Alfredo Etchegaray

Un joven enamorado

Alfredo Etchegaray acaba de cumplir 60 años de edad, 45 de carrera, y se siente más motivado que nunca. Retirado de la organización de fiestas y eventos, el multifacético empresario continúa su camino como consultor para inversiones en Uruguay y como artista.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Alfredo Etchegaray y su novia, enamoradísimos. Foto: Julmart Bueno

Compone y canta diversos géneros y se embarcó en un proyecto de promover lo que llama el “arte instintivo”. Repleto de historias con famosos y enamorado de la joven Claudia Etcheverri, de 34 años, rebosa de energía y de ideas. Aquí, un repaso de su carrera y de lo que vendrá.

Alfredo Etchegaray anota todo. Llegó a la entrevista con un punteo de los temas que quería abordar; una lista escrita en caligrafía imprenta bien formada, de tinta negra. En esa agenda también escribe las tareas de la jornada, los gastos, cuentas e ideas que se le ocurren para su actividad de empresario y artista. Pero paginas más adelante aparece lo más insólito: una lista, nombre a nombre, de quienes le solicitaron amistad en Facebook en los últimos días.

"Actitud, planificación e información son la clave del éxito en casi todas las cosas", dice en esta mesa de bar, detrás de un cremoso café cortado. A Alfredo Etchegaray le gustan las frases (tiene decenas de ocurrencias en su libreta) y lo que llama "filosofía de vida", una materia para la que se prepara para dar charlas y cursos.

Café cortado también pidió su pareja inseparable desde hace siete meses. Se llama Claudia Etcheverri, 34 años, empresaria inmobiliaria, dueña de una gran sonrisa y una equivalente timidez.

Etchegaray acaba de cumplir 60 años y lo festejó a lo grande con dos fiestas el fin de semana pasado. "Me siento como si tuviera 15 años, con la misma energía para volver a empezar. Renovarse es vivir", frasea otra vez.

Fue DJ, relacionista público, productor, organizador de fiestas y eventos, periodista, buscador de tesoros, escritor, artista plástico y hasta pintor de letras en un balneario que le debe gran parte de su glamour: Punta del Este.

Hoy, después de 6.000 fiestas y eventos está retirado del lado más desgastante de su profesión y divide su tiempo como consultor de proyectos de inversión para Uruguay y otros países y un renaciente perfil de artista.

Dicen quienes más lo conocen que el amor recargó su entusiasmo como nunca antes. "Es verdad", concede Alfredo con risa nerviosa y toma de la mano a Claudia. Le da un suave beso en los nudillos.

Arte.

Es el primero de los ítems de su lista. Relata que su madre bailaba, tocaba piano y guitarra. De niño, Alfredo gustaba de la literatura y recibió premios por sus prematuras obras narrativas. También cantaba en coros.

Su lado creativo ha renacido en estos tiempos enamorados. Recientemente, Etchegaray compuso y grabó varios temas: una canción en homenaje a Carlos Páez Vilaró ("Lo compuse el día que murió") titulada Un candombe para Carlitos, también escribió tangos, milongas y arregló y cantó una versión de My way para ukelele.

El segundo proyecto bajo el subtítulo de artístico es lo que denomina corriente de arte instintivo. "Consta de pintar con los ojos vendados en tres minutos con una música. Quiero llevarlo a otros países e invitar a artistas a que se sumen a la experiencia".

Ideas.

Hijo de una familia acomodada de Montevideo, Alfredo Etchegaray comenzó su camino en el mundo de las fiestas como DJ a los 15 años. Su abuelo fue propietario del Teatro Solís hasta que se vendió al Estado en 1937 y su familia se ha dedicado a múltiples emprendimientos agropecuarios.

Hace 10 años, Etchegaray resolvió retirarse de la organización de fiestas y eventos. Frase: "Lo que hice para dejar el terreno a otros y para recuperar a mi vida las miles de horas de tiempo que no me pertenecían".

"Si hubiera otra vida, ni tomás, ni comés, ni consumís. Se supone que es espiritual y hay que empezar a cultivar ese aspecto desde esta vida".

En lo profesional, se define como consultor de proyectos de inversión. Como un restaurante de lujo que desembarcará esta temporada en Punta del Este bajo la marca Bagatelle.

"Siempre es un buen momento para invertir. La clave es informarse, evaluar y estudiar el entorno y la oportunidad", dice sobre las actuales turbulencias en el cielo de la economía regional.

Etchegaray también sigue interesándose por la historia y los naufragios. Dice haber ubicado 250 en las costas criollas y el hito máximo ha sido el rescate del águila del Graf Spee, que hoy está en un depósito de la Armada, presa de disputas cruzadas uruguayas y alemanas, públicas y privadas.

Etchegaray no se define de izquierda, ni de derecha, pero proclama como inventor de la frase y la calco "Bajen el costo del Estado, por favor". En su libreta ha apuntado de muchas formas que las claves para un país mejor de aquí a 30 años radican en modernizar la educación y en crear un "master plan" para que Uruguay deje de ser el país más caro del mundo. "Debería ser el principal objetivo de nuestra generación y la siguiente".

También enumera decenas de ideas turísticas que está dispuesto a regalar al futuro: piscinas naturales en la costa con mayor temperatura de agua, desarrollo de resorts, mejorar la conectividad....

Amor.

La historia de amor de Alfredo y Claudia comenzó hace siete meses. Fue una explosión. "Ella es buena compañera, tranquila y muy afectiva".

Conviven desde hace un tiempo. Ella tiene tres hijos: de 14, 13 y de 10 y Alfredo ejerce con ellos su pasión por la docencia y su lado paternal. "A uno le estuve dando clases de dibujo y mejoró las notas", relata.

De casamiento por el momento no hablan: eso no está en la lista que trajo Alfredo a la entrevista.

Sí dice que comenzará a dar cursos de filosofía de vida y está pensando en un libro de 300 capítulos con el acumulado de historias, experiencias, errores y éxitos de su vida.

Todo lo lleva anotado.

"Por último me gustaría decirles, a quienes lean esta nota, que lo importante, más allá de la edad que se tenga, es que lo que nos queda por hacer".

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