Por Bernadette Laitano
SÁBADO SHOW se acerca al Teatro Stella una semana antes del estreno de Antes/Después. Es de noche, tarde, y alrededor de treinta actores ensayan por turnos la obra con la que La Gaviota inaugura las celebraciones por sus 30 años de existencia como grupo teatral.
De la escenografía sólo se ve el esqueleto. El parlamento de un actor es interrumpido una y otra vez por el director. La puerta se abre, entra Júver Salcedo y se sienta a un costado, callado, sin intervenir. Entonces el director se levanta, sube al escenario y dice: "Mirá cómo es que se actúa y aprendé. Y ustedes cállense que no actúan tan bien". Es Gabriel Calderón, irónico.
Mientras ellos siguen, el más veterano del elenco vuelve a retirarse para contar a SÁBADO SHOW cómo es esto de festejar 30 años de La Gaviota invitando a dos directores jóvenes que no integran el elenco (Martín Inthamoussú y Gabriel Calderón), que proponen la obra de un director alemán contemporáneo (Roland Schimmelpfennig) y que, encima, traen consigo parte de su troupe para que actúe.
"Nos parece importante para la celebración vincular a nuestro trabajo dos hombres tan jóvenes y con tanto talento", explica. ¿Hubo audiciones u otros directores tenidos en cuenta? No, la convocatoria fue directa.
El festejo del grupo, que le debe su nombre a la obra de Anton Chejov, recién empieza y puede decirse que la estrategia de La Gaviota será atractiva tanto para quienes conocen su trayectoria como para los que no porque más adelante se pondrá en cartel El regreso del Gran Tuleque, la obra de Mauricio Rosencof. Esta obra fue éxito en 1987, con murga en escena y la música de Jaime Roos y Julio Julián.
Permitiéndose recordar algunas épocas del grupo sin sentimentalismo, Salcedo señala que su vinculación con el Teatro Stella llegó después de formado el elenco. En 1986 el grupo arrendó la sala y en 1988 se enteraron de que la iban a rematar. Averiguaron que el teatro, fundado en 1895, iba camino a transformarse en edificio de apartamentos o centro comerial, así que se movilizaron para que el Ministerio de Educación y Cultura lo declarara Monumento Histórico Nacional. Esta meta se consiguió en 1989. Luego tuvieron que recorrer el camino por el cual obtuvieron una hipoteca, pagaron la deuda y se transformaron en dueños del Teatro Stella.
Pero volviendo con los preparativos de Antes/Después, que estrena este fin de semana, Salcedo cuenta que "los dos directores fueron quienes propusieron la obra e incorporar a la propuesta gente de su grupo Complot". La obra de Schimmelpfennig se desarrolla en un hotel en el que diferentes personajes (como "la mujer en torno a los 70", "el hombre con el vaso de insectos", "la mujer pelirroja", etc.) cubren 51 breves escenas. De la entrevista se deduce que va a estar la marca de Complot, aunque el festejado sea La Gaviota.
Por ejemplo, no hay bailarines pero los actores tuvieron que aprender a manejar su físico porque "el código de Complot no es acá es danza y acá es teatro. Siempre es danza y siempre es teatro", explica Martín. También su visión fue la que influyó en la elección de la obra de Alemania, "donde el público está acostumbrado a un teatro más intelectual (...), para que el espectador tenga que pensar lo que está sucediendo y tenga sus teorías". A partir del nombre de la obra, la dupla trabajó la idea de oposición: femenino/masculino, público/privado, macro/micro. La estética desborda inspiración pop en el vestuario, las proyecciones, las coreografías, el arte. En todo. ¿Lo aceptará el público seguidor de La Gaviota? "A mí no me gusta que la gente venga, pase un rato, se vaya, que no le pase nada (...) Si es enojo, bienvenido. Ya casi nada produce enojo", comenta Gabriel.
Al preguntar a Salcedo qué es lo que caracteriza a La Gaviota, el actor responde que "está a favor del buen teatro, fundamentalmente. Por el buen teatro universal y por la defensa del buen teatro nacional". Sobre su breve interpretación, dice: "Todas son muy episódicas, pero no importa porque lo importante es estar".