Nadia y Fidel

Mascotas en la piel

Los animales se merecen que los ayudemos”, sentencia Nadia Theoduloz y bajo esa consigna encara su amor por las mascotas. Convive hasta con una gallina y una oveja, y quiere predicar con el ejemplo del cuidado de los animales. Y cuando se entera de un caso de maltrato, no le tiembla el pulso para enfrentar la situación.

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Nadia Theoduloz

“Me indigna alguna gente”, se queja. “Y me indigna más cuando tienen educación y posibilidades, y de todas formas no cuidan a sus mascotas, ¿para qué los tienen?”. Las experiencias de una modelo militante del bienestar animal que le exige al gobierno un rol más activo en estos casos. “Hay cosas que no se pueden tolerar”, advierte.

Nadia Theoduloz lleva a sus mascotas en la piel, literalmente. En el pie derecho tiene tatuada la sigla "Sambajumar" que corresponde a los nombres de sus perros Sambayón, Julieta y Marley. Al poco tiempo de realizarse el tatuaje, se sumó un integrante más a la familia. Un amigo del novio de Nadia, el deportista deportivo Damián Herrera, les regaló a Fidel, el simpático bulldog que la acompañó a la producción fotográfica. "Me hubiese gustado que también viniera Marley, pero es muy inquieto", lamenta la modelo al momento de las fotos.

Nadia no sólo cobija perros. En su casa también viven dos gatos que encontró en la calle, una tortuga, una oveja y una gallina. "Los cuido como si fueran mis hijos", describe. Su fascinación por los animales la lleva no sólo a adoptarlos sino a contar siempre con comida en el auto "por si aparece un perrito que la necesita", y colabora mes a mes con la fundación Animales sin Hogar.

"Yo soy muy sensible, me encariñé con todos los perros que rescaté. Ellos no se merecen todo lo que les pasa, y la gente es muy mala", reflexiona. Cuando sus ojos fueron testigos de la "maldad humana" frente a animales, no pudo evitar tomar cartas en el asunto. Así fue cuando se enteró que en una casa tenían un perro atado todo el día de corrido sin cucha, manta ni agua. "Era algo que realmente no podía creer porque ellos económicamente están muy bien", relata. Hasta que pasó frente a la casa, observó al perro atado y se colmó la paciencia: "Como no parecían muy simpáticos no me animé a hablarles pero les escribí una carta que decía que lo que ellos hacían era maltrato animal, y que el perro no podía seguir en esas condiciones". Como resultado obtuvo que al menos le colocaran una cucha.

En otra oportunidad, notó que había un perro desnutrido sobre un carrito tirado por caballos. Nadia no pudo con su genio y lo persiguió hasta preguntarle al hombre que lo llevaba por qué tenía el perro en esas condiciones. "Muchas veces una no le puede hablar a esa gente porque reaccionan mal, hay muchos con complejo de inferioridad o sienten que una los está atacando", se queja.

La situación de los caballos es un tema que preocupa mucho a Theoduloz. "Están siendo lastimados y explotados", dice en referencia a los que tiran carros por las calles de Montevideo. En ese sentido, exige cambiar los carritos por otro medio de transporte de forma urgente. "No es fácil", advierte.

Al pensar más soluciones para ponerle fin al maltrato animal, Nadia sugiere que el Estado cumpla un rol más presente. "Hay muchos voluntarios, pero si el gobierno le pagara un sueldo a gente que le gustan los animales, y hubiera una especie de policía protectora de mascotas que se dedique a ir por los barrios...", imagina. "Pero no hay voluntad política", se resigna, "aunque eso sería lo mejor para concientizar".

Nadia Theoduloz lleva a sus mascotas en la piel, literalmente. En el pie derecho tiene tatuada la sigla "Sambajumar" que corresponde a los nombres de sus perros Sambayón, Julieta y Marley. Al poco tiempo de realizarse el tatuaje, se sumó un integrante más a la familia. Un amigo de su novio (el deportista deportivo Damián Herrera) les regaló a Fidel, el simpático bulldog inglés que la acompaña en la producción fotográfica. "Me hubiese gustado que también viniera Marley, pero es muy inquieto", lamenta la modelo al momento de las fotos.

Nadia no sólo cobija perros. En su casa también viven dos gatos que encontró en la calle, una tortuga, una oveja y una gallina. "Los cuido como si fueran mis hijos", describe. Su fascinación por los animales la lleva no sólo a adoptarlos sino a contar siempre con comida en el auto "por si aparece un perrito que la necesita", y colabora mes a mes con la fundación Animales sin Hogar.

"Soy muy sensible, me encariñé con todos los perros que rescaté. Ellos no se merecen todo lo que les pasa, y la gente es muy mala", reflexiona. Cuando sus ojos fueron testigos de la "maldad humana" frente a animales, no pudo evitar tomar cartas en el asunto. Así fue cuando se enteró que en una casa tenían un perro atado todo el día de corrido sin cucha, manta ni agua. "Era algo que realmente no podía creer porque ellos económicamente están muy bien", relata. Hasta que pasó frente a la casa, observó al perro atado y se colmó la paciencia: "Como no parecían muy simpáticos no me animé a hablarles pero les escribí una carta que decía que lo que ellos hacían era maltrato animal, y que el perro no podía seguir en esas condiciones". Como resultado obtuvo que al menos le colocaran una cucha.

En otra oportunidad, notó que había un perro desnutrido sobre un carrito tirado por caballos. Nadia no pudo con su genio y lo persiguió hasta preguntarle al hombre que lo llevaba por qué tenía a la mascota en esas condiciones. "Muchas veces una no le puede hablar a esa gente porque reacciona mal", se queja.

La situación de los caballos es un tema que preocupa mucho a Theoduloz. "Están siendo lastimados y explotados", dice en referencia a los que tiran carros por las calles de Montevideo. La modelo exige que se cambien los carritos por otro medio de transporte de forma urgente. "No es fácil", advierte.

Al pensar más soluciones para ponerle fin al maltrato animal, Nadia sugiere que el Estado cumpla un rol más presente. "Hay muchos voluntarios, pero si el gobierno les pagara un sueldo a gente que le gustan los animales, y hubiera una especie de policía protectora de mascotas que se dedique a ir por los barrios...", imagina. "No hay voluntad política, aunque eso sería lo mejor para concientizar".

La madre de Fidel.

La modelo llegó a la producción acompañada por Fidel, un simpático bull dog inglés que le llegó como regalo de un amigo de su novio Damián Herrera. "Mis mascotas son como mis hijos", afirma. Agradecimiento: Peluqueros Magno y Black and Liberty

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