NOTA DE TAPA

Gonzalo Cammarota y el estreno de "PH Uruguay": "No es copiar, sino avanzar sobre seguro"

El conductor regresa a la TV con la versión uruguaya de PH: Podemos hablar en Canal 4. “Es necesario hablar pero sin necesidad de pasar por encima del otro”, asegura.

Gonzalo Cammarota conducirá la versión local de "PH". Foto: Difusión
"PH Uruguay" va los miércoles a las 21 horas por Canal 4.. Foto: Difusión

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-Eras consumidor de PH: Podemos hablar Argentina, ¿te gusta?


-Sí, me gusta. Creo que es un programa que permite llegar a lugares que habitualmente en una nota mano a mano no accedés con facilidad. Hay ciertos temas más profundos que tienen que ver con la persona, con su vida y su recorrido que resultan más difíciles de abordar en frío, digamos. Sin embargo, este formato, sobre todo en el “punto de encuentro” permite entrar en esas zonas menos exploradas. “¿Hiciste un trío? o ¿te echaron de un trabajo? o ¿sufriste por la pérdida de un familiar”. Si uno tira eso en una entrevista tradicional puede resultar un poco chocante. Aquí, el formato permite fluir con otra naturalidad.

-El programa implica ser el anfitrión de la conversación con los seis invitados. ¿Se parece a algo que hayas hecho?

-Creo que no. Pero no hay que olvidar que yo casi me recibo de psicólogo. Este es un programa para contar historias y abrirse al diálogo. Es interesante ver que a seis personas que provienen de lugares muy distintos las unen cosas. Además, a mí me gusta mucho escuchar. La comunicación se trata de las dos cosas: de hablar y de escuchar. Este es un programa más encaminado a escuchar. Respecto a lo que hice... quizás lo más parecido a esto ha sido mi trabajo en mesas de asamblea durante la militancia estudiantil, por ejemplo.

-¿Qué impronta buscás darle a la conducción?

-Una conducción limpia. Me siento como las competencias de remo. Yo soy como el timonel. Los invitados son importantísimos porque si ellos no agarran el remo esto no tiene ningún sentido. Por más que yo haga piruetas o grite, los entrevistados tienen un rol muy protagónico y activo. Nosotros tenemos un rol de producción previo, donde está trabajando Metrópolis, pero después se trata de sacarlo adelante entre todos.

-¿Cómo te sentiste en el primer programa?

-Me sentí muy satisfecho. Quedamos todos muy contentos. Es un desafío donde vos tenés que tratar que seis personas pasen bien. Tenemos que lograr que todos se sientan a gusto, cómodos y tengan su espacio para hablar. Es un desafío muy lindo que implica también estar muy atento. De algún modo el conductor es como un editor, que va editando en el vivo, lo que exige mucha improvisación. Vos sabés de dónde salís, pero no adónde vas a llegar. Podemos hacer una convocatoria light al punto de encuentro y de pronto uno de los invitados se descuelga con una historia fuerte. Por decir algo, un decía decimos: “Vengan al punto de encuentro los que de chico alguna vez se perdieron y pasaron un mal rato”. Alguno contará que se perdió en el shopping o en la playa pero de pronto aparece la historia de alguien que cuenta que se perdió con amigos en un bosque y los amigos no aparecieron más. Ahí tenés que ver cómo sostener el clima y como salís.

-En el caso de que quieras ir a cierto tema delicado con un invitado, ¿sos de preguntar directamente o de hacer rodeos?

-Depende. Creo que una cosa es puede ser en la mesa. Ahí se puede apuntar directamente con cosas con algo que tenga que ver con una historia. En el punto de encuentro me imagino más una invitación a que el invitado sienta que le pusieron el punto rojo en la frente y que se diga: “Esto es para mí”. En lo personal, además, a mí no me gusta forzar a nadie a contar algo que no quiere contar. Puede pasar que cinches un poco pero de ahí a la obligación por decir algo hay un camino que no me interesa transitar. El programa tiene que tener una armonía. No es un formato para ir a confrontar con alguien. No queremos que nadie se sienta violentado.

-Los invitados van a ser de todo tipo, ¿políticos habrá?

-Los políticos son un caso particular porque no pueden abandonar mucho su investidura. Hace un tiempo hice un ciclo para Montevideo Portal que era de entrevistas en la casa. Muchísimos no quisieron mostrar esa intimidad. Además vienen con lo que quieren contar y con su discurso. El ambiente político está bravo. Cuando (Daniel) Martínez contó los padecimientos a nivel de salud mental que tuvo después de la campaña presidencial, algo que perfectamente podría contar en el formato de PH, después eso le jugó en contra. Entonces los políticos están siempre con la guardia arriba. Lo bueno es que ahora terminó la campaña y vamos a invitar a políticos, sí, pero teniendo en cuenta esas salvedades.

-También está la situación de las figuras de los canales 10 y 12, que suelen no tener permiso para asistir a otros canales...

-Sé que hay políticas de restricción, aunque no estoy en los detalles. Si no pueden venir, me da mucha pena. Hay gente interesante en todos canales. Más allá de eso, creo que hay muchos personajes en los medios, el deporte, la ciencia y creo que se puede traer personas que aporten desde otros ámbitos. A la larga, PH es un programa para conocer historias, que no necesariamente deben ser protagonizadas por personas archiconocidas. Hay historias de emprendedores, por ejemplo, que son buenísimas y estará en nosotros encontrarlas y darlas a conocer. Hay que abrir la cancha e ir probando.

-¿Te sorprendió que te convocaron a este proyecto?

-Me puso muy contento. Había hecho un ciclo en TV Ciudad y me contactaron del canal para que hiciera el casting para PH. Fui y me lo tomé de manera desapasionada. Porque la TV tiene vaivenes que son muy ajenos a uno. No siempre los proyectos prosperan por múltiples factores. En este caso hicimos la prueba con actores y gustó. Al tiempo me llamaron y aquí estamos.

-¿Tuviste algún tipo de intercambio con Andy Kusnetzoff?

-Sí. Tuvimos una reunión con él y con el equipo de producción para evacuar dudas y demás. A Andy lo conozco porque coincidimos cuatro o cinco años en la celebración de Saint Patrick en Irlanda. Nosotros íbamos con Justicia infinita y él con Perros de la calle, su programa radial. De hecho, él se puso contento cuando supo que había sido yo el seleccionado para la conducción. La reunión fue por Zoom y estuvo muy bien para conocer los entre telones de todo esto.

-A veces la adquisición de formatos despierta críticas y el cuestionamiento sobre “por qué no hacen formatos originales”. ¿Cuál es tu visión?


-Me río cuando la gente dice eso de que copiamos lo que se hace otro lado. En televisión, el formato es como la franquicia de una marca de comida rápida. El formato te permite ahorrar todo el proceso de acierto y error que tenés que hacer al crear algo de cero. Y todo ese ensayo, con su riesgo, te puede llevar a que el proyecto naufrague. Crear un formato es un salto de fe. En nuestro país los recursos no son abundantes como para decir: probemos 50 veces a ver si esto funciona. Entonces el formato te permite avanzar sobre seguro en cuanto a qué hacer y qué no hacer. En este caso, el peso del programa son las historias y eso es de acá. Los invitados son uruguayos y son los protagonistas del programa.

-En cuanto a Justicia infinita, este año comenzó su etapa en Urbana FM. ¿Qué evaluación hacés?


-Estoy contentísimo. Comenzamos en febrero en un año rarísimo para evaluar. Si bien no hubo mediciones, sentimos que la gente está escuchando mucha radio, en especial en los comienzos de la pandemia. El gran desafío para el programa fue la conformación de mesas de noticias, con tres columnistas diarios que van rotando. Sumada esa gente somos como 20 personas muy diversas en el equipo. Se armó un grupo precioso. Me encanta que tengamos en una mesa a un columnista del Partido Nacional, un colorado y un frentista y que hablamos como personas sensatas, intercambiando sin acuchillarse. Esto también se conecta con Podemos hablar. Estamos en un tiempo en que es necesario hablar pero hablar sin necesidad de pasar por encima del otro. Venimos de una campaña tenebrosa y está bueno dar ese mensaje.

-¿Hay una “grieta”?


-Creo que si la gente se conociera con una cerveza de por medio, no habría un carajo de grieta. Porque la verdad es que con la mayoría de las personas te unen muchas más cosas de las que te separan. Lo que pasa es que las redes sociales parten de la diferencia. Yo te conozco a vos desde tu lugar más radical. O porque pensás igual que yo o de manera diferente. Es una cosa Peñarol - Nacional pero llevado a todos los temas de la vida. Las redes están muy buenas para un montón de cosas pero en otras te encapsulan. No son un buen lugar para entender al otro.

-¿Las campañas políticas agravaron la situación?


-Sí, las campañas agravan las diferencias. Muchas veces se sostienen en las necesidades de los medios. Es como el perro que se persigue la cola. La semana pasada pudo salir una nota sobre las propuestas de los cuatro candidatos que había en Montevideo respecto a la movilidad. Pero seguramente tenía menos clicks que un dime y direte entre los candidatos. Lo del conventillo funciona más y los políticos se ven tentados a eso.

-En las elecciones nacionales respaldaste muy activamente la lista de la agrupación El Abrazo dentro del Frente Amplio. ¿Esta vez estuviste menos activo?

-Sí. La gente sabe lo que voté en estas elecciones y en todas las anteriores. Pero para las elecciones departamentales no me sentía muy cómodo interviniendo en algo que era casi una elección interna del Frente Amplio. Me parecía medio injusto, desde el lugar que ocupo, aunque eso implique 10 o 1 voto, tratar de llevar agua para un molino en este contexto. En las elecciones nacionales, yo sentí que El Abrazo era un grupo de gente divina como para que tuvieran una representación parlamentaria, algo que lamentablemente no se llegó. Esta elección tiene otras cosas y además, boxear todos los días implica un desgaste que no está bueno. Te pegan, te insultan a diario en las redes. Y lo hacen gratuitamente porque yo no agravio ni insulto.

-¿Cuál es tu visión del vuelco que tuvo Océano FM en mayo pasado al terminar con su programación hablada?


-Me entristeció mucho por mis compañeros que perdieron el trabajo y en un contexto muy jodido. Lo demás son decisiones empresariales sobre hacia dónde enfocar un medio de comunicación que son válidas. Yo me desvinculé y no ando como un novio despechado. Está todo bien. Pasé muchos años muy lindos en esa radio y hubiera deseado que no tuviera ese final para mis compañeros pero bueno, así fue. Creo que Pablo (Lecueder) hacía tiempo que estaba con la idea de la radio musical y está muy bien.

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