ENTREVISTA

Miguel Chagas: "Nos estamos volviendo insensibles a la violencia"

El periodista de Telemundo y Radio Carve asumió ahora la conducción del informativo de La Red, el canal que llega a la mayor cantidad de hogares en el interior. Asegura que abandonó Telenoche para tomarse un respiro de la crónica polical y porque recibió amenazas.

Miguel Chagas
Miguel Chagas.

-Has pasado por Telenoche y actualmente en Telemundo y Radio Carve, ¿qué significa para vos en tu carrera este nuevo rol en La Red?

-Me fui de Telenoche hace dos años y recuerdo me decían “Estás loco, no vas a volver a trabajar en ningún otro canal”. Sentía había cumplido un ciclo. Al año llegué a Radio Carve y al poco tiempo a Telemundo. Hoy desembarco en La Red. Es un gran desafío y una gran responsabilidad. Me crié viendo La Red. Hoy me toca conducir el informativo central. Agradezco a las autoridades del canal por confiar en mi trabajo. Es el único canal de TV abierta que llega a cada rincón del país.

-Te has especializado en información policial. ¿Qué límites son indispensables para manejar este tipo de información?

-Vivimos en una sociedad muy complicada. Los valores han cambiado mucho, por no decir que se han olvidado. Creo que por sobre todas las cosas, se debe ser racional. Tener sentido común. Libertad de expresión es que todos podamos hablar y que todos nos escuchemos por igual. Un periodista no puede olvidar eso. Las noticias policiales por su esencia actual, son muy duras. El delito de hoy no es el mismo de antes. Convivimos con muertes muy violentas. Con atracos muchas veces agresivos. Creo que cada vez que salimos a la calle, tenemos la obligación de contar lo que pasa. Sin exagerar. Pero sin esconder nada. Los medios de comunicación se han convertido en uno de los principales agentes de socialización. Su influencia es preocupante debido a la agresividad y violencia que muestran sus contenidos. Vivimos un período, en el cual las instituciones educativas tradicionales, la familia y la escuela, están perdiendo la capacidad de transmitir eficazmente valores y pautas culturales de cohesión social. Eso hace que cada vez seamos más insensibles a contenidos violentos. Eso me preocupa mucho. Entender que detrás de una noticia hay una persona, una familia es fundamental para ser objetivo. Hay historias que me mueven el piso. Pero hay que ser objetivo. Y la objetividad es el valor de ver el mundo como es, y no como queremos que sea.

-Trascendió que tu salida de Telenoche tuvo que ver con el nivel de estrés al estar tan cerca de los episodios de inseguridad y que incluso recibiste amenazas. ¿Fue así?

-Fue cierto. Decidí alejarme un poco de ese mundo cruel. Todos los días una muerte, todos los días una historia terrible. Después de cinco años necesitaba un poco de respiro y de paz. También recibí amenazas. Los delincuentes no quieren que algunas cosas se sepan. Si sos periodista policial, aprendés a convivir con eso. Un amigo me dijo una vez: “Asocio tu cara con el dolor. Cada vez que te veo en el noticiero prefiero bajar el volumen. Sé que me vas a contar una mala noticia”. Está bravo lidiar con eso. Conozco a las personas en los momentos más difíciles. Si voy a visitarte es porque te mataron un familiar, o porque tuviste un accidente, te robaron, fuiste víctima de rapiña… es decir, convivo con el rechazo. Nadie se imagina lo difícil que es cubrir este tipo de noticias.

-En comparación a tus comienzos en el periodismo policial, ¿cuáles crees que han sido los principales cambios en el mundo del delito?

-Los códigos. Era difícil ver a un delincuente que arrastrara a un anciano que acababa de cobrar su jubilación. Cuando entraban a robar a algún lugar y “perdían”, “perdían”. Ahí terminaba la historia. Hoy ya no. Están jugados. Van preparados para lo peor.

-¿Te ha tocado ser víctima de inseguridad?

-No. Me cuido mucho. Y te diría que sobreprotejo a mi familia.

-Uno de los temas que más has seguido es el de los ausentes. ¿Por qué? En ese rubro hay casos históricos y muy enigmáticos. ¿Por qué crees que no puede avanzar mucho más?

-Porque se trata de familias olvidadas. Olvidadas por todos. No solo por el Estado. Imagínate que tu hijo desaparezca de un día para otro, sin dejar rastros y que a 20 años de su desaparición no sepas nada. Los comunicadores debemos ser la voz de quienes no la tienen. Hoy en Uruguay hay más de 700 personas ausentes, de las cuales no se sabe absolutamente nada. Pero con ello, hay más de 700 familias que necesitan saber que pasó. Familias que cada día esperan una respuesta. No se puede avanzar porque no se trabaja como realmente se debería trabajar. Un ejemplo claro: Mónica Rivero fue capturada tras dos años de haber estado ausente. Declaró ante la Justicia. Fue procesada por estafa y falsificación de documentos y en la página web del Ministerio del Interior seguía figurando como desaparecida. Si no se encara con seriedad el asunto, es imposible. Hoy las autoridades no tienen empatía con las familias que tienen que enfrentar esta problemática.

-¿Cómo es la distribución de roles con Gerardo Sotelo en la mañana de Radio Carve?

-Gerardo es uno de los mejores periodistas con los que me tocó trabajar. Aprendo de él cada día. Pero lo que más me sorprende es que siempre está dispuesto a enseñar. Yo siempre le digo: “Estoy para acompañar”. Él es la figura. Nos complementamos muy bien. Todas las mañanas intentamos que la gente se enoje, se emocione y sonría. Creo cumplimos con la misión.

-Y en Telemundo, ¿cómo se compone la agenda de temas a cubrir por ti cada día?

-Yo me encargo de la crónica policial. Si bien colaboro con la distintas actividades programadas por la producción, estoy detrás de la noticia policial. Me gusta la competencia y me gusta llegar primero. No siempre se puede, hay muy buenos colegas. Igual en Telemundo llegué a colaborar con Diego Castro, un gran compañero y profesional.

-Te gustan los tatuajes. ¿Desde cuándo? ¿Cuáles son los diseños que más te llaman la atención para imprimir en la piel? ¿Cuál será tu próximo tatuaje?

-Sí, me gustan. Desde chico. En mi piel está mi historia. Traté de reflejar lo que me ha tocado vivir. Sin ningún tipo de dudas, hoy atravieso el mejor momento profesional. Eso es gracias a mi familia. Sin ellos, hoy no estaría acá. Son mi motor. Y hoy están en mi piel. Además, el artista, Ignacio Debia, se convirtió en un amigo. Interpretó cada mensaje que quería trasmitir. Hay más de 60 horas de trabajo.

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