TEMPORADA 2019

Julieta Prandi en Punta del Este: "Antes se valoraba el trabajo de las modelos"

La emblemática modelo que saltó a la popularidad de la mano del personaje de "La Nena" (2001) analizó la transformación que sufrió la industria de la moda. "Hoy por hoy se hacen conocidas chicas que no son modelos y desfilan igual", señaló. Diálogo con Julieta Prandi en un fugaz paso por Uruguay.

Julieta Prandi. Foto: Daniel Coccolo
Julieta Prandi. Foto: Daniel Coccolo

Julieta Prandi atraviesa un verano repleto de actividades. La apretada agenda de la modelo y conductora apenas le permitió viajar por un día a Uruguay. Fue una jornada en la que pasó por Enjoy Punta del Este para reuniones, entrevistas y darse el gusto de jugar unas fichas en el casino. “Fue un día divino pero de trabajo”, resumió.

Tras la visita relámpago, la esperaba una rutina dividida entre Buenos Aires y Pinamar con conducciones de eventos y desfiles. En diálogo con Sábado Show, la blonda recordó sus comienzos en el balneario uruguayo y opinó sobre las emergentes consignas feministas.

-Fuiste parte de la última camada de modelos que protagonizó los desfiles de Roberto Giordano en Punta del Este a comienzos de los 2000, ¿qué recordás de aquella época?

-Tengo hermosos recuerdos de Punta del Este. Mis mejores fotos me las saqué en José Ignacio y Punta Piedras, con los atardeceres de color naranja. Era la mejor época de la moda argentina expandida al Uruguay. No había otro desfile como el de Giordano: eran todas top, todas diosas y en un lugar paradisíaco como Punta del Este. Todas moríamos por estar en esa pasarela. Me acuerdo de la adrenalina que nos corría en el cuerpo por estar ahí. Nos quedábamos 15 días en la casa de (el manager) Ricardo Piñeyro con sus modelos, y nos pasábamos en eventos y producciones de fotos.

-¿Se podía disfrutar todo o había muchas presiones y competencia?

-No tengo recuerdos malos. Mis comienzos de carrera fueron gloriosos, un año siempre era mejor que el anterior. Lo único que me pasó fue la anécdota de un desfile de Giordano en el que me cortaron mi remera personal con una tijera. Fue mi “bautismo”.

-¿Nunca supiste quién lo hizo?

-Nunca. Lo cuento porque me parece gracioso. Cuando hablan de la competencia y los “bautismos” en el ambiente, yo sé que existen. En ese momento habían muchas modelos de renombre y estábamos surgiendo otras. Entramos pisando fuerte en la pasarela, y nuestro nombre se hacía sentir...

-¿Por qué ya no hay desfiles de aquel despliegue?

-Es que era otra época. Antes se valoraba muchísimo el trabajo de una modelo, y había agencias muy fuertes como Dotto y Piñeyro. Había que hacer muchos castings y presentar un book fotográfico. Hoy por hoy se hacen conocidas chicas que no son modelos y desfilan igual. Las campañas que antes duraban un año, con exclusividad y mucha vía pública, ahora son seis posteos, tres historias en Instagram y se pagan con un canje del producto. Hoy por hoy se toma todo más liviano y una modelo compite con una chica que capaz que no lo es, pero sabe manejar las redes sociales o le fue bien en un reality. En ese sentido da lo mismo si una tiene trayectoria o no.

-¿Te hicieron pagar más derecho de piso en la pasarela o en la televisión?

-En los dos. Supongo que debe pasar en todos los trabajos. Cuando llega “el nuevo”, y tiene creatividad, aspiraciones y futuro, al que estaba firme en ese lugar hace tiempo se le mueve el piso. Yo lo viví tanto en la tele como en la pasarela.

-Empezaste en el modelaje junto a Pampita, que ha sido muy criticada por su incursión en la conducción televisiva, ¿cómo has visto la carrera que construyó ella?

-Empezamos literalmente juntas en la misma producción de fotos. Los medios generaron un “River-Boca”, pero nosotras siempre tuvimos buena onda. Yo me dediqué más a la tele, y ella a la gráfica y a los desfiles. Pero a veces las cosas surgen. Yo no busqué la actuación ni la conducción, sino que surgieron y tuve la suerte de que a la gente le gustó lo que hice. Ella tiene un carrerón, y no descarto que siga con la conducción porque tiene condiciones. Lo que pasa es que muchas veces rinde hablar sobre cierto personaje, entonces se sigue haciendo. Si no rindiera, el tema se agotaría.

-¿Cómo se para el mundo del modelaje frente al nuevo discurso feminista, que muchas veces no ve con buenos ojos los desfiles de modelos?

-Yo pienso que el discurso feminista también está en decir que mi cuerpo es mío, y que no porque yo salga con algo provocativo dejo que me digan cualquier cosa o que me metan una mano. Hoy las mujeres están más unidas que nunca, y está muy bien que se visibilicen los casos de abuso y violencia de género. Estoy a favor de que el que las hizo se haga cargo.

-Hace unos años, desde una perspectiva feminista se pedía que dejaran de repetir el sketch de “La Nena”, que te catapultó a la fama en Poné a Francella, ¿cómo lo tomaste?

-Me pareció un disparate. Fue hace unos años, que intentaron decir que el segmento incitaba a la pedofilia y no sé cuántas pavadas más. En el sketch de “La nena” nunca hubo ni un beso entre el personaje de Guillermo (Francella) y el mío. Al lado de lo que se ve en televisión, lo nuestro era muy naif. Con el criterio de que el sketch incitaba a la pedofilia, no se podría hacer ninguna ficción sobre asesinatos o violaciones. Lo que es cierto es que si hoy se volviera a hacer Poné a Francella, tal vez habría que ser más rigurosos en las palabras que se utilizan en los guiones por la sensibilidad que hay y porque es otra la forma de hacer humor. Aquella era otra sociedad y la gente se reía de otras cosas. Es como si nos planteáramos si estaba mal lo que hacían Olmedo y Porcel. Hoy lo vemos recontra machista, pero en aquel momento nadie lo veía así.

-¿Te dan ganas de volver a actuar?

-Siempre está la idea en la vuelta y tengo las ganas, sobre todo de volver a la comedia, que me encanta. El tema es que tendría que ser un formato unitario, porque la tira diaria lleva 12 horas de grabación por día y no podría ver a mis hijos. Por ese motivo fui dejando las novelas. Yo quería ser una mamá presente, la que los eduque y los saque a pasear. Para mí es muy importante estar con ellos, escucharlos, hablar mucho y dar lo mejor para que estén felices. Yo aprendo mucho de ellos y me sorprenden todos los días.

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