio.

—Una vez llamé a una pizzería e hice el pedido con la voz de Mujica. Era presidente en ese momento. Pasaba el rato y no llegaba. Llamé de nuevo y reclamé con mi voz. "Fue para ahí, tocaron timbre pero no había nadie", me dijo. Nosotros estábamos en el balcón, se veía clarito. Cuando llegó el delivery, yo lo jodía y me terminó confesando que nunca habían ido porque pensaron que era una broma.

Boom involuntario.

Pablo estaba en el cumpleaños de su amigo"Fafo" la noche en que Marcio agarró el celular para filmarlo mientras hacía reír a todos los invitados con su imitación de Kesman, Del Bono, Toyos y una catarata de publicidades que lanzaba a garganta y sin tomar aire.

Pudo haber sido un show más entre amigos, pero no quedó ahí. Marcio llegó a su casa y lo subió a Youtube, como quien comparte una foto, porque en Facebook demoraba mucho en cargar. Lo tituló "Pablo imitaciones". Tiempo después ese nombre se transformó en una marca para Pablo Rodríguez.

Marcio no le avisó que había hecho circular el material. Ese domingo lo paró un pibe del barrio por la calle y le dijo qué bueno tu video, sos un crac, me encantó cuando imitaste a este y al otro. Pablo no entendía nada. Creo que te equivocaste de persona, le contestó. El muchacho insistía y hasta le describió la ropa que llevaba puesta y la pared amarilla que había de fondo. Te pido disculpas pero no sé de qué hablás, y continúo su ruta por las calles de Palermo.

"Me dejó carburando, quedé como loco. Llamé a Marcio porque era el que había filmado. Le conté lo que me había pasado y se río. Lo subí a Youtube porque en Facebook demoraba, me dijo ¿Y cómo le pusiste? Pablo imitaciones. Llegué a casa, entré desde la computadora y tenía 15 visitas en tres días", relata. Discó de vuelta el número de su amigo y le pidió por favor que lo borrara. Marcio no le hizo caso y en dos semanas acumuló 20.000 reproducciones. Hoy supera las 177.500.

—¿Y qué pasó después?, ¿empezaron a llamarte para contratarte?

—Me llamó el productor de un canal para invitarme a un programa, me hicieron una nota y me entró a contactar gente para contratarme. Me decían imitador y yo tenía que explicar que lo había hecho sin intención. Me tuve que armar un monólogo en pocos días. Lo hice al toque. Tomé el partido de Uruguay - Chile en el Centenario como referencia e imité toda la previa de Universal, el relato y las notas a los jugadores. Como imitaba a Suárez me venía al pelo porque en esa fecha hizo los cuatro goles.

El primer escenario al que se subió fue el del Tartamudo Bar. Al día siguiente lo invitaron a un evento privado. Más de 20 pibes habían armado una comida especialmente para contratarlo. Pablo dice que de cada diez eventos que hace, a ocho lo llevan de sorpresa.

Amuleto.

Su esencia de payaso de las reuniones con amigos dejó de ser solo una pose divertida para convertirse en una fuente de ingreso. En verano imita el triple que el resto del año porque hace eventos en Rocha y Maldonado.

Pablo continúa con su trabajo como fotógrafo de casamientos y cumpleaños de 15, y además cumplió el sueño de salir en carnaval con Nazarenos (2016). También se prueba en el dial con D10, que va de lunes a viernes a las 22:00 por El Espectador.

Las marcas lo contratan para hacer piezas radiales, una empresa lo llevó a Bariloche y ha ido a partidos importantes invitado por los jugadores de la Selección. Viajó al Mundial de Brasil con amigos pero "en parte por el furor que causaron mis imitaciones. Los jugadores me regalaron las entradas y también fui invitado a la final de la Copa América en 2011".

Es más, durante su estadía en la Copa del Mundo 2014 lo paró un grupo de uruguayos, le pidió que imitara, lo grabaron con un celular y otra vez un video suyo se volvió viral. Se titula "Pablo Rodríguez, el imitador futbolero" y acumula más de 99.000 visitas en Youtube.

Es amigo del "Tata" González y supo por él que los jugadores de la Selección querían que lo llevara al Complejo Celeste a toda costa porque habían visto sus videos en un partido amistoso que se jugó en Rusia y se morían por verlo y escucharlo en vivo.

Su primer ingreso al Complejo Celeste fue con el pie derecho. Actuó en un asado y Uruguay triunfó ante Perú en Lima. Después vino una buena racha y ganó cuatro partidos al hilo. Pablo se transformó en cábala. "Pegué muy buena onda con ellos. Te tratan como a uno más. A veces iba y ni siquiera imitaba", cuenta.

En una de las visitas al Complejo Celeste junto al Tata, el Cebolla y el Tonga
En una de las visitas al Complejo Celeste junto al Tata, el Cebolla y el Tonga

En una de sus primeras visitas y aún falto de confianza con el plantel fue víctima de una broma. Sebastián Coates y Nicolás Lodeiro le dijeron que Suárez estaba enojado porque lo imitaba. "Era todo mentira. Un crac Suárez. Se mataba de risa. Me llamó la atención una noche que se río mucho cuando imité a (Juan Román) Riquelme".

—¿Hubo alguno que se colgara más que otro? Edinson Cavani, por ejemplo, se prestó para grabar un video contigo.

—Cavani me sorprende hasta el día de hoy. Tiene adoración conmigo. Me tenés que imitar a mí, me decía todo el tiempo. En el partido Uruguay Paraguay en el Centenario justo hizo los goles, bajé al vestuario, lo esperé a que saliera y le dije, ya te tengo ¿Hacemos un video? Sí, claro, me contestó. Y él mismo me tiraba muletillas suyas.

La imitación lo llevó hasta Mick Jagger. Es amigo del "Lobo" Núñez y cayó en su cumpleaños el 16 de febrero de 2016 sin saber que el vocalista de los Rolling Stones se haría presente. Se comentaba que podía llegar a asistir alguno de los músicos de la banda porque querían conocer la cultura y el candombe, pero fue el propio Jagger que los sorprendió.

Pablo recuerda que Jagger cantó Satisfaction y sacó el celular para filmar los tambores y la batucada. Le habló para pedirle una foto y le preguntó si había pasado bien, pero entre tanto ruido, no escuchó la respuesta. Tardó días en que le cayera la ficha.

Junto a Mick Jagger en el cumpleaños del Lobo Núñez.
Junto a Mick Jagger en el cumpleaños del Lobo Núñez.

Modus operandi.

Pablo copia voces y tonos, nunca gestos. No escucha hasta el cansancio a los personajes que pretende imitar. Le alcanza con mirar algunas notas o videos y repetir en su subconsciente.

"Memorizo su voz, frases que la gente retiene y trato de darle en mi cabeza, de recordar muletillas, hacer la misma tonada. Le hablo arriba y me sale. Imagino lo que diría esa persona y en el momento en que se corta en mi mente trato de seguirlo yo", explica.

Las muletillas resultan claves para que el público identifique al personaje durante el monólogo. "Cuanto más las usás, más gracia causan". Y sirve de ayuda memoria para el espectador que por haber escuchado al personaje sabe que maneja una frase o palabra como comodín pero quizá nunca había reparado cuál era exactamente.

El humor es prioridad. La imitación puede ser idéntica pero no funciona si no hace reír. Pablo no necesita estar en calma o concentrado para practicar. Ensaya para adentro, mientras camina o trabaja. La mayoría de los personajes le salen de una. Y cuando se da cuenta de que no lo va a poder conseguir, lo abandona.

El último que dejó por el camino fue Messi. "He visto videos, me sale un poco la tonada, pero es un personaje medio bajo. Algún día me va a salir. Me pasó con el "Toto" Da Silveira. No me salía, no me salía y lo dejé de practicar. Un día me salió solo, sin darme cuenta. Cavani lo fui perfeccionando de tanto hacerlo en jodas con amigos".

—¿Hay alguno que hacés y todavía no te conforma 100%?

—Sinceramente no. Si tengo un personaje que siento que no lo hago igual, lo dejo de lado. Si no me convence no lo hago, por más que me lo pidan.

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