McCall ante un nuevo reto

Más justicia

Cuando Antoine Fuqua presentó al mundo un atractivo héroe cinematográfico –lo denomina un “Ángel Negro” que lucha por la justicia y desaparece en la noche– sabía que una película de suspenso llena de acción y protagonizada por Denzel Washington, como El Justiciero, sería popular.

Denzel Washington
Denzel Washington en su primera secuela.

Y ciertamente lo fue; sin embargo, no imaginó qué tan popular sería. La gente empezó a pedir una secuela y ésta finalmente llegó. La condición de Washington fue que se contara una historia “poderosa, absorbente y nueva”, ya que no le gusta repetirse. El guionista respetó el pedido y el dúo actor-director está de vuelta en una película muy esperada a la que se suma el actor chileno Pedro Abascal.

Robert McCall (Denzel Washington) es, al menos en la superficie, un hombre común y corriente, un viudo de voz suave, agradable y trabajador, un solitario introvertido. Pero debajo de este civilizado exterior hay un adversario letal incapaz de dar la espalda a la injusticia. Y eso tiene una profunda resonancia, afirma Antoine Fuqua.

"El éxito de la primera película fue una sorpresa, pero al mismo tiempo no lo fue… si entendés lo que quiero decir", sonríe. "Las personas adoran a Denzel y yo no tenía duda de que irían a verlo en el cine, pero me sorprendió lo apasionada que se sentía la gente por el concepto de la justicia".

El Justiciero se estrenó en 2014 y se convirtió en un enorme éxito internacional. Como predijo Fuqua, a los cinéfilos les fascinó el misterioso Robert McCall, un ex agente de operaciones negras que se ve obligado a dejar su retiro para ayudar a una chica que está en peligro mortal por culpa de la mafia rusa. E inmediatamente quisieron saber cuándo lo verían en acción de nuevo.

"La gente preguntaba: ¿Cuándo veremos un Justiciero 2? ¿Cuándo sabremos más sobre él? El público verdaderamente se conectó con McCall, le cautivó el misterio, la acción y le gustó la interpretación que hizo Denzel del personaje.Creo que las personas disfrutan la idea, el mito, de que exista alguien como McCall. Para mí y para (el guionista) Richard (Lindheim), McCall es el Ángel Negro que todos deseamos que baje a la Tierra y aplique la justicia en aquellos que la merecen".

El clamor para una secuela no fue suficiente para atraer a Washington de regreso al personaje de McCall. Al actor ganador de un Oscar no le interesaba volver a un terreno antiguo. Según explica en primer lugar, y esto era esencial, la historia debía ser poderosa, absorbente y nueva. Una secuela debía ser independiente como una película por sí misma, y ser creativa, emocionante e impredecible.

"Lo que me entusiasma cuando trabajo es hacer cosas nuevas", dice Washington. "Estoy en el negocio hace 40 años y nunca hice algo por segunda vez".

Un factor atrayente era que habría oportunidad de revelar un poco más sobre el enigmático personaje que claramente disfrutó interpretar la primera vez.

Nueva historia.

En esta ocasión, McCall trabaja como chofer y ayuda a una familia a rastrear a los secuestradores de su pequeña hija. "Se convirtió en chofer de Lyft, pero básicamente hace lo que siempre ha hecho, ayudar a la gente y ocultarse a plena vista mientras lo hace", comenta Washington.

"Para mí el nuevo territorio fue la relación con Susan (Melissa Leo), así como los giros argumentales que la acompañan. No quiero arruinar las cosas revelando demasiado, pero se trata de algo personal para McCall", explica. "Hay una trama de padre e hijo en la película que en verdad me gustó", añade. "Eso fue distinto para mí. McCall se involucra con Miles (Ashton Sanders) y observa que tiene potencial, pero es irrespetuoso con su madre y carece de una figura paterna, así que McCall tiene oportunidad de convertirse en un padre sustituto, un mentor. Pero debido a las personas que ha perdido, McCall duda en familiarizarse con este chico tan rápido. Eso también es algo personal".

McCall debe confrontar los fantasmas de su pasado y en el proceso baja su guardia, lo cual podría convertirlo en alguien vulnerable.

Cuando Washington y Fuqua filmaron El Justiciero, no imaginaban una secuela. "Denzel y yo hablamos y decidimos: Hagamos la mejor película posible y después veremos qué ocurre. Los espectadores eligen", cuenta el director.

Cuando el director, que tampoco había hecho una secuela, y el actor indicaron que podrían subir a bordo si la historia era idónea, la siguiente etapa fue elaborar un guión que honrara la primera película y avanzara a un nuevo terreno."Richard escribió un guión grandioso con un personaje que permaneció auténtico a lo que habíamos creado y después comenzó a evolucionar", detalla Fuqua.

También señala que su estrella aporta algo de sí mismo al papel. "Denzel siempre busca algo que sea distinto a él y McCall tiene ciertas peculiaridades, por ejemplo sufre OCD, en ese aspecto no se parece a Denzel en absoluto. Pero a la vez, de algún modo, es similar a Denzel como persona. Es generoso, trabaja con clubes de Niños, colabora en muchas cosas que las personas desconocen".

"Además he observado cómo interactúa con la gente, en especial con los niños, con pequeños en el colegio, y es maravilloso con ellos. Creo que se conectó con el guión porque involucra al personaje de Miles. Verdaderamente quería decir algo a los jóvenes de hoy acerca del mundo".

McCall mismo aún trata de reconciliarse con su atormentado pasado. "Debe lidiar con la muerte de su esposa y también con lo que solía ser; en nuestra historia hace un recorrido que lo lleva de nuevo a casa y, como dice el dicho, el camino de regreso a veces es el más difícil. Es un viaje arduo y debe atravesar una tormenta para encontrar la paz".

Más acción.

Washington realiza él mismo la mayor parte de las acrobacias. "Simplemente te ponés en forma", sonríe. "Contamos con un fabuloso equipo de dobles, coordinadores y entrenadores, así que esta vez usamos mis habilidades de boxeo incluso más que en la primera película. Tengo una sensación más clara del estilo de pelea de McCall".

El personaje fue entrenado para matar y eso le pesa demasiado, le ha costado muy caro, por eso no recurre a la fuerza excepto que se vea obligado a hacerlo. "No busca problemas, trata de ayudar", dice Washington. "Si alguien se atraviesa en su camino, le da oportunidad de hacer lo correcto, pero no siempre funciona bien".

McCall se reúne con John York (Pedro Pascal), un antiguo colega que proviene de una organización oculta y ahora desarticulada llamada Popes, la operación encubierta dirigida por Susan Plummer. "York trabajó bajo las órdenes de McCall en Popes", explica Fuqua. "Pero ignoraba que McCall aún vivía, así que vemos la conmoción que sufre al saberlo. También se siente lastimado porque McCall no confió en él para decirle que no había muerto. Percibimos el profundo cariño que sienten".

Los dos usaron la violencia extrema y ahora comparten una perspectiva; el director la llama su "Visión de Ecualizador". "Es lo más cercano que puedo mostrar en el cine para representar la forma en que los hombres de violencia responden ante el caos", detalla. "Al estar en una situación que nos impacta, la mayoría de las personas sentimos pánico y nuestro cuerpo se bloquea. Sin embargo estos tipos se calman, su ritmo cardíaco disminuye, su visión se agudiza y están conscientes de todo lo que los rodea en el lugar a medida que evalúan el peligro. La Visión de Ecualizador es la forma en que los hombres de violencia evalúan una situación y antes de que lo sepas, te tienen sometido".

Fuqua y su estrella tienen una historia creativa que dura ya dos décadas. Si se le pide al director resumir qué convierte a Washington en uno de los mejores actores de su generación, o de cualquier otra, él sonríe. "Su gran fortaleza es que aporta todo. Me gusta ver trabajar a Denzel pues siempre busca hacer las cosas mejor. Imaginás que alguien como él se relajaría, vaya, ¡es Denzel Washington! Pero no, no se comporta así. Es el primero que dice No soy una estrella de cine, soy un actor. Para él todo se trata del trabajo y nada más".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º