ENTREVISTA

Hugo Soca tras superar el COVID: "La enfermedad me dio un revolcón"

El cocinero cuenta que está volviendo despacio a las actividades tras el COVID y añade que para el resto del año se propone avanzar a una velocidad más tranquila, cuidando cuerpo y mente.

Hugo Soca. Foto: cortesía Hugo Soca
Hugo Soca. Foto: cortesía Hugo Soca

El comunicador y cocinero viene de atravesar el COVID-19 y de una recaída por sus secuelas. A comienzos de mayo se le diagnosticó el virus y luego de una semana de agravamiento de síntomas, terminó internado con insuficiencia respiratoria. Una vez dado de alta, la recuperación se hacía esperar. Casi un mes después de haber salido del sanatorio, volvió por cinco días más con un cuadro de neumonía y coágulos en los pulmones. “Yo era de las personas que creía que no me iba a tocar o si me contagiaba, lo transitaría de forma leve. Sin embargo, la enfermedad me dio un revolcón”, asegura.

-¿Cómo te encontrás de salud?

-Estoy bien. Recién ahora, después de más de dos meses que recibí el diagnóstico de COVID-19 positivo, puedo decir que me siento mejor y estoy de nuevo empezando con mis actividades. Yo era de las personas que decía que no me iba a tocar el virus y si me pasaba, creía que lo iba a transitar de forma leve. Sin embargo, la enfermedad me dio un revolcón. Estuve internado con oxígeno durante 10 días. Y el post COVID creo que fue más fuerte que la enfermedad en sí.

-¿De qué manera se manifestaron las secuelas?


-Con fatiga respiratoria y un agotamiento mental que nunca había tenido. Eso fue lo que más me sorprendió. Tenía la mente cansada. No podía razonar algo o empezaba a hablar y terminaba la oración de lo que estaba diciendo. Me acuerdo que daba las clases virtuales y a mitad de la clase tenía que parar por la fatiga.

-¿O sea que después de los 10 días de internación no pudiste retomar una rutina normal?


-No. Hasta ahora no he podido volver al gimnasio, por ejemplo. A los pocos días del alta, seguía sintiéndome mal y descubrieron que tenía una tromboembolismo pulmonar con muchos coágulos y una infección respiratoria. Otra vez fui internado y pasé momentos de mucha angustia. Psicológicamente sentí el peso de la internación. Además, siempre tuve buena salud. Nunca tuve ni una varicela. No sabía lo que era pasar por un sanatorio, más allá de algún chequeo.

-En ese contexto, ¿te sorprendió la intensidad con la que enfermaste?


-Sí. Muchas veces he escuchado que el COVID-19 puede ser inofensivo si uno está sano. Y la realidad es que yo estaba sano, muy activo, hacía deporte y sin embargo, me dio este revolcón. Como fui fumador, a lo mejor eso tuvo que ver. Pero por otro lado, han fallecido personas sanísimas o al contrario, personas con otras afecciones pasaron por la enfermedad sin muchas complicaciones. Creo que en cuanto al COVID se puede hablar de probabilidades, pero la ciencia no conoce por ahora el comportamiento real del virus. Hay que cuidarse siempre.

-¿Has retomado las actividades?


-Sí. Algunas sí. De todos modos, estoy tratando de ir más despacio. Yo soy muy emprendedor pero si algo me dejó todo lo que viví con la enfermedad, es que hay que exigir menos al cuerpo y a la mente. Hay proyectos que ya tendría que estar sacando, como el nuevo libro, pero prefiero esperar y hacerlo más tranquilamente. Si no tenés salud, de nada te sirve el resto. En el Almacén (de Hugo Soca) quiero también abrir la noche y siempre tengo cosas nuevas para hacer, aunque me dije que hay que bajar un cambio.

-Venías de un tiempo de mucha intensidad...


-Sí. Por la pandemia, hice la conversión del restaurante Tona a El almacén de Hugo Soca, con comidas para llevar. También empezamos con las clases virtuales y con una aplicación. Además, en 2020 hacía dos programas: De la tierra al plato y Recomiendo. También dirijo el proyecto de Las liebres en Colonia. Y a comienzos de año arrancamos con Cena con mamá. En lo personal, falleció mi madre y también mi expareja, con quien había estado 13 años. Uno suma y son muchas cosas.

-¿Crees que sobrecarga laboral y emocional pudo haber condicionado para que el virus se manifestara con más intensidad en tu caso?


-Seguramente. A finales del año pasado estuve cuatro meses sin descansar un día. Hoy lo veo desde afuera y me parece un disparate. Los días que no abría El Almacén ponía los rodajes de los programas o alguna otra actividad. Una locura. Este año lo empecé igual de intenso y me pasó lo que pasó.

-El contagio se comprobó en mayo, pocos días antes de la agenda que tenías para la primera dosis de la vacuna, ¿supiste cómo enfermaste?


-Nunca supe cuál fue el contacto. El fin de semana había salido desabrigado y el lunes tuve un poco de fiebre. Lo atribuí a un estado gripal. Pero seguí con esos síntomas por tres días. Me hice el estudio y me dio positivo. Me quedé en mi casa y al lunes siguiente ya no casi no podía respirar. Saturaba a 85 de oxígeno en sangre. Llamé a la emergencia y me internaron. Los 10 días internado no se me hicieron muy pesados. Dormí, dormí, dormí. Me di cuenta de lo agotado que estaba. Se me pasó volando esa primera internación. Recuerdo que pasé cero hambre con el COVID. Bajé cerca de 10 kilos. Cuando salí, no me reconocía en el espejo. La ropa que había llevado puesta me quedaba gigante. Ahora ya he recuperado algunos.

-¿Cena con mamá empezó como un homenaje a tu madre?


-En realidad fue una coincidencia de la vida. Me lo plantearon del canal estando mi madre viva. Me dijeron que habían visto el formato y que les gustaba para mí. Yo encantado. Cuando pasó lo de mi madre ya estaba hablado. De hecho, el primer programa iba a ser con ella. Yo le hice un programa homenaje a ella en De la tierra al plato porque al fallecer tenía toda su quinta armada, su jardín, sus rosales y quise compartirlo.

-¿Fue repentino?


-Muy repentino. Ella había tenido cáncer de mama 10 años atrás. Ahora tuvo un resurgir de la enfermedad y rápidamente hizo metástasis. Fue imparable. En 15 días falleció.

-¿Cómo evalúas la experiencia de Cena con mamá?


-Muy positiva. Me acercó mucho a un rol que me encanta que es la conducción, más allá de la cocina. Yo entré a la televisión por atrevimiento. Trabajaba en la Alianza y un día a Paula Espansandín, que iba siempre a comer, le preguntó si no tenía un contacto en la televisión. Me pasó el contacto de Andrea Pozzolo, que era productora de Buen día Uruguay. La llamé y le pedí una oportunidad. Al tiempo me llamaron para hacer una suplencia porque un día faltaba el cocinero y así empezó todo. Pero de un tiempo a esta parte me surgieron las ganas de ampliar el espectro. No limitarme a la cocina y a las recetas. A mí me gusta mucho comunicar. De la tierra al plato, que va por su temporada 6, tiene historias detrás, más allá de los alimentos. Con Recomiendo, salía un poco del rol de cocinero, aunque había algo de gastronomía. Este programa (Cena con mamá) me encantó porque no tiene nada que ver con la cocina. Me puso en otro lado. Me encanta la conducción y preguntar. Me considero una persona que va al hueso y nunca tuve un problema con nadie. Con un estilo muy natural y cercano, busco ir a las fibras más íntimas de la persona. Soy una persona sensible.

-¿Cuántos programas quedan?


-Para este ciclo quedan tres programas y estamos viendo de repetirlo. Ha sido difícil grabar en tiempos de pandemia porque muchas veces se suspendían las notas por alguna cuarentena.

-¿Para el resto del año, te proponés avanzar con otra velocidad, entonces?


-Sí, quiero estar más tranquilo y disfrutar más de las cosas. Soy un agradecido porque vivo de lo que hago y lo que hago me gusta. Doy gracias por poder elegir. Soy feliz con ello, aunque voy a ir más pausado, sí. Lo digo ahora. Quizás dentro de dos meses me meto de nuevo en la vorágine. Mi cabeza piensa todo el tiempo qué otra cosa puedo hacer, qué cosa nueva emprender. Me motiva mucho la gente. El afecto fue impresionante en estos días en que estuve internado. Recibí miles de mensajes, de fotos de personas que prendían velas por mi salud. Fue muy removedor. Le agradezco a todos los que se preocuparon. Eso me asombró. Sabía de la llegada y el afecto de la gente pero fue una grata sorpresa encontrarme con una respuesta de esa magnitud.

-¿Y con tu expareja Gabriel qué sucedió?


-Nos separamos hace tres años después de 13 años en que estuvimos juntos. Creo que hubo cosas que no pudo o no supo manejar vinculadas a la pandemia. Me parece que el encierro le afectó. A veces, esas cosas te condicionan mentalmente. Habíamos terminado en buenos términos. No hubo traiciones ni nada. Simplemente se había terminado el amor, pero conservaba por él un gran cariño. Crecí y aprendí mucho junto a él. Me impactó mucho su fallecimiento.

-¿Estás en pareja en la actualidad?


-No.

-¿Son tiempos difíciles para conocer personas?


-Lo son sí. Yo soy pro casamiento y si conozco a alguien y nos va bien, pienso en casarme. Tengo ganas de hacerlo. Me encantaría estar súper bien con alguien. Creo que todo llega a su debido momento. Y si no llega, por algo será.

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