EL ACTOR EN MONTEVIDEO

Facundo Arana: "El mundo me está quedando grande porque soy de otra época"

Su nombre es sinónimo de las más exitosas telenovelas, y su rostro conocido en el mundo como un galán de fuste. Facundo Arana está alejado de la pantalla desde hace un tiempo, pero se acerca al público a través de espectáculos estremecedores. Este fin de semana presenta Cartas de Amor en Montevideo.

Facundo Arana en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Arana y Soledad Silveyra protagonizan Cartas de Amor, que se presenta este fin de semana en el Teatro Metro de Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour

-¿Cómo es presentar Cartas de Amor, otra comedia dramática poco después de haber hecho Los Puentes de Madison?

-Es una locura, pero me tiene completamente feliz. Me gusta mucho Cartas de Amor por el tipo de obra que es y porque me da la posibilidad de estar con Solita (Silveyra) arriba del escenario. Es una historia preciosa que se cuenta con dos actores en escena que leen “cartas” que se van interpretando. Esta obra, como Los Puentes de Madison, es sublime y monumental.

-¿Cómo es volver a trabajar con Soledad Silveyra?

-Excelente. Es la primera vez que trabajamos en teatro, y eso ofrece una cotidianidad que tiene que ver con tiempos muertos. Ahora nos vamos a subir al barco, y nos vamos a tomar un café y charlar. En este hermoso viaje me fui enterando de cosas sobre su vida que no sabía, que hacen que respete mucho a la persona detrás de la enorme artista que es.

-¿El teatro ofrece esa cercanía con compañeros que no se da en grabaciones de tiras, por ejemplo?

-A veces sí, y a veces no. Me ha pasado de tener cercanía con enormes compañeros de tira con los que he trabajado, pero también me llevé profundas decepciones. Es parte de la raza loca que somos.

-¿Te gusta interpretar personajes tan sufridos como los de las últimas obras?

-Sí. Son personajes supersufridos, pero el ser humano es muy sufrido. El sufrimiento es muy agradecido si tenés en cuenta que lo que sufren es por amor. Prefiero conocer el sufrimiento si es para vivir el amor, y de ninguna manera preferiría ahorrarme el sufrimiento y que el precio sea no vivir el amor.

-¿Vos has sufrido mucho por amor?

-El ser humano sufre mucho por amor. El que dice que no ha sufrido por amor es un descarado que miente profundamente. Todos sabemos que el amor hace que sufras. Es lo que tiene. El amor, cuando no es posible como uno lo quiere, duele. Es una reacción tan sencilla como que te pegue un martillazo y te duela.

-¿Y has hecho sufrir por amor?

-Hacer sufrir por amor es una canallada, pero yo no hablo de canallas. Lo que hace sufrir es el amor, el otro no hace nada. El otro se quiere morir porque uno está sufriendo. El otro quiere que estés bien...

-¿Cómo definís esta etapa de exitosos espectáculos teatrales sin la exposición de la televisión?

-La estoy disfrutando tremendamente. Detrás de este presente hay un montón de años vividos y una infancia soñando que esto podía ocurrir, pero lo que yo soñaba era mucho menor a lo que me está ocurriendo. Yo quería ser actor, nunca me imaginé resultados ni que esto me diera tantas sonrisas.

-¿Y esta carrera te sacó algo?

-No, al contrario. Nunca quise hacer otra cosa aparte de lo que hago, si no lo estaría haciendo. Yo sé que hacer lo que uno quiere no es tan simple, pero uno tiene que intentar ir para donde quiere ir. Además, yo me hago cargo de todas las decisiones que fui tomando.

-Hace tres años subiste el Monte Everest, ¿qué te dejan experiencias extremas como esas?

-Me queda el sabor de haberla pasado muy bien. Esa fue la aventura de haber ido a la montaña más alta del mundo con todos mis sueños y todos los motivos que me llevaban a emprender ese viaje. Llamé a mis viejos desde arriba para decirles que los amaba y a mi mujer para decirle que la elijo cada día y que solo había llegado hasta ahí para darme cuenta que la cumbre era estar abajo en casa abrazándola. No es solamente un viaje...

-¿Sentiste peligro real en algún momento?

-Siempre hay situaciones de peligro. El tema es ver qué hace uno con el susto frente a algo que te queda tan enorme como la naturaleza. Uno se pregunta antes de ir “¿estás equilibrado emocionalmente como para someterte al frío más extremo y a la máxima altura?”, “¿tus fantasmas están caminando ordenaditos o van a venir como una jauría a cagarte a trompadas cuando estés a 8.500 metros?”. Esas cosas uno las encuentra en experiencias como esta. Yo tomé mate con mis fantasmas y ahora estoy acá.

-¿Qué te dice tu esposa María Susini sobre estas aventuras extremas que tanto disfrutás?

-Con mi compa nos acompañamos mucho. Vivimos juntos la aventura de esta vida pero no somos uno, somos dos. Yo la acompaño y ella me acompaña; y yo la aconsejo y ella me aconseja. Es una vida de a dos, que ahora se transformó en una vida de cinco porque tenemos tres cachorros con nosotros.

-¿Cuáles son tus prioridades a la hora de educar a tus hijos?

-Me preocupo para que vivan su infancia con libertad y que aprendan lo que tengan que aprender para tener respeto por ellos y por los otros. Los educo para poder vivir en este mundo que a mí ya me está quedando grande porque soy de otra época.

-¿En qué aspectos sentís que sos de otra época?

-Hay muchas cosas a las que todavía no me termino de ensamblar. Yo estoy criado en una educación de los 70 por gente que había sido criada en los 40. Todo cambió mucho. Ahora las noticias quedan obsoletas de una hora a otra y con las costumbres está pasando lo mismo. Lo que antes fue tradición por centenas de años, ahora está cambiando. No quiero entrar en el tema porque me aburre hablarlo... En este presente voy aprendiendo todo, pero yendo de la mano del respeto no me siento incómodo en ningún lado. Tengo los suficientes años como para darme cuenta de que no hay que correr adelante del tiempo.

-¿Hay cosas que te fastidian de los tiempos que corren?

-No, solo trato de no estar a la vanguardia de lo que se piensa y de lo que se dice. Si uno va con respeto, no queda mal parado. Así que pueden decir lo que quieran, me importa un bledo.

-Tu esposa ha expresado que ha padecido comentarios desagradables en las redes, ¿a vos no te afectan?

-Es que hay algo tan antiguo como el respeto que son los imbéciles. El imbécil antes pasaba desapercibido, pero hoy tiene Twitter. Lo que ella hacía era preguntarse por qué alguien dice esas osas, pero cuando le señalé que detrás de esa cuenta había personas sin seguidores, o que son cosas que pueden ocurrir, entendió el juego. Le dije que había que retroceder dos pasos y seguir en la nuestra.

-¿Nunca te enojás?

-Si lo que viene no es de la mano del respeto, ahí vas a ver que tengo la mano más pesada. Si venís con corrupción, seguramente saco un cuchillo y te corto la cabeza en un segundo. Pero eso lo hago porque estoy defendiendo a la gente como yo.

-¿Cómo ha evolucionado tu público con los años?

-La evolución es excelente. Es todo positivo, incluso en momentos en los que yo decía “uh, lo que pasó”, por algunas declaraciones que hice... Al día siguiente yo me enfrentaba al público y todos me decían “no des pelota, es una locura lo que te hicieron”. Eso me dio mucha alegría.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)