PERFIL

Luciano "El Tirri": el primo de Tinelli es un delirante feliz

Quiso zafar de la rutina y dejó el liceo para fundar los Fabulosos Cadillacs con Vicentico y Flavio Cianciarulo. La única pretensión de Luciano “El Tirri” era conocer chicas, viajar y pasarla bomba.Abandonó la banda en el mejor momento para radicarse en Los Ángeles porque buscaba ser el rapero más famoso de Estados Unidos. Se patinó la plata en un par de meses y vivió en la miseria. Lo perseguían los cobradores, pero le vendía espejitos de colores a su primo Marcelo Tinelli: le enviaba vía fax fotos bronceado y bien vestido. El Tirri contó su divertida historia a Sábado Show antes de cenar con los Tinelli en José Ignacio.

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Foto: Bruno Moretti

Sentó cabeza hace nueve años gracias a que Marcelo Tinelli lo llamó al orden "¿Qué vas a hacer de tu vida?", le preguntó en una conversación informal. El Tirri le comentó su fantástica idea de abrir una parrillada y un bar en República Dominicana. Marcelo estacionó de golpe la camioneta y cortó con su deliro en dos minutos: "A partir de hoy no vas a ser más nómade. Quiero que trabajes para mí en Ideas del Sur". "No quiero, no quiero", repetía él como un niño caprichoso. Tenía miedo de fallarle a su primo mayor.

"Voy a hacer un programa, Soñando por cantar, lo va a conducir Mariano Iúdica y quiero que vos hagas los castings", le dijo. No le dejó alternativa. Trabajó dos años en ese rol y supo lo que era ser una persona aplicada. Tuvo un jefe por primera vez, respetó horarios, volvió a contar con una billetera en el bolsillo y tarjetas de crédito.

El tipo que andaba como bola sin manija por el mundo, que despilfarraba la plata en viajes y se quedaba sin un peso en un abrir y cerrar de ojos le agarró el gusto a tener una responsabilidad y hoy maneja una empresa de venta de espectáculos y shows, tiene gente a su cargo, le da una mano a sus padres que residen en California y ayuda a las tres hijas que tuvo con tres mujeres distintas y viven en el exterior.

No fue casual que su primo lo bautizara "El Terrible". Luciano iba de fiesta en fiesta, amanecía cada noche en una casa distinta sin saber dónde estaba, ni cómo había llegado allí. Tiene tres tatuajes de leopardo, su animal preferido, pero no sabe por qué se los hizo. Fue en la casa de un tatuador "muy crack" en San Pablo, pero los recuerdos de esa noche son difusos porque estaba borracho. Dice que tiene ganas de cubrírselos o sacárselos porque son algo "pedorros".

Hace seis años dejó el alcohol y las alegrías le llovieron como un aluvión. Se reinventó como El Tirri, apareció en el Bailando con los peores puntajes pero con previas interminables que lo llenaban de alegría. Su teléfono explotaba y se iba a su casa feliz cada vez que alguien le comentaba que lo había hecho llorar de la risa, "eso no tiene precio".

Le fascina la mega exposición. Se acomoda el jopo, pone caras, saca el clásico puchero y está pronto para los flashes. "Me encanta que me pidan fotos. Es lo más lindo que hay y me debo a eso. No creo en la gente que dice, me rompe las pelotas. Cuando hice temporada en Carlos Paz ponían vallas y yo era el último en subirme al micro".

El Tirri cumplió 50 años el 13 de enero y Marcelo Hugo le dio la opción de hacer una gran fiesta, pero rechazó la oferta. No estaba para uno de esos súper eventos en José Ignacio con la casa explotando de gente. Prefirió una cena íntima, con velas, en familia y anécdotas divertidas de por medio. Cocinó su chef preferido, Fernando Trocca. Hubo tapas de entrada y dos platos: lasaña de verduras y lomo con cuscús, su favorito. "Fue una fiesta mágica con una torta alucinante tipo brownie con dulce de leche y mousse de chocolate. Pasamos genial".

Este año tomó la decisión de auto regalarse viajes exóticos que lo hagan feliz. Quiere volar a Tailandia y Filipinas. Y además se irá de gira por Estados Unidos con los Fabulosos Cadillacs.

Multiloco.

Hace un tiempo le propusieron que hiciera un libro de aforismos pero ya lo descartó porque recibió una oferta mejor: escribirá su autobiografía con un mensaje positivo y feliz. "Yo viví muchos años en Brasil, un tiempo en Venezuela y Japón, y solo en Los Ángeles tuve doce domicilios. Tengo para hacerme un festín con el libro. A veces pienso, wow, ¿esto pasó en esta vida o fue en otra? Viví muchas cosas".

Se recibió de operador drone, se compró el último aparato y una cámara autoselfie que maneja a la perfección, pero le da fiaca lanzarse como Youtuber porque debería subir videos todo el tiempo. Prefiere reservar el material para su programa, El maravilloso mundo del Tirri. Es otros de sus delirios. Buscó 20 destinos exóticos, 20 animales letales y 20 personajes raros y similares a él. Es fanático de lo bizarro. Filmó varios capítulos y está negociando con los canales de aire para emitirlo.

La última ocurrencia del Tirri que dejó boquiabierto a Marcelo fue su deseo de ser bañero. La idea se le metió en la cabeza la semana de su cumpleaños, averiguó todo y el 15 de febrero parte Mar del Plata para hacer un curso "medio trucho" que le permita ser salvavidas por una semana en la mejor playa de La Feliz.

Su primo se le mató de risa en la cara. "Me ve como el anti bañero. Sos un cagón, no entrás al mar, cero servicial, me dice. Pero yo amo eso, le contesto. Te juro por Dios que la voy a romper. Y voy a estar con el silbato, no voy a dejar meter a nadie al agua porque no quiero hacer ningún salvataje", dice entre risas.

Todos los desafíos que se planteó, los cumplió. Se fue al Caribe a buscar la estrella de mar más grande del planeta y la encontró contra todos los pronósticos. "La saqué tres segundos y la volví a tirar al mar". Se le antojó que quería ser ilusionista, hizo un curso y demostró sus habilidades en el piso del Bailando cuando se comió una tarjeta de crédito en vivo, la escupió y la hizo aparecer otra vez.

"Soy muy buen mago. Mi mejor truco fue haber vivido de lo que amo. La vida es una gran magia", dice. En casa de los Tinelli se cena a las diez de la noche. Y mientras hablábamos por teléfono, el Tirri prometió que esa noche haría un truco en la mesa.

Clown espiritual y rebelde.

Usaba el pelo parado en la época en que ser punk no estaba de moda. Iba contra las reglas. Armó los Fabulosos Cadillacs para escapar de la rutina de hacer una carrera universitaria. Quería algo diferente para su vida, pero sobre todo le interesaba conocer chicas y divertirse. Jamás imaginó que a los 18 años andaría de gira por el mundo con la banda.

Dice que nació medio loco, pirado. La gente lo ve por la calle con el pelo rubio, el jopo parado, algo volado y piensa que se droga, pero hoy es el tipo más sano del mundo. Ya ni siquiera bebe alcohol. En las reuniones toma mucho refresco light con limón y menta porque lo mantiene arriba. No pierde su esencia. Es el centro de atención en todas las fiestas, aun sin emborracharse. Baila, canta, rapea. Es un payaso, pero sin bebidas espirituosas cada vez le cuesta más mantenerse en pie hasta tarde.

—¿De chico hacías esas extravagancias como comprar terrenos en la luna?

—No porque no sabía que existía eso. Entré en una página de un tipo que se hizo millonario vendiendo terrenos a todas las celebridades de Hollywood y pensé que me iba a cobrar una fortuna, pero en realidad son muy accesibles. Compré cuatro acres (cuarenta manzanas).

Está convencido de que con el correr de los años se incrementará el valor de esta propiedad. Los charters con destino a la luna serán moneda corriente en poco tiempo, según él.

Cuando contempla la luna piensa que un poquito de esa inmensidad es suya. En su mesita de luz tiene el pasaporte lunar y un mapa con la ubicación geográfica exacta de sus acres. Y mira ese material antes de dormir.

El Tirri tiene muchos sueños en blanco y negro. No sabe bien por qué pero le encantan esos colores. Es más, le cuelga sentarse a ver películas de Charles Chaplin por ese motivo.

Su ídolo es Jesús. Es muy creyente. Su madre le inculcó la fe cristiana. Hace tiempo que no comulga porque no va a la iglesia, pero todos los días reza un Padre Nuestro a las tres de la tarde, hora en que murió Jesús.

Se duerme pensando en cosas positivas y agradece todo lo que tiene. "Me considero un tipo 100% feliz. No es de ahora, toda la vida fui igual, incluso en los momentos donde pasé muy mal económicamente, con hijas chicas, en otro país. Siempre encaré la vida con humor y optimismo".

El Tirri tenía una asignatura pendiente: recibirse de bachiller para poder hacer el viaje de egresados. Se anotó en el programa Terminá el secundario por internet. Todavía no rindió las materias, pero lo contrató la agencia Travel Rock y se va cada dos semanas a Bariloche para animar las fiestas de egresados de los jóvenes.

Lado A y B.

Los Fabulosos Cadillacs tocaron en el casamiento de Marcelo Tinelli y Soledad Aquino porque el Tirri se lo vendió a su primo, "medio que lo forcé", dice. En aquel entonces ningún miembro de la banda tenía un mango pero el Tirri trabajaba en un video club y "zafaba", así que pagó los equipos para la fiesta. Contrató un sonido poco adecuado para una casa. Todavía recuerda a su abuela y al resto de los invitados tapándose los oídos y Marcelo diciéndole que había aturdido un poco. "Habíamos tomado cerveza y fernet y sonamos medio guarro. No hacíamos un show para degustar en un casamiento, era para ir a verlo a un bar". Tocaron Silencio Hospital, Yo quiero morirme acá, Yo no me sentaría en tu mesa y Belcha, tema compuesto por el Tirri.

En la fiesta estaba Juan Alberto Badía. Los escuchó atento y los invitó a abrir el nuevo ciclo de Badía y Compañía. "Era como que hoy venga Tommy Mottola de Sony y te diga, te firmo un contrato millonario".

El Tirri dejó los Cadillacs en el momento cumbre de la banda. Se fue a Estados Unidos a probar suerte sin hablar una palabra de inglés. Quería ser el rapero más famoso del país pero terminó estacionando autos en Beverly Hills. Llevaba una vida glamorosa pero pasaba hambre. "Si hay miseria que no se note": era su lema y mentalidad. Así que tomaba sol como un lagarto y se ponía las mejores pilchas. Aparentaba estar impecable. Siempre bronceado y bien vestido. Le mandaba fotos a su primo vía fax haciéndole creer que era una celebridad de Hollywood. "Nunca le pude confesar que me estaba muriendo de hambre".

Tinelli cayó de sorpresa en casa de su primo un 31 de diciembre para pasar fin de año y se le vino abajo la mentira. El Tirri no tenía luz ni agua. Cuando sonó el timbre del apartamento pensó que era un cobrador. Quedó blanco cuando escuchó la voz del primo. Le ofreció comida y bebida aunque no tenía nada en la heladera. Marcelo se dio cuenta de todo y lo llevó a pasar el 31 a un restaurante imponente lleno de famosos.

Le ofreció llevárselo de vuelta a Argentina pero el Tirri estaba empecinado. Se quedó un tiempo más. Vivió tres días de lujo, pero cuando Marcelo se tomó el avión, volvió a su triste realidad.

En 1994 y con un disco solista entre manos (Ahora Argentina), Marcelo consiguió que su primo abriera el recital de Madonna en Buenos Aires. El Tirri cobró los derechos de autor y se tiró esa plata en viajes.

El Tirri junto a su primo Marcelo Tinelli. Foto: Redes sociales
El Tirri junto a su primo Marcelo Tinelli. Foto: Redes sociales

—¿Es cierto que le mandabas bloopers a Marcelo en la época de Video Match?

—Sí. Yo iba a un video club, copiaba la cinta o los compraba cuando salían y se los mandaba. Eso me duró un año, después él se hizo tan groso que directamente contrató el servicio de America Funniest Video y relataba los bloopers. En esa época me sentía útil porque podía ayudarlo con eso, pero no le cobraba.

Logró editar un disco como Lucky Luciano. Lo grabó en casa del rapero Ice T. Se hizo amigo del grupo Cypress Hill y viajó con ellos por Europa. Un tema suyo pegó en Japón, lo invitaron a un festival de autos lowrider y con el dinero que cobró se instaló en Tokio. Vivió ahí hasta que se quedó sin un peso. Conoció una japonesa que le bancaba la cabeza. "Era un pan de Dios, yo era muy salidor en esa época. Con lo que me gusta el sushi la pasé increíble".

—¿Te molesta que haya gente que no sepa nada de tu carrera como músico y solo te conozcan por ser el primo de Tinelli?

—Al contrario. No podés pretender que todo el público sepa o querer imponer que vos venís con un pasado de rock muy largo. Cada vez que veo un twit que dice, Luciano El Tirri escribió el tema Mi novia se cayó en un pozo ciego le doy like porque me gusta que me descubran. Ya que digan que soy el primo de Marcelo está genial porque yo amo lo que él hace, es mi primo hermano de sangre, me ayudó siempre, para mí es un orgullo. No tengo el ego magnificado por ese lado. Ya me pone feliz que me conozcan.

La gente ya no se le acerca por ser el primo de, los que enganchan al Tirri en la calle lo hacen porque les interesa él como personaje. "Si es por algún negocio hablan directamente con Marcelo y nunca me vienen a pedir trabajo. Algunas veces me dan cartas para él, yo se las entrego y él si puede hacer algo, lo hace".

La sangre tira.

Marcelo Tinelli solo le lleva siete años al Tirri pero él siente que es como un padre o un hermano mayor. Lo lleva todos los años a ver partidos de la Champions League y lo llegó a retar como si fuera un niño porque le mentía mucho.

"Veníamos a Punta del Este, me decía, vamos a dormir. Yo hacía que me acostaba pero agarraba uno de sus autos y me escapaba por todos lados. Eso no lo hago más. Hace seis años dejé el alcohol y cambié mucho. Ya no me tiene que cagar a pedos por las cosas que hacía antes. Y ya no le miento porque es tan inteligente que te agarra en todas. Pero en una época era muy divertido porque me trataba como si fuera su hijo. Él me aconseja y yo trato de seguirlo. Es la persona que más escucho. Le consulto todo".

—¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado?

—Me ha dado tantos. Uno de los consejos que más me ayudó fue cuando tomé la decisión de dejar el alcohol. Me dijo, no lo toques nunca más. Y fue increíble todo lindo lo que me pasó después. Me dijo, ¿por qué no trabajás para el Bailando? Yo no me veía, pensaba, vengo del palo del rock, ¿qué van a decir mis amigos, los Babasónicos, Fidel Nadal, los Cadillacs? Y al final todos terminaron viendo el programa porque yo bailaba.

Marcelo no necesitó usar ninguna estrategia para convencerlo. No le dio opción. Le dijo, te quiero en el Bailando. Y cuando su primo le pide algo, él se tira al agua sin dudar. Pero nunca imaginó que iba a tener tanta repercusión mediática. Terminó haciendo una obra de teatro en Carlos Paz, comerciales, grabó con Panam la canción Qué papelón y hasta hizo un cameo para la película Baires, con Benjamín Vicuña y Germán Palacios. "Salí cinco segundos pero fue muy divertido".

El Tirri dice que le debe todo a Marcelo. Recibe el cariño de la gente y su suceso como un regalo de Dios. "Tiro un twit o una publicación en Instagram y casi no me mandan mensajes negativos. Es muy lindo eso. No era fácil ser el primo de y estar en el medio. Yo tenía todo para perder cuando fui al Bailando. El primo de Tinelli va a estar acomodado. Fui el que bailé peor por lejos pero era alucinante lo que me divertía".

—¿Volverías al certamen?

—Nunca se sabe. Yo me divertía mucho. Soy como una gran bomba atómica: cada vez que no aparezco voy gestando un monstruo. Siempre tengo material porque todos los días me pasan cosas que rendirían para una previa del Bailando.

El novio.

La vida le sonríe. Se fue en pleno auge de los Cadillacs y sus amigos nunca le "cortaron el rostro". Cantó con ellos en los últimos Luna Park y se irá de gira con la banda.

Estuvo internado dos meses porque padeció anemia, le bajaron las defensas y se agarró bronquitis y bronconeumonía. Pero salió a flote. "Siento que tengo muchas vidas. Dios me protege mucho".

—Tenés fama, una empresa, te diste el gusto de hacer teatro, te divertiste en el Bailando, la gente te quiere. Tu sueño ahora es reunir a tus tres hijas (Katerina, Francesca y Lunna) que viven en países distintos y una oportunidad sería hacerlo en tu boda, ¿pensás casarte con Mimi?

—Sí, yo me quiero casar pero Mimo no quiere ahora. Yo quería hacer un casamiento donde los invitados levitaran, se usa mucho entre los jeques árabes. Había una persona que me había ofrecido hacerlo así en Argentina pero el sistema no funcionó, entonces bajé lo del casamiento y ahora ella no me toma muy en serio. Fue terrible. Mimi se enojó mucho conmigo y me dijo que hasta que no le proponga algo coherente no se va a casar. Yo le digo, hagamos una boda normal, pero ella ahora quiere esperar. Cuando me dé el ok voy por el gran casamiento y ahí podré juntar a mis tres hijas.

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