MIRADAS 

El gas de Mirtha y sus quejas

Una nueva columna de Luis Ventura.

Hay gases y gases, pero el que debería llegar por cañerías matriculadas y controladas por un medidor habilitado al cuarto piso de Avenida Del Libertador, en Buenos Aires, que tiene la señora Mirtha Legrand, no llega ¡Y qué problema para la empresa "MetroGas"!

Porque su afamada usuaria no hace más que recordarle el retraso del arreglo que se prolonga y deja a estrella sin agua caliente, sin calefacción, sin duchas, sin hornallas… en fin, sin suministro que hace muy dificultosa la vida cotidiana a una señora de 89 años, con mucha actividad y sin servicio de invierno.

No me imagino a Mirtha a las 7 ú 8 de la mañana, horario en el que suele despertarse, yendo a su cocina a calentar agua en una pavita o una ollita y con calentador eléctrico que demora aún más los tiempos de ebullición con el agua para el té, a lo mejor un mate o atemperar el líquido con el que inicia su higiene personal y corporal de comienzo de jornada.

Claro que, por otro lado, uno imagina las variadas posibilidades de una profesional de los medios y una figura de la televisión como "Chiquita" para lograr viviendas alternativas y ocasionales, pero ella quiere estar en su departamento, donde conoce todos sus rincones y donde tiene los mejores recuerdos de su vida y de su distinguida familia.

Entonces, la "Reina Madre" se descontrola en pantalla, explota de fastidio, y le baja línea dura a la empresa de gas que la tiene bloqueada de suministro y hasta la hace caer en "bloopers" que por ahora pasan desapercibidos pero que si alguno profundiza le pueden provocar consecuencias mediáticas: "Yo no sé cómo en Av. Del Libertador, donde vivo, no tengo gas…".

Y en esto, la estrella tiene solo una parte de razón. Porque en la Argentina no debería haber ciudadanos de primera y de segunda, tercera, cuarta… y otras categorías, y en esas palabras Mirtha lo plantea ¿Hay que vivir en Avenida Del Libertador para tener los suministros correctamente?

La realidad debería ser que no le pasara a ella ni a los que viven en ese barrio, pero tampoco a ningún otro usuario que pague el servicio como corresponde.

Por eso el gas de Mirtha se ha convertido en una especie de tema multitudinario, porque a través de su programa la gente ha comenzado a vivir su problema como si fuera el de todos, aunque haya que reconocer que es el de muchos argentinos que no tienen pantalla ni micrófono como a la "Reina Madre" en estos tiempos del macrismo y la crisis energética.

Por eso, gente, celebren cada vez que enciendan la hornalla y vean aparecer la llama de bendiciones. Sino pregúntele a Mirtha.

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