Entrevista

Martín Charquero, el periodista técnico

El periodista se consolida como conductor de Pasión, el programa emblema de Tenfield, así como en La previa. En radio, hace dupla con Federico Buysán en los comentarios de Sport 890 y tiene el programa diario Último al arco. "No me interesa destacar por polémico", asegura.Padre de dos hijos (de 9 y 14) habla de su carrera y de la mala imagen de Tenfield. “Creo que la gente tiene una imagen que no es real”, dice sobre la empresa.

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Martín Charquero

—Desde hace un tiempo, estás asentado en el rol de conductor, tanto de Pasión como de La previa, ¿cómo te sentís en esa función?

—Muy bien. Pasión cambió de formato hacia una mesa de opiniones y análisis y la empresa me dio la posibilidad de llevarlo adelante, luego de un año en que lo hicimos un poco en dupla con (Sergio) Gorzy. De todos modos, siento que lo sigo haciendo con él. Cuando no está, le falta una pata. Es un tipo fundamental para el esquema de Pasión.

—¿Crees que es un rol que limita la opinión?

—No, para nada. En otro tipo de programa un conductor puede llevar el hilo sin caer en la opinión. En fútbol y más en el fútbol nuestro no se concibe que un periodista no tenga opinión. Yo la tengo y el esquema del programa me permite volcarla igual que la de mis compañeros.

—Comenzaste en 1993 y tuviste un pasaje de dos años por Gol TV en Miami, ¿cómo recuerdas aquellos años?

—De 2003 a 2005 estuve en Gol TV con sede en Estados Unidos. Comentaba fútbol italiano y español para la señal en castellano y hacía un programa diario de fútbol. Fue una buena experiencia en lo profesional, pero sentí el desarraigo. Había nacido mi primer hijo y no quería que se criara en Estados Unidos. No lo quería lejos de abuelos, amigos, de un núcleo familiar grande. Lo hablé con las autoridades de la cadena y me volví.

—Pasaron más de 10 años, ¿en algún momento te arrepentiste?

—No. Todo lo contrario. Fue la mejor experiencia del mundo, pero no me arrepiento de haber vuelto. Luego de que me reenganche acá, fui dando pasos importantes en mi carrera. El primero fue La redonda, el programa que Tenfield produjo para Canal 12. Luego comenté el mundial de 2006 para los canales 10 y 12 y en 2010 y 2014 comenté para el 12. Nos fue muy bien además. Tuve grandes satisfacciones en mi carrera.

—¿En qué lugar te parás como comentarista de un deporte que despierta tantas pasiones como el fútbol?, ¿se puede estar a salvo de las críticas?

—No y mucho menos ahora. El hincha de fútbol es cada vez más irracional e intolerante. Tomo las precauciones para que eso no me afecte y busco tener un estilo de opinión definido. No quiero destacarme por el papel de polémico. Si me cabe, que sea por discutir con argumentos sobre tal o cual tema. No me quiero destacar por el tipo discutidor o el showman. Yo intento aprender de fútbol, leo mucho de táctica y estrategia y trato de tener formación desde un lugar más técnico, que sea enriquecedor para el que escucha.

—En la Sport 890 comentan en dupla con Federico Buysán, ¿cómo se da esa convivencia en el comentario? ¿Definieron perfiles?

—Somos distintos. Hay un entendimiento que viene dado con los años pero vemos el fútbol de diferente manera. Tampoco nos enfrascamos en la discusión porque consideramos que el enfrentamiento no es lo que busca nuestro oyente. A mí me rechina escuchar las discusiones fuertes entre periodistas deportivos. No las consumo.

—Pero hay cada vez más...

—No sé si hay más. Son momentos y opciones que tiene el público. Si hoy ponés un canal argentino, por ejemplo, te vas empachado de descalificaciones y faltas de respeto. Ahora están más exacerbados porque les va mal como selección.

—Un debate ya instalado en el medio se da entre quienes trabajan en Tenfield y quienes no. ¿Cómo lo vives?

—Intento que me afecte lo menos posible. Tenfield me paga desde 1999 para que hable de fútbol, para comentar, conducir o hacer notas. Ese es mi trabajo y lo cumplo. Y nunca me sentí condicionado en un sentido u otro. Nunca recibí un llamado ni una indirecta.

—¿Te ha pasado que algún espectador te adjudique intencionalidad empresarial en tus opiniones?

—No tanto. A lo mejor hay compañeros que son defensores más fervientes de ciertas cosas. No es mi caso, ni me perfil. Pero lo que digo es que trabajar en Tenfield genera, para muchos, el derecho a la crítica y en algunos casos, a la ofensa. Convivo con eso. Pero no siento que las opiniones negativas que puedo generar sean por trabajar en esta empresa o en otra, sino por lo que opiné de Peñarol o Nacional o lo que dije de tal o cual partido o jugador.

—¿Por qué crees que Tenfield tiene mala imagen?

—Porque la gente se hizo una imagen de Tenfield que no es real. Para mí, que soy un funcionario más, es una empresa que cumple a diferencia de muchos otros medios. En 16 años, conmigo nunca tuvo un atraso. Es una firma tremendamente seria y cumplidora, a pesar de crisis que han pasado en los medios en varios momentos. Eso hace que el está afuera lo mire con cierto celo.

—¿Ese es el origen del rechazo?

—De algunas cosas puntuales sí. Ahora, cuando se da algo más masivo hay que analizar y seguramente Tenfield tiene que cambiar algunas cosas respecto a lo que transmite hacia afuera. Me parece que estaría bueno informar lo que es Tenfield verdaderamente, aunque no sé si somos los periodistas los que tenemos que hacerlo. Algún día estaría bueno que se mejore la imagen. Es difícil porque en un ambiente como en el fútbol, todos se sienten con derecho a opinar sobre las decisiones empresariales de Tenfield. Cada futbolero se adjudica ese derecho, como no pasa con ninguna otra empresa de otro rubro.

—¿Te enojan las críticas?

—Tengo carácter, pero casi siempre me controlo. Con el Twitter antes podía entrar en una discusión pero ahora difícilmente responda algo insensato. Al aire, en la radio o en la TV, nunca me pasó de tener un enfrentamiento. En la nota me interesa que hable el entrevistado y que termine sus oraciones. No me importa que la pregunta dure más que la respuesta.

Martín Charquero
Martín Charquero

—¿Cuál es tu opinión respecto al llamado "proceso" de Tabárez?

—Recontra agradecido. Y lo primero que me nace es hablar de la admiración...

—Pese a que con los periodistas no tiene buen vínculo...

—Es verdad. Creo que él no se siente cómodo con los medios. Me parece que mayoritariamente los periodistas lo han tratado con respeto, pero él como que está predispuesto a la incomodidad en las preguntas. Pero desde mi lugar lo veo con admiración: me hizo vivir el mundial más largo y emocionante de mi vida (2010) y una Copa América increíble (2011). Pero sobre todo, hizo que mis hijos tomaran un fanatismo con el fútbol que como padre se lo agradezco. Todo lo demás es secundario.

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