EX MÁRAMA

Martín Zina, el músico que renunció al éxito

Un año atrás, una de las caras visibles de Márama dejó la banda para dedicarse a los videojuegos. Conocé su historia.

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Martín Zina

A Martín Zina ya no le piden selfies, no tiene fanáticas que le escriban cartas de amor y nadie le ruega que grabe un saludo para la hija de la amiga de la hermana de un compañero de trabajo que está a punto de cumplir los 15. Él eligió bajarse del barco de Márama justo cuando comenzaba a navegar las aguas de un éxito desconocido hasta el momento para un grupo uruguayo de estas características. ¿Por qué el joven de 20 años renunció al mundo de chicas, dinero y popularidad? ¿Cómo fue para él ver el fenómeno en el que se convirtió la banda desde el sillón de su casa? Su historia en esta nota. 

Martín Zina era más que el bajista de Márama. Era una de las caras del grupo: aparecía en afiches promocionales, publicidades, videos. Pero de un día para el otro su rostro desapareció por completo. Sin explicaciones para el público. Sin despedidas. Y la nueva imagen de la banda sólo tuvo lugar para los otros cuatro integrantes.

Lejos del calor del público, hoy el músico merodea entre los fríos pasillos de la universidad. Todavía hay quienes le recuerdan su paso por la banda más exitosa. Hace unos días, por ejemplo, una profesora le preguntó: "¿vos no aparecés en un video de Márama?", provocando las bromas de sus compañeros.

Justo cuando la banda entraba en su apogeo, el bajista la dejó por decisión propia para ir detrás de su verdadera pasión: los videojuegos. Está metido en "el mundo de las computadoras" desde niño y sueña con elaborar videojuegos que logren impacto en la industria. Realiza la Licenciatura en Animación y Videojuegos, y sus estudios no eran compatibles con los tiempos que le exigía la banda.

Luego de una tarde de clases, y meses de silencio, Martín cuenta por qué cambió las noches de fiesta por las tardes de estudio, y renunció al trabajo que para otro adolescente hubiese sido un sueño hecho realidad. "Mi sueño es otro", argumenta.

—¿Cómo resolviste irte?

—Llegó un momento en el que me dijeron explícitamente "queremos que dejes la facultad". Al principio trabajar en la banda era algo sencillo entre amigos, nos manejábamos a la corta, pero cuando empezó a meterse la productora todo se profesionalizó y yo empecé a generar problemas. Había una gira en Argentina y yo no podía ir, iba a algunos toques y a otros no porque tenía exámenes o entregas. Estaba al palo todo el día y eso no me gustaba nada. Así que me lo plantearon en una re bien y ese fue el empujoncito para irme. Como veía que me consumía cada vez más tiempo dije chau.

—Elegiste irte para enfocarte en la carrera de videojuegos...

—Sí, yo ya estaba cursando la carrera, estaba re metido y no la iba a dejar. Siempre había querido hacer diseño de videojuegos. Ellos pensaban que yo iba a elegir la banda, pero preferí el estudio. Mi familia me educó para eso y tenía la facultad metida en la cabeza. Además, la banda estaba influyendo en la facultad y se notaba en algunas calificaciones: recursé una materia porque me fui a una gira una semana antes de la entrega. Mi decisión los sorprendió porque me fui de un día para el otro llevándonos todos muy bien.

El esfuerzo por combinar sus estudios con su participación en la banda llevó a una situación de estrés y tensión que precipitó la única desvinculación que sufrió Márama en dos años de vida. "Hubo un tiempo que el ambiente estuvo medio picado por el estrés y por el hecho de que el hobby se hubiera convertido en un laburo. Había discusiones con otros miembros de la banda por cualquier cosa", recuerda.

Hubo más factores que llevaron a Martín a la puerta de salida. No soportaba estar muchos días de gira, alejado de su casa y su familia. "Yo soy más estable, esa vida era muy alocada. No me gusta ir y venir, viajar.", evalúa tiempo después.

Agustín Casanova, líder de la banda, fue el único que hizo referencia públicamente al alejamiento de Martín. Dijo en una entrevista que el bajista "optó por su relación amorosa" y que se había ido porque "su novia no se sentía cómoda con la banda". Martín ríe y niega que su novia haya sido una razón determinante: "No fue así", insiste. "Cuando leí esa nota pensé: bueno, fue la sensación con la que se quedó él. No me molestó pero me hubiese gustado que se quedara con otra impresión. Lo que pasaba era que ellos me veían en la camioneta toda la noche con el celular discutiendo con mi novia, pero la conocen y saben que es buena persona y cariñosa".

—¿A tu novia le molestaba que estuvieras en la banda?

—Ella hizo un proceso con respecto a la banda. En los primeros meses era discusión tras discusión tras discusión. Es muy celosa pero sanamente, en una onda "no te quiero perder". Yo nunca me mandé ninguna cag... y la confianza de ella nunca se perdió, pero al principio estaba la duda porque me iba por todo un fin de semana y después volvía muy cansado y tampoco nos veíamos. A eso se le sumaban las fotos, las fans, y todo lo que me imagino que se le puede pasar a una mujer por la cabeza. Al principio estaba enojada, pero después se acostumbró, vio que me gustaba, y como ella me quiere muchísimo lo terminó aceptando y disfrutando ella también. Por eso insisto en que la decisión la tomé yo, solamente yo.

La integración original de Márama: Marcos Ifran, Agustín Casanova, Pablo Arnoletti, Alejandro Vázquez y Martín Zina, el único en dar un paso al costado.
La integración original de Márama: Marcos Ifran, Agustín Casanova, Pablo Arnoletti, Alejandro Vázquez y Martín Zina, el único en dar un paso al costado.

El suceso desde afuera.

A Martín Zina le tocó ver la llegada de Márama a lo más alto de la popularidad pero como un espectador más. Él había elegido irse. "Por un tiempo, cada vez que daban un paso importante me invitaban a volver", aclara, pero se mantuvo firme en su posición sin importar los reconocimientos que fueron recogiendo sus ex compañeros con el correr de los meses. Dice estar satisfecho con que el bajo de Márama hoy lo lleve Matías Besson, y reconoce que ver los videoclips y juntarse con la banda le provoca "un poco de nostalgia".

—¿Nunca extrañaste la banda lo suficiente como para arrepentirte de la decisión?

—No. Yo extrañaba mucho a mi familia, mis amigos, mi novia. Sí tengo nostalgia y me costó acostumbrarme a la vida normal. Pero nunca me pasó de decir "¡la p... madre!, ¡cuántas ganas de estar ahí!, ¡qué mal la decisión que tomé!"

—¿Te sorprendió el impresionante crecimiento que tuvo Márama este año?

—No, yo me lo esperaba. El día que Fernando (Vázquez, productor de Márama y cantante de Rombai) me propuso la banda me dijo: "Voy a hacer una banda y va a explotar". Es mi amigo y me prendí. Sabía que era algo que daba para mucho. Había muy buena onda en el escenario y musicalmente el show crecía cada vez más. También notaba que aparecían fans de otros lados. Hoy lo veo y estoy feliz de todo lo que creció, pero me la veía venir.

—¿No le agarraste el gusto a la fama?

—No es algo que me importe mucho. Está buena la fama y la disfruté, pero nunca hubiese sido un factor que me definiera para quedarme. Lo que más disfrutaba era estar frente a la computadora diseñando. Me veía más trabajando de esto. Mi sueño es prender la tele un día y ver que alguien esté hablando de un videojuego que hice yo. Tener mi empresa, que me vaya bien acá, en otros países, llevarla a todo el mundo. Ese es mi sueño. Hay que tener en cuenta que la banda probablemente tenga un fin.

"Nena", el último videoclip de Martín.

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