REGRESO

Miguel Chagas volvió al dial: "Hay personas que viven el inicio del día como un castigo"

El periodista estrenó “¡Despertate!”, su programa de inicio de jornada que va de 6:00 a 7:00 en Radio Mundo (1170 AM) en la previa de En perspectiva.

Miguel Chagas.
Miguel Chagas.

-¿Cómo sintetizarías la esencia de ¡Despertate!, el nuevo programa que conducís en Radiomundo?

-Despertate es energía. Cada amanecer es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad de vivir como querés. Hay personas que viven el arranque del día como un castigo. En Despertate creemos es un regalo.

-¿Qué significa para ti el regreso a la radio como medio luego de tu etapa en Radio Carve?

-Mucho. No me gusta hablar de lo que pasó, pero mucha gente me lo preguntó y aprovecho para contar como sucedieron los hechos. Llegué a Radio Carve gracias a Gerardo Sotelo. Estuve cerca de dos años haciendo Despertate y el noticiero de la mañana. Cuando Gerardo decide salir del aire, yo le dije que me iba con él. Sin embargo en la radio me pidieron me quedara y allí empecé a trabajar con Nicolás Lussich. En diciembre de 2019 intenté negociar el aumento salarial porque me habían extendido el horario de Despertate. Me dijeron que en marzo de 2020 lo ajustábamos. El día que me iba de licencia, a fines de febrero, me dijeron que no me renovaban el contrato. Nunca entendí el manejo de la situación. Siento que no merecía ese manoseo.

-¿No te cuesta madrugar?


-Para nada. Disfruto mucho hacerlo. A las cuatro y media estoy de pie aprontando el mate. Siempre digo que mi fuerte es la mañana. Cuando muchos despiertan yo ya calenté los motores, je.

-En cuanto a tu labor como periodista especializado en información policial, ¿en qué se notan los cambios en la gestión del gobierno y de la policía?

-Hay más presencia policial en la calle. Eso se nota. Se percibe. Y los delincuentes se sienten incómodos. Creo no podemos hablar de cambios todavía.

-¿Hay una policía más “motivada” o que se siente con mayor respaldo, como se dice?

-Si. Creo que sí. Estoy todo el tiempo en contacto con funcionarios que hablan del respaldo de las autoridades. No digo que las anteriores no respaldaran a la Policía, pero lo que sí está claro es que tanto presidente como ministro del Interior, han enviado mensajes muy claros. De hecho, tras la aprobación de la Ley de Urgente Consideración, el propio Lacalle Pou utilizó su cuenta de Twitter para señalar que la LUC era una ley popular, justa y necesaria. Y mandó varios mensajes. Dijo que se jerarquizará la figura del policía, a quien ya no se podrá agraviar, amenazar o atentar contra él, ya que eso será considerado un delito. Agregó que va a respaldar a quienes nos protegen, dándole herramientas jurídicas para que no deban actuar en inferioridad de condiciones frente a la delincuencia. No sé si la policía está más motivada, respaldada, seguro que sí.

-Y a nivel de cantidad de delitos, ¿se percibe algún cambio?


-Bajaron las rapiñas, hurtos y delitos vinculados con violencia de género. Los homicidios no.

-Te han tocado coberturas de riesgo, en algún caso con un tiroteo como pasó en mayo pasado. ¿Cómo se maneja esa tensión? ¿Llegaste a acostumbrarte?

-Nunca podés acostúmbrate a este tipo de situaciones límites. Es complicado. Aprendés a convivir con ellas. Por lo general me tocan las malas. Las noticias policiales por su esencia actual, son muy duras. El delito de hoy no es el mismo de antes. Convivimos con muertes muy violentas. Con atracos muchas veces agresivos. Creo que cada vez que salimos a la calle, tenemos la obligación de contar lo que pasa. Sin exagerar. Pero sin esconder nada. Personalmente conozco a las personas en momentos difíciles. Si voy a visitarte es porque o te mataron un familiar, o porque tuviste un accidente, te robaron, fuiste víctima de rapiña… es decir, convivimos con el rechazo. Y digo convivimos, porque mi equipo está conformado por otras dos personas, un camarógrafo y un chofer. Entender que detrás de una noticia hay una persona, una familia, es fundamental para ser objetivo. Hay historias que te mueven el piso. Trato de ser objetivo y ver las cosas como son, no como queremos que sean.

-¿Cuáles han sido las coberturas más complejas a tu juicio?


-Cuando hay niños involucrados, debo reconocer es muy duro. A veces llego a casa y me cuesta olvidar lo que sucedió durante mi jornada laboral. Me cuesta aceptar que los violentos tengan el control de nuestra sociedad. No pueden ser ellos quienes deciden nuestra suerte. Ver familias pedir justicia por un hecho impune, me sensibiliza. Conocer lo que pasó es importante. Pero las víctimas, necesitan que los culpables paguen por el error que cometieron. Para tener una sociedad justa, eso es indispensable.

-El año pasado, por una pregunta al padre de Micaela Onrrubio, se generaron críticas en redes sociales e hiciste un pedido de disculpas. ¿Cómo te llevás con ese aspecto de las redes sociales que pueden amplificar mucho las críticas?


-Vivimos en una sociedad que se disculpa poco. Incluso se asocia el acto de pedir perdón con la debilidad. Yo personalmente creo que no hay nada más valiente que reconocer un error y pedir disculpas sinceras. Tras la aparición de los restos óseos de Micaela, el dolor invadió Villa Rodríguez. Si bien todos sospechábamos ese desenlace, la confirmación de una muerte violenta no hizo otra cosa que aflorar una inmensa sensación de impotencia. Ese día, mientras entrevistaba en vivo al papá de Micaela para Telemundo, le pregunté si al haber encontrado el cuerpo de su hija, sentía le había ganado la pulseada al homicida, que dijo, «nunca» la iban a encontrar. Me equivoqué. Jamás debí formular esa pregunta. Nadie podía ganar ninguna pulseada. En ese momento sentí que más allá de lo trágico, encontrar el cuerpo de Micaela, era derrotar al asesino que dijo el cuerpo no iba a aparecer. Al otro día tuve una charla con Darío y le pedí perdón, a quien correspondía. Con respecto a las críticas en redes sociales, ya lo dijo el gran Arturo Pérez-Reverte. Las redes son formidables, pero están llenas de analfabetos, gente con ideología pero sin biblioteca. Además hay quienes se esconden en el anonimato, para decir cosas que jamás dirían cara a cara.

-¿Cuáles son tus próximos desafíos?


-¿Mis próximos desafíos? Seguir combatiendo. El mundo se divide entre reposados y guerreros. Los que no corren riesgos y los que los asumen. A mí me gusta pelear. Vaya a saber dónde me encontrarás mañana.

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