Entrevista

Martín Kesman: "Con Luis Suárez hablamos de hombre a hombre"

Es jueves 16 de junio y Martín Kesman está agotado. Su aterrizaje en Montevideo se retrasó 24 horas por múltiples inconvenientes con la aerolínea. Para colmo de males, las valijas se perdieron en el camino.El menor de los Kesman dio la nota en Estados Unidos. Luis Suárez lo nombró en plena conferencia de prensa sin mencionar un problema específico. El periodista de Telemundo y el crac del Barcelona tuvieron la chance de limar asperezas tras lo ocurrido. Se dio una charla “de hombres” que se selló con un fuerte abrazo. Aquí los detalles.

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Foto: Fernando Ponzetto

—Hace un par de horas, y entre tantos descargos contra la aerolínea, escribiste en Twitter que este había sido el peor viaje de tu vida, ¿fue solo por los problemas logísticos que tuvieron para retornar?

—No, fue el peor viaje de mi vida porque yo estuve en varios torneos de Copa América (Paraguay 1999, Perú 2004, Venezuela 2007, Argentina 2011, Chile 2015) y esperaba mucho más en relación a todo lo que genera un evento futbolístico continental: organización, difusión del torneo, interés de la gente, concurrencia de público a los estadios (a excepción del partido Uruguay versus México), nivel de repercusión, tiendas de merchandising. Las infraestructuras en Estados Unidos eran espectaculares, pero el fútbol no es un deporte tan popular como aquí y eso se vio reflejado ya que el interés era menor y no había clima de Copa América.

—La eliminación tan temprana de Uruguay tampoco ayudó, ¿no?

—Sí, deportivamente la copa murió más temprano para Uruguay que para otros países.

—Te quejaste duramente en Twitter por los inconvenientes que tuviste con la aerolínea y los vuelos. No te llegaron las valijas….

—Por si fuera poco... me quisieron meter en tres vuelos diferentes: primero me dijeron Panamá, después San Pablo, y por último Montevideo directo. Resultó que ese estaba sobrevendido, entonces nos ofrecieron ir en primera clase de Miami a San Pablo y venir desde Brasil por otra aerolínea. Aceptamos, pero cuando fuimos a embarcar nos enteramos de que no teníamos lugar en ningún vuelo. Entonces fuimos con mi viejo desesperados a un mostrador y dimos con una señora que fue la única que tuvo voluntad, sinceridad y respeto y nos colocó en el asiento de emergencia del vuelo directo. Pero con tantas idas y vueltas y sin confirmar ningún vuelo, era lógico que las valijas no iban a llegar, y terminó pasando eso.

—¿Fuiste con mucha expectativa a este torneo?

—Por la cotización del plantel entendía que Uruguay iba a ser protagonista y que no era desfachatado pensar que el campeón podía estar entre Argentina y Uruguay. Yo imaginaba eso, pero en el fútbol siempre hay posibilidades de fracaso. Paraguay y Brasil también perdieron.

—Fue una copa distinta…

—Sí, una copa distinta, sin vibración, sin calor deportivo.

—¿Es la primera vez que sentís que no hay ambiente en una competencia internacional?

—Pese a mi juventud tengo varias copas arriba, y fue en la que menos éxito hemos tenido en cuanto a durabilidad de la Selección y en cuanto a lo que fue el propio torneo.

—¿Crees que disminuyó el nivel de confianza que se tenía en la Selección una vez que se supo que Luis Suárez estaba lesionado y no podría jugar, al menos, en los primeros dos partidos?

—No, porque en Venezuela no hay jugadores de cotización y trayectoria como los que tenemos en Uruguay, tampoco en Jamaica, y me animo a decirte que en México en relación a la cotización del plantel tampoco. Para mí Uruguay era el favorito del grupo.

—¿Y qué pasó?, ¿por qué falló?

—A las pruebas me remito, en la cancha no jugaron acorde a lo que se esperaba, no hubo un funcionamiento colectivo, no hubo ideas plasmadas dentro del campo de juego. No vi protagonismo de los jugadores como lo esperaba, salvo en (Diego) Godín. Sé que hay un cansancio generalizado porque terminaron las temporadas a nivel mundial de clubes pero todas las selecciones pasaron por lo mismo, no solo la uruguaya.

—No estaba para nosotros…

—En los papeles previos sí estaba para nosotros. De hecho, creo que hacías una encuesta a los periodistas internacionales y a Uruguay lo ponían entre los candidatos.

—¿Estás de acuerdo con que es más importante ir primeros en la Eliminatoria que esta Copa América, como dijo Tabárez?

—Sí, pero una cosa no quita la otra. Antes que nada porque Uruguay es el primer campeón en la Copa América, además es el que más títulos tiene, y es un equipo sólido, con figuras de renombre e individualmente muy cotizadas. Si bien la prioridad es la Eliminatoria, creo que se debió haber prestado más atención a este campeonato que no era cualquier cosa para Uruguay. No se dio.

—Luis Suárez dio una conferencia de prensa para aclarar su reacción en el partido contra Venezuela, por qué le pegó al vidrio, sus dichos a Rebollo, el twit de su hermano, y en el medio te nombró a vos, ¿qué pasó con él?, ¿tuviste algún problema?

—Yo le hice una crítica en la última fecha de la Eliminatoria. Dije que debió haber salido del aeropuerto por la puerta normal, y no por la pista, como lo hizo, y se ve que esas declaraciones molestaron a Suárez. Pero después de la conferencia de prensa que dio en California tuve una charla personal con Suárez, una charla de hombres a la que no me voy a referir. Lo conozco hace diez años, sé que es un gran tipo, de enormes valores. Y uno a veces comete el error de no asumir que su vida se ha tornado muy pública porque todo lo que sucede a su alrededor es noticia. Quizá uno ha sido muy exigente sin tener en cuenta de lo que es Suárez como figura mundial. Puedo entenderlo, pero yo esperaba otra cosa. Después hablé con él a solas, cada uno dio su punto de vista, y quedará ahí.

—¿Lo llamaste?

—Se dio una conversación a la que no me voy a referir pero lo único que voy a decir que es que me quedé muy feliz, espero que él también, y que el encuentro terminó en un abrazo de gente de bien.

—Contás que lo conocés hace diez años, quizá a Suárez le dolió tu comentario y por eso te nombró a vos y no a otros periodistas….

—Más allá de lo que él menciona, quizá uno no tomó dimensión de lo que es Suárez a nivel mundial, y por ahí quería ese ratito con la familia, pero uno no lo interpretó de la misma forma que él. Yo conservo lo que pensé, él conserva lo que pensó, y lo conversamos. Me quedo siempre con la persona porque el fútbol termina cuando el árbitro pita, y acá se dio una charla desde el punto de vista del ser humano y solo tengo elogios. No me voy a referir al tema porque no quiero hacer alharaca o noticia de algo que sucedió entre hombres y quedará puertas para adentro.

—¿Te sorprendió que hablara de vos durante la conferencia?

—No sé si me sorprendió. Lo conozco hace diez años. Me pareció muy bien de su parte porque así como yo me referí a él a nivel público, él también lo hizo. Después, en esa charla cada uno marcó sus puntos de vista y terminó en un abrazo. Y para mí eso es lo más importante.

—Fue un viaje bastante movido e intenso desde muchos puntos de vista. Estabas ahí en el momento que sucedió la tragedia en el boliche de Orlando…

—Yo repudio todo tipo de acto cruel. Que haya sucedido un ataque así masivo en Estados Unidos me pareció devastador. Nosotros estábamos en Santa Clara, seguramente en Orlando haya habido mucha más repercusión. Yo me enteraba por los medios, no estaba en el lugar de los hechos, no vi a la ciudad conmocionada, vi al país conmocionado de dolor. También estuve cuando sucedió el caso del niño y el caimán. Me devastó. Anímicamente me dolió. Tengo un sobrino y no hay nada más tierno e inocente que un niño. Yo soy muy sensible.

—¿Qué rescatás de esta copa?, ¿volver a compartir una cobertura junto a tu padre?

—Por suerte tengo al mejor profesor al lado y cada evento al que voy me doy cuenta de que aprendo más junto a él. Hacemos juntos todas las coberturas desde hace años y es muy disfrutable, somos muy amigos. Poder compartir con quien es mi referente y mi espejo siempre es grato y enriquecedor. Eso es con lo que me quedo de esta copa.

Una copa con gusto a poco.

En lo que va de su carrera le tocó cubrir muchos torneos deportivos internacionales, pero en la Copa América Centenario sintió que no había clima. Los sudafricanos tampoco eran un pueblo futbolero pero Martín Kesman asegura que la principal diferencia en 2010 fue que "los estadios estaban siempre llenos y el Mundial convocó a mucha gente que sí vibró con las selecciones".

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