BELÉN MÉNDEZ

Modelo Maybelline

Todo comenzó por un “complejo de alta”. De 1,75 metros de altura, Belén Méndez caminaba encorvada y se inscribió en un curso de pasarela para mejorar la postura. Allí descubrió su vocación y hoy, 19 años, fue coronada como la ganadora de la cuarta temporada de Maybelline Model, el reality de Monte Carlo TV que acaba de finalizar.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Belén Méndez.

Llena de sueños, esta morocha que conquistó a todos con su frescura y porte, apuesta a más. Su logro en el programa le está abriendo muchas puertas laborales mientras continúa sus estudios en diseño de moda. Belén Méndez es un orgullosa habitante del barrio Cerro, donde adora vivir. “Pensé que me iba a la primera semana, pero luego fui descubriendo que podía. Quiero avanzar en mi carrera todo lo que pueda. El reality fue un gran paso y busco seguir teniendo experiencias. Voy por ello”, asegura.

—¿Cómo estás viviendo estos días luego de tu triunfo en el reality?

—Recién ahora lo estoy asimilando. Con muchas propuestas de trabajo que me han llegado, por suerte.

—¿Qué fue lo que te decidió a presentarte?

—Desde la segunda temporada del programa que me quería presentar. Pero no lo había hecho por vergüenza. Esta vez tomé fuerzas y fui al casting: ni me imaginaba que iba a quedar. Uno de los productores me hacía preguntas y frente a mis respuestas, dijo: "Me estás aburriendo". Me fui con la impresión de que no iba a quedar. Cuando me llamaron no lo podía creer. Fue una gran emoción.

—¿Cómo empezó tu historia como modelo?

—Empecé a los 15. Hice un curso de modelaje, más que nada para mejorar mi postura. Mido 1,75 y tenía complejo de alta: me acurrucaba toda y caminaba como un bichito. Empecé el curso en Bethel y aparecieron los primeros trabajos. Siempre me gustó: desde niña me encantaba. Ponía música de Madonna y desfilaba en mi casa en una pasarela imaginaria, pero nunca lo vi como algo posible. Se fue dando y se sigue dando por suerte.

—¿Qué fue lo más desafiante del reality?

—Desde el comienzo se notaba que iba a ser difícil. Cuando entré y vi a todas las competidoras, pensé que quedaría eliminada en la primera semana. Luego tomé más confianza y si bien nunca pensé que iba a llegar a la final y menos que ganaría, me fui descubriendo desafío a desafío.

—¿Cuál fue el desafío más complicado para ti?

—El primero de gimnasia artística fue impresionante. Todas terminamos con dolor en el cuerpo como por una semana. También el de la semifinal: de protagonizar un fashion film.

—También estudias diseño de moda...

—Sí. Esto es mi vida. Ya estoy decidida a dedicarme a la industria de la moda. Estoy cursando en la escuela de Pablo Giménez. En un principio pensaba en carreras más tradicionales, como medicina u odontología, pero a medida que voy descubriendo el mundo de la moda me doy cuenta de que es lo que me apasiona

—¿Hay alguien de tu familia que se haya dedicado a lo mismo?

—No, mi mamá es muy alta y de joven hizo algunos desfiles para tiendas de ropa del Cerro, que es nuestro barrio, pero no pasó de eso. Mi padre fue el que me animó a entrar en el modelaje. Él vive en Young y le cuenta a todo el mundo de mí.

—¿Qué aspirás de ahora en más?

—Quiero avanzar en mi carrera todo lo que pueda. El reality fue un gran paso y busco seguir teniendo experiencias. Me encantaría tener la oportunidad de hacer trabajos en el exterior y desarrollarme en mis estudios. Voy por ello.

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