ENTREVISTA

Gastón "Rusito" González, entre la familia, la televisión y este año en el Carnaval

El comunicador y carnavalero habla del año de "Vamo arriba" de Canal 4 y sobre su nuevo año junto a los parodistas "Los muchachos" en Carnaval

Gastón "Rusito" González. Foto: Leonardo Mainé
Gastón "Rusito" González. Foto: Leonardo Mainé

En estos meses, la vida de Gastón “Rusito” González es un poco caótica. En las mañanas está en Canal 4 con Vamo arriba que ya cumplió un año al aire, las tardes las pasa con sus dos hijas y las noches, hasta la madrugada están reservadas para el conjunto de parodistas Los Muchachos que vuelve a pisar con fuerza el Concurso de Carnaval. Sobre todos estos temas, habló con Sábado Show.

—¿Cómo te llevan estos primeros días de Carnaval?

—Bien, haciendo los primeros tablados. Ahora estamos acortando y amoldando el espectáculo, porque no es lo mismo el tablado donde hacés 30 o 40 minutos que el Teatro de Verano donde tenés un tiempo justo para hacerlo. Creo que el Carnaval es el único espectáculo en el mundo donde vas al Teatro de Verano sin haber probado la escenografía, nada. En cinco minutos tenés que armar todo y actuar. Un espectáculo de esta dimensión lleva una semana acomodar para los ensayos, probando que esté todo correcto. Y más allá que conozcamos el lugar siempre es un espectáculo nuevo, entonces es una odisea.

—El año pasado Los Muchachos quedaron en segundo lugar.

—En los últimos años tomé como meta, más allá del folclore carnavalero y que esté el concurso y todos queremos ganar, quedarme con el proceso y hacer un buen espectáculo. Creo que es la primera meta que tiene todo artista es hacer un buen espectáculo, brindar lo que estás realizando y que le guste a la gente. Después está el condimento del concurso que obviamente querés llegar a las instancias finales, porque entrás y es no me importa hasta que te nombran; y te nominan y querés ganarla, es así. Pasa que nos ve mucha gente en Carnaval y tenés que cuidar eso, hacer mejore espectáculos cada año, cuidar a la gente que tenés y atraer a otras a que vean el Carnaval.

Los Muchachos
Los Muchachos en el Teatro de Verano. Foto: Captura de Youtube

—El año pasado hicieron parodia de la película 300 y de La sociedad de la nieve, ¿con qué llegan este año Los Muchachos?

—Este año el espectáculo se llama Terraja y hacemos la primera parodia de La princesa y el mendigo; y la segunda es la historia de la música tropical. Esa segunda parodia es la complicada porque no tenés de dónde basarte.

—¿Y cómo hicieron?

—Hay un documental en TV Ciudad de Aldo Garay que tiene testimonios de figuras, y los letristas se juntaron con cantantes y comunicadores que transmitían lo que pasaba en esa época, y así se fue armando algo muy lindo. Pero es un desafío, porque cuando parodiás una historia la gente más o menos sabe, y acá la gente puede conocer algunas canciones, algunos personajes pero a la vez tenés que contar y cómo lo hacés para que además sea graciosa. Y tiene mucho de nostalgia.

Gastón "Rusito" González. Foto: Leonardo Mainé
Gastón "Rusito" González. Foto: Leonardo Mainé

—El apelo a la nostalgia está siempre presente en los parodistas.

—Sí, siempre presente. Pero no quisimos apuntar al golpe bajo, apostamos al humor, y se da con naturalidad y simpleza la nostalgia por nombrar algunos nombres o momentos. Ves transcurrir esos personajes y esa etapa de la música y la música tiene etapas de vida. Una canción te transporta a cómo estabas en ese momento, la etapa en la que estaba nuestro país, por ahí va la nostalgia.

—¿A qué hora terminás los tablados?

—Terminan como a las dos o tres de la mañana.

—Y tempranito estás haciendo Vamo arriba en Canal 4.

—Sí, a las nueve o antes llego. Para la gente común el carnaval recién arrancó, pero nosotros estamos desde octubre y en enero ensayamos para la gente. Primero ensayamos para nosotros y a eso de las 22.00 abrimos las puertas del Club Rentistas y todos los días hacemos un show hasta la medianoche. Y cuando empieza ya venís con un mes y medio antes de arrancar. Uno lo disfruta pero es cansador.

Gastón "Rusito" González. Foto: Leonardo Mainé
Gastón "Rusito" González. Foto: Leonardo Mainé

—¿Y cómo queda la familia organizada?

—La familia es un sostén y un aguante tremendo, más que nada mis suegros porque mi esposa también trabaja, entonces tenemos horarios cruzados porque el Carnaval va contramano de la vida. Sobre todo la nena de tres años ya empieza a captar un poco más y empieza a manifestar la ausencia de su papá; y la chica que tiene un año y dos meses también empieza a ubicar las caritas. Y mis suegros son el sostén, si no estuvieran Lilian y Roberto no podría hacer las cosas que hago porque mi esposa se fue a trabajar a Ecuador y las nenas están con ellos. Yo voy de tarde un rato pero de noche se quedan con sus abuelos. Si no fuese por la familia, con las nenas no podría.

Rusito González y su hija Federica.
Rusito González y su hija Federica. Foto: Archivo

—Recibiste una distinción en el Desfile de Carnaval.

—Sí, de personaje destacado de Parodistas, es gracias a ese personaje inventado que va contando la historia; es como el Forrest Gump de la música tropical. Estuvo en todas las épocas y siempre quiso llegar a ser cantante y compositor pero no llegó a nada. Venía de una familia más cajetilla y le decía a los padre que quería dedicarse a la música tropical, y para ellos era una terrajada, no te podés dedicarse a eso; y él se dedicó a cambiarse de mundo y poder hacer lo que uno quiere sin importar las etiquetas y lo que piensen los demás. Por eso también el espectáculo también habla de la división social, de esa grieta que tenemos, este vive en tal lado es pobre, este vive en tal otro y es rico. Y el espectáculo también abarca todo eso.

Gastón "Rusito" González. Foto: Leonardo Mainé
Gastón "Rusito" González. Foto: Leonardo Mainé

—Y de lunes a viernes en las mañanas estás en Canal 4.

—Sí, Vamo arriba es una maravilla. El año pasado me pasó lo mismo, porque arrancamos en diciembre y abarcó Carnaval. Este segundo año te cansa un poco más, pero lo disfruto mucho. Un programa en la mañana es difícil que tenga la energía que tiene Vamo arriba, y la energía que transmitimos es la que tenemos atrás. Yo a veces llego cansado y llego a la oficina y me levanta. Es como una inyección de energía, empezamos a hablar de lo que podemos hacer hoy, y es muy llevadero Vamo arriba, a mí me hace muy feliz, estoy muy contento con el programa porque lo que mostramos es lo que somos. Después te puede gustar más o menos, pero no te mentimos.

—¿Qué balance hacés de este año y poco que el programa lleva al aire?

—Maravilloso. Es un programa que se instaló rapidísimo. Siempre se dice que arrancar en diciembre porque el uruguayo es tradicional y hay que acostumbrarse a un cambio así, y fue todo muy rápido. Entramos a la casa de la gente que nos aprobó, teniendo programas en otros canales que ya están instalados, con un éxito rotundo y personajes queridos. Y meterse en esa grilla y poder compartir el horario para nosotros es un orgullo. A veces siento cuando estás en la calle o haciendo Carnaval que es un verdadero termómetro de lo que piensa la gente, te hace sentir que te ve de mañana. Qué maravilla que estamos hace un año y parece que son quince. Ese es el orgullo haber logrado con mis compañeros, la producción y la gente que son quienes nos eligen. Uno está de pasada, es efímero y la verdadera figura es la gente, y con Vamo arriba la gente dijo: son ustedes.

—Venís de una familia con tradición de televisión y carnaval, ¿influyó para que hoy te dediques a esto?

—Sí, salí de la panza de mamá y me enfrenté a este mundo artístico. No solo en Carnaval, a casa iba el negro Alberto Mena, Trochón y siempre estaba con gente armando espectáculos; y sin querer vas mamando eso. Papá nunca fue de obligarme, siempre elegí acompañarlo. Puede haber sido por un tema de logística porque no me podía dejar en otro lado, pero desde que pude elegir, elegí acompañarlo. No tengo recuerdos de veranos en el balneario, no tengo la barra de amigos del verano, tengo recuerdos de ensayos, del tablado porque yo elegí eso y lo disfruto. No me entra en la cabeza un verano sin Carnaval o acompañando a mi padre, ya sea en Canal 10 cuando trabajaba en la televisión, mi diversión era esa. Jugué al Baby Futbol, pero lo que me hacía vibrar era ir al estudio de mi viejo a ver Dale con todo o Bien de bien. Y él me decía lo único que tenés que hacer es estudiar, después lo otro son elecciones de vida, y después se dio cuenta que era lo que me gustaba, era lo que me hacía feliz.

—Y has hecho de todo, hasta reemplazaste a Luis Alberto Carballo cuando tuvo que ausentarse de la televisión.

—Suplanté a Luis que fue un desafío enorme porque es un programa que está instalado con una figura como Luis. Era bravo, también por su situación y uno no poder decir en ese momento para respetar los tiempos de la persona. Porque no estamos hablando de trabajo, hablamos de salud que es mucho más importante. Cuando me fui a Rusia por el mundial, a la vuelta me iba a tomar unos días y me dijeron que tenía que suplantar a Luis. Y estuve casi dos meses llevando el programa junto a mis compañeras que me hicieron todo mucho más fácil. Y es difícil, porque es un programa que está instalado, la señora y el señor ya saben que es de Carballo, y con un programa que maneja distintos temas. Algo contigo es muy completo y cambia según el día, pero por suerte lo pude llevar adelante con el apoyo de mis compañeras, del canal y de Luis, y fue un fogueo enorme.

—¿No te sentiste presionado?

—Trato de no presionarme, sé que es una presión, una responsabilidad, como el Concurso de Carnaval o cualquier cosa que hago, la presión que tengo es que la gente se sienta respetada, porque sé que no le puedo gustar a todo el mundo. Yo voy, laburo y voy hasta el final, me dedico en cuerpo y alma y después la gente elige, pero yo me entrego hasta las últimas. Así me quito la presión porque sé que lo laburé. Sé que es una responsabilidad pero si tenés esa presión nunca vas a ser vos porque vas a estar con el qué dirán, y si estás centrado en el qué van a decir, cómo va a funcionar, nunca vas a ser vos y nunca vas a transmitir lo que sentís, y para mí el arte es transmitir constantemente.

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