ENTREVISTA

Fer Vázquez: El líder del éxito

Pasaron dos años desde que aquel joven universitario uruguayo le dio vida a un fenómeno imparable. Las mil y una experiencias que vivió Fer Vázquez con Márama y Rombai hacen que ya no se deje intimidar por ninguna pregunta.Responde a todos los temas y sin vueltas: su liderazgo, las desvinculaciones del grupo, su "sonrisa falsa" en Showmatch, la competencia. Amores, sueños y desilusiones del dueño de la fiesta.

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Fer Vázquez. Foto: Daniel Ayala

—¿Qué significa para vos volver a actuar en el Velódromo de Montevideo (el próximo 12 de noviembre) después de haber recorrido tantos estadios de la región?

—Me encanta. Es como que se junta todo: la pasión por la música, el sueño que se cumple y la familia y amigos que están mirando. A veces las cosas carecen de sentido si uno no está acompañado. Además, acá la gente nos tiene un cariño especial por ser uruguayos. Nos vieron crecer y siguieron el esfuerzo y dedicación que pusimos para lograr las cosas. Es algo que le debe pasar a cada artista cuando toca en su país.

—Si vieras el show que dieron en el Velódromo el año pasado, ¿en qué aspectos concretos sentís que mejoraste con la experiencia?

—En todos. Uno agarra más práctica y va entendiendo más a sus compañeros, al público y a sí mismo. Me fui soltando más y pude expresarme mejor. Es difícil hablar en el escenario porque hay mucha gente y uno se pone un poco nervioso. Eso se va manejando a la larga.

—¿Es lo que más te cuesta de tu trabajo?

—Me cuesta. Terminé entendiendo que soy una persona tímida. Lo trabajo desde chico porque hace tiempo que tengo bandas y antes tocaba en cumpleaños de quince, fiestas chiquitas y bares. Después me fui adaptando pero expresarme en un escenario es algo que me costó. Y después me pasó con las cámaras. Ese era todo un tema porque no sabía bien qué hacer, entonces muchas veces lo que decía se entendía mal o se tomaba mal.

—¿Por ejemplo?

—¿Querés que sea específico? Bueno: Showmatch. Arranqué mal. Me sentía mal y pensaba que los palos que me daban eran desde lo personal. Me decían que tenía una sonrisa falsa. Y si me lo pongo a analizar, la sonrisa sí era falsa porque ese día estaba cansado y no tenía ganas de sonreír. Pero quería mostrarme bien e intentar dar lo mejor a pesar del nerviosismo de experimentar algo nuevo como era bailar por primera vez en mi vida para millones de personas. Era un lindo desafío y todo fue mejorando, así que la experiencia fue buena.

—¿Lo que te ponía nervioso era bailar o las polémicas que plantea ese show?

—No, era la previa. Arranqué mal y en las siguientes galas estaba muy inseguro. Pensaba: "esto no lo estoy pudiendo sortear de la mejor manera". Me vinieron miedos que me ponían mal, y encima generaron el problema con Agustín (Casanova) que me puso peor. Sentía que la gente me veía mal. Un día estaba comiendo en Buenos Aires y se me acercó una abuelita que me dijo: "nene, usted se tiene que volver a su país porque es mala persona, no es bueno como el otro". Le respondí que iba a intentar mostrarme tal cual soy pero que entre los nervios y todos los ataques que había recibido, todavía no había podido. Por suerte todo fue mejorando y al final me solté un poco más.

—Pero te daban ganas de irte.

—Obviamente. Todas las veces. Cada vez que tenía que presentarme me replanteaba si me iba de ahí o me quedaba. Habían muchos pro y muchas contras que movían muchísimos sentimientos. Y todo el mundo me venía a dar su opinión, de buena onda: los representantes, los chicos de la banda, mi abuela, las amigas de mi abuela, mi madre, las amigas de mi madre. ¡Por Dios! Era como un parcial que me tenía totalmente agobiado, esos que uno dice "no lo quiero hacer, lo dejo para el semestre que viene". Yo no quería que eso me ganara.

—Cuando estalló la supuesta pelea con Agustín Casanova, ¿te hubiese gustado que él hiciera alguna aclaración?

—No sé si él actuó bien o mal y no sé qué hubiera hecho yo en su lugar. A él le estaba yendo muy bien entonces capaz que si opinaba era peor. Yo sentía que el que tenía que hablar era yo. Se resolvió así y fue lo mejor.

—¿Te desilusionó algo de ese mundo? En una oportunidad contabas que de chico te divertías mirando a José María Listorti y ahora lo veías dándote palo por televisión.

—Listorti es así, nosotros lo mirábamos siempre con mi hermano y eran noches de risa. Ahora está en ese papel en el que tiene que dar palo pero creo que lo hace con humor. Pero eso también me pasó con otras personas. Había una periodista con la que me llevaba súper bien, nos escribíamos y hablábamos seguido, y de repente pasó lo de Majo (Martino) en el último programa que yo estaba muy cansado y no supe llevar la situación de la previa, y salió a hablar pestes de mí y a matarme en los medios. Fue rarísimo.

—¿Quién fue?

—No vale la pena.

—Cuando soñabas y te imaginabas esto que estás viviendo ahora, ¿idealizabas aspectos de la profesión que ahora hayas comprobado que no son tan buenos?

—Sin duda. Yo veía a los cantantes y me parecía que todo era perfecto. Y en realidad es muy lindo pero tiene muchísimo sacrificio y hay que saber dominar cosas que no vienen en la primera impresión de ser una persona con mucha exposición. Hay que aprender a controlar que haya tanta gente opinando sobre la vida de uno. Es como que en un momento hay que dejar de escuchar porque sino te volvés loco.

—¿De qué era aquella foto filtrada en la que aparecías con una chica en un boliche con la cara sucia de labial?

—Yo ya me había separado. Capaz que lo tendría que haber aclarado antes de la foto. Estuve en un boliche con una chica que tenía labial. El hecho tuvo mucha relevancia pero no fue más que un chico soltero de 22 años que estuvo con una chica en un boliche.

—¿Se puede decir que estás disfrutando de la soltería?

—No he tenido tiempo de disfrutar como a mí me gustaría (risas). Estamos a full con la banda y quiero seguir metiéndole a esto.

—¿Cuando salís con tus amigos te privás de hacer algo por ser conocido o no estás pendiente de eso? 

—Sí, me tengo que cuidar porque si aparece una foto mía con un vaso de cerveza y una cara media rara, para la gente voy a ser un borracho. Sé que hay cosas que sacadas de contexto que pueden ser dañinas. Y en el boliche posiblemente vaya a tomar apenas un vaso de cerveza, y no voy a estar con ninguna chica más ahí. Me tengo que cuidar más.

—¿Con la notera Majo Martino hubo besos aparte de los que se vieron al aire en Showmatch?

—Hubo besos.

—¿Y más intimidad?

—Tanto no voy a contar… Hubo besos y hay una linda amistad. Es una hermosa persona que tuve el placer de conocer de una manera rara en el programa.

—¿Y cómo es la relación con Candelaria Tinelli?

—Nos llevamos re bien. Hablamos en varias oportunidades. La gente flashea fuertísimo. No hay nada. Una vez nos encontramos con amigos, amigos de amigos.

—¿Te gusta como mujer?

—Es hermosa. Justo en ese medio hay un montón de mujeres hermosas.

Fer Vázquez con Rombai en el reciente show en La Trastienda para clientes de Claro Club y Samsung Club.
Fer Vázquez con Rombai en el reciente show en La Trastienda para clientes de Claro Club y Samsung Club.

—¿Cómo ves el mercado de bandas similares a Márama y Rombai que apareció después del éxito de ustedes?

—Eso pasa siempre. Hubo una época en la que había un millón de bandas de rock. Es lo que la sociedad te pide y te motiva a hacer. Si yo hubiera estado en el momento de las bandas de rock seguramente hubiera tenido una banda de rock. A mí me encanta la música sin importar el estilo. Hacemos cumbia porque es lo que le gusta a los jóvenes y lo que se escucha en el Río de la Plata. Es con lo que los pibes se divierten. Y nosotros también nos queremos divertir.

—¿A los músicos de Rombai les divierte el género que tocan?

—Hay uno de cada pueblo. Tenemos a uno que es rockero, a la corista que le gusta más el jazz, a mí que me gusta más el pop… Pero todos nos adaptamos a esto que es divertido y cada uno le pone su impronta. En el show hay momentos de electrónica, salsa, beatbox, etc… Hacemos cumbia pero también de todo un poco.

—¿Cómo sos como jefe?

—Es difícil. Intento ser justo. Ni bueno ni malo: justo. Últimamente he leído varios libros sobre liderazgo. Es importante porque uno se encuentra defectos y para el resto es bueno que yo aprenda a ser mejor. Cuando surge alguna problemática me gusta pedir consejos. Por ejemplo, cuando tengo que resolver una pelea entre dos integrantes. Hay que intervenir para que no se moleste ninguno de los dos.

—¿Por qué se desvincularon tres músicos en las últimas semanas?

—Se nos dio todo como para hacer una serie de cambios. Agustín (Correa) dejó de tocar pero está trabajando en producción con nosotros. A Vala (Nirenberg) le estaban saliendo muchos trabajos de lo que ella hace y quiere dedicarse más a eso. Las charlas con ellos llevaron a que aprovechara el momento para hacer cambios que precisábamos. Fue para seguir creciendo. Después hablamos con Rodri Molina, que era el segundo pianista. Él hacía los arreglos musicales del primero y nosotros teníamos pensado empezar a hacerlos con el dj. Fue un momento difícil porque después de tanta convivencia todos nos volvemos muy amigos y tomar este tipo de decisiones no está bueno.

—¿Cómo se logra el equilibrio entre el equipo de trabajo que hay que profesionalizar con el grupo de amigos que sigue siendo el espíritu con el que se presenta la banda?

—Es muy difícil. En especial porque cuando hay que tomar decisiones difíciles se tiene en cuenta que somos amigos. No es lo mismo que cualquier otra empresa, donde hay relaciones más frías. Somos amigos y todo es más complicado, en las decisiones y en el trato. Tiene que ser todo más delicado porque no quiero que se lo tomen a mal.

—¿Para tomar esas decisiones tenés en cuenta la repercusión que pueden tener?

—Yo pienso en qué dirá la gente que realmente me va a dar una crítica constructiva. No le doy importancia a los que todo el tiempo están criticando o especulan por lados negativos: "ah, por qué habrá sacado a estos pibes…".

—¿Hay posibilidades de sumar a una voz femenina a Rombai?

—Lo estoy pensando. No lo sé. Me preguntan mucho por (la cantante) Vale Olguin, pero con ella estamos armando un proyecto nuevo. Es una banda nueva con uruguayos y argentinos en la que voy a estar como productor.

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