ENTREVISTA

Nicolás Lussich dice que el segundo debate electoral "fue tenso e intenso"

El ingeniero agrónomo, conductor de Informativo Carve, columnista de Subrayado y El País habla sobre economía, el país que se viene y el debate

Nicolás Lussich. Foto: Leonardo Mainé
Nicolás Lussich. Foto: Leonardo Mainé

Es una de las voces más conocidas de nuestro país en materia económica. Nicolás Lussich, el ingeniero agrónomo, el conductor del Informativo de radio Carve, el columnista de economía en Subrayado también fue el moderador de los dos debates presidenciales que se realizaron este año. Sobre sus intereses, la coyuntura internacional, la economía y el país que se viene, habló con Sábado Show.

—Viendo tu casa, se nota la influencia del ingeniero agrónomo.

—Soy agrónomo y tengo mucho orgullo de mi profesión porque me ha permitido tener una visión, en todo lo que refiere al trabajo periodístico, muy amplia. Una base muy potente para analizar muchos temas, desde lo ambiental, lo económico, lo laboral, lo tecnológico y los temas sociales. Por eso estoy muy orgulloso de mi profesión, la que he ejercido, si se quiere, de una manera menos ortodoxa, pero sin embargo la sigo ejerciendo y haciendo consultorías, además del trabajo periodístico que es lo más conocido.

Nicolás Lussich. Foto: Leonardo Mainé
Nicolás Lussich. Foto: Leonardo Mainé

—Sí, la gente te asocia a la economía.

—A la economía, y esa inquietud viene desde el principio y tiene que ver con la producción agropecuaria, inquietud por conocer, profundizar y ver cómo son los desafíos de las empresas. Porque siempre ha sido mi inquietud la dinámica de las organizaciones que generan empleo, generan valor, y ahí la producción del agro te enseña mucho, pero no tengo una visión agrocéntrica de la economía. La economía tiene muchos sectores y maneras de trabajar, e incluso va cambiando de forma muy vertiginosa en los últimos tiempos y hay que estar abierto a que el Uruguay pueda realmente cambiar. De hecho, el propio sector agropecuario lo ha hecho y tengo la expectativa que pueda haber un despliegue importante en la tecnología, sobre todo en la tecnología de la información que es sin dudas donde Uruguay puede tener un destaque, incorporar valor y dar un salto. Pero ahí hay un desafío en lo que tiene que ver con educación y sobre todo en cómo nos insertamos al mundo. El Uruguay a la larga o a la corta va a poder sostener su ingreso y calidad de vida en la medida que esté dinámicamente inserto en la economía global. Es una economía chica, la región es con mucha variabilidad.

—Tener esos gigantes tan variables, ¿ayuda o empeora?

—A veces ayuda demasiado y en otras se va para atrás de forma bastante drástica. Entonces para evitar esos vaivenes nada mejor que construir tu propio futuro y eso para mí se hace insertándonos de una manera dinámica y decidida en la economía global. Y ahí a Uruguay le está faltado un clic. Me imagino que va a tener que darse una discusión política más y algún consenso que se dará en los próximos años.

Nicolás Lussich. Foto: Leonardo Mainé
Nicolás Lussich. Foto: Leonardo Mainé

—O sea que el próximo presidente, ¿el año próximo no lo soluciona?

—No, estas cosas exigen una decisión, no es una decisión administrativa. Tiene que haber una vocación comercial. La sociedad en sus grandes mayorías tiene que estar decidida a hacer el esfuerzo que a veces puede ser con sacrificios, para meternos en el mundo, ofrecer nuestro trabajo a otras sociedades y así mejorar. Y tiene que ser con sociedades que puedan ser de ida y vuelta, y nosotros tener la capacidad de adquirir cosas de otros países que lo estamos haciendo, pero me parece que falta avanzar en acuerdos comerciales y de servicios que me parecen, son importantes. Después hay una cantidad de desafíos de integración social, porque Uruguay ha crecido, y tenemos un serio problema de falta de seguridad pública. Eso es especialmente doloroso para Uruguay, porque siempre nos percibimos y lo fuimos por mucho tiempo, de una sociedad pacífica, muy abierta, muy de perfil barrial pueblerino, en el buen sentido de la palabra. Y a medida que Uruguay empezó a crecer y crecer, nos vimos todos muy sorprendidos, y los cambios políticos tienen que ver con las respuestas que se están buscando.

—Y el acceso a la vivienda sigue siendo uno de los debes.

—He intentado seguir atendiendo, cómo los gobiernos han intentado responder, cómo van cambiando las demandas. Porque hoy la familia tradicional no es lo que predomina, tenemos una juventud que posterga la constitución del hogar, si se quiere tradicional. A mí lo que me preocupa especialmente es la ciudad. Cómo nos planteamos vivir y convivir en ciudades equilibradas, dinámicas, eficientes y de alta calidad de vida, y ahí está Vivienda, Ordenamiento Territorial, Transporte Público, etc. Se han hecho planes inteligentes como el de Vivienda Promovida, que se ha percibido por la juventud de ingresos medianos y altos con construcciones en Cordón y La Blanqueada. El tema es que se cuestione que para personas de ingresos medios y bajos, es un gran tema. Creo que no hay que engañarse, hay que ser realista, si a una sociedad le va bien, como al Uruguay le fue en sus ciclos de crecimiento hasta 2014-2015, el valor de la vivienda va a tender a subir.

Nicolás Lussich. Foto: Leonardo Mainé
Nicolás Lussich. Foto: Leonardo Mainé

—Y con más oferta, el valor de los alquileres debería de bajar.

—Sí, y el alquiler tiene que ser cada vez más la opción para solucionar el tema de la vivienda de una forma razonable. Nunca va a ser de bajo costo porque siempre es un esfuerzo, pero durante muchas décadas el Uruguay tuvo en el alquiler la solución a la vivienda. Y eso me parece que no hay que olvidarse, porque puede ser frustrante, si queremos una sociedad eficiente y valiosa, pretender que todo el mundo tenga una vivienda en propiedad.

—Eso vendría a ser como que el ideal, ¿no?

—Tal vez, pero hasta cierto punto, porque la posibilidad de alquilar es solucionar el tema y la vida es dinámica, hoy estás en un lugar y mañana en otro; y viene gente al Uruguay, y a esa gente también hay que darle calidad de vivienda. Lo importante es que haya una malla de vivienda, y ese es el gran desafío. Cuando colapsó el sistema urbano y se vaciaron los barrios centrales y tuvimos la explosión de los asentamientos, eso fue extremadamente doloroso, fue un fermento para la exclusión y la delincuencia. También para la estigmatización de mucha gente, y eso no fue eficiente, porque quedaron espacios de la ciudad con servicios que no eran usados. Entonces hay que pensar con inteligencia, creo que el cambio de vivienda social es inteligente para cubrir eso, ahora hay más oferta, el alquiler está más contenido, no es barato pero es más accesible, y en la medida que se pueda mantener el empleo, podemos estar algo mejor.

—Más allá que está buena la idea, parece sacado de una sociedad futurista. ¿Estamos a años de distancia de eso, o no?

—Te ponés a pensar y se ha dado mucha construcción. Después está el tema que el Estado invierta y quién paga eso. Porque si vas a subsidiar para apoyar a unos sectores para hacer una vivienda popular, alguien lo tiene que pagar. Y me parece interesante apoyar eso con criterio, al igual que el movimiento cooperativo que tiene un perfil muy propio. Pero lo más importante es que exista una malla urbana más integrada. Yo no lo veo tan lejano y creo que algo se ha avanzado. Tenés que ver lo que es Montevideo hoy y lo que era hace 25 años. Estaba todo muy complicado y ahora hay barrios que han dado un giro, y eso es valioso porque la mejora de determinados lugares, arrastrás a la zonas cercanas.

—Cambiando de tema, fuiste uno de los pocos privilegiados que pudo ver los dos debates en directo. ¿Cómo se vivió?

—Creo que fue un debate muy intenso, así lo vimos con Pilar Teijeiro. Uruguay se juega una parada muy importante en esta elección. El próximo gobierno no va a ser un gobierno sencillo porque la economía no va a acompañar tanto. Hay que tomar decisiones, de esas que exigen a los políticos la capacidad de explicar a la sociedad cómo viene la mano, y la mano viene complicada. Hay que dar malas noticias y hay que saber darlas desde el punto de vista de una política sensata. El debate estuvo muy intenso, con las visiones de cada uno expuestas. Tal vez todavía nos falta cierta cultura argumental que permita profundizar más en algunos temas. Pero en algunos casos fueron claros, sobre todo en temas como economía, sociales también expresaron los candidatos su visión. Y la inserción nacional y los desafíos del país: educación y seguridad. Se tocaron todos los temas y de los momentos de tensión que se vivieron, que fueron varios, algunos fueron razonables y otros más bien personales, como cuando Martínez expone el caso Delgado, ante las cámaras Lacalle Pou le dice que está faltando a la verdad, y cuando se apagan las cámaras y vamos a la tanda, allí Lacalle Pou dijo que fue un golpe bajo. Sobre el episodio se ha hablado mucho, para mi juicio mucho más de lo que pasó, no fueron más de cinco segundos. Pero fue un episodio más, porque los episodios más tensos, prácticamente todos se vivieron en cámaras. Y el saludo final expresó la confrontación que se había planteado desde el inicio, entonces fue un debate tenso e intenso.

Nicolás Lussich durante el segundo Debate presidencial. Foto: Gerardo Perez
Nicolás Lussich durante el segundo Debate presidencial. Foto: Gerardo Perez

—Estuviste en los dos debates, ¿cuál fue más intenso?

—Y el segundo sin dudas, porque el formato se configuró para ese intercambio de opiniones que los candidatos, si bien con alguna dificultad al principio porque había una combinación de planteo inicial y después debate, lo asumieron y lo utilizaron de manera muy fuerte.

—¿Les falta un curso de debate a los candidatos?

—Pasa que tuvimos los primeros debates luego de muchas décadas, y tal vez en un escenario político que se vive con mayor intensidad que en otros momentos, porque mal que bien, el Uruguay no es el mismo que hace 25 años. Y hay temas que la gente está preocupada porque se mantengan, pero al mismo tiempo hay otros temas que están preocupados por que cambien, y eso no es changa.

—De igual forma, gane quien gane, la discusión va a estar en el Parlamento.

—Es interesante eso. Uruguay tiene una historia de coalición o acuerdo, y eso, gane quien gane, va a tener que suceder. Y el Parlamento va a tener una centralidad que tal vez no tuvo en los últimos períodos. Hay que acordarse de que muchas de las leyes que impulsó el Frente Amplio, que se votaron por amplia mayoría, o sea el Frente y sectores de la oposición. Entonces, hay que ver eso también, porque a veces pareciera que fuera más una confrontación muy neta y en realidad hubo mucha cosa que se aprobó en conjunto.

—Pareciera que se quiere parecer a la política Argentina más que a la uruguaya. Incluso en los últimos días de campaña se escuchó hablar de grieta.

—Sí, pero no estamos vacunados contra nada. A veces tenemos la percepción un poco idílica de ser un país estable y creo que lo somos, pero eso hay que ejercerlo todos los días. No es hoy y para siempre. Me preocupa saber cómo se van a procesar algunas demandas sociales que están latentes. La inseguridad, por ejemplo, y cómo se va a responder a eso porque hay gente que pide más ejercicio de la autoridad y eso puede ser legítimo hasta cierto punto. Me preocupa también la dinámica sindical en un eventual marco de cambio de gobierno, pero si no cambia también ver cómo se procesa eso. Porque la estabilidad es fácil mantenerla cuando la cosa está bien, el tema es cuando la cosa se complica. Y por supuesto, la discusión fiscal con el desafío de mantener el grado inversor y que podamos seguir teniendo la confianza de los mercados internacionales para financiar nuestro funcionamiento.

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