Por Sebastián Auyanet
La génesis, el desarrollo y la actualidad de Las Pelotas son un fenómeno extraño. Es que desde que los caminos de los ex integrantes de Sumo (Ricardo Mollo y Diego Arnedo hicieron Divididos, Daffunchio y Sokol Las Pelotas) se abrieron, los sucesos no fueron parejos: Divididos explotó al tiempo de arrancar, mientras que Las Pelotas no alcanzaba a conectar con una base de seguidores tan amplia. Nueve discos entre álbumes de estudio y compilaciones para encontrar un sonido propio y atractivo. Salvo la excepción de Capitán América, Hola qué tal y algún otro himno, para el público en general Las Pelotas era una banda de ex-Sumo que andaba en la vuelta, con un grupo leal de fans y poco más. Pero llegó Esperando el Milagro (2004) y llegó Será. Y desde un teléfono en algún lugar en el barrio de Boedo, la bajista Gabriela Martínez da crédito a esta idea: "Siempre decimos que muchísima gente vio a la banda con Esperando el milagro y luego descubrió el resto de lo que habíamos hecho y se hizo seguidora. En los primeros shows de ese disco la gente venía sabiéndose de memoria Será. Tocábamos un mes después y ya se sabían las de Corderos en la noche (su primer disco, editado en 1991)". De todas formas, para Gabriela el proceso fue natural. Sustentados en el éxito de esa canción, el resto de los trece tracks de Esperando el Milagro abren la puerta a un sonido nuevo para el que no se necesita retrotraerse a Sumo si se quiere encontrar su validez.
Pero de aquel sismo pasaron ya cuatro años y un disco en vivo. "Grabamos casi cincuenta canciones en todo este tiempo, en los estudios Panda de Buenos Aires. Tenemos un estudio propio en Traslasierra, Córdoba, pero era demasiado complicado trasladar todo el equipo una y otra vez con tanto show en el medio". No debe haber sido fácil elegir, ya que Córdoba es el mejor lugar en el mundo para ver en vivo a Las Pelotas. La ciudad adoptó a la banda y le otorga la localía, sea fecha propia o festival. Lejos de la mera futbolización tan común a bandas argentinas - e incluso a alguna uruguaya - el espectáculo de la gente recibiendo a la que sienten es la banda de la ciudad potencia los shows y contagia a quienes llegan desde afuera.
Entrando de lleno en Basta, desde el inicio se advierte una mayor densidad de sonido. Ya en la emotiva Como un buey o la veraniega y divertida Siento (segunda y tercera canción del disco) se entiende el por qué de la tardanza para editar. Y es que prender la máquina de churros al alcanzar un éxito no siempre es una decisión acertada. Por algo los artistas serios y consistentes se toman cada vez más tiempo para lanzar nuevas obras. Basta, es, más que una continuación, la oportunidad de disfrutar de una banda que vio luz, la siguió y ahora disfruta el momento, a pesar de que aquí hablemos de un disco menos accesible que Esperando..."Estamos todos de acuerdo en que este disco propone dejar de esperar el milagro y aceptar que muchas cosas suceden por lo que uno mismo hace. Decir Basta es una revelación contra uno mismo. Contra el hábito de callarse o de echarle la culpa a los políticos, a las situaciones, a la suerte. De encarar lo que uno genera. Es un ánimo quizá mucho más agresivo que el del disco anterior. Creo que logramos un sonido muy trabajado y elaborado. Grabamos en un mes y medio pero desde mucho antes estábamos ensayando los temas".
El pasado mes de agosto, Las Pelotas realizó en el microestadio de Ferro el concierto más importante de su historia. Trece mil personas llenaron el lugar para ratificar que -por fin- la banda ocupa el lugar que le fue esquivo durante tanto tiempo. Después de tres años sin visitar Montevideo, esta es la chance de ver a una banda legendaria en su momento más dulce.
Un disco y otro paso adelante, sin olvidar la cábala
"Grabar en Panda nos ayudó muchísimo. En nuestro estudio de Traslasierra todo se hace más lento porque por ahí nos deliramos al no tener límite de horas... deliramos demasiado", explica riéndose Gabriela. "Somos de traer cientos de cosas que grabadas y guardadas adentro del estudio y que por ahí retomamos luego. Zapar, grabar bases, todo tipo de porquerías. Por eso grabar en otro lado nos obligó a llegar con las cosas más claras y definidas. Pensá que hace dos años que estamos armando este disco".
La cuestión de los trece temas es llamativa. "Lo hicimos por cábala (risas). Esperando... y algunos otros discos nuestros tienen trece temas, así que ahora definimos eso de antemano. Luego hicimos una votación en la que también entró nuestro mánager, y ahí mismo los más votados entraron a la mezcla final".