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Gonzalo Eyherabide: risas con clase

Las paredes de su casa estaban forradas con 20 mil libros. Gonzalo Eyherabide parafrasea a Borges para explicar por qué el fútbol es universal: ‘la estupidez también lo es’.Descubrió el humor en Asterix y en una película de los Hermanos Marx: “me detonó la cabeza”.

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Esmoris nombró al personaje que hace en Océano 'Profe Geyerabide'. Foto: Marcelo Bonjour

Se queja del lugar que ocupa el fútbol en Uruguay pero “no contribuyo porque el personaje (Profe Geyerabide) que hago en Segunda Pelota  también es fútbol”. Es más, su agencia de publicidad lleva el nombre de tres daneses que golearon a la Celeste en México ‘86: Larsen, Laudrup & Lerby.

Estudió Comunicación en la Universidad Católica y se topó con docentes brillantes; entre ellos estaba Jorge Esmoris que dictaba la asignatura Expresión y definió a Eyherabide como "excelente e irreverentemente ordenado". "Me considero un intelectual, siempre me interesé por aprender pero nunca fui traga en el sentido de cumplir con los deberes exactos que pedían los profesores". Cursó la escuela Grecia y mostró desde niño esa faceta contestataria y rebelde: sus salidas siempre escondían un chiste y elegía apoyarse en el humor para debatir "porque me encontraba cómodo, lo disfrutaba más. Hacía entrar a varios y otros me hacían salir de clase".

Retrocede hacia un recuerdo de la infancia que pinta exacto esa capacidad de mechar humor, inteligencia y conocimiento. Hoy exprime ese plus en Segunda Pelota, al dibujar las caricaturas para la revista Lento y en las campañas publicitarias que realiza. Tenía 5 años y a su abuelo médico se le ocurrió que le tenía que explicar la ley de gravedad. Gonzalo es muy chico para comprender eso, le dijo su madre, pero el hombre tenía una capacidad sublime para explicar y no se dio por vencido. Se tomó el tiempo necesario y el pequeño entendió lo esencial: había una fuerza de atracción en la tierra y las cosas se caían. "Esa tardecita tiré un cenicero haciendo una pillería y se rompió. Mi madre me fue a rezongar y le dije, no fui yo, fue la ley de gravedad: encontré una salida humorística a partir del conocimiento que había adquirido ese día y sirvió para descomprimir el rezongo y para que mi abuelo le demostrara a mi madre que yo había entendido".

Es dibujante, escritor, humorista y creativo publicitario. Durante mucho tiempo se angustió por sentir que esa diversidad podía ir en detrimento de la calidad de cada disciplina, "por eso de que el que mucho abarca poco aprieta y no cualquiera es Leonardo Da Vinci, estoy lejos de algo así, pero después de 11 años de terapia me acepté en las cosas medulares que me gustan. En definitiva, el humor es central y está en cada una de esas cosas".

Triplete.

El primer trabajo formal de Eyherabide lo desempeñó en su veta de dibujante: publicó una historieta en Guambia que co guinó junto a Marcos Morón, compinche desde la infancia, al igual que Andrés Morón y Pablo Stoll. "Jorge (Esmoris) leyó alguna de esas historietas, le gustaron e hizo una cosa rara en este país, llamó a dos pendejos -yo tenía 18 y Marcos 16- para que fuéramos a libretar con él". El actor terminó de convencerse del talento de Eyherabide al escuchar los programas caseros que hacía en clase: "recuerdo que eran fantásticos aquellos en los que él participaba y tenían un alto nivel humorístico". Entonces apareció la posibilidad de hacer un piloto para Canal 10 y no dudó en convocarlo. Morón y Eyherabide se dieron el lujo de guionar junto a Juceca aquella vez, aunque "nunca le vi la cara porque no hubo reuniones". Ajo y Agua no funcionó, adjudicaron que "era un programa muy adelantado para la época", pero Esmoris estaba empecinado con el nombre así que cuando lo llamaron para sumarse al staff de la X FM quiso conservarlo.

Desde ahí, Eyherabide puso en práctica cierta creencia que defiende: "el relato futbolístico en el Río de la Plata es como una puesta en escena dramática, con roles bien definidos (está el relator, el comentarista, el que pasa los avisos) y es una construcción casi de ficción". Así nació el espacio Los Clásicos y el fútbol se transformó en la excusa perfecta para hablar de política, temas sociales, literatura, cine, arte e incluso dedicaron un programa entero a la apnea del sueño que le habían diagnosticado y las peripecias asociadas a la máscara que tenía que usar. Un delirio pero con clase y estilo. Esmoris atestigua que fue "una época gloriosa, nos sacamos el gusto de hacer cosas inimaginables para ese entonces en una radio".

Para armar ese segmento elegían cualquier clásico de la literatura, identificaban dos bandos y armaban el relato. Los Montesco y los Capuleto en Romeo y Julieta es el ejemplo más recurrente pero también hicieron el Quijote y Sancho Panza contra el resto del mundo y hubo ocasiones que se las ingeniaron más y le encontraron la vuelta también al Génesis: "no existía ni había nada, era como si los equipos no hubieran salido aún y así contamos la aparición del mundo".

Morón y Eyherabide se intercalaban para redactar los guiones que tenían entre 15 y 20 páginas. Tardaban dos semanas en analizar a fondo cada obra literaria, suponía un enorme trabajo pero lo disfrutaban muchísimo. "Éramos una suerte de los hermanos Marx o los Tres Chiflados: cada uno cumplía su rol", según Esmoris: "Jorge era el relator (Jotae) y contaba la historia con humor y picardía, Marcos (Osvaldo) decía los avisos, era el de la voz finita y se encargaba de dar el contexto histórico, por ejemplo, vendía las mejores guillotinas para cortar cabeza. Y yo hacía al Profe Geyerabide. El nombre se lo puso Esmoris, por eso se parece a mi apellido, capaz que yo hubiera elegido otro para evitar la confusión".

Muchos profesores de literatura se acercaron a la radio (primero a la X FM, después al Espectador) con el fin de conseguir las grabaciones e interesar a los alumnos en su materia. La embajada de Italia se llevó el relato de la Divina Comedia y lo pasaron en una iglesia de Milán para conmemorar uno de los aniversarios de la obra de Dante Alighieri, "una locura, no sé qué habrán pensado los italianos".

Buenos pretextos.

Cuando se dio cuenta de que podía vivir de su trabajo en radio y televisión, se transformó en el tipo más feliz del mundo. La alegría duró poco: "los medios son una maquinita de cortar carne, te vas hastiando y eso que era tan maravilloso como hacer el amor, te empezás a dar cuenta de que te estás prostituyendo, lo estás haciendo por dinero y no todo te gusta al máximo porque estás obligado a cumplir con ciertos plazos, se empieza a rutinizar". Volvió a disfrutar de ir a Océano FM una o dos veces por semana cuando abrió su agencia de publicidad y dejó de depender de la actividad en los medios para comer. Reconoce que él no consiguió mantener el nivel para hacer reír a diario y cita a Carlos Tanco como ejemplo: "es un genio por el hecho de no agotarse, yo no tengo esa capacidad. Cuando hice humor todos los días no me pude mantener tan vivo, tan arriba y tan increíblemente renovador como él".

Fue director de Comunicación en la Intendencia de Montevideo durante la gestión de Ricardo Ehrilich y cortó todo vínculo con los medios porque entendía que no era ético. Ya no se escuchó más al Profe en radio y hasta dejó de hacer las historietas para Brecha. La vuelta del personaje sucedió cuando Jorge Piñeyrúa propuso su nombre en Segunda Pelota: yo me cagaba de risa con él en El Espectador, le comentó a Mariano López. Lo llamó en 2009, le dijo que querían reformular el programa, sumar personajes pero Eyherabide entendía que el Profe había cumplido un ciclo. El Piñe insistió y apeló a una frase de Mirtha Legrand para terminar de convencerlo, el público se renueva. En Océano hay un montón de gente que no te conoce y lo va a disfrutar, hacelo. Aceptó sin estar del todo seguro, "a contrapelo de mis deseos, pero realmente funcionó, me di cuenta de que el Piñe tenía razón y empecé a disfrutarlo".

Trasladó la esencia de este personaje a DeportGol. El Profe Geyerabide regentea una casa de masajes, es un civil que trabajó para la dictadura y no lo oculta, lo expone tranquilamente. Esa biografía del personaje le sirve para denunciar ciertos asuntos que le interesan, lo inquietan y lo conmueven mucho más que los hechos deportivos. "Me permite hablar de política pero no desde un lugar de personaje político sino de periodista deportivo, es como un reflejo de lo que piensa la gente. El fútbol es una excusa".

La familia de Gonzalo Eyherabide es de izquierda, su madre fue destituida en la dictadura, algunos de sus parientes fueron presos y torturados: "se genera una tensión que me alimenta de manera brutal y mantiene muy vivo al personaje porque es exactamente lo opuesto a lo que yo soy políticamente. Hubo dictadura pero resulta que nadie estaba a favor, los represores son tres o cuatro individualizados por la prensa, que han sido perseguidos por la Justicia pero los que ejercitaban las cosas más terribles es como que no existen. Este personaje lo dice sin problema y me parece saludable porque es una especie de denuncia política al decir, bo, no nos hagamos tanto los giles. Independientemente de las culpas y los protagonistas, a mí me interesan más los fenómenos sociales y las instituciones que las personas".

Elite con mesura.

En Segunda Pelota no titubean: "es el más leído y culto del equipo". Eyherabide sabe que se lo debe a su familia que le inculcó el arte como bandera, y aún sin ser "el tipo más inteligente del mundo, algo permeó en mí". Esmoris enfatiza que la vasta información que maneja se convierte en el verdadero plus de su esencia humorística ya que "es capaz de asociar a Freud con el Gucci al punto de asombrar al mismísimo Freud y hacer adelgazar al Gucci". Leyó mucha filosofía, le gustaría tener más tiempo para profundizar en la antropología y no se pierde ningún toque del jazz tour, pero también se permite disfrutar de la cultura masiva.

Como buen "intelectual burgués de izquierda" tuvo ciertos prejuicios ante el Potro Rodrigo, por ejemplo, "me daba asco, no quería que me gustara, hasta que se murió, fue mayor la explosión y menos me gustó, pero por poco tiempo. Un día, un querido amigo me puso un disco de Rodrigo y me dijo, bo, esto está buenísimo, tenés que escucharlo; ahí hice un clic, mi acercamiento fue otro y ahora no es que lo escuche todo el tiempo pero lo disfruto". No se compra un disco de cumbia, pero tuvo que escuchar al Gucci y al Reja para desarrollar un proyecto en la agencia de publicidad, se grabó un pen drive con sus temas "y me descubrí a mí mismo disfrutándolo más allá de la exploración laboral; dejé el pen drive en el auto y lo seguí escuchando después de haber presentado el trabajo".

Esa postura abierta también se traslada a la hora de consumir y ejercer el humor: intuye que la emoción y el sentir pesan más que la razón y el pensamiento en esta materia, que es por lejos su preferida. "Matt Groening decía que en un mismo capítulo de Los Simpson trataba de hacer un guiño al Ciudadano Kane y Orson Welles para que disfrutara cierto público y después que Homero se largara un eructo, esa pelotudez que si está en un lugar apropiado, con timing y bien hecho, es humor y vale".

"Es un humorista con mayúscula, de esos que no solo hace reír, también hace calentar, rabiar y putear, pero siempre con la inteligencia como estandarte". Así lo define Esmoris y él se siente honrado al oír esas palabras. "A veces me pregunto cómo es posible que no haya recibido más improperios, puteadas o que alguien me haya ido a cagar a piñas a la radio. Pasó muy pocas veces que alguien se molestara y llamara a la radio. En general, se enojan con el Piñe porque es el programa del Piñe (aunque también están Mariano López y Pablo Fabregat a diario) y lo llaman para putearlo por una cosa que dijimos Rafa (Cotelo) o yo. Nos ha pasado alguna vez y el pobre Piñe lo sufre pero, en general, la gente entiende el código, que es un personaje con cierto grado de locura importante y que puede servir como una caricatura para dar ciertas pistas... Creo que puedo hacer calentar pero no hago las cosas para que alguien se caliente. Hace muchos años que aprendí a reprimir la maldad cuando siento que está por aparecer -todos tenemos nuestros lados oscuros o jodidos- porque desmerece todo el otro trabajo. Usar el humor para hacer una crítica vedada de verdad es traicionarlo en ese juego de libertad y arte que tiene".

Curiosidades.

Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella pensaron el personaje del Sandía (25 Watts, 2001) para Eyherabide pero igual se sometió al casting. En Whisky (Stoll y Rebella, 2004) también actuó pero tuvo un papel menor: interpretó a un hincha que puteaba en una cancha chica. "Me enteré que en la isla de edición hubo una discusión entre los directores: Juan Pablo consideraba que no era bueno incluir mi escena porque le parecía demasiado pasada de rosca la puteada e inverosímil pero Pablo le decía que yo era así, él lo sabía porque íbamos juntos a ver a Defensor y de vez en cuando me calentaba y usaba el fútbol para descargar. Por suerte la escena quedó".

Conoció a Hugo Díaz en la universidad, él le presentó a su compañero de banda, Guillermo Peluffo y la amistad entre ellos fluyó. Cuando Trotsky grabó el disco Clase B (1996), Eyherabide se hizo cargo de la estética. Entonces bosquejó un dibujo en blanco y negro "muy abarrotado, repleto de personajes y reflexiones. Adentro aparecía Dios y detrás de él un diablito medio pícaro que le tocaba los testículos. Era un detalle pero les gustó, lo transformaron en el ícono de la banda y hasta el día de hoy hay fans de Trotsky que se lo tatúan".

Su agencia de publicidad se llama Larsen, igual que el capitán de la selección danesa que goleó 6 a 1 a Uruguay en México 86, pero es también el nombre del protagonista de varias novelas de Juan Carlos Onetti, "entre ellas El Astillero (1961) que para mí es como un retrato del Uruguay de hoy pero que Onetti hizo en los '60".

Más de los galácticos.

Encontró verosimilitud en hacer que el Profe Geyerabide deambulara por diversos medios porque los periodistas deportivos también lo hacen. Hizo la cobertura del Mundial 2014 gracias a este personaje, “creo que terminé viajando yo porque Carlos (Tanco) no quiso ir, aquel es medio chúcaro”. Repetirán las alocadas y divertidas transmisiones durante la Copa América pero ambos desde Montevideo.

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