ENTREVISTA

Maxi & Rafa: La sociedad de la risa

Los cómicos Maxi De la Cruz y Rafa Cotelo agotaron localidades en su nuevo espectáculo en común y agregaron más funciones. Dicen que la clave del éxito está en la química entre ambos, que ponen en práctica sobre y debajo del escenario.En entrevista con Sábado Show, hablan sobre la paternidad a meses de volver a ser papás y recuerdan el mal trago que sufrieron con la parrillada que tenían juntos. Maxi revela que terminaron de pagar aquella deuda hace un mes. Además, Cotelo responde sobre su desvinculación de Tenfield y la renuncia a Océano FM junto a sus compañeros de Segunda Pelota.

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Rafa Cotelo y Maxi De la Cruz. Foto: Julmart Bueno

Es el día del estreno y Maxi De la Cruz y Rafa Cotelo están alojados en el Hotel Hilton de Montevideo, como estrellas internacionales. Almuerzan y beben limonada con jengibre junto a sus novias en el comedor del hotel, y luego suben 14 pisos hasta la suite de Maxi para realizar la sesión de fotos de Sábado Show. La habitación cuenta con dos baños, living, escritorio, y una terraza con una privilegiada vista de Montevideo. Apenas se enciende la cámara dejan salir su histrionismo en una producción que se resuelve en pocos minutos, mientras en el hall aguardan varios medios para dialogar con ellos.

Se los nota relajados. No pierden la sonrisa ni por un instante, y tampoco la oportunidad de disparar un comentario gracioso para cada situación. Así viven la previa de un nuevo espectáculo de monólogos que presentan juntos y con el que les sucedió algo poco habitual en el teatro nacional: agotaron la función inicial con un mes de anticipación, lo que los motivó para agregar más funciones. Las próximas serán el lunes 17 de octubre. "Realmente nos sorprendió la respuesta del público. ¡A mí me decís de salir un lunes para verme a mí y no voy ni en p..!", bromea Rafa.

Las localidades agotadas motivaron al dúo a renovar el show con nuevos ingredientes. "Está bueno generar cosas nuevas y mostrar preocupación como agradecimiento. Hay gente que invierte su salida del mes y paga la entrada en cuotas para vernos", evalúa Rafa. Lo "nuevo" lo encontraron en Paola Bianco, la actriz y comunicadora que tiene amistad con ambos y se sumó al show para varios sketches. "Es una genia, es amiga, es buena y nos divertimos mucho con ella", explica Maxi. Como ellos, Paola está alojada en el hotel un par de pisos más abajo, aunque sin las comodidades de la habitación de Maxi. Así lo hace saber entre risas cuando entra a la habitación de su compañero junto a la conductora Ana Laura Romano, novia de Rafa.

Durante el espectáculo, Maxi y Rafa dan rienda suelta a la química que vienen aceitando desde hace ya cinco años, cuando empezaron a hacer shows juntos. Desde entonces, recorren todo tipo de escenarios: teatros, boliches, pizzerías, liceos. Se divierten entre ellos, lo que queda en evidencia porque comparten escenario de principio a fin. Se tiran centros. Se ayudan si uno se pierde en el libreto. Y alejan el micrófono de mano para tirarse chistes internos en plena función. "Está bueno sentir que uno no está solo", afirma Maxi. Su compañero va más allá: "A mí me cuesta encarar una función solo. Me pone nervioso y me angustia. Sin embargo cuando estoy con Maxi me cag... de risa todo el tiempo y no me estreso", confiesa.

El dúo funciona sin fisuras, aun cuando hacen gala de estilos que no son necesariamente similares. "Si hiciéramos lo mismo sería un embole", apunta Maxi. Mientras que Rafa se toma lo que define como "algunas licencias lingüísticas", Maxi es más cuidadoso en el vocabulario. Y a la vez que Rafa se anima a incluir cuestiones de actualidad con una mirada ácida en sus monólogos, Maxi apuesta íntegramente por los relatos cómicos y lo autorreferencial. "Yo no hago actualidad no porque no me guste, sino porque no sé. No leo un diario, no hago nada. ¡Me entero de las cosas escuchando a Rafa!", dice, medio en broma y medio en serio.

El mayor contraste entre ambos queda expuesto en los personajes que encarnan, las parodias que hacen de sí mismos en las que Maxi es "un agrandado" y Rafa "un "terraja". ¿Cuánto hay de estos personajes en sus verdaderas personalidaded? "Maxi no es un agrandado y yo soy un terraja", ríe Rafa.

Maxi piensa que ese personaje "es un poco lo que a la gente le gusta imaginar" de él: "Al público le causa gracia que yo juegue con eso de que soy un agrandado, de que tengo la vida solucionada". Incluso recuerda que hace unos días publicó un video en Instagram diciendo que saludaba "desde su apartamento en Manhattan" y un usuario lo increpó: "ay, ¡qué me importa que estés en Manhattan!". El cómico no podía creer la reacción del internauta: "¡Si estuviera en Manhattan no estaría grabando un video promocionando el show!".

En medio de la entrevista, los cómicos se toman muy en serio una pregunta sobre humor y reflexionan sobre las dificultades de hacer reír en tiempos de corrección política.

"Es difícil", afirma Rafa. "Hay una hipersensibilidad instalada que complica las cosas para el humor. Muchas veces instala una lógica fascista y perversa pero a la inversa. Nosotros tratamos de ser honestos con nosotros mismos y hacer lo que sabemos hacer. Si alguien se siente dolido lo lamentaremos y le pediremos disculpas después pero nada más, porque es solo a los efectos del humor. Mi filosofía y mi ideología no la cambio por un chiste que haga".

Maxi coincide y añade: "El humor es reírse de uno y de los demás, con respeto y sin pasar un límite. Nosotros nos reímos de cosas que si las sacás de contexto tendríamos que estar presos, pero se entiende que se hacen en ese contexto".

Maxi De la Cruz y Rafa Cotelo. Foto: Julmart Bueno
Maxi De la Cruz y Rafa Cotelo. Foto: Julmart Bueno

Estafados.

Lo que afianzó su amistad no fue el éxito, sino más bien lo contrario. La química que hoy ponen en escena la empezaron a construir cuando se embarcaron juntos en una nave que no llegó a buen puerto. El emprendimiento tenía el nombre Iturriaga Bar, una parrillada que instalaron juntos para presentar allí sus monólogos y los de varios colegas en 2011. Pero todo terminó mal y las deudas generadas por el negocio las terminaron de pagar hace un mes y medio: "Toda la plata de los shows que hacíamos juntos iba para pagar esa deuda", revela Maxi.

Rafa tiene esa experiencia muy presente: "Aquello podría haber destrozado nuestro vínculo de amistad, porque yo los metí a Maxi y a Diego (Sorondo, productor). Pero ellos se dieron cuenta de que yo también perdí como un gil y que fue una macana". Y explica los motivos sin matices: "nuestros socios nos estafaron".

—¿Les iniciaron un juicio?

—(Maxi) Era imposible. El abogado nos dijo que éramos unos imbéciles, y tenía razón. Uno cree que los principios de uno son los de los demás y muchas veces no es así.

—(Rafa) La maniobra que ellos hicieron no fue fraudulenta en lo legal. Se aprovecharon de la confianza y nuestra ingenuidad y nos ensartaron.

Al ser consultados acerca de si pondrían otro negocios juntos, Maxi es contundente: "Nos dimos cuenta de que nuestro negocio era éste".

Padres.

Este año, Rafa y Maxi tienen mucho más que un espectáculo en común. Ambos serán padres en marzo de 2017 y se trata del primer hijo que cada uno tiene con su actual pareja: Maxi con Bárbara, y Rafa con Ana Laura Romano.

Para Maxi, se trata prácticamente de una experiencia nueva. Es que la última vez que se convirtió en papá tenía apenas 25 años, cuando nació Candelaria: "Era más inconsciente, ahora me pongo más nervioso con todo", admite, y destaca que su novia "tiene base de madre". "Va a ser una madraza", anticipa. El nacimiento está previsto para el 11 de marzo, el mismo día de su cumpleaños. "Me cag... el cumpleaños porque van a mandar un solo regalo", bromea.

Su amigo se muestra igual de entusiasmado. "Estoy muy contento. He disfrutado mucho mi paternidad doble, que ha sido muy intensa sobre todo por el lado de Ema", dice en alusión a su hija de cinco años que nació con una hidrocefalia. Y continúa: "He disfrutado también estos años de la relación de Anita y las nenas. Es el mayor motivo de orgullo que tengo. Por eso está bueno tener un hijo con ella, que se lo merecía y teníamos tremendas ganas".

Además de Ema, Rafa es papá de Clara, de 9 años. Por eso, admite que tiene "muchas ganas de que sea varón, por esa pavada de compartir espacios: Cerro, murga, que me acompañe va a estar buenísimo", imagina. Aunque destaca que "no hay nada más lindo que la conexión de un papá con una nena". Al margen del sexo del bebé, el comunicador insiste en que "más que nada tengo ganas de ese lugar común de que sea sanito. Después de todas las que pasamos, lo que más queremos es que esté todo bien y disfrutarlo".

Meses agitados.

Rafa Cotelo vive tiempos de cambios en lo laboral. Se supo que la empresa Tenfield resolvió desvincularlo tras 10 años de trabajo. Pero también hay de las buenas, porque trascendió que junto a sus compañeros de Segunda Pelota realizarán un programa nuevo el año que viene. El cambio implica dejar Océano FM para emigrar a Del Sol. Sobre estos temas responde Rafa en primera persona.

—¿Te echaron de Tenfield por teléfono?

—Sí, pero por casualidad. Cuando me llamaron me dijeron "si querés nos juntamos pero para no hacerte perder tiempo si querés te lo decimos por acá". No fue un descuido, y si lo fue no tuvieron esa intención. No guardo rencor para nada. Fueron 10 años de laburo re lindos. Después de que procesé la información, mandé un mail a mis compañeros. Me ayudaron mucho en momentos en los que Ema estuvo complicada. Lo primero que hago es agradecer.

—¿Cuál fue el motivo?

—Una reestructura. Me dijeron que yo entraba en ese recorte. No pregunté mucho más.

—Por otro lado, ¿cómo es trabajar en Océano con Segunda Pelota después de confirmar que el año que viene cambian de radio?

—Te juro que nuestra preocupación fue no pensar más. Ahora trabajamos en Océano y nos rompemos para hacer el mejor programa del mundo mañana porque lo merece el grupo, lo merece la radio y lo merece Pablo (Lecueder), que de verdad es de los mejores jefes que se puedan tener.

—¿Eso hizo que fuera más difícil tomar la decisión de irse?

—Lo que me pasó a mí fue pensar que el ambiente de la radio era incuantificable en lo económico. ¿Cuánto vale el abrazo con cada compañero?, ¿cuánto vale que nace el hijo de un compañero y enseguida hay colecta de pañales?, ¿cuánto vale que cuando pasa algo enseguida estemos todos? No tiene precio. Entonces había que abstraerse de eso en la ecuación. Pero sin dudas que pesó y que costó tomar la decisión. Trato de no pensar en eso porque me amargo.

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