ENTREVISTA

Fernando Tetes: "Los medios públicos no son para tener rating"

El comunicador cierra el año con la noticia del final del ciclo radial La cuchara ((94.7 FM) por decisión de las nuevas autoridades. Pero seguirá haciendo carrera en los medios públicos.

Fernando Tetes. Fotos: Fernando Ponzetto
Fernando Tetes. Fotos: Fernando Ponzetto

-¿Qué balance hacés del 2020?

-Un año muy complicado emocional y económicamente. Se cayeron muchos proyectos debido a la pandemia y hubo que reacomodar muchas cosas. En cierto momento, el programa de radio (La cuchara, en Emisora del Sur) lo hacíamos desde mi casa por las medidas de distanciamiento. La incertidumbre laboral comenzó antes de las elecciones. Pero no por un tema partidario. Es natural que los que no sabían si iban a seguir no aceleraran y por otro lado, quienes no sabían si iban a asumir tenían que esperar a que eso se confirmara. Así que pasamos como en un limbo de un año.

-Finalmente, las autoridades resolvieron que La cuchara (94.7 FM) no siguiera en las radios públicas, ¿te sorprendió la decisión?

-Esto tiene dos componentes. Porque quiero ser muy respetuoso con los compañeros que se quedaron sin trabajo. No es mi caso porque voy a seguir en Canal 5. Eso no quita que me da pena dejar La cuchara porque es un lugar donde se construyó mucho y que quiero mucho. Entiendo que haya una reformulación de las radios y en mi caso prefieren que vaya al canal y centre mi actividad ahí. Por otro lado, no sé cuál va a ser el perfil de las radios públicas. No sé si la salida de La cuchara se debe a que no se precisa un programa cultural de este tipo o van a hacer algo parecido otras personas. Hay mucha historia ahí adentro: hay cosas que nunca se contaron que hicimos en las radios públicas que no se harían en una radio privada. Transmitimos miles de festivales desde todos los rincones de Uruguay.

-Es un programa musical y más bien dedicado al rock...


-En realidad nos dedicamos a todo tipo de expresión cultural. Lo único que no pasamos es cumbia. No por ser elitista. Si no porque hay radios especializadas en eso. Si Gerardo Nieto hacía un acústico, hablamos una hora de Gerardo Nieto. En el Prado hablamos dos horas de Karibe con K, pero centrados en contar historias vinculadas al grupo. Con Lucas Sugo quedó pendiente un asado en su casa. Íbamos a hacer el programa entero desde su casa en Rivera, aunque con la pandemia fue imposible concretarlo. Dábamos mucha importancia a las bandas emergentes. Estaba sacando cuentas y por La cuchara pasaron más de 2.000 bandas emergentes que nunca habían grabado un disco y que por primera vez los entrevistaban en un programa. Algunas desaparecieron pero otras se convirtieron en tremendas bandas.

-Uno de los argumentos de las autoridades para los cambios es el bajo rating de las radios. ¿Cómo lo evalúas en tu caso?

-Yo no creo en el rating. Pero no es que no crea porque estoy en las radios públicas. No creía tampoco cuando trabajaba en medios privados. En radio, este año no hubo mediciones de audiencia. Y en televisión nos ha pasado de hacer la prueba con un Ponete cómodo, el programa que teníamos en Canal 5. Un día llamamos a las medidores interesados en comprar el servicio y ese día medíamos bárbaro. Al otro día dijimos que al final decidimos no comprar y medimos horrible. Pero más allá de eso, en el caso de La cuchara, que es un programa cultural y de nicho, la "medición" que yo tenía era que los protagonistas y actores de la cultura escuchaban y mandaban mensajes o sugerencias. Las disqueras y los editoriales nos escribían porque querían que los artistas estuvieran en nuestro programa.

-Según dijo Gerardo Sotelo, “las mediciones de audiencia en las radios públicas en estos 15 años apenas se despegan del cero”. ¿Coincidís?

-Yo tengo buena onda con Sotelo. Lo conozco hace muchos años pero yo creo que los medios públicos no son para tener rating.

-¿Para qué son?


-Para difundir, para dar oportunidades y para hacer algo diferente. Para hacer más de lo mismo, no es necesario un medio público.

-Esta discusión se sostuvo también cuando volvieron las transmisiones deportivas de Peñarol y Nacional a las radios públicas.

-Claro. Porque para hacer lo mismo que está haciendo los medio privados, ¿cuál es el diferencial? Nos convertimos en una radio privada del Estado, que sale a competir por rating y a la larga, fomenta la misma línea de pensamiento. Lo popular es lo popular siempre y lo que mide en rating, mide en todos lados. Pero si queremos nuevos espectadores y una apertura de cabeza, hay que apostar a otras cosas. Una vez lo hablé con el gerente de programación de una radio privada en un Durazno Rock. Nosotros estábamos transmitiendo y él se me acercó para preguntarme: “¿Cómo te dejan transmitir?” "Nos dejan porque somos medios públicos. Lo estamos llevando a 19 departamentos sin un auspiciante y sin un fin de lucro”. Yo negocié con el presidente de Sony para transmitir al Cuarteto de Nos desde el Luna Park y lo conseguí con el mismo argumento. Nosotros difundimos sin interés comercial.

-Otro de los argumentos para el cambio es que los medios públicos lo sostienen la gente con sus impuestos.


-Es verdad. Hay gente que dice: “mi plata no mide en rating". Pero también es la plata de un montón de creadores que no tienen donde exhibir su trabajo. Y si el Estado no es capaz de dar oportunidad a la gente que está creciendo, ¿quién se la va a dar? La charla con aquel programador terminó cuando él me dijo: "¿Para qué sirven ustedes? Para plantar el limonero. ¿Para qué servimos nosotros? Para exprimir los limones".

-Por otro lado estás en la conducción de EPA (Esto pasa acá) en Canal 5 y se vienen nuevos proyectos en el canal.

-Es así. Por eso mi caso tiene esa dualidad de dejar La cuchara, pero sabiendo que se vienen cosas muy buenas en Canal 5. Agradezco las oportunidades. Con Sotelo tengo una buena relación. El otro día mi madre se acordaba que estuvimos nominados al premio Tabaré como Revelación en TV en 1994. Carlos Muñoz, que también está trabajando en el canal, era productor de Planta baja. Nos conocemos de toda la vida. Cuando me propusieron hacer EPA en condiciones no muy ventajosas, también me hablaron de nuevos proyectos. Me encanta hacer EPA y ya tengo muchas ideas para los proyectos que se vienen.

-Los cambios en los medios públicos también están atravesados por sospechas políticas. ¿qué opinás de eso?

-Yo no soy el peluquero que mientras te corta el pelo te dice al oído "votá al Frente". Yo hago un programa periodístico cultural donde no faltó nadie. Lucas Sugo tuvo problemas y el primero con el que habló fue conmigo. Nos juntamos e hicimos una nota tremenda. Nacho Obes le hizo el jingle a Lacalle Pou y la primera nota que hizo fue conmigo. Como ellos, he tenido decenas de entrevistados que no me importa a quién votan y no hablamos de política. Sí hablamos de las visiones de cada uno respecto a la realidad. Creo que hay una confusión entre lo político y lo político partidario. Todo lo que hace un ser humano es subjetivo y es un hecho político. Ahora de ahí a partidario hay un paso que yo no doy en la vida profesional. En la vida privada sí.

-En tu caso has manifestado tener un pensamiento de izquierda.


-Sí, tengo un pensamiento de izquierda. Pero nunca acepté nada del Frente: me han ofrecido trabajos remunerados pero no acepté. Yo quiero ser el mismo tipo que un día dijo en TV Ciudad: "No me gusta la política que tienen sobre la comunicación de carnaval y me voy". No me importa si es el Frente. Tengo un pensamiento filosófico de izquierda pero no me ato a nadie y rechazo todo lo que sea dogmático. Lo que creo que está mal de la izquierda lo he dicho y criticado. Pero no he encontrado otra herramienta política que me represente mejor que la izquierda. Con sus errores, con la gente que creo que no debería estar ahí adentro, con todo eso, si paso en limpio, sigo pensando que me defiende mucho más y me representa mucho más la izquierda que cualquier otro pensamiento. Cuando haya otro, lo evaluaré.

-¿Ese pensamiento influye en tu trabajo como comunicador?


-Para nada. Por el programa pasaron centenares de artistas de cualquier índole y nunca fueron censurados ni se les tiró una cáscara de banana. Porque yo soy profesional y milito personalmente. Como cualquier ser humano en cualquier profesión. Se puede separar perfectamente y no importa si sos comunicador. Es lo mismo que el peluquero. Te corta el pelo igual si sos blanco, colorado o del Frente. Por más que después cierra la peluquería y se va al acto del Frente.

-¿Has sido conductor de eventos del Frente Amplio?


-Sí. Yo conduje los últimos actos del Pepe o alguna videoconferencia de Tabaré Vázquez.

-¿Te pagaron?


-Nunca recibí un peso. He tenido discusiones con mi madre o con parejas por no cobrar ciertas cosas. Pero yo nunca le voy a cobrar a Unicef, a Teletón, a Aldeas Infantiles... y nunca le voy a cobrar a una organización política que yo creo que me defiende. Yo le cobro a los que me pagan por trabajar, no por militar. Yo no cobro por militar. Quizás es medio romántico el concepto pero me deja tranquilo y así no le debo nada a nadie.

-¿En las radios públicas la mayoría eran o son votantes del Frente Amplio?

-No. Conozco gente que era del Frente y otros que no. Y otras personas que ni idea. La mayoría son periodistas y comunicadores que hacen sus programas con profesionalismo.

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