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Lourdes Rapalín: "La clave de emprender es vencer el 'no'"

La directora de Bethel Spa recrea su vida emprendedora a 16 años del comienzo de una marca. 

Lourdes Rapalín. Foto: Leo Mainé
Lourdes Rapalín. Foto: Leo Mainé

La directora de Bethel Spa revive sus comienzos como empresaria. Hace 16 años junto a su marido Álvaro Padin tuvieron la idea del centro estético y desde entonces atravesaron muchos obstáculos, en especial el de las puertas cerradas.  

Pero la persistencia y la mentalidad positiva hicieron que Lourdes Rapalin se consolide hoy al frente de una de las marcas clave en el rubro salud y estética.

La empresaria atraviesa también un 2019 de cambios, en especial para la faceta política de su vida. Dejó el sector de Luis Lacalle Pou para sumar su apoyo a la precandidatura de Verónica Alonso. Y cuando la senadora se sumó a Juan Sartori, Rapalin resolvió acompañar también al precandidato revelación de la interna nacionalista.

De todo esto, más de las innovaciones y tendencias en belleza saludable, habla en diálogo con Sábado Show.

—¿Cuáles fueron sus orígenes como emprendedora?

—Vengo del barrio Bella Italia, de una familia muy humilde. Fui empleada toda la vida hasta que un día decidí emprender un proyecto y en los comienzos me encontré con muchas puertas cerradas. Cuando ya tenés una marca, que nosotros gracias a Dios la tenemos desarrollada, es fácil que se abran puertas. Pero 16 años atrás, la única palabra que recibía era “no”. Pero como el “no” no existe en la concepción de mi vida, seguí adelante. Por eso en la actualidad me vuelco mucho hacia el desarrollo de emprendedores. Yo integro OMEU (Organización de mujeres empresarias del Uruguay), donde se hace un trabajo maravilloso: se ayuda a las personas a emprender, muchas veces a mujeres que están en situaciones críticas en zonas vulnerables. Es un trabajo muy interesante. No existe el “no” cuando tenés un sueño y un proyecto.  

—¿Qué es la política para usted? ¿Qué le brinda desde el punto de vista de la satisfacción?

—La política es servicio. La satisfacción que me da es saber que se pueden hacer cosas por los demás. No quiere decir que por fuera de la política, no se pueda. En nuestro caso, yo trato de estar al servicio todo el tiempo. La semana pasada con las inundaciones juntamos prendas y útiles escolares para familias afectadas. Aportamos nuestro granito de arena. Pero desde lo político se pueden hacer más cosas; es la llave a los lugares donde se toman decisiones que resuelven los problemas de la gente. Con el tiempo me he dado cuenta de la importancia de la política. Desde ese ámbito se decide todo: dónde envías a tus hijos a estudiar, a qué hora cerrás la puerta de tu casa o qué comprás en el supermercado... todo depende de la política. Soy una de las personas que quiere alcanzar ese sitial de la toma de decisiones porque tengo una mirada diferente.  

—¿Qué características tiene esa mirada?

—Cuando uno no es político de nacimiento, se observa diferente la realidad. Por ejemplo, al tratar el problema del empleo, no es lo mismo tener la experiencia de generar puestos de trabajo que no tenerla. En mi caso, sé lo que significa emprender y por todo lo que hay que pasar sin desistir en el intento. Siempre digo que nadie puede dar lo que no tiene. Es imposible que se hable de generar fuentes de trabajo si no sabés cómo hacerlo o lo mismo con los planes sociales si se desconocen las necesidades de la gente. Con frecuencia hago obra social y salgo a darle de comer a quienes viven en la calle y estoy cerca de esa problemática.  

—Desde su lugar como empresaria, ¿qué diría sobre estos tiempos en el plano económico?

—Tiempos complicados. Hay un período de transición. Se siente mucho a nivel de consumo. Nosotros pensábamos que en nuestro rubro no se sentiría y la verdad es que sí. Por suerte tenemos muchas fortalezas y seguimos adelante. Pero está complicado. También en el aspecto laboral. Nosotros tenemos vacantes porque no se consigue personas con hábitos de trabajo. Se ha perdido ese amor por el trabajo... No solo es nuestro caso. Lo he hablado con varios empresarios y a muchos les sucede.

—¿Qué indica la tendencia en materia de salud y estética?

—Históricamente la tendencia refería a cuál iba a ser la máquina maravillosa que resolviera todo desde el punto de vista de la belleza. Bueno, desde hace dos años que no se desarrolla aparatología nueva. La tendencia actual implica volver a lo natural y encontrarse con uno mismo. Así es como se logran resultados. Lo que se encuentra en Bethel es eso: que la persona se desestrese, baje las revoluciones y como consecuencia, empieza a verse más joven, más lindo y más flaco. De todos modos, sí vamos a traer un equipo nuevo, que se llama POD. Es un sauna estudio: una cápsula que ayuda al cuerpo a regenerarse. No tenemos mucha cultura de sauna en Uruguay, a diferencia de lo que ocurre en muchos otros países. Este es un sauna diferente porque uno va recostado con la cabeza fuera del calor. Los resultados, aún en corto tiempo, son muy buenos: desintoxica, mejora la piel y se pierde grasa.  

—¿Se definiría como feminista?

—Soy feminista en el sentido literal de la palabra. Lucho por la igualdad de oportunidades, lo que no significa que hombres y mujeres seamos iguales. Yo no quiero ser como el hombre, lo que quiero es que podamos hacer y ganar lo mismo.

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