ENTREVISTA

Fede Puñales: El chico que (nunca) fue chica

Hace 14 meses, el youtuber uruguayo de 22 años inició un tratamiento con testosterona y la hormona masculina lo transformó: se agravó la voz, se amplió la espalda y le creció barba. Dejó atrás a “Anto Puñales”, el nombre femenino con el que comenzó en You Tube y con el que lo bautizaron sus padres.

Fede Puñales
Fede Puñales tiene más de 200.000 seguidores en las redes sociales. Foto: Carolina Bértola

Hace 14 meses, el youtuber uruguayo de 22 años inició un tratamiento con testosterona y la hormona masculina lo transformó: se agravó la voz, se amplió la espalda y le creció barba. Dejó atrás a “Anto Puñales”, el nombre femenino con el que comenzó en You Tube y con el que lo bautizaron sus padres. Sus cambios y vivencias los comparte con los más de 800.000 seguidores en redes. Aquí, una historia de transformación para seguir siendo el mismo, pero “más feliz”.

Cuando en la pubertad comenzó a desarrollarse con metabolismo de mujer, se dio cuenta de su problema. En realidad eran dos problemas crecientes e inflamatorios en el pecho.

"Me molestaban muchísimo", cuenta Fede Puñales, de 22 años, youtuber con más 800.000 suscriptores y 278.000 seguidores en Instagram.

Si bien siempre se sintió Federico, el nombre que le pusieron sus padres fue Antonela. Y él, quizás como forma de complacerlos o por no animarse, eligió llamarse "Anto Puñales" en el comienzo de su canal de You Tube en 2015. "Subía videos con bromas o algún sketch", dice sobre sus primeras andanzas en la plataforma de videos.

El año pasado, después de una procesada decisión, resolvió iniciar un tratamiento con testosterona. La hormona masculina precipitó rápidos cambios en él: se agravó la voz, le creció la barba, sentía cómo se ampliaba la espalda y hasta el crecimiento de los dedos en manos y pies. Al tercer mes dejó para siempre la menstruación.

El siguiente paso fue natural. Borró todos los videos como "Anto Puñales" y se renombró "Fede Puñales". "Fue un paso costoso. Perdí muchos seguidores, lo cual es entendible. Ahora era otra persona", asegura.

El tratamiento con la "testo", que tuvo su pase de factura en dolores y contraindicaciones, debe continuarlo de por vida: una inyección cada 21 días. Pero hoy se encuentra en un punto de equilibrio y satisfacción con su cuerpo y con su mente.

"No es que era una mujer y un buen día me desperté y quise ser hombre. Siempre fui la misma persona. Ahora tomo una medicación que me ayuda a sentirme mejor conmigo mismo", dice.

En el futuro planea recurrir a una mastectomia (extracción de los senos) para eliminar esos molestos piripichos que aún presentan algo de hinchazón en el pecho y tramitará el cambio de identidad en la cédula.

"Con lo genital yo estoy conforme. Bastante cambio para bien tuve en ese aspecto con la testosterona", dice.

Con un historial de mujeriego a cuestas, Fede Puñales encontró el amor hace un año en la fotógrafa Carolina Bértola. "Estamos conviviendo y somos muy felices. Queremos tener hijos y muchos perros", relata.

La pareja vive en Punta del Este, aunque él viaja dos veces por semana para estudiar la carrera de analista de sistemas. Mientras tanto, en su canal de You Tube cuenta sus transformaciones, además de compartir videos con contenido de humor o consignas de interacción con sus seguidores.

—¿Qué recordás del comienzo del tratamiento con testosterona?

—Fue duro. Porque este tipo de tratamiento se inicia con un endocrinólogo pero veía que entre los análisis y los tiempos de espera para las consultas, iba para largo, así que comencé con las inyecciones por mi cuenta. Y en esos ensayos me pasé de testo... se me deformó la nariz y experimenté cambios muy fuertes, como el olor corporal acentuado. Tuve dolores en lo que sería el útero. Pero una vez que fui al endocrinólogo me regularicé con las dosis. Ahora me inyecto cada 21 días.

—¿Por qué te precipitaste?

—Lo que ocurre cuando llega un chico al médico con un plateo de testosterona, es que lo suelen boludear, te dan vueltas, como que dudan de que estés realmente seguro. En mi caso yo lo pensé tres años y estaba convencido. No quería esperar, ni dar vueltas.

—¿Cómo reaccionaron tus padres?

—Para ellos fue una patada en la cabeza. Les dolió, en especial a mi madre. Mi padre me entendió más de primera. Se lo dije porque necesitaba del apoyo de él en momentos en que mi madre me daba la espalda y también sentía el cuestionamiento de la gente.

—¿A ella qué era lo que más le costaba?

—Soy hijo único. Pienso que siempre tuvo la ilusión de tener una nena. De hecho, ahora con mi novia está como loca. Tienen una hermosa relación.

—¿Y hoy cómo definirías el vínculo con tus padres?

—Muy sólido, como debe ser. Yo no le estoy haciendo daño a nadie. Simplemente estoy siendo feliz.

—¿Cómo eras de niño?

—Insoportable (risas). Un poco peleador y rebelde. Me gustaba hacer bromas y era muy bruto o inconsciente para los juegos. Estoy lleno de cicatrices por todo el cuerpo.

—Y la adolescencia, cuando apareció el tema de la sexualidad, ¿qué ocurrió en tu vida?

—En la adolescencia la pasé mal hasta que me fui de mi casa a los 18 años. Mi madre no quería que usara el pelo corto, ni que me vistiera con la ropa que me gustaba. Pero al ser mayor de edad, me liberé.

—El conflicto era más focalizado en los padres, no tanto en el entorno...

—Sí. En el liceo todo bien. Me rodeé siempre de muchos amigos. Me cuesta la amistad con las mujeres. Adoro a la mujer, pero es difícil entablar conversaciones con ellas. Hablar de pibes no me llama para nada, mucho menos de moda, de maquillaje, de tiendas o marcas... Tampoco me gusta el cuchicheo, el lleva y trae... Encuentro muchos más temas en común con los hombres. Las mujeres han sido mis novias, pero para la amistad son difíciles.

—En uno de tus últimos videos compartiste imágenes del cambio a un año de comenzar con la testosterona, ¿Qué transformaciones te llamaron más la atención?

—Me doy cuenta de los cambios cuando comparo fotos o veo un video y percibo la gravedad de la voz. Pero en el día a día no me doy cuenta. Lo que percibo es cuando me van a crecer las manos o los pies o la anchura de la espalda. Siento los dolores y el estiramiento de la piel. Los cambios físicos se sienten con claridad. Pero la transformación es mental sobre todo.

—¿De qué forma es mental?

—Hoy soy una persona con otro carácter. Me siento más frío. Siempre fui directo, pero ahora voy al grano si tengo que decir algo. Me cuesta llorar, no soy nada sensible. Mi personalidad de siempre como que se embruteció. No tengo sutileza alguna. Y la verdad es que me gusta mucho eso.

En pareja.

Carolina Bértola es una fotógrafa en crecimiento. Conoció a Fede Puñales en las redes sociales. "Lo encontré cuando estaba comenzando en la fotografía y me interesé en él para sacarle fotos", cuenta la joven.

En ese momento, Puñales estaba a punto de blanquear una relación con otra influencer y Carolina fue quien hizo las imágenes. Finalmente aquella relación no prosperó pero se inició el contacto.

"Siempre hubo algo de onda. Conversábamos mucho y un día él me planteó de hacer unas fotos nuevas y así comenzó todo", añade la joven.

—Son de Montevideo, ¿por qué la mudanza a Punta del Este?

—(Federico) Cuando me fui a los 18 de la casa de mis padres, conseguí un trabajo en Punta del Este y allá fui. Era empleado de un supermercado y la pasaba bastante mal, me explotaban y me discriminaban. Cuando me corté el pelo, fue peor y tuve que pedir licencia médica. Gracias a eso y por consejo de una novia de entonces empecé a buscar algo que me diera oxígeno y comencé a hacer los videos.

—¿Podés vivir como youtuber o influencer?

—En su momento fue un trabajo pero ahora lo estoy haciendo más como hobbie. No sé si quiero vivir de You Tube. Es la plataforma que me cambió la vida y si bien me contactan empresas, me gusta más tomarlo como disfrute. Yo hago lo que siento en You Tube. Ahora, por ejemplo, hace un mes que no subo nada y ya me están por matar los seguidores.

—¿Hoy sentís que te discriminan?

—Sí. Puedo mostrarte los mensajes que recibo en las redes y tengo haters que me dicen de todo. "Sos una mujer". "Matate" "Hola, Antonela". Son nenes... no saben lo que dicen. De todos modos, mi pensamiento frío me ayuda para que eso me resbale. El problema está en que la gente se resguarda en las redes: no tenés cara. Detrás de una cuenta falsa, podés bardear a todo el mundo. En persona, cara a cara, nadie nunca me dijo nada.

—Y en cuanto a los amigos o u otros entornos, ¿te ha tocado vivir experiencias de discriminación?

—No. Mis amigos son unos cracs. Tuve solo una mala experiencia con uno que era mi mejor amigo. Pero cuando comencé con la testosterona, el pibe se cerró por completo. Me dijo: "si tenés esto y esto otro, sos una mujer". Y nada. Callate. Dejame quieto. Yo sé muy bien lo que soy. Tuve que terminar esa amistad porque estábamos en posiciones irreconciliables.

—¿Para vos el género no está marcado por lo genital?

—No. Es cierto que hay genitales femeninos y masculinos y eso es lo que determina el sexo, no el género. A lo mejor yo soy de sexo femenino, con mucho de masculino (gracias a la testo, ojo). Lo que seguro no soy es de género femenino. No solo pienso y siento como hombre. Yo soy hombre.

—¿Se te acercan personas en la misma situación que vos?

—Sí. Lo que siempre les digo es que para empezar con la testosterona tienen que estar absolutamente convencidos. Es cierto que se puede dejar el tratamiento pero tiene consecuencias y dolores. El cambio de voz no se te va y donde salió vello, seguirá saliendo. No hay marcha atrás.

—¿Qué planes tienen como pareja?

—(Federico) Queremos tener hijos y muchos perritos y un staff de fotografía para ella.

—(Carolina) También seguir haciendo videos. Nos gustaría también desarrollar una productora.

—¿Tenés vínculos con otros youtubers?

—Con algunos de Argentina. Los uruguayos están muy en la suya.

—¿Qué es lo que más te gusta de ella?

—Es el amor de mi vida. Atenta, tierna. Siempre me da para adelante. Llegó a mí cuando yo ya estaba en un punto en que no pensaba en tener más relaciones.

—¿Eras mujeriego?

—Sí, lo era. Tuve muchas novias, pero no me duraban mucho.

—¿Qué fallaba?

—El entendimiento. Qué sé yo. Si la pregunta va por otro lado, puedo decir que a las pibas que estuvieron conmigo, les gustó estarlo. Era algo diferente. Si quisieron, por algo fue.

Una vida en redes sociales

Fede Puñales (22 años) tiene 822.499 suscriptores en You Tube. Sus videos más exitosos superan los dos millones de visualizaciones, en especial aquellos que hablan de su transformación de mujer a hombre. En Instagram acumula más de 277.000 seguidores. Su público es uruguayo y de la región y mayormente de chicos de su edad.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º