De todos los artistas, los carnavaleros son aquellos que mejor conservan su intimidad. Detrás del maquillaje y del ruido de los tambores, los protagonistas de la fiesta popular más importante de nuestro país son dueños de historias que merecen ser contadas. Si el Carnaval tiene un magnetismo invencible que arrastra a miles de personas a los tablados, también logra cautivar a otros miles frente al televisor, siguiendo a diario los ensayos, los desfiles y los concursos. Si bien existían antecedentes en cine que tomaron al candombe como personaje principal, el documental La Matinée fue quien logró transmitir la esencia de esta fiesta en sus protagonistas. Un año después de este estreno, la productora Coral propone un nuevo proyecto que pretende seguir rescatando historias que suceden ante nuestras narices y que poseen una poesía que a veces sólo el cine logra capturar: Cachila.
SEMI-ESTRELLA. "Si analizás las historias no son tomadas desde el lado carnavalero, sino desde el otro costado que se nos permitió conocer. Es como que hacemos una lectura y devolvemos estos documentales". Sebastián Bednarik fue más allá con Cachila. Además de la dirección, se hizo cargo del guión y del montaje. Y también decidió contar esta historia manejando una narrativa diferente a la que le vimos en La Matinée. Se podría decir que el código de esta película es justamente la intimidad. La fiesta de Carnaval no termina en febrero para la familia de Waldemar "Cachila" Silva. Carnaval empezó a hace muchas décadas, con el padre de Cachila, con Morenada. Siguió transcurriendo por él mismo y ahora sigue con sus hijos, y se va a continuar con su nieto. "La tradición del candombe es de lo que menos habla la película y lo que más está por detrás. Es la historia de un padre que está transmitiendo a sus hijos lo que a él le enseñó su padre, que es de lo que él vive y pretende que sus hijos vivan. Es acerca de cómo se va transformando todo esto", comenta el director. Tanto Bednarik como el productor del proyecto, Andrés Varela, coinciden en que fue su involucramiento con el aspecto artístico del Carnaval lo que los llevó a conocer la "cocina del espectáculo" y a partir de ahí la curiosidad los ganó. "Conocí que había cierta belleza en un contexto muy particular. Es raro el Carnaval: hay mucho mal gusto y ese mal gusto a su vez visto desde la cámara puede transformarse en otra cosa".
OTRO MODO DE DECIR. Sin entrevistas: se cuenta a través de acciones. La cámara se volvió testigo de la historia y no se propuso buscar un testimonio, sino esperar por él. "Es una anécdota humana, que nos sucede a todos, que es la relación con nuestros padres, con nuestros familiares", explica Andrés Varela. Así que el guión inicial se sustituyó por un plan de lineamientos y el guión se guardó para el final. Mientras tanto el rodaje, que se extendió por 5 meses, se basó en grabar y grabar. "La forma en que rodamos es de tirar mucho material. Para sacar la historia del traspaso del padre a los hijos había que lograr `esos` momentos, que a veces se conseguían en medio de 12 horas de rodaje, pero ahí estaban", comenta Bednarik. Durante ese tiempo, el equipo de realización se focalizó sobre todo en una locación: la casa de Cachila, que es el epicentro de lo que sucede en la comparsa de la familia (Cuareim 1080).
MIRAR HACIA EL BARRIO. Fernando Tetes, conductor y productor de Todo Carnaval (Tevé Ciudad), coincide bastante con los puntos de vista que defiende Coral. En primer lugar, asegura que el Carnaval está arraigado en el barrio y, por otro lado, entiende que existe la necesidad de encontrar buenas historias y buenas formas de contarlas, porque los 15 minutos de fama del Carnaval dejan a muchos olvidados por el camino. "Nosotros intentamos diferenciarnos en los contenidos, tratamos de mostrar el entorno donde se genera el Carnaval, contar historias de los barrios que se relacionen con este espectáculo", comenta Tetes.
"En ese medio tenés 15 minutos para ser el mejor y 15 minutos para morir: el Carnaval te puede subir a lo más alto y después bajarte", apunta Varela y, al igual que Tetes, intenta explicar que este tipo de aportes audiovisuales funcionan muchas veces como una "tensión con la historia".
Otros programas televisivos que actúan casi como informativos del Carnaval ponen el aspecto distendido de los ensayos y los pormenores de la realización del espectáculo como contenido que resulta muy interesante para el público. Ricardo Artola, productor de Pasión de Carnaval (VTV), comenta que para cada ciclo se agregan nuevos segmentos con juegos, para intentar lograr mayor confianza con los entrevistados.
Por otro lado, las carencias permitieron despertar la creatividad en el producto de Televisión Nacional, Carnaval, fiesta popular. Como el canal no cuenta con las imágenes que proporciona Tenfield, tuvo que salir a armar su propio archivo. "Impusimos el hecho de poner la cámara en el camión", explica Fabián Cardozo, uno de sus conductores.
Mientras, el Carnaval sigue acaparando atención, al extremo de que por segundo año Marcelo Fernández produce un espacio dentro de Subrayado comentando sus noticias y realizando entrevistas cortas a sus figuras, el cine sigue cooperando en la masificación del evento, intentando develar el micromundo que se esconde detrás del mundo carnavalero.
DESAFÍOS. El proyecto Cachila nació en medio del rodaje de La Matinée, 5 años atrás, cuando el equipo de producción convivía en medio de candomberos y pudo conocer detalles de la vida privada de muchos de ellos. Mientras que ese primer proyecto demoró 4 años en salir al aire, Cachila tan sólo uno. "Fue una decisión que tomamos de arrancar el proyecto porque sucedía la transmisión de herencia, el nacimiento del nieto, y lo estábamos perdiendo. A pesar de que estábamos saliendo de La Matinée decidimos darle continuidad", comenta el productor.
La financiación no fue fácil. Los primeros dos meses de pre-producción y los cinco de rodaje se vieron desprovistos de muchos aportes económicos. Sin embargo, durante los 8 meses que llevó la post-producción y luego del éxito del primer film, el camino se alisó. El Ministerio de Educación y Cultura, la Intendencia Municipal de Montevideo, el Instituto Nacional Audiovisual y varias empresas privadas, le dieron su apoyo al proyecto, que fue seleccionado para participar en el Festival de Berlín, quedando entre las once cintas preseleccionadas de un total de 200 documentales presentados.
La ayuda de los entes públicos beneficiaron la producción, por ejemplo, consiguiendo presupuesto para grabar el Desfile de Llamadas en 16 mm, lo que se nota en la calidad de la película. Cabe aclarar que lo que llama la atención del Estado, además del producto, es su plan de distribución. "Fue un plan ir a buscar a la gente, que funcionó", cuenta Bednarik. Cachila, al igual que el anterior documental, será estrenado en el Teatro de Verano, esta noche. "Fijate que si tu llenás el teatro, en un día vieron tu película 5 mil personas, que en una sala común, ¿en cuánto tiempo lo harías?".
La idea que manejó la productora a la hora de planear la distribución de La Matinée se adecua al concepto la Fiesta de Carnaval. Es lo que se conoce como cine itinerante: salir a mostrar la película, buscar al público. De esa manera se realizó una gira por los tablados de Montevideo y se recorrió el interior, el resultado fue que más de 50 mil personas la vieron. Luego de terminada la gira, comenzó la exhibición en salas comerciales. Si bien existen propuestas comerciales para Cachila, se va a recorrer el mismo camino que con el proyecto anterior.
En cuanto a su exhibición en el exterior, se está esperando visitar Berlín el 7 de febrero para ver qué ofertas proponen los distribuidores que allí se encuentren. "Es un material totalmente exportable porque tiene tradición, tiene un costado antropológico y un costado cultural, que informa de las razas, las etnias. Es muy importante porque en los otros continentes no se conoce cómo se vive en nuestro país, en el sur de América Latina, este tipo de fiestas", señala Andrés Varela. Sin embargo, esto no termina aquí. ¿Cuál es el próximo desafío? Llevar estos films a África. Sí, a África. "Hicimos algunos contactos en el Festival de Bahía. Queremos llevar la película y a algunos de los chiquilines, para ir a las raíces de nuestros proyectos, a lo afro, y ver qué pasa con eso. Ver cómo un muchacho que tiene esas raíces vive esta realidad. Es un plan", aclaró. Otra "apuesta al abismo", como le llaman ellos, pero que hasta ahora han tenido buenos resultados.
CP
PROYECTÁNDOSE AL FUTURO: Coral nación en medio del rodaje de La Matinée y se consolidó como productora lanzando su segundo proyecto a menos de un año de estrenado el primero. Con Andrés Varela en la producción y trabajando de forma asociada con Federico Lemos, el perfil de la productora se mantiene en la realización de documentales. Para sus productos intenta mantener el mismo núcleo de profesionales, siendo Sebastián Bednarik el director, Pedro Luque quien se ha encargado de la fotografía hasta ahora y Daniel Yafalián del sonido (en conjunto con otros sonidistas en Cachila). La continuidad parece ser una característica de su forma de trabajo y, aunque están en medio de este estreno, ya tienen otro proyecto en etapa de pre-producción. Se trata de un documental acerca del Mundialito del `80. Por otro lado, también se perfilan dos ficciones: la primera de ellas Paseo al sol, fue escrita y sería dirigida por Guzmán García (asistente de dirección de Cachila), y más tarde se realizaría una adaptación de una novela de escritor nacional. "Queremos estar en otras puntas de nuestra profesión, por ejemplo en la dirección de actores, eso nos motiva a hacer ficción", comentó Varela.