ENTREVISTA

Juanchi Hounie: "Tenemos que sacar a los políticos del cassette"

El conductor de "Fácil Desviarse" y panelista de "Desayunos Informales" y "Séptimo día" habla de la televisión liviana, su perfil como periodista incisivo y las redes sociales

Juanchi Hounie dice que hay que sacar a los políticos del cassette. Foto: Leonardo Mainé
Juanchi Hounie dice que hay que sacar a los políticos del cassette. Foto: Leonardo Mainé

Se mueve en moto porque dice que es más práctico. “Gastás menos nafta, no pagás estacionamiento y no te trancás con el tráfico”, dice Juanchi Hounie, integrante de los periodísticos de La Tele Desayunos informales y Séptimo día, y conductor junto a Diego Zas de Fácil desviarse por FM Del Sol. Amante de la historia, del cine, los libros (aunque dice que no tiene tiempo para leer) y de Buenos Muchachos, Hounie habla de cómo fue construir su perfil de periodista incisivo, de las redes sociales y de sus prejuicios con la televisión de entretenimientos.

—Entre la primera mañana de Desayunos Informales y Séptimo día creaste un personaje de periodista preguntón e incisivo.

—Lo que tiene la televisión es llegada a otras audiencias que por ahí no te conocen y hay personas que no me tenían en el radar con las preguntas políticas.

—Te tenían más por Minuto para ganar, Día perfecto o el programa radial Fácil desviarse.

—Sí, pero Fácil desviarse arrancó como un programa de entrevista política con otros complementos. Pero imaginate, empecé en Teledoce en 2010, y Suena tremendo (antecesor de Fácil... en El Espectador) arrancó en 2011. Entonces el ejercicio del entrevistado político es casi en paralelo con lo que hacía en la televisión, ubicado en un lugar más segmentado hacia el entretenimiento y en la radio hacíamos las dos cosas. Y desde que estoy en Desayunos informales, me empecé a involucrar en la posibilidad de que si salía un periodístico por el año electoral, quería participar y al final se decantó en Séptimo día. Apuntalar mi perfil periodístico también en la tele era algo que tenía en mente, porque este año es crucial por ser de las elecciones, Quería cerrar un círculo porque pensaba a priori que había más distancia entre esos dos universos, pero me di cuenta que no.

Juanchi Hounie. Foto: Leonardo Mainé
Juanchi Hounie: "Fue sacar el lado más histriónico y televisivo que no había desarrollado tanto como para la televisión". Foto: Leonardo Mainé

—¿Y cómo conviven esas dos patas, el entretenimiento y el periodismo político?

—Conviven bien porque siempre convivieron. Siempre tuve una inquietud intelectual muy grande, interés por la política, la historia, por la lectura, la música y no solo escucharla, también conocer la historia de la música. Y después, un personaje muy histriónico que lo tuve desde siempre. Entonces te puedo ofrecer lo que quieras. Lo que sucedió es que cuando llegué a Teledoce decantó por ese lado. Y en un momento fue un desafío, porque fue sacar el lado más histriónico y televisivo que no había desarrollado tanto como para la televisión.

—¿Fue un desafío ponerte a conducir Minuto para ganar?

—Tuve que romper mis prejuicios.

—¿Venías con prejuicios de la televisión “liviana”?

—Creo que como mucha gente que viene de un lugar; porque era un medio que veía incompleto y que encasillaba rápido. Y en un momento me dije: “O jugás a fondo o te vas y hacés otras cosas en otro lado, no hay dos posibilidades”. Fue a todo o nada y cuando di ese paso no miré para atrás. Y en seguida pasó lo de la radio, entonces nunca me sentí incómodo, incompleto o frustrado, porque tenía un lugar dónde canalizar lo que quería hacer. También es una cuestión de esperar. El punto era si podías vincularte tanto en un programa de entretenimientos y salir sin pagar un costo, creo que no lo pagué. En parte porque fui desarrollando otros intereses y mostrando otras facetas, que podía hacer en radio u otros lados.

Juanchi Hounie. Foto: Leonardo Mainé
Juanchi Hounie: si los políticos "se ponen con el cassette, no lográs nada". Foto: Leonardo Mainé

—Volviendo a Desayunos informales, te has peleado con todos los políticos invitados...

—Creo que siempre fui así. Tenés distintos lugares para hacer entrevistas. Podés entrevistar en la radio y tenés 40 minutos, podés preguntar, dejar que los políticos se vayan de larga, y puede que el interés de la entrevista vaya por otro lado. Podés dejar hablar hasta que aparezca una novedad. En televisión eso es mucho más complicado. Tenés muy pocos minutos y participo en dos programas donde somos muchos los que preguntamos. Entonces ahí creo que te gana la impaciencia, porque uno escuchó mucho, vio entrevistas o ya los entrevistó. Y cuando un político, más en campaña, llega con un discurso ya incorporado con latiguillos y paradas que ya conocés, si dejás que lo desarrolle con el guion que trajo, fuiste, porque se te fueron los 10 minutos de la entrevista. Entonces ahí no te queda otra que ser insidioso, ser el incordio, interrumpir, cerrar vos las frases para generar una pregunta. Y ahí se generan las entrevistas picadas que lo sacan de su guion. Pero es inevitable, es como en el fútbol, se ponen con el cassette y no lográs nada; y a veces cuando confrontás, surgen cosas interesantes.

—Por momentos da la sensación que ustedes hablan más que el entrevistado...

—A veces pasa y mirá que los entrevistados nos lo hacen saber. Te puedo decir que Pablo Iturralde vino para una entrevista y había venido a presentar unas bolsas biodegradables y no las pudo presentar. Porque entre que vamos al tape y volvemos a piso se dan esas situaciones cuasi de sitcom. Cosas circenses por momentos, donde el entrevistado se fue frustrado porque iba con intenciones de pasar más avisos de los que dejamos pasar.

Juanchi Hounie. Foto: Leonardo Mainé
Juanchi Hounie: en Séptimo día "estamos tratando de encontrar una dinámica que nos permita a todos ajustarnos a las expectativas". Foto: Leonardo Mainé

—Y eso bien se puede aplicar a los dos programas.

—En el caso de Séptimo día, estamos tratando de encontrar una dinámica que nos permita a todos ajustarnos a las expectativas. Es más difícil todavía que Desayunos, porque puede ser menos tiempo y somos más.

—Y tenés a Nelson Fernández que además de conducir, también pregunta y abre la cancha.

—Nelson se está adecuando a un rol que es nuevo para él, el de abrir juego, distribuir, recapitular alguna cosa que se está diciendo, que no es lo que está acostumbrado.

—Se trata de ser más el pívot y no el delantero...

—Exacto. Vamos cuatro programas, y el primero fue una carta de presentación con los tres candidatos con más probabilidades de ganar la Presidencia. Fue un episodio de impacto. El segundo fue con Bonomi, quien tiene más interpelaciones que entrevistas, así que imaginate si no tiene un discurso construido y es un hueso difícil de roer. En definitiva, hay que estar 10 años como ministro del Interior, hoy en día es de amianto, no se le pega nada. Tiene una personalidad resistente, y esa entrevista iba a ser picada, porque había varios que por ejemplo que lo querían entrevistar y no habían podido, como Leonardo Haberkorn. Tenía una serie de preguntas acumuladas.

—Igual se permite que haya debate entre todos.

—Sigo pensando que es un programa donde los zapallos se van a ir acomodando al carro casi al mismo tiempo que estemos por votar en octubre. No hay mucho tiempo, somos muchos y es una vez por semana. Distinta es la dinámica cuando salís de lunes a viernes.

Juanchi Hounie
Hounie como conductor de "La columna de la gente". Foto: Archivo

—¿Cómo están con la próxima mudanza de la radio Del Sol junto a El Espectador y Latina?

—Va a estar bueno porque van a estar las tres radios en una vieja casona remodelada que va a tener una sala de teatro y está en la zona del Cordón, y está más cerca de mi casa, así que el monopatín no se descarta. Creo que irnos todos a ese lugar va a estar bueno, porque es una radio en la que se labura muy bien, hay buena sintonía entre los programas y entre las personas que dirigen. Siempre hay una cuestión jerárquica, pero dan la sensación de estar trabajando en un lugar muy horizontal donde si propones escuchan y siempre te tienen en cuenta. Y para mí ha sido una herramienta para seguir desarrollando mi pasión, la radio y Fácil Desviarse-Suena Tremendo.

—Seguís nombrando al programa con los dos nombres.

—Sí, porque en realidad son los dos nombres y fueron ocurrencias nuestras. Fácil Desviarse es por una canción de Mandrake y Suena Tremendo por una de Magneto en los años 80, pero los nombres los pusimos nosotros y fuimos bastante ingenuos de no haber registrado Suena tremendo en su momento. Lo quisimos comprar, nos pidieron una plata que era absolutamente exorbitante en relación a lo que era un programa de radio uruguaya. Y cuando faltaban días para pasar a Del Sol, un día viene Mandrake para una nota, y siempre fue una figura que nos cayó bien. Él nos había contado que escuchaba el programa, con esa voz que tiene. Se va Mandrake y miro al Sapo (Diego Zas) y le digo: Fácil desviarse. Y estábamos en el minuto noventa, así que había que elegir un nombre y patentarlo para pasar la página. A todos les convenció y esa tarde el Sapo llamó a Mandrake para decirle que queríamos ponerle Fácil desviarse al programa, y que nos haga la canción.

—¿En radio aparece el Juanchi Hounie en estado puro?

—Sí, porque lo que está volcado en ese programa es tu identidad, personalidad, tus intereses creativos, al Sapo a quien conozco desde que tengo seis años. Siempre es hacer las entrevistas menos pensadas y darle importancia a todo. Toda una mezcla de intereses humanos convergen en este programa.

—Programa de radio, dos programas en televisión, ¿se vive bien trabajando en los medios?

—Sí, se vive bien. Uno nunca habla de lo que gana el otro, no lo sé ni me interesa. Tal vez si fuera más calculador debería de saberlo por interés propio y por interés de todos, para saber cómo estamos negociando. Pero si tenés tres laburos en un canal como el 12 y en una radio como Del Sol, tenés que decir que sí, se vive rebien. Más teniendo en cuenta que la gran mayoría de los uruguayos viven con 20.000 pesos. Yo no soy muy ambicioso, con tener una conformidad burguesa mínima, llámese plata para comprar una buena carne, cerveza y poder invitar a los amigos a que vengan a tu casa a pasar un buen momento y pagar las cuentas, ya está. Después empezás a agregar un viaje por año, la cuatro por cuatro japonesa, el auto sedán alemán.

—Pero por ahora las aspiraciones no son tan grandes.

—No, son chiquitas. Las aspiraciones son más profesionales, poder hacer lo que realmente te gusta hacer. Porque creo que se puede vivir de muchas cosas, pero vivir de lo que realmente te gusta hacer, ahí capaz que estoy en un porcentaje muy pequeño de los grandes afortunados de la humanidad, y eso es lo más importante.

—Tenés programas a la mañana, tarde y noche, ¿cuándo hay tiempo para una salida?

—Estoy tratando de desarrollar una megaingeniería para colocar al niño, ver quién lo puede cuidar, ya estoy recepcionando todo para ir a ver Había una vez... en Hollywood, al cine. Porque las películas de Tarantino son para irlas a ver al cine, porque es uno de los grandes directores de mi generación, los 90. Y estoy intrigado con esa película porque escuché las dos campanas, los que salieron decepcionados y los que dijeron “Tarantino lo volvió a hacer”. Tengo muchas ganas de ir al cine, pero últimamente no puedo terminar películas, hace años que no termino un libro, tengo una biblioteca de libros a mitad de leer y en este momento es imposible. Porque cada laburo te lleva la exigencia de saber los temas a tratar.

—¿Cómo te llevás con las redes sociales?

—Te lo hago sencillo, a Facebook lo abandoné, en Instagram estoy de paso y en Twitter me gustaría pelearme menos, aunque a las críticas hay que aceptarlas, todas, incluso las groseras. Eso no quiere decir que después tengas que convivir con ellas, es parte de.

—Ese es el juego de las redes sociales y el anonimato.

—Sí, mucha gente grita en la pulpería pero calla en la comisaría y si el mundo real fuera como Twitter, sería un mundo mucho más insoportable e impertinente. Creo que todavía no entendemos que es una plataforma de convivencia pública donde lo que allí se dice es público, y además convivís con gente que es real y otra que pertenece al anonimato. Y tenés que saber que te podés encontrar con cualquier cosa, porque lo dice sin firma. Y como todo, el que se chupa, pierde. Creo que esa es una de las reglas más importantes de la vida. Porque hay que saber dimensionar el lugar en el que estás y usando otra frase popular: “no hay que gastar pólvora en chimangos”. Pero me llevo bien con las redes, al punto que me han dicho que soy un Twitter tarado, y tienen toda la razón, pero estoy yendo a Twitter anónimos para intentar rehabilitarme, y cuando vuelva, ya van a ver.

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