ENTREVISTA

Luciana González al desnudo: "La mirada y la sonrisa son mis armas de seducción"

La comunicadora se sumó al panel de Algo Contigo este año: "Estoy aprendiendo y Luis (Carballo) me ayuda todos los días". Sus confesiones sobre seducción, maternidad, feminismo y violencia de género.

Luciana González. Foto: Pancho Pastori
Foto: Pancho Pastori. Make up: Pamela Cambre. Estudio: Casa Arbus. Estilismo: Juanpi Rivero. Peluqueros: Magno. Esculpidas: Natalia Jaimes

Luciana González cierra un año completo a nivel laboral. En 2018 se incorporó de forma oficial al panel de Algo Contigo y en los últimos días fue elegida en un casting para integrar la próxima obra de Diego Sorondo junto a un destacado elenco femenino.

La actriz y comunicadora lo celebra con fotos que la muestran al natural, tal cual es. “No me gusta cargarme con maquillaje, ni siquiera en el programa”, revela. En una entrevista íntima, confiesa sus sentimientos frente a la maternidad a un año y siete meses de haberse convertido en madre, habla de sus cualidades al momento de seducir y denuncia que ha sufrido maltrato de hombres en situaciones de trabajo. Al natural y sin filtro.

Luciana González. Foto: Pancho Pastori
Luciana González habla sobre maternidad a corazón abierto: "me ha dado muchas cosas positivas, pero también me siento agotadísima".  Foto: Pancho Pastori

-¿Qué le aportaste a Algo Contigo con tu incorporación?
-Siento que soy espontánea y fresca para el programa. Me gustan las notas y los debates que se generan, tanto cuando son en tono de broma como cuando se llegan a discutir cosas más serias.

-¿Tenías algún prejuicio sobre hablar de la vida de los demás, como se hace en el programa?

-Cuando damos las noticias a veces sale alguna picardía, pero nunca hablamos mal de nadie. Es cierto que he tenido miedo de herir la susceptibilidad de alguien que no conozco. Estar todos los días en un programa en vivo de dos horas hace que uno se sienta con la libertad para hablar y después se pregunte si metió la pata en algún momento. Por ahora no me he peleado con nadie.

-Ha sido un año de muchos cambios en el panel del programa, ¿cómo los viste?

-El programa renovó la energía y eso es positivo. Se sumó (Gustavo) Insúa, que fue una gran incorporación. Es muy buen periodista, muy divertido y un gran compañero. Por otro lado, siempre es feo que un integrante se vaya. Dai (Daiana Abracinskas) es una mujer muy inteligente que daba muy bien al aire. Yo me llevaba súper bien con ella. Y el Rusito (González) es un crack que se fue para seguir creciendo en otros proyectos.

-¿Cómo fue integrar el programa durante la ausencia de Luis Carballo por inconvenientes de salud?

-La ausencia de Luis fue muy dura. Todos sabemos lo que significa él como conductor y cómo maneja el programa desde hace siete años. En los primeros días que no estuvo, la conducción fue rotativa entre los panelistas. Fue muy difícil, por más que parece sencillo. Al ser rotativa, no llegamos a ejercitarnos del todo para que saliera bien. Eso no era sano para el programa, pese a que todas pusimos la mejor energía. Después el Rusito tomó la conducción y el programa cobró otra armonía.

-¿Cómo te recibió Luis en el programa?

-Divino. Siempre le da la bienvenida muy bien a todo el mundo. Yo estoy aprendiendo y Luis me ayuda todos los días.

-Se supo que fuiste elegida en el casting para la próxima obra de Diego Sorondo, ¿de qué se trata?

-Es una obra nueva. Solamente sé que van a estar Carmen Morán, Andy Vila, Cata Ferrand, Paula Echevarría, Valentina Barrios y Mariana García. Conozco a muchas de ellas y son divinas.

-¿Cómo fue el casting?, ¿qué tuviste que hacer?

-Una escenita que armaron. Hice de una chica que llegaba a la casa de una amiga y sentía como que pasaba algo raro en el lugar. Después me volvieron a llamar y me pidieron que presente un monólogo. Preparé el de una chica que le contaba a la mamá que había ganado mucha plata en el casino, había salido de parranda con la pareja y se habían terminado casando esa misma noche.

Luciana González. Foto: Pancho Pastori
La comunicadora revela que recibió  maltrato laboral por parte de hombres: “Renuncié porque no soportaba que me gritaran pegándole a la mesa”. Foto: Pancho Pastori

-¿Cuál fue la premisa en la producción de fotos jugadas que hiciste para Sábado Show?

-Quise mostrarme de la forma más auténtica posible. Para ser fiel a cómo soy yo, no quise hacer algo de súper producción con mucho maquillaje. Ni siquiera en el programa me maquillo mucho, no me gusta cargarme. Prefiero la sencillez y en las fotos quise transmitir lo mismo. Son imágenes sexys, femeninas, sugerentes, pero manteniendo mi sencillez.

-¿En la intimidad también seducís desde ese lugar?

-Yo me siento más segura seduciendo de jean y championes que en una minifalda y tacos. Ser uno mismo es importante a la hora de acercarse a otra persona.

-¿Cuáles dirías que son tus principales herramientas de seducción?

-Mi sonrisa y mi mirada, no fallan. Solo fallaron una vez, y casi lo agarro a los tiros (risas). El pibe me decía “por favor, no me escribas más”. Es que cuando a mí me gusta alguien, voy derecho. A mi marido lo encaré yo. Le escribí “vamos a ir a tomar algo?”. Me dijo para salir el viernes, pero le respondí “no, hoy”. No soy de quedarme esperando.

-¿En épocas de salidas nocturnas también eras de encarar vos si un chico te gustaba?

-Sí, ¿por qué no? ¿Por qué una tiene que esperar al otro? Yo no espero, me acerco y saco charla. Igualmente no me pasó mucho de conocer a alguien en un boliche, pero sí en una cena o que una amiga me recomendara a alguien y organizar para salir.

-Y si había química, ¿eras de esperar para tener intimidad o ibas al frente esa misma noche?

-Iba al frente, 100%. Yo no dejo nada por las dudas ni por miedo a que otro piense mal de mí. Supongamos que nosotros dos salimos, nos conocemos en un boliche, te invito con una cerveza, conversamos, nos caemos bien, nos gustamos mucho, se nota que está pasando algo, te invito a casa, tomamos algo, conectamos y hacemos el amor. Si al otro día vos pensás que soy una atorranta, el tonto sos tú. Punto final.

-¿Tus tatuajes tienen algún significado especial?

-Tengo un par de tatuajes tumberos de cuando era joven. El primero es un tribal que me hice en la espalda a los 16 años. Era adolescente y me quería hacer la rebelde. Después con el tiempo me hice seis tatuajes más, todos con significados especiales. El último es un corazón-órgano con flores que salen de adentro. Me lo hice por el nacimiento de Dante, mi hijo.

-¿Cómo te llevás con la maternidad a un año y siete meses de haber tenido a Dante?

-La maternidad me hizo creer en cosas que nunca imaginé. Florecieron en mí características que no sabía que tenía. Una maneja nuevas zonas de sí misma que tienen que ver con la paciencia, el amor, el compromiso y la responsabilidad de tener a cargo a una persona. Cuando llego a casa, me doy cuenta de que no hay nada que tenga importancia en comparación a él. Sin embargo, no soy una Susanita que dice que todo lo de la maternidad es maravilloso. No me importa decir que algunas veces lo quisiera tirar a una volqueta (risas). Soy realista y digo que la maternidad me dio muchas cosas positivas, pero también me siento agotadísima.

-¿Te costó tomar la decisión de convertirte en madre?

-Sí, me costó un montón tomar la decisión. Mi marido hace mucho tiempo que quería ser papá hasta que lo logró. Él es más inconsciente y estaba más apresurado; eso nos generó una crisis. Yo soy muy racional y sabía perfectamente todo lo que iba a cambiar en mi vida por la maternidad, que fue lo que después terminó pasando. Perdí mis libertades y mi independencia absoluta. Me olvidé de ir a tomar una birra con una amiga en cualquier momento, de tener charlas con ellas de tres horas, o de salir a correr todos los días. El trabajo y la carrera también se pararon. Yo no estaba preparada para que me pasara todo eso.

-¿Te provocó una crisis interna?

-No llegué a angustiarme, pero pasó algo en mí. Hay mujeres que dicen que nacieron para ser mamás. Yo no.

-¿Cómo es Dante?

-Es buena onda, muy alegre como mi marido. No llora y me la hace muy fácil. Nosotros tenemos un jardín grande donde él juega, y cuando se cae, nadie sale corriendo a buscarlo. Se revienta la cabeza y vuelve agarrándose preguntando qué pasó. Es muy inteligente. Tiene un año pero parece que tuviera más porque tiene una velocidad impresionante. Desde que es muy bebé, yo le doy una patadita y lo mando a la casa de los abuelos de Florida o de Maldonado y se porta precioso. Es un divino.

-¿Sos feminista?

-Claro. Creo en la igualdad de derechos y me parece bien que cualquiera que sienta que tiene menos derechos que otro, los reclame. Es tonto que los hombres critiquen a las feministas porque ellos están en un lugar de privilegio desde hace años. Estoy con las mujeres a morir.

-¿Sufriste alguna vez maltrato por parte de un hombre?

-Sí, por supuesto. Me pasó en algunos de los trabajos que tuve antes de Algo Contigo, por parte de jefes y no jefes. Siempre hay algún hombre que piensa que tiene derecho a tratar mal a una mujer. Una se queda en el molde porque sabe que parar el carro puede llevar a perder el trabajo. Es terrible.

-¿Qué tipo de maltratos?

-Son cosas que parecen pavaditas, pero van sumando. Como estamos acostumbrados, las dejamos pasar. Me hablaron mal, me gritaron. Me dijeron que como era mujer no podía opinar sobre ciertas cosas... En un trabajo terminé renunciando porque no soportaba que un hombre me hablara a los gritos pegándole a la mesa. Lo terrible es que eso es lo normal. Hay maltrato en todos lados. Yo he visto situaciones de hombres que tratan a mujeres de una forma horrible en el trabajo.

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