Graciela Rodriguez seduce a Chicago

Cómo rellenar un bikini salvaje triunfa en Chicago, como antes en Nueva York y Washington. La actriz Graciela Rodríguez deja a su audiencia de boca abierta y muerta de la risa.

En medio del canicular verano anticipado que, recalentamiento global mediante, sobrelleva la ciudad de Chicago, la actriz compatriota Graciela Rodríguez llegó, vio y mató.

Los días viernes 18 y sábado 19 de abril, la capacitada comediante se presentó primero en el encantador teatrito del Columbia College y luego en el night club más paquete del centro de Chicago, la prestigiosa "HotHouse".

Dicho centro nocturno, sin ir más lejos, fue el lugar del debut absoluto de Jorge Drexler en Estados Unidos.

Y un par de meses atrás volvió a recibir al trovador del Cabo Polonio con dos funciones totalmente agotadas.

El vehículo para este triunfal desembarco de Graciela Rodríguez en las playas del Lago Michigan fue la obra de teatro unipersonal Cómo rellenar un bikini salvaje.

Esta iniciativa del muy activo Cónsul General del Uruguay en Chicago, Boris Svetogorsky, se llevó a cabo con los auspicios del International Chicago Latino Cultural Center. Los mismos que organizan el Festival de Cine Latino de Chicago, que tan hospitalario y familiar ha sido para diversos cineastas compatriotas.

La obra contó con un estupendo marco de público y la extraordinaria actuación de Graciela provocó profunda admiración y gran hilaridad en una audiencia que se destacó por su carácter multicultural y muy diverso.

La puesta en escena contó con la proyección de subtítulos en inglés, como había quedado dicho, para favorecer la comprensión de la obra y, particularmente, para distinguir los once personajes diferentes que la actriz interpreta en esta increíble actuación de carácter "unipersonal" cuyo libreto original es del autor brasileño Miguel Falabella. Claro que de las palabras originales del dramaturgo brasuca poco queda, sustituido, como era necesario, por el dialecto uruguayo en que la obra es comunicada.

Así lo aprendió, en carne propia, la traductora que tuvo a su cargo preparar la versión en inglés para los subtítulos. Dos días antes del estreno me llamó con cabello en llamas, diciéndome que hasta ese momento no sabía que el idioma uruguayo y el idioma español no eran la misma cosa.

Pasamos horas tratando de traducir términos como "trolo" a la lengua de Shakespeare y de Eddie Murphy, sin que nadie se ofendiera. Y tratando de explicarle a la gringuita los claroscuros de nuestra idiosincrasia lingüística.

A su arribo Graciela tuvo que invertir otra jornada entera en peinar el texto con la traductora.

El representante diplomático compatriota presentó en sus dos oportunidades la obra, destacando en forma especial las condiciones histriónicas y la proficua trayectoria teatral de la protagonista.

La verdad, tanto antes con Graciela Reyes de Prieto como ahora con Boris Svetogorsky, hemos tenido una suerte bárbara con los cónsules en Chicago, diplomáticos que laboran intensamente y tienen un interés marcado por la cultura.

Con posterioridad a la exhibición de la obra se degustaron vinos uruguayos, el tannat no podía faltar y tampoco las empanadas. Este ágape cordial para agasajar a la actriz y al público presente fue momento propicio para que espectadores e invitados especiales pudieran dialogar y conocer a Graciela.

Los proyectos inmediatos de la exitosa actriz, quien ya está de regreso en Uruguay, incluyen la reposición del musical para niños Mi familia está D +, en Teatro del Centro, y en Teatro del Anglo el estreno de Azafatas (Boing-Boing), dirigida por el habilidoso Hugo Blandamuro.

Y está pendiente una reposición de Cómo rellenar un bikini salvaje que, de acuerdo a lo apreciado en Chicago, Nueva York y Washington, tiene cuerda para rato.

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