5 COSAS QUE NO SABÍAS DE...

Kate Moss

Fue descubierta por un agente con 14 años. Conquistó la pasarela y se convirtió en una de las modelos mejor cotizadas de la historia. Fue tapa de cientos de revistas y la preferida de muchas marcas. Estuvo en pareja con Johnny Depp y Pete Doherty.

Kate Moss
La modelo que nunca pasa de moda.

1 - COMPLEJOS CON SU FÍSICO.

Quería tener piernas más largas y ponerse silicona.

No sigue rutinas de belleza e ir al gimnasio le parece una tortura: no aguanta más de una semana. Hace yoga porque la relaja. Asegura que la gente se sorprendería si supiera lo poco que tarda en pensar cómo se vestirá. Instaló el concepto de mujer - niña en la pasarela con su delgadez extrema y su 1,65 metros de altura. Si pudiera cambiar algo de su cuerpo sería tener piernas más largas. Moss envidiaba las curvas de sus colegas: "Siempre quise tener implantes de silicona. Cuando era más joven estaba desesperada por tener tetas. Todavía me gustaría que me crecieran un poco". La modelo de 44 años no se considera un sex symbol y varias veces se mira al espejo por la mañana y al verse muy pálida piensa, "no tengo buen aspecto".

2 - DEPRESIÓN POR DESNUDOS.

Sufrió un par de crisis en su carrera cuando posó sin ropa.

Fue descubierta por un agente en un aeropuerto con apenas 14 años, y contó que desde el principio los fotógrafos quisieron que se quitara la ropa, aunque ella no estaba conforme con su cuerpo. Hoy se arrepiente de haber posado desnuda con solo 16 años para la revista The Face: "Era como si no lo haces no te vamos a llamar otra vez. Así que me encerré en el baño, lloré, pero después salí y lo hice". Cuando cumplió la mayoría de edad realizó una campaña para Calvin Klein que marcó el inicio de un próspera carrera y relató que en esa sesión con el fotógrafo Herbs Ritts y el modelo Marky Mark sufrió una crisis nerviosa. "Me sentía realmente mal al sentarme sobre ese chico desnudo. No me gustaba. Después no pude salir de la cama por dos semanas. Creía que me iba a morir pero solo era ansiedad. El médico me recetó Valium para superar la depresión. Menos mal que una amiga no me dejó tomarlo porque esos medicamentos son adictivos y peligrosos.

Nadie te cuida mentalmente. Y yo era pequeña", reflexionó.

3 - RETRATO SUYO VALE 6 MILLONES.

Era fan del pintor Lucian Freud y llegó a ser su musa.

Kate Moss dijo al pasar en entrevista a Vanity Fair que Lucian Freud era la persona a la que más le gustaría conocer. Esa declaración llegó a oídos del afamado pintor británico a través de su hija que concretó una reunión entre ambos, y terminaron trabajando juntos. La modelo ícono de los noventa posó desnuda cuando estaba embarazada de cinco meses en 2002 y el artista la retrató en una obra que tituló Naked portrait y le llevó un año de trabajo. Freud se quejó en una ocasión de la impuntualidad de Moss. Si bien ella fue portada de cientos de revistas, quiso comprar esa pintura porque dijo que Lucian había logrado captar un costado desconocido suyo y que ninguna foto podría reflejarlo. No pudo ser. Alguien pagó seis millones de dólares por el retrato y ganó la puja por teléfono. Pero la modelo se quedó con una obra de arte de Freud en su cuerpo: le diseñó unos pájaros que ella se tatuó en la parte baja de su espalda.

4 - DEJÓ LAS FIESTAS ATRÁS.

Cambió la vida agitada por estar junto a su hija.

Mientras fue joven solo pensaba en ir de fiesta en fiesta "con mucho alcohol y otras locuras". Era fan del gin tonic. Una vez pidió una copa de champagne antes de salir a la pasarela y como no había se enojó tanto que juró que no volvería a desfilar. Cuando estaba en pareja con el cantante Pete Doherty un diario la agarró infraganti inhalando cocaína en un estudio de grabación londinense y la foto salió en primera plana. Luego de ese trago amargo, terminó su relación con el exlíder de The Libertines, y se internó en una clínica para rehabilitarse. Negó consumir heroína. Y hoy su vida dio un giro. Disfruta ir al campo con su hija Lila (15), hacer mermelada, cocinar asado inglés y otros menús para sus amigos.

5 - NUNCA TUVO QUE HACER DIETA.

No vive pensando en mantenerse en forma.

Se metió en el mundo del modelaje con apenas 16 años y jamás sintió paranoia por su peso. Tampoco tuvo que estar muy pendiente de su alimentación: no hacía dietas, era flaca por naturaleza. "No me preocupo demasiado por lo que como, ni por nada en general. Jamás he comido ensaladas, sin embargo, ahora bebo jugos". Esta modelo a la que le importa mucho más el sexo que la fama dice que cuando está en París pierde peso porque corre de un sitio al otro, pero cuando se instala en Nueva York o Los Ángeles "me relleno un poquito". Confesó que no era la más popular de su clase. "No tenía novio ni era la que le gustaba a los varones, más bien era la chica de la que todos querían ser amigos".

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