EL BAILARÍN EN URUGUAY

Fernando Bertona: "He estado con chicas gracias a saber bailar"

Fue finalista de Bailando por un Sueño junto a Ailén Bechara y ahora compite en el certamen como partenaire de la mediática Sol Pérez. El bailarín Fernando Bertona cruzó el charco empujado por la popularidad conseguida en Showmatch y ofreció seminarios en varias localidades uruguayas.Fue invitado por la academia Fame para enseñar una coreografía a bailarines amateur de Las Piedras, San Carlos y Montevideo. En entrevista con Sábado Show, el artista habla sobre su rol como docente y reflexiona sobre su participación en el programa de baile. Además, se define soltero y confiesa: “He estado con chicas gracias a saber bailar”.

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Fernando Bertona. Foto: Marcelo Bonjour

—Viniste por cuarta vez a Uruguay a dictar clases de danza en varias ciudades, ¿cómo es la dinámica de esas instancias?

—Yo soy padrino de la escuela Dulce Danza, que es algo que me encanta y me emociona mucho. Cada vez que vengo lo hago con una coreografía preparada y doy lo mejor posible para que entiendan de qué va el estilo. Les digo a los alumnos que no sé si van a salir bailarines pero seguro van a aprender y pasarla bien. Para mí es un trabajo, pero está buenísimo tener la oportunidad de recorrer otro país con lo que a uno le gusta hacer.

—¿Cómo son los alumnos?, ¿son cholulos y te piden fotos?

—Sí, todo eso (risas). Me encanta que me pidan selfies. A la gente le gusta tener ese recuerdo y a mí también. Les devuelvo el agradecimiento a todos los que se acercan, no solamente a los que vienen a mis clases.

—¿Qué tan difícil es hacer que alguien que no sabe bailar se aprenda una coreografía?

—Lo importante es que tengan ganas. Yo no puedo enseñarles la técnica en una hora y media. Quiero que todos puedan hacer la coreografía, pero la idea es que se diviertan. Seguramente a aquel que no sabe moverse le va a costar un poco más porque no tiene dominio corporal. Es como aquel que nunca anduvo en bicicleta, la primera vez va a costar porque no hay coordinación pero se va a aprendiendo. De todas las personas que estuve en Bailando por un Sueño ninguna bailaba pero todas tenían ganas y con las semanas fueron mejorando. Se trata de costumbre, el baile se va registrando mentalmente y después se puede hacer.

—¿Está bueno participar en Bailando por un Sueño y que en general te asignen compañeras que no saben bailar bien?

—A mí me gusta. Es un desafío interesante.

—¿Estás disfrutando esta edición de Bailando por un Sueño junto a Sol Pérez?

—Yo disfruto todos los Bailando. Es una ventana para mostrar lo que sé hacer y lo que me gusta, que es bailar y dar clases.

—¿Cómo te llevás con Sol? Se ha dicho que tienen mala relación...

—No, nos llevamos muy bien. Es una niña que está entrando al ambiente del Bailando, que es un ambiente que te mueve la cabeza a otro plano. Yo creo que ella lo sabe llevar muy bien. Le gusta y aprende muy rápido. Es una máquina de registrar movimientos sin tener la técnica de una bailarina. Además tiene la energía muy arriba, como yo.

—Te ha tocado quedar eliminado en el primer ritmo pero también llegar hasta la final, ¿te cambia en algo ganar?

—Yo empecé a competir en danza a los ocho años así que tengo la competencia encima. Todos los que competimos queremos ganar, pero se aprende perdiendo, así que no me hago drama cuando quedo eliminado.

—Al ser un bailarín profesional, ¿cuánto te afectan los malos puntajes o críticas del jurado?

—Puede afectar en el sentido de que después hay que repetir el baile en el duelo. Pero en el trabajo no perjudica porque la gente se da cuenta cuando uno es malo o bueno en lo que hace. Igual si yo llego a fallar en un truco me muero. Yo no puedo fallar porque si lo hago mal mi compañera se puede romper la cabeza. Soy el que tiene que dar seguridad.

—¿Alguna vez te enojaste con el jurado?

—Me enojé conmigo cuando no me gustó cómo estuve. A veces si el jurado dice que algo no salió bien puede tener razón. Y si Polino dice "no me gustó, lo tienen que hacer de vuelta" me lo tengo que bancar. Son las reglas del juego. Eso sí, si Sol llega a saltar enojada por algún motivo la tengo que bancar a muerte porque es mi compañera.

—¿Estás en pareja?

—No.

—¿Cómo es bailar con una chica tan llamativa como Sol Pérez?

—Está en lo profesional. Yo estoy acostumbrado a ver chicas que son unas bombas pero cuando bailamos son personas comunes. No me mueve.

—¿Te da lo mismo que te digan que vas a bailar con Sol Pérez que con Nancy Pazos, por ejemplo?

—¡No! ¡Justo ponés el ejemplo de Nancy Pazos! (Risas) Estoy feliz de bailar con Sol. Es la más bomba de todas y además está aprendiendo mucho.

—¿Es la más bomba de todas las chicas que bailaron con vos?

—Sí, sí. Totalmente.

—¿Pasó algo entre ustedes?

—Fuera del horario de ensayo puede pasar cualquier cosa. Pero todavía no. Las puertas están abiertas (risas).

—¿Han salido juntos?

—Sí, yo la he invitado y hemos salido a charlar. Tenemos buena relación. Ella es lo más.

—Llegaste a estar de novio con Ailén Bechara que era tu pareja de baile en el certamen, ¿qué pasa cuando se involucra lo sentimental?

—Pasa lo mismo que con cualquier pareja que se forma en un ambiente de trabajo. Pueden haber celos y cosas propias de la vida en pareja...

—Pero el trabajo de ustedes consiste en interactuar físicamente todo el tiempo.

—Sí pero ahí no pasa nada. Eso es profesional. Lo que pasó fue que nos enamoramos. Es normal que los bailarines se enamoren de las bailarinas. Bailar seduce mucho. Yo he estado con chicas gracias a saber bailar, porque soy muy tímido en otros ámbitos.

—¿Ayuda saber bailar a la hora de enamorar chicas?

—Sí, a mí eso me garpó un montón. Me siento cómodo encarando por ahí. A las chicas les atrae un hombre que baila bien.

—A veces se asocia ser bailarín con ser homosexual, ¿han tenido ese prejuicio con vos?

—A mí no me molesta que me lo pregunten pero la gente ya sabe que me gustan las mujeres. Yo soy de Santa Fe y cuando llegué a Buenos Aires tuve que trabajar bailando en boliches gay y nunca me encaró un hombre. O se dan cuenta de que no lo soy o no les gusto. Incluso me he hecho muchos amigos que soy gays.

—¿En boliches y fiestas te destacás bailando?

—No, no bailo en los boliches. Cuando salgo me divierto desde otro lado. Me gusta ir a tomar algo y ver cómo baila la gente. A veces esperan que baile y les digo "no, disculpen". Algunas chicas se me han enojado, pero yo bailo solamente en el escenario. Si la chica es doctora no le pido que me atienda porque me duele algo.

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