ENTREVISTA

Olivia Wald: La voz que cautiva en las redes

Vive en Pilar (Buenos Aires) y pasó su primera noche en Montevideo para ofrecer su propio show acústico. Olivia Wald animó el boliche Jackson Bar y le cantó en vivo a muchos jóvenes que la conocían a través de sus videos de Instagram, donde suma casi 90 mil seguidores. 

Olivia Wald: La voz que cautiva en las redes
La cantante solo conocía Montevideo como punto de tránsito hacia Punta del Este o al campo. Su primera noche en la ciudad fue para el show en Jackson Bar.

-¿Cómo definirías tu proceso en las redes sociales hasta alcanzar la repercusión que lográs hoy, con 90 mil seguidores?

-Cuando abrí las redes mostraba mi vida, mi familia y mis amigos como cualquiera. Empecé a modelar y publicar mis trabajos. Eso me hizo sumar seguidores y conseguir beneficios, fue un trabajo que me sirvió muchísimo. Después empecé a subir videos cantando y noté que tenían más repercusión que las fotos del modelaje. Hice las dos cosas de forma paralela hasta que sentí que uno no puede mostrar todo lo que hace, así que dejé las redes exclusivamente para lo artístico y musical. Para lo otro seguí trabajando con la agencia desde otro lugar.

-Más allá de la repercusión en las redes, ¿cuánto impacta que te reconozcan en la vida cotidiana?

-La primera vez que me pidieron una foto fue el año pasado en una fiesta. En el momento eso me sorprendió porque me hizo dar cuenta del impacto que se estaba generando. Cuando estoy en el escenario nunca sé si el público realmente me conoce o no, pero que en el día a día alguien me reconozca y se acerque para saludarme es muy loco.

-¿Qué tan importante es tener conocimientos sobre posicionamiento en redes sociales para comenzar un proyecto artístico personal?

-Si te vas a manejar mediante las redes sociales, precisás a alguien que sepa usarlas o aprender a hacerlo vos mismo. Pero eso pasa con todo. Uno no tiene por qué dominar todas las áreas: componer, cantar, tocar un instrumento, saber manejarse comercialmente y usar las redes sociales. Yo lo sé hacer, pero no creo que sea algo que si no dominás te vaya a ir mal. Lo que sí es importante es saber delegarlo porque es un área que hay que cubrir.

-¿Cómo fue el desafío de lanzarte como solista luego de haber encabezado la banda de cumbia pop Acantilados?

-Fue un cambio tremendo. Es recontradiferente. En aquel proyecto éramos ocho y ahora soy yo sola. Éramos ocho personas discutiendo y viajando para todos lados. Me sirvió para aprender a trabajar en equipo. Disfruté mucho esa etapa, y esta nueva tiene un montón de desafíos y cosas lindas.

-¿Cómo sobrellevás la responsabilidad que implica estar sola frente a un proyecto artístico?

-Es obvio que tiene mucha más responsabilidad. Soy la que decide qué tema saco, y después si está bueno o no es responsabilidad solamente mía. Y hay otro montón de cosas, como decidir si acepto una fecha para un show o no. Lo que antes era una decisión de ocho, ahora es mía. De todos modos la banda me sirvió mucho para ganar cancha en esas cosas.

-¿Hay un nuevo furor por chicas que realizan acústicos en Instagram, como hace unos años ocurrió con la cumbia cheta?

-Sí, las dos tendencias fueron muy grandes y yo pude aprovechar bien las dos. Ahora estoy teniendo más salida laboral y seguidores con mi música que la que tenía cuando estaba en la banda.

-¿Cómo es la relación con las otras chicas que son referentes del rubro, como Chule Von Wernich o Camilu?, ¿tienen un grupo de WhatsApp?

-Existe un grupo de WhatsApp grande. Hay varios que se van armando. Está buen porque vamos compartiendo cosas: “che, ¿vas a este evento?, vamos juntos”. Es un círculo muy grande de gente y surgen colaboraciones que sirven un montón. Yo he hecho videos con miles de artistas, y no es que vienen con la guitarrita, tocan un tema y se van. Yo vivo en Pilar y tienen que ir a pasar el día. Se han armado grupos muy lindos de gente, y hoy diría que ya me crucé con todos. Hay mucha cosa social detrás de todo lo que hacemos.

-¿Por qué dejaste el modelaje?

-Me fui de la agencia en diciembre. Yo tengo 22 años y en febrero hice unas fotos con una chica que tenía 15 y otra que tenía 18. Me di cuenta de que es un rubro corto y capaz que a mi edad para algunas cosas ya estaba grande. Además no podía hacer todo. No podía aparecer en un catálogo de ropa al por mayor y al mismo tiempo cerrar una fecha para un show. Así que decidí dejarlo de lado. De todos modos quiero sacar el mito de que el modelaje es un ambiente oscuro. Yo empecé a los 15 años, y la realidad es que está en uno saber por dónde puede moverse y por dónde no. Hay gente buena y gente mala en todos lados.

-En el corto plazo, ¿el rubro del modelaje era más redituable económicamente que el de la música?

-No. Yo dejé el modelaje cuando empecé a ganar mucha más plata con la música. Cuando vi que en una jornada de nueve horas hacía menos plata que en un show de media hora, me incliné por lo artístico. Igualmente el tema no era la plata sino hacer lo que más me gusta, y yo lo que más disfruto es cantar.

-¿Cuidás mucho tu imagen personal luego de haber pertenecido a esa industria?

-Me cuido muchísimo la piel, pero me cuido con las comidas. Está bueno cuidarse por un tema de salud, pero yo nunca lo hice. No es algo de lo que esté orgullosa. Mi comida favorita son los panchos con papas pay.

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