TEATRO

Maxi De la Cruz: "Hacía tiempo que quería estar en un elenco de comedia"

El actor integra la delirante obra Como el culo, que tras convertirse en la más vista de la cartelera porteña, llega este fin de semana al Teatro Metro. Lo acompañan Marcelo De Bellis, Nicolás Scarpino y un destacado elenco.

Maxi De la Cruz. Foto: Marcelo Bonjour
Maxi De la Cruz. Foto: Marcelo Bonjour

El comediante uruguayo que conquistó Calle Corrientes está de regreso. Maxi De la Cruz vuelve al escenario de Montevideo este fin de semana para presentar la comedia que se convirtió en una de las más taquillera de los últimos años en la vecina orilla. Es uno de los protagonistas de Como el culo, una disparatada propuesta donde comparte elenco con destacadas figuras del teatro porteño. La obra devuelve a Maxi al género de comedia con el cual se ganó un lugar en el medio antes de ser un referente del stand up. En diálogo con El País, Maxi también se refiere a su nuevo rol de padre de un bebé y de una adolescente. Además recuerda el día que casi pierde la vida en el escenario a causa de un foco que se estrelló en el suelo.

—La obra Como el culo marcó tu regreso a la comedia después de años de dedicarte a los monólogos, ¿necesitabas volver a formar parte de un elenco como éste?

—Sí. A mí me cayó justito en el momento en el que tenía ganas de formar parte del elenco de una comedia. Yo venía de hacer stand up o monólogos y cuadros musicales en espectáculos como Stravaganza y quería sumarme a una obra así. Nunca imaginé que iba a aparecer tan rápido una propuesta tan divertida como Como el culo. Cuando me llamaron para participar me pasaron un video con unos minutos de la obra y antes de terminar de verlo ya dije que aceptaba cualquier papel. Me encantó.

—La obra relata la primera presentación de un grupo de actores en la que todo sale mal, ¿sufriste alguna vez una función en la que todo salga "como el culo"?

—Sí, me pasó de golpearme la cabeza con la escenografía y que me saliera sangre en el medio de una función. ¡Y era una obra infantil! Me acuerdo que era un espectáculo que hacíamos con Paola (Bianco), y en un momento ella abría una puerta y yo hacía como una reverencia. Cuando hice la reverencia, Paola no miró, me cerró la puerta en la cara y el filo me pegó en la ceja. Me empezó a salir sangre y tuve que salir a escena así. Me puse una curita pero después el ojo se me empezó a hinchar. Parecía el hombre elefante (risas). También me pasó hace poco en un show en Mercedes que se escuchó una explosión y se me cayó un farol al costado. Se rompieron todos los vidrios al lado mío. Yo pegué un grito y salí corriendo como una rata. La gente flasheó, salió diciendo que lo mejor del show era la parte que explotaba el foco (risas).

—¿Y te ha pasado de olvidarte de la letra, por ejemplo?

—Sí, me olvidé de la letra y quedé pagando. Fue en una función de Stravaganza. Yo hacía un monólogo en el que contaba mi historia mencionando programas de televisión, y en un momento decía "fue La Noche del 10", en referencia al programa de Maradona. Esa noche estaba Maradona en la sala y yo había quedado con Flavio (Mendoza) que en el momento que hacía ese chiste frenaba y lo saludaba. Lo que no calculé es que después tenía que seguir con el monólogo. A mí me gusta el fútbol y yo estaba emocionado de tenerlo a Maradona ahí, así que después de saludarlo me nublé y no pude improvisar nada. En un monólogo una cosa lleva a la otra y no me salía nada. De atrás del escenario me tiraron una cosa que venía como cinco páginas más adelante. Yo seguí con eso y terminé. No se entendió nada.

—Hablando de Stravaganza, ¿qué te dejó la experiencia de realizar ese espectáculo durante la temporada de Punta del Este, un hecho sin precedentes en el balneario?

—Estuvo buenísimo. Stravaganza siempre dio sus frutos porque es un show muy bueno. Además se armó un gran elenco, la temporada fue buena y la gente nos acompañó. Fueron a verla como 50.000 personas. Yo sabía que a la gente le iba a gustar pero era una apuesta muy arriesgada de Enjoy y de la producción de Flavio Mendoza.

—¿Te dio algo de miedo al comienzo ser la cara de un proyecto tan ambicioso en Punta del Este, que suele ser difícil para el rubro teatral?

—Uno siempre tiene incertidumbre antes de estrenar una obra, sea cual sea. En este caso se le sumaba que era en Punta del Este, que no es una plaza de teatro, y además que era una inversión muy grande. Se trataba de algo muy nuevo y no había experiencia. Había más desventajas que ventajas. Pero el boca a boca nos ayudó mucho. Cuando el show es bueno y la gente acompaña, el boca a boca es fundamental. La gente se iba muy contenta y recomendaba la obra. Nos fue a ver gente de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, España, Estados Unidos. Fue una experiencia muy positiva.

—¿Cómo sigue tu año después de la gira de Como el culo?

—Después de la gira que vamos a hacer por el interior de Argentina empezamos a ensayar otra obra con el mismo elenco. Se llama Chorros, cuenta la historia del robo a un banco y es de los mismos autores de Como el culo. Es muy divertida y está teniendo gran éxito en Londres. La vamos a estrenar en octubre en Buenos Aires.

—¿Cómo es Santino, tu hijo que acaba de cumplir un año?

—Muy lindo. Tiene buena onda y se ríe todo el tiempo. Es un bebé muy feliz y se porta muy bien. Yo estoy chocho, muy contento y me divierto mucho con él. Para mí es una experiencia nueva porque con Cande tuve otro trato. Ella ahora tiene otra edad y también estoy aprendiendo a ser papá de una adolescente.

—En el último año ella inició una carrera como actriz en teatro, ¿has tenido la posibilidad de verla?

—Todavía no pude. Hemos ido a algunas charlas con los elencos pero no la pude ver en el escenario. Ahora está por estrenar otra obra y espero poder ir. Ella me mantiene al tanto de cuándo tiene ensayo y me cuenta cómo viene.

—¿Te enorgullece que haya querido seguir tu camino?

—Me gusta porque a ella le gusta. Está contenta y hace lo que quiere. Yo fui con ella igual que como fueron conmigo, no hubo ninguna presión para que se dedicara a nada. Ella solita lo decidió. Me llama la atención que con la edad que tiene ya tenga tan decidido que quiere ser actriz. Tiene un entorno que es un plus porque nació como yo, metida en todo esto. Me acompaña en giras y va a verme a Buenos Aires. Además ahora está teniendo más conexión con su abuelo (Cacho De la Cruz), charlan mucho y miran películas viejas. Se juntan a ver las Telecachadas, por ejemplo, que las descubrió hace poco. Me encanta que tenga esa inquietud con su abuelo porque no conocía tanto su historia, más que la última etapa de Cacho Bochinche.

—¿Te preocupa algún aspecto de este rubro que pueda llegar a afectarla?

—Ella tiene bastante claro que no hay que creerse más que nadie porque hay momentos buenos y malos. Por suerte ella siempre estuvo muy ligada a mi laburo entonces conoce las buenas y las malas. Sabe que puedo hacer una función en Buenos Aires y después una en un barcito del interior y la disfruto igual. Creo que está protegida para pasarlo mal desde ese lugar.

—¿Esa incertidumbre con respecto a la permanencia es lo peor de tu oficio?

—Cuando sos pibe eso no lo pensás tanto y las cosas se van dando pero cuando crecés te das cuenta de que sí. Se termina una obra y si el actor no enganchó nada se queda ahí. Esto de que terminamos una obra exitosa y seguimos con otra con el mismo elenco no se da siempre.

—¿Qué tiene que pasar para que te volvamos a ver con un programa propio en televisión?

—Yo tengo ganas y lo hemos hablado con el canal. Queremos hacer un formato de entretenimientos con música como fue Yo me llamo. Ojalá se dé. Extraño mucho la televisión y el canal labura muy bien esos programas.

—¿Hay algún proyecto concreto?

—Sé que hay algo. Yo estoy muy predispuesto.

—¿Y si llegara una propuesta de otro canal?

—Es muy difícil… No creo que me vengan a buscar de otro canal. Estoy muy contento y agradecido con Canal 12. Siempre le buscan la vuelta cuando hay que grabar algo para que yo lo pueda hacer. Hay programas que querían hacerlos en vivo y como yo no podía, los grabábamos. Además yo valoro al canal no solamente a nivel gerencial que son los que bajan línea, sino también a todos los compañeros que somos amigos de toda la vida. Va a tener que pasar mucho tiempo para que yo me vaya del 12.

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