ENTREVISTA

Gonzalo Cammarota: "Me hace bien ayudar y entretener"

“No hay que tener miedo a decir lo que uno piensa y tampoco a tener diferencias con el otro”, asegura el comunicador de 43 años sobre su incursión en la política partidaria dentro del Frente Amplio.

Gonzalo Cammarota. Foto: Leo Mainé
Gonzalo Cammarota. Foto: Leo Mainé

El conductor de Justicia infinita (Océano FM) resolvió dar su apoyo a la agrupación El Abrazo del Frente Amplio, que integran el intendente Christian Di Candia y Fiorella Buzeta, entre otros. Ideó y sacó a la venta camisetas con la leyenda “#enFOCAdo” para dar visibilidad y recaudar fondos. En julio sufrió la abrupta pérdida de su pareja por 9 años en un accidente carretero y cuenta que familia y amigos han sido claves para el proceso de reconstruir su vida. “Lo peor que puedo hacer en este momento es encerrarme en la angustia”, confiesa.

-En redes sociales has adquirido un perfil bastante activo, sin esquivarle a la definición política; ¿cómo se fue dando ese proceso?

-En realidad no le esquivé nunca a la definición política. Ahora estoy militando o más bien dándole una mano a la gente de El Abrazo, que es una agrupación dentro del Frente Amplio. Tengo mucha afinidad con ellos. Ahí están Pata González, Pata Kramer, Christian Di Candia, Fiorella Buzzeta, Martín Couto... hay mucha gente de mi generación en la FEUU. Me siento muy afín con ellos, a gusto y representado. Pero más allá de eso, desde siempre he dicho que soy votante del Frente Amplio. La primera vez que me preguntaron a quién votaba fue en Consentidas en la previa de las elecciones de 2009. Y lo dije sin problemas. En 2014 también expresé activamente mi posición. Creo que no hay que tener miedo de decir lo que uno siente y piensa. Tampoco a tener diferencias con el otro. A mí me gusta vivir con personas que piensan diferente porque de eso se trata la democracia.

-De todos modos, involucrarse en una lista con cierta militancia es otro paso. De hecho, estás en campaña de venta de remeras con la leyenda "#enFOCAdo".

-No sé si es un paso más. Yo no estoy en la lista ni nada pero quiero que ellos estén en el Parlamento. Es una agrupación que no es muy conocida ni tiene muchos fondos. Se nutre del dinero que le da la gente porque no aceptan contribuciones de empresas. Por ese lado, me motiva ayudar a quienes creo que me pueden representar muy bien. Me parece importante darles una mano de visibilidad. Por eso también lo de las remeras que implica la generación de dinero para la campaña pero también promocionar el espacio. Para una agrupación con gente entre los 25 y los 40 años es difícil hacer carrera política.

-¿Fue una idea tuya lo de la remera?

-Fue porque me trataron de foca y en ese momento me surgió la ironía de responder "sí, ando enfocado". Y lo sacamos adelante. Hicimos dos: una magenta por el color de la agrupación y otra con los colores del partido.

-El término "foca" como "facho" son quizás los emblemas de un clima muy encrespado en las redes. ¿Crees que hay una grieta en Uruguay?

-Creo que se notan más las diferencias en cuanto la gente está más en redes sociales. Pero lo más preocupante es que se está perdiendo el intercambio; una expresión de eso fue el debate que no fue debate la semana pasada. Entiendo que Lacalle Pou y Martínez se fijaron ciertas reglas pero por momentos dio la sensación de que eran dos discursos que iban por su carril y se cruzaron muy poco. En la sociedad nos está pasando eso de distanciarnos cada vez más. No nos escuchamos ni nos animamos a construir con el otro. Anteponemos inmediatamente la diferencia y ya "si votás tal cosa, contigo no quiero saber de nada". Es cierto que hay dos modelos de país en juego en esta elección pero más allá de eso, se pueden construir cosas en conjunto. Además, no creo que la violencia y estar siempre atacando al otro dé sus frutos.

-¿La definición política no te resultó perjudicial para tu rol como comunicador y humorista? ¿No te ha pasado que la gente atribuya tal o cual chiste a tu afinidad?

-Sí, pero eso pasa igual con todos. Porque la gente cuando no sabe, proyecta. Hay un montón de comunicadores que hemos expresado nuestras preferencias electorales y otros no lo han hecho. De todas maneras, a esas personas también les dicen "facho" o "foca". A mí me pareció honesto y natural decirlo. Nosotros hacemos un programa como Justicia infinita en el que la herramienta es uno: contamos nuestras vivencias y nuestra historia. Yo he dicho mil veces de dónde vengo, lo que hago y los lugares por los que pasé. Capaz que si fuera un periodista sería distinto.

-Al mismo tiempo, hacés un personaje reaccionario como Julio César Migues, ¿cómo conviven esos dos “seres”?

-Todos tenemos un costado oscuro dentro nuestro. Yo tengo un pequeño ser horrible dentro mío. Solo es cuestión de qué decide alimentar uno. Con Migues, lo que hago, es que durante un ratito libero a ese ser; lo dejo jugar, divertirse y parodiar personas que se han dejado ganar por ese costado.

-En este tiempo, entre los votantes de izquierda, se habla mucho de la decepción. ¿No te has sentido decepcionado con algún aspecto o circunstancia de los gobiernos del Frente Amplio?

-Sí, claro. Es lógico que uno se decepcione con ciertas cosas. Me ha pasado con todos los gobiernos. Respecto al último tiempo, me parece que algunas “verdades” se cayeron; por ejemplo, aquello de los buenos o los malos. Se puede ser un buen legislador siendo de derecha o de izquierda, se puede ser corrupto siendo de derecha o de izquierda. Quizás hasta que el Frente Amplio no llegó a gobernar se pensaba que la corrupción era solo de derecha. En cuanto a los logros, sí, yo espero más pero me parece que el camino es por el que vamos. Somos un país pequeño y muchas veces el margen de maniobra no es muy grande. Hay que ver el contexto también: Latinoamérica está hecha pelota y en ese marco somos un ejemplo.

-¿Te ha sacado alguna crítica por las redes?

-Últimamente no. Jamás bloqueo a nadie. Si me desafían, intercambio, incluso hasta cierto nivel de agresión tolero y busco el diálogo. Lo de “foca” lo banco. Otra veces vienen con un supuesto de ciertas cosas que no tienen asidero. Lo del "favor político" es un ejemplo. Sería el "favor político" que más ha demorado en llegar. Dije que votaba al Frente Amplio en 2009; si yo lo hacía por un cargo, ya es hora, ¿no? Siempre trabajé en empresas privadas. Después hay otro nivel de violencia tan grande que me hace decir "pobre tipo". No me enoja; me da pena.

-¿Qué tan pendiente estás de las redes?

-Depende. Por mi trabajo estoy muy al alpiste de las noticias y de lo que pasa y se dice. Con esto de la remera, además, la gente me hace los pedidos y los anoto a mano. Van como 200 remeras. Estoy contento de poder ayudar a gente en la que creo.

-¿Aceptarías tener un lugar en la lista?


-Ahora no.

-¿Y en el futuro?


-No sé. Y voy a explicar por qué. Si me hubieran preguntado en 1999: ¿te imaginás trabajando en televisión y en la radio? Y la verdad que hubiese respondido que no. Mi vida ha sido una secuencia de cosas que nunca imaginé que iban a pasar. Jamás pensé que iba a trabajar en los medios o que iba a escribir novelas. Capaz que la política estuvo más temprano en mi vida, sobre todo porque milité mucho en la FEUU mientras era estudiante de psicología.

Cammarota y Pablo Aguirrezábal en un jornada organizada por El Abrazo,  agrupación del Frente Amplio. El comunicador usa una de las remeras que está comercializando el grupo para financiar la campaña. Cammarota fue militante de la FEUU en sus años como un
Cammarota y Pablo Aguirrezábal en un jornada organizada por El Abrazo, agrupación del Frente Amplio. 

-Tenés la carrera bastante avanzada, ¿has pensado en terminarla?

-Es cierto que me faltan muy pocas materias, pero no me imagino siendo psicólogo. La llevé rápido la carrera hasta que vi la luz al final del túnel. No me entré a ver como psicólogo. Entonces ahí empecé a ver qué hacía de mi vida. Primero puse un boliche y empezamos luego con el proyecto del programa de radio. Comencé en este mundo y me enamoré de él.

-¿Cómo definirías Justicia infinita 2019?


-Es medio difícil evaluarlo sin las cosas personas que me sucedieron, pero estoy muy contento con el programa. Después de la ida de Salva (Salvador Banchero), 2018 fue un año de transición. Si bien siempre fue un trabajo de equipo, desde que se fue Carlitos (Tanco) en 2004, el peso del programa lo llevábamos con Salva. Jugábamos de memoria. Al irse él, a mí me generó un desacomodo importante. Durante la mitad del año pasado, no sabía ni dónde sentarme en el estudio. De a poco se fue acomodando y consolidando el equipo de todos los días, con María Noel, con Ximena, Federico y Alejandro más los colaborares Nacho Alcuri, El Ruso, El Pollo, Álvaro Aniano, Christian Font. Fede Weinstein y el Orden Mundial. Hoy siento que hay un trabajo colectivo que fluye y que disfruto mucho. Es un momento de juego para mí.

-Luego de la pérdida de tu compañera Rona, ¿cómo vas a reconstruyendo tu vida?

-Vamos yendo de a poco. Digo "vamos" porque este es un proceso de la familia y del grupo de amigos. La verdad es que ha sido un dolor inimaginable, la vida queda patas para arriba y el vacío es gigantesco. Lo que hago en el día a día es tratar de ir haciendo cosas que me hagan bien. He vuelto a la rutina y me reconforta hacer cosas, sentir que estoy ayudando. Me hace bien eso: ayudar, entretener, divertir. Lo peor que puedo hacer en este momento es encerrarme y quedarme solo con mi angustia.

-¿Vas a terapia?


-Sí, pero voy desde los 17 años. Tuve una pausa en el medio pero sigo yendo. En este momento estoy trabajando y tratando de reconstruir. Pero no hay mucho más qué decir... La voy llevando. Me siento muy apoyado por mi familia y mis amigos. Sé lo que me puede hacer mal y trato de no hacerlo. Yo no puedo andar sin dormir, no puedo dejar de comer o encerrarme. Me voy monitoreando en ese sentido. Porque hay como una cosa oscura de angustia que te llama, que te dice "vení, vení". Si uno se deja llevar por ese lado, es muy difícil salir. Yo espero no caer; esto es muy reciente. La gente me ayuda a seguir caminando. De las primeras cosas que pensaba cuando pasó esto, fue: "Pobre la gente que está sola". Entre mi familia y mis amigos, yo estuve acompañado las 24 horas. Me levantaba y había un amigo o un familiar en mi casa y al acostarme, dormía alguien mi casa. Siempre nos apoyamos y acompañamos, pero no es fácil.

-DJ Sanata es otro de tus personajes que desde hace un tiempo pasa música en fiestas y eventos. ¿Cómo fue el regreso con él?

-En la noche de la nostalgia. Fue un ambiente propicio para ver cómo me sentía con eso. Si me iba a generar alguna angustia o quedar paralizado, no podía pasarme en un casamiento. Preferí el ambiente protegido de la noche de la nostalgia organizada por la radio, donde el DJ (Pelu Pereira) es un hermano de la vida e iba a estar contenido y protegido ante cualquier bache. La gente, además, ha sido divina en este tiempo. Recibí mensajes muy hermosos. También me acompañaron dos grandes amigos. Así que fui confiado y estuvo muy bien.

-¿Cómo se dio esa salida de Sanata a fiestas?


-Desde el año pasado voy a fiestas de empresas o casamientos y lo disfruto mucho. Bastante más de lo que disfrutaba el stand up que al final lo terminé padeciendo. Salto, bailo, paso música. Antes solo lo hacía en "La bajada" y en la noche de la nostalgia. La gente me venía pidiendo pero salir de ese ecosistema tan amigable, me daba cierto temor. Un día me llamaron de Volvé mi negra y de la fiesta de fin de año del Latu, que la hacían con el motivo de "La bajada". En ese momento me hablaron por un casamiento y respondí que si me iba bien en las fiestas, íbamos a probar. Fui a la boda y pasé genial. A partir de ahí, puse unas cosas en Instagram y me empezaron a pedir para casamientos, cumpleaños, recibimientos... Me cansa un poco porque hay que ir a altas horas de la madrugada y la gente está súper arriba. Tenés que entrar en caja de sexta. En ese primer casamiento, por ejemplo, me tocó después de Los Fatales... imaginate. Pero es lindo, es muy lindo poder alegrar a la gente.

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